Entrevista a Wataru

Wataru

“Marketing y Arte no son incompatibles. Estoy convencido de que ambos mundos estaban originalmente unidos"
“Mi intención es asesorar a las empresas a fin de que fabriquen productos para los tiempos de grandes cambios que ya estamos viviendo”


Su curriculum vitae era el prototípico de un ejecutivo made in Japan en la década de los años 80 del pasado siglo. Nacido en Nagoya, graduado en Derecho en 1981, dos años después ingresaba en Koikeya Co. Ltd, una multinacional de productos alimenticios de consumo masivo, en la que fue escalando hasta convertirse en vicepresidente y director de marketing, desarrollo, publicidad, cuentas, internet, etc. En 1995 fundó Frente Co. Ltd, que revolucionó la venta internacional de pastillas de menta y fruta.

Todo aparentemente normal, lineal, correcto… hasta que en 1999 decidió decir adiós a todo eso y comenzó a pintar, cada día. Desde entonces, y hasta ahora, Wataru Koike se ha ido labrando otro CV diferente: como artista singular. A caballo entre Japón y Cataluña, el ejecutivo de marketing ha ido menguando en relación al artista plástico, sin por ello acabar de romper una simbiosis entre dos mundos que parecen contrapuestos, pero que él se obstina en defender como paralelos, entendible a partir de su personalidad vital, apasionada y apasionante.

Este otoño, patrocinado por la Fundación Lluís Carulla, Wataru pintó en directo en el Museo de la Vida Rural de l'Espluga del Francolí (Tarragona, España), en el acto de presentación de un catálogo de su obra. La obra se tituló Chiezo (sabiduría). Anteriormente había creado Inochi (Vida) Wataru, un diálogo entre su obra y la poesía de Carlos Duarte. También Arigato, una colaboración con el maestro chocolatero Enric Rovira, consistente en una serie de tabletas de chocolate de gran tamaño pintadas en el obrador del pastelero catalán. Asimismo, Ten Nezasu, una serie de piezas de cerámica. Y todo esto porque Wataru ha concebido una obra ligada a la realidad del mundo en sus expresiones más naturales, como pueden ser la gastronomía (su proyecto Corecuinà) o la poesía. Una muestra de esa interrelación fue grabada en un espacio televisivo

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¿Por qué un ejecutivo abandona su cargo para dedicarse al arte? Esa fue la primera pregunta, vital, fundamental, directa, que le hicimos a Wataru. Lo explica él mismo en esta entrevista.

SCASC.-¿Cómo explicaría esa transformación tan decisiva en su vida: de director de marketing de una multinacional a artista polifacético?

W. K.- Entiendo que era mi destino, o sea, el camino que previamente me destinó el cielo. De repente, todo mi cuerpo comenzó a concentrarse para pintar. ¡Así que no había otro remedio que convertirme en artista! Lo cierto es que sentí muy cerca de mí la presencia de la muerte y me pregunté cuál era mi lugar en el mundo. Me invadió una energía que necesitaba descargar, y abandoné por completo el mundo empresarial.

SCASC.- En enero de 1999 comenzó a pintar. ¿Sigue pintando cada día? ¿Qué aporta a su vida?

W. K.-. Mi vida giraba en torno a la empresa, la bolsa, el marketing... De repente todo cambió en mi interior. Volcaba en el lienzo toda la energía que sentía dentro de mí. Jamás había tenido contacto con el arte, no sabía nada respecto a la pintura. No pinto cada día sobre lienzo, pero sí que dibujo cada día en un cuaderno, o en una hoja de papel. De esta manera puedo sentir lo que es la vida. O bien, me hace sentir la vida.

SCASC.- ¿Qué es lo que quiere expresar con sus composiciones pictóricas? ¿Qué significado tienen sus obras?

W. K.- Hay diferentes patrones. Uno de ellos muestra sabidurías del futuro y del pasado; el otro enseña el mecanismo del universo. También dibujo mascotas, para que la gente recuerde su felicidad con ellas.

SCASC.- ¿Una pintura pueda cambiar al hombre que la contempla?

W. K.- No sé cómo se siente la gente con mi pintura. Pero a mí me cambió la vida observándola.

SCASC.-¿Cómo puede compatibilizarse el mundo del marketing (dinero/economía/intereses de mercado) con el mundo de la creación artística?

W. K.- Aunque actualmente da la impresión de que están divididos, estoy convencido de que ambos mundos estaban originalmente unidos. En 2008 di una conferencia con un título que lo proclamaba: “Marketing es arte –ai yume wa”.

SCASC.- Aunque ahora está centrado en el arte, sigue colaborando como asesor de empresas de marketing. ¿Por qué? ¿Qué les aporta con sus consejos?

W. K.- Mi intención es asesorarlas para que fabriquen productos para los tiempos de cambio que estamos viviendo, para las nuevas culturas y la nueva civilización que se está fraguando. Cuando trabajaba en el mundo de los negocios, toda la gente que trataba me parecía igual. Ser artista me ha permitido conocer otro tipo de personas. Ser artista es más natural, me permite disfrutar de todas las cosas por igual... y me hago preguntas todo el rato.

SCASC.- ¿Cómo debería ser el marketing ideal? ¿Qué es lo que no le gusta del marketing que se hace hoy en día en todo el mundo?

W. K.- El marketing, que es algo que necesitamos, debe dibujar la forma circular y ascender a la forma espiral. La gente, a través del marketing, tiene que quedarse dentro de la influencia circular, y así ascender todos juntos.

SCASC.-¿Con qué cosas del mundo se siente comprometido? Hablamos de cosas positivas.

W. K.- Tanto el clima como la Tierra se están transformando. Según estas transformaciones, los seres vivos también siguen ese mismo camino. Todo se está trasformando y evolucionando. Será magnífico si nosotros, los humanos, podemos permanecer en el mismo barco. Estoy convencido de que la fórmula de cómo nos transformamos o evolucionamos nosotros, los seres humanos, está en nuestro interior.

SCASC.-Las innovaciones tecnológicas están transformando el mundo de manera acelerada. ¿Cómo contempla el futuro para la Humanidad?

W. K.- Lo más importante para la Humanidad son tres cosas: amor, ensueño y armonía. Sin duda alguna, creo que eso es lo que nos espera: un futuro magnífico.

SCASC.-¿Ha acabado la globalización con la dualidad Occidente/Oriente? ¿Es bueno o malo que el mundo acabe siendo tan uniforme?

W. K.- La gente de diferentes culturas se encuentra, se relaciona y crea. Todos juntos hacemos novedades. Creo que todas las culturas son excelentes. Será la misma gente de ahora la que construya la nueva civilización.¿Por qué su gran vinculación con Cataluña?

Aquí descubrí el arte con mayúsculas. Llegué el año 2000 y conocí la obra de Dalí, Miró, etc. Aquí encuentro muchos estímulos. Necesito venir un par de veces al año para recargar mi energía.

Wataru pintando

           

 "Wataru tiene una creatividad vigorosa e indefectible, que se proyecta en lenguajes tan diversos como la cerámica, la pintura o el grabado. Se siente constantemente interpelado por la vida para expresarla, para expresarse. La suya es una búsqueda del latido de la Tierra y una conciencia de lo que somos en el universo. Es un hombre luminoso, que sin dejar nunca atrás su mundo cultural japonés, ha sabido adentrarse en el nuestro tejiendo una intimidad sorprendente. Concibe la existencia como un persistente ejercicio de transformación, que nos incorpora. Nos encontramos ante una celebración del presente, de una invitación al gozo profundo, radical, de ser, pero también a la meditación, a la sabiduría que necesitamos para que nuestros ojos encuentren un sentido al reencontrarse en el espejo de la existencia, en comprender de dónde venimos y en acotar los horizontes que nos esforzamos en construir desde la voluntad, desde la libertad, nutridos por la memoria, por la sensualidad, por el pensamiento que fundamentan todos nuestros actos”.

Extracto de una presentación de Wataru a cargo de Carles Duarte i Montserrat, poeta, lingüista y político catalán

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