Entrevista con Pedro del Cura, alcalde Rivas Vaciamadrid

Pedro del Cura

El Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid estuvo en el SCEWC con la presencia en su stand de empresas implicadas en proyectos ‘smart’. Su alcalde, Pedro del Cura Sánchez, considera que todos ellos tienen la misma importancia para hacer que la ciudad sea mejor de cara a los ciudadanos.


¿Qué hace un Ayuntamiento como Rivas en un evento como Smart City Expo World Congress?

El motivo es doble. En primer lugar, dar a conocer lo que hace Rivas en el campo de las Ciudades Inteligentes. Y en segundo lugar, ponernos en contacto con otros profesionales y empresas del sector y conocer otras iniciativas que puedan dar lugar a proyectos de colaboración que mejoren nuestra ciudad. Es cierto que tenemos un buen nivel como Smart City, pero es un área en constante cambio donde hay mucho que aprender.


La tecnología como carta de presentación de la Ciudad es algo reciente. ¿Cómo se llega a este punto de apuesta por la Tecnología en Rivas?

Rivas es una ciudad en constante crecimiento, y pensamos en el futuro. Eso nos permite ser porosos ante iniciativas que estén al servicio de la mejora de la ciudad. En los buenos tiempos tomamos la decisión de invertir en tecnología desde el punto de vista instrumental: eficiencia de gestión, ahorro energético, reducción de consumo. Es una ciudad con una gran extensión, con 83.000 habitantes en una trama urbana distribuida en horizontal. Posteriormente, hemos visto que hay posibilidades en aspectos como la vinculación con el ciudadano.

Nuestro modelo de relación con las empresas no es de dependencia, sino de alianza. Somos nosotros los que hacemos las inversiones, con un control público directo de los proyectos y las inversiones. Creemos que es un modelo de ciudad interesante para otras iniciativas.


¿Cómo se organizan y gestionan los proyectos relacionados con la Smart City dentro del Ayuntamiento?

Creamos una concejalía de innovación y modernización que diera un sentido unitario a estos proyectos. Queda mucho por hacer: centralizar todo lo que tenga que ver con áreas como energía, tráfico, movilidad, dependencia, mayores, infancia, discapacidad, etcétera. Lo que falta es una especie de traducción del concepto Smart City a la vida cotidiana de las personas. Se trata de una labor didáctica que también cae dentro de ese departamento, además de las tareas de mantenimiento y soporte de las infraestructuras. El objetivo es dar a la Smart City una dimensión transversal que corte al resto de iniciativas dentro del Ayuntamiento.

Nos hemos adelantado al concepto de servicio público de la Smart City, precisamente para que se dé prioridad a los intereses de las personas por encima de los económicos de las empresas. Son intereses legítimos, desde luego, pero hemos preferido que la prioridad sean los ciudadanos. Defiendo la colaboración público-privada, pero precisamente en ese orden, público-privado.


¿Qué problemáticas y circunstancias detecta en la ciudad que pueden ser mejoradas en la ciudad gracias a la tecnología?

El consumo energético es un punto clave en el que se pueden poner en marcha muchas iniciativas. También tenemos como prioridad la aplicación de la tecnología en aspectos sociales, la intervención en la vida cotidiana de las personas en campos como la dependencia, la gestión del tiempo, el cuidado de mayores o las incapacidades. Por ejemplo, si tenemos una población invidente de 83 personas y ofreces una aplicación para que puedan moverse con mayor autonomía por la ciudad, se consigue mejorar la vida del cien por cien de un colectivo necesitado de soluciones. Eso me parece que es esencial en el mundo de las smart cities.

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