Entrevista a Josep-Ramon Ferrer y Maria Galindo

Maria Galindo y Josep-Ramon Ferrer

Entre los profesionales de DOXA Innova & Smart hay dos con mucha experiencia en Smart Cities, ya que ambos eran responsables municipales con el anterior alcalde de Barcelona. Ahora la vuelcan como managers del área Internacional en una empresa que quiere ayudar a las ciudades a ser más inteligentes.

 


“Tenemos la ambición de exportar el modelo ‘smart’ de Barcelona”



En sociología, el término griego doxa funciona como motivación que parece natural e inherente a cualquier actividad social humana. ¿Eso es lo que pretende Doxa, la empresa?

DOXA Innova & Smart se basa en la innovación abierta como eje fundamental de su propuesta. Entendemos la innovación como una disciplina del negocio que permite una mejora continua de las empresas y de sus ventajas competitivas en la transformación de las ciudades. Aportamos una visión consultiva, realista y ejecutiva con un claro enfoque de negocio y de proximidad con nuestros clientes. En resumen, lo que queremos es ayudar a las ciudades y a las empresas del mundo a trabajar juntas en lo smart. Uno de nuestros lemas es ‘Creamos nuevos caminos en un mundo competitivo’.


¿Hay más lemas?

‘We make things happen’; es decir, ‘Hacemos que las cosas ocurran’. Ese es nuestro leitmotiv, aplicado a las ciudades y al fenómeno smart. Participamos en el desarrollo de negocio y evolución de la oferta de compañías del sector TIC, tanto a nivel nacional como internacional. Queremos ser el socio de referencia en innovación, transformación digital y eficiencia global, tanto para las administraciones como para las empresas de servicios públicos. Construimos alianzas y estrategias de colaboración con todos los agentes para construir proyectos y procesos eficientes, con retornos tangibles.


Ambos tuvieron cargos de alta responsabilidad en la anterior legislatura municipal, cuando el alcalde de Barcelona era Xavier Trias. ¿Qué tienen que decir, un año después de aquello?

Nos ha quedado la ambición de ‘exportar’ el modelo aplicado en BCN a otras ciudades. La nuestra es un buen ejemplo, no decimos que el mejor, por su dimensión internacional y por los elementos de interés que contiene. Los eventos que se celebran aquí (el SCEWC, el Mobile, etc.) tienen mucha trascendencia, y es una ciudad que, desde el boom de 1992, se ha encaramado a lo más alto de los rankings como ejemplo de smart city.


¿Cuál es su filosofía aplicada a las Smart Cities?

Que, a pesar de que hablamos de tecnología e innovaciones, lo importante no es otro que el ciudadano. Tener una visión a largo plazo, no cortoplacista. Plantearse una pregunta básica: ¿cómo quiero que sea las ciudades dentro de 25 años? En ese sentido, aportamos compromiso y sinergia con nuestros clientes. Les hacemos ver que transformar la ciudad pensando sólo en lo tecnológico no nos lleva más que a un espejismo. No vale la pena tener lo mejor y lo último si ello no redunda en quien ha de habitar la ciudad. Lo importante es lograr la calidad de vida del ciudadano, y para ello hay que conjugar la comercialidad y competencia de las empresas con el sentido público. La transformación de una ciudad tiene que implicar al ayuntamiento y a las empresas que van a actuar en ella. Es la fórmula win-win, en la que todas ganamos.


¿Cómo lo hacen desde su empresa? Pongamos por ejemplo que una ciudad pide su asesoramiento. ¿Qué es lo primero que hacen?

Definir una estrategia sobre esa ciudad. No todas las ciudades son iguales, ni tienen los mismos medios, ni la misma situación geográfica, ni los mismos habitantes, ni las mismas necesidades… Se trata de aportar ideas para la transformación de esa ciudad concreta. Y para ello hay que tener las cosas muy claras: una visión, un objetivo y qué tipo de ciudad queremos, no pensar que todo lo puede solucionar la tecnología. En estos momentos estamos en negociaciones con Teherán, y ya les hemos explicado que lo que nos diferencia es que no sólo hablamos de proyectos tecnológicos, sino de aportar una visión de estrategia. Para ello, por cierto, es fundamental que un alcalde tenga la visión necesaria para comprenderlo y se embarque en el compromiso.

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