Entrevista Lluís Gómez

Lluís Gómez

“No hay ninguna ciudad en el mundo que no esté interesada en la revolución Smart City”

”Las ciudades españolas están, en general, mucho mejor gestionadas que otras muchas ciudades del mundo, y ahí hay una gran oportunidad para nuestras empresas: la oportunidad de exportar conocimiento”

“Tenemos una necesidad enorme de internacionalizarnos, de exportar lo que podemos ofrecer y darnos a conocer al mundo, y las smart cities pueden ser el vehículo perfecto”

Entrevista Lluís Gómez, director internacional de la Smart City Expo & World Congress


Toda buena idea necesita de un embajador, y más si se quiere exportar o promocionar esa idea en otros rincones del globo. La Smart City World Expo Congress no es una excepción a esta regla. Si la primera edición fue la puesta en escena de una propuesta y la segunda edición fue la confirmación de la misma, la tercera edición supone la consolidación de esta Feria, única en su especie, que se convierte poco a poco en un nexo de reunión para los interesados y visionarios de las tecnologías y soluciones Smart City.

En este número, y con la tercera edición de la Smart City World Expo Congress acercándose, SC Actual Smart City se sienta a charlar con Lluís Gómez, director de la Smart City Expo y responsable de toda su promoción internacional. Este campo incluye su Road Show que le ha llevado a visitar decenas de países en los últimos años, conociendo proyectos y variantes de tecnologías Smart City de todas partes del mundo. Nadie mejor que él para ponernos al corriente de la evolución de las smart cities a nivel global, las oportunidades que ofrece esta forma de ver la ciudad de hoy, y lo que nos espera en esta tercera edición de la Smart City World Expo Congress.

¿Cuál es, actualmente, el mayor reto de la filosofía Smart City?

A corto plazo, nuestro reto consiste en lograr hacer que las ideas sean tangibles. Tenemos que ir paso a paso, implementando proyectos y conseguir estandarizar su uso en pequeñas y grandes ciudades. Ése es actualmente nuestro gran reto: conseguir concretar más en los avances pequeños para lograr un gran avance más global a largo plazo. Hay muchos proyectos pilotos y varios de ellos que están pasando a ser proyectos posibles de poner en marcha de manera natural, no sólo a un nivel localizado, como el de un área concreta de la ciudad, sino a todo el conjunto de la misma. Por tanto, el objetivo a largo plazo es que estos pequeños proyectos pensados a veces de forma local, puedan crecer y que puedan ser utilizados a una gran escala en varias ciudades.
Las tecnologías Smart City parecen estar más fuertemente implantadas, en la actualidad, en ciudades de tamaño mediano como pueden serlo Málaga o Santander. ¿Qué hace falta para que grandes ciudades como Madrid o Barcelona se decidan a dar este salto?
Creo que ese salto ya se está dando, quizás el problema es que en una gran ciudad es más difícil presentar un proyecto global, pero creo que Madrid y Barcelona ya están en este camino. En concreto, los proyectos de Barcelona los conozco al detalle y ya se está avanzando en muchos campos y áreas diferentes. En muchos ayuntamientos, si uno va a visitarlos, se puede ver como ya utilizan estas tecnologías. De nuevo en el caso de Barcelona, ya es una Smart City en cuanto a movilidad, el tratamiento de residuos o los vehículos eléctricos. No conozco tan de cerca el caso de Madrid, pero estoy seguro de que también se han implementado proyectos de este tipo. Estas tecnologías, además, resultan muy rentables a medio, (como es el caso de la iluminación con LEDs, que eran muy caros hace años pero hoy resultan enormemente ventajosos) y se amortiza muy rápidamente la inversión.

¿Cómo pueden ayudar las tecnologías y aplicaciones Smart City a superar los efectos de la crisis económica? Hemos hablado de ahorro en el consumo, pero ¿qué otras oportunidades tenemos?

Hay una gran oportunidad en el terreno de la economía, que es lo que yo llamaría “oportunidad de promoción económica”. Las ciudades españolas están, en general, mucho mejor gestionadas que otras muchas ciudades del mundo, y ahí hay una gran oportunidad para nuestras empresas: la oportunidad de exportar conocimiento. Evidentemente, las empresas no deben dejar de trabajar en nuestro país, pero una empresa que haya podido implementar una de estas tecnologías Smart City en Madrid o Barcelona, por dar un ejemplo, tendría ante sí una oportunidad enorme de marketing y promoción de cara a ciudades en Asia, Latinoamérica y otras regiones del globo. Hay ciudades de más de 20 millones de habitantes en países emergentes que están creciendo a gran velocidad, y que necesitarían poder disponer de las soluciones que nosotros ya aplicamos en nuestras ciudades día a día.

Es decir, que las tecnologías Smart City no sólo suponen una gran oportunidad en cuanto a eficiencia y ahorro, sino también un vehículo de creación de valor para empresas y ciudades.

Eso es, y muy potente, tanto para Europa en general como para nosotros en concreto. Esto lo vivimos aquí mismo cuando empezamos a promocionar nuestros primeros eventos de Smart City, ya que Barcelona es ya un modelo internacionalmente reconocido en este campo, y eso nos ayudó mucho a conseguir este éxito para la Feria. Cuando una empresa puede incluir en su portafolio que ha desarrollado una implementación de este tipo en cualquier ciudad española, se le abren muchísimas puertas. Además, a nivel nacional tenemos una necesidad enorme de internacionalizarnos, de exportar lo que podemos ofrecer y darnos a conocer al mundo, y las smart cities pueden ser el vehículo perfecto.

¿En cuánto podría valorarse el mercado y sector que supone la Smart City, en España y en el mundo?

Es difícil hacer una estimación de este tipo, sobre todo porque yo veo en este sector mucha continuidad, muchas oportunidades a largo plazo. Es decir, no se pueden solucionar todas las necesidades de una ciudad en 4 años, ni en 10 ni en 20. Además, tenemos el inconveniente de ser inconformistas: si conseguimos unos niveles de movilidad impresionantemente buenos en Barcelona, al cabo de 15 o 20 años nos habremos acostumbrado y querremos algo aún mejor. La Smart City es un concepto en constante avance, no sabremos nunca cuándo parar de mejorar lo que tenemos y es una oportunidad continua. Quizás tome otro nombre, como “ciudad del futuro” o “ciudades inteligentes”, pero seguirá extendiéndose. Pero dejando a un lado las proyecciones en el futuro, desde mi experiencia en visitas a más de 28 ciudades que he visitado en el mundo sólo en este año, veo que la Smart City es una revolución y que no hay ninguna ciudad en el mundo que no tenga interés en implementar alguna de sus tecnologías. Pero su valoración en sector, en millones de euros o dólares, es difícil de estimar.

En su rol como Director de la Smart City World Expo, y como responsable de todo el sector internacional de la misma, ha viajado usted por todo el mundo: Asia, Latinoamérica, Estados Unidos, Europa… ¿Qué cree que podemos aprender, en España, de las ideas y prácticas Smart City de otros países?

Ahora mismo todos aprendemos de todos y no hay una única Smart City que sea mejor que todas las demás, cada cual tiene unas buenas ideas adaptadas a su funcionamiento e identidad. Pero hay algo común en todas ellas, y es que dan sus mejores frutos cuando empresas, instituciones y ciudadanía trabajan juntos y colaboran para conseguir el máximo rendimiento de estas soluciones. Esto debería ser siempre un punto clave que aprender a la hora de iniciarse en la Smart City o idear una solución nueva. Por dar un ejemplo más concreto, me parece muy atractiva la mentalidad colectiva que se ve mucho en países asiáticos, donde se entiende que estas tecnologías pueden mejorar la calidad de vida de toda la sociedad. Esto también se ve en Latinoamérica, donde hay ciudades con muchos problemas estructurales, lo que exige a las administraciones que se comuniquen de forma mucho más activa con los ciudadanos. Tenemos que aprender de estas mentalidades de conciencia colectiva de cara al futuro.

Ya que mencionamos a la ciudadanía, parece que las empresas y las administraciones están cada vez más implicadas en la filosofía Smart City, pero parece que a los ciudadanos aún no les llega este concepto, fuera de las habituales áreas de reciclaje o sostenibilidad.

¿Cómo podemos lograr que el ciudadano asimile y le seduzca la idea de la Smart City?

Creo que es algo que puede acabar dándose parcialmente por inercia, por el desarrollo de la propia ciudad. Es decir, los ciudadanos cada vez utilizarán más estas tecnologías para comunicarse con los ayuntamientos o para movernos, aparcar los coches, etc. Pero creo que en este aspecto la educación es importantísima, y la Smart City como concepto tiene que ir entrando en el mundo educativo, que se entienda mejor toda esta pequeña revolución que se está dando en el mundo. De la misma forma en la que llevamos a los escolares a hacer visitas culturales, a museos y demás, deberíamos ir dando pequeños pasos para que los niños entiendan el día a día de la gestión de una ciudad, que no es un milagro sino que hay un gran trabajo detrás. Además, a fin de cuentas, la actual generación escolar será la que viva plenamente el concepto de Smart City que nosotros ahora tan sólo empezamos a desarrollar y a poner las primeras piedras, metafóricamente hablando.

¿Y cómo se desarrolla esta labor de educación en el concepto Smart City, tanto hacia jóvenes como hacia adultos?

En la Smart City World Expo estamos más relacionados con el mundo empresarial y las administraciones, y no estamos tan relacionados con el ámbito educativo, pero sí que damos soporte a estas iniciativas educativas y divulgativas, y vamos a intentar que en cada edición haya más educadores visitando el Smart City Expo. En definitiva, nos pondremos a total disposición de cualquier entidad educativa que quiera colaborar con nosotros. Creo que esto es importante porque si nos fijamos en otras regiones como el norte de Europa, casi no hay que hacer educación en sostenibilidad porque parece que ya forma parte del ADN de los ciudadanos, de su forma de ser. Cuando creces con estas ideas, se vuelve algo natural. Por tanto creo, de nuevo, que es importante educar en este sentido para que se convierta en algo lógico y automático, porque hay muchísimas áreas en las que se puede mejorar, y para lograr este máximo rendimiento es necesario que los ciudadanos lo hayan interiorizado.

¿Qué el ciudadano entienda el concepto de “ciudad de todos y para todos, construida por todos”?

Y exigida por todos también, tenemos que exigir a nuestras administraciones y empresas que se impliquen más en esta dirección y salgan de la rutina de seguir haciendo las cosas como hasta ahora, aunque afortunadamente ya se están dando muchos pasos y esfuerzos en este sentido.

Ha hablado usted del norte de Europa como ejemplo de buena educación ambiental y cívica. ¿Qué país o región lidera los avances Smart City a nivel mundial?

Más que regiones, yo hablaría de bloques. Hay países que se diferencias por sus niveles de desarrollo tecnológico, ciudades con una historia de gestión de casi 2.000 años, y otras ciudades que han llegado a estas tecnologías más recientemente y que están experimentando un crecimiento vertiginoso. Es poco concebible que, por ejemplo, Barcelona duplique su población en estas décadas venideras, pero sí hay ciudades que posiblemente dupliquen sus respectivas poblaciones. Gestionar unas ciudades con ese crecimiento es tremendamente complejo. Para hacernos una idea, me contaron la anécdota de que el Gobierno brasileño se encontraba trazando unas reformas de carreteras en un área determinada y, para cuando acabaron el trazado, ya se había instalado allí una comunidad de casi 100.000 personas. Personalmente, veo al bloque de Europa en conjunto, aun habiendo hablado antes del norte, como gran ejemplo del desarrollo de las tecnologías y soluciones de Smart City ya que, si nos ceñimos solo al norte, hay soluciones que no podrían exportarse a algunos países por el clima frío, pero si ampliamos a todo el territorio europeo encontramos países más cálidos, como España, cuyos modelos sí pueden exportarse a esas zonas. A este respecto, Barcelona se ha convertido en un referente internacional de transformación urbana, sobre todo para los países de Latinoamérica. Esto también implica que Europa tiene ante sí una gran responsabilidad de liderar los avances Smart City para el resto del mundo y exportar este conocimiento y valor.

Respecto a estos países en vías de desarrollo o de rápido crecimiento, ¿cree que las soluciones Smart City podrían surtir efecto de forma inmediata para ayudar en la gestión de estas ciudades, o que podría ser más conveniente dar un cierto “tiempo de gracia” para que este crecimiento se estabilice?

Ese tiempo no se puede dar, porque con la velocidad de crecimiento que tienen algunas de estas zonas el propio concepto del tiempo parece pasar más rápido. Además, una ventaja a este respecto es que muchas de estas ciudades ya están muy concienciadas y están tomando muchos de nuestros ejemplos en eficiencia y gestión. Por tanto, cuanto antes se implementen estas soluciones, mejor.

¿Cuál ha sido el proyecto o idea Smart City que más le ha gustado recientemente?
Es difícil decirlo, porque veo muchísimos y se me hace difícil elegir uno sin desmerecer a otros. Pero, por ejemplo, hubo un proyecto en Bogotá que me gustó, que consistía en llevar tecnologías de Internet a áreas poco desarrolladas de la ciudad, casi marginales. Curiosamente, allí nunca habían tenido necesidades de esta tecnología, pero ayudó muchísimo a impulsar el pequeño comercio y a mejorar la planificación urbana. En Guatemala, también, vi zonas rurales aisladas en las que el personal médico que residía en la zona enviaba información a una central que les permitía ejercer un diagnóstico del paciente mucho más rápido y acertado.

Para finalizar, ¿qué crees que será lo más destacable de esta próxima edición de la Smart City Expo, en comparación a ediciones anteriores?

Es destacable mencionar que Brasil será el gran invitado a esta feria, ya que las próximas olimpiadas se celebrarán allí, pero también debemos resaltar el tamaño que tendrá la propia feria. El congreso es espectacular, serán más de 300 ponentes de los 5 continentes, con un altísimo nivel académico, presencia de universidades, empresas, delegaciones de ciudades… Va a ser un encuentro donde se resalte la actualidad de la transformación de la ciudad moderna. La participación de ciudades de todo el mundo, de nuevo, también es destacable, y el número de representaciones va a aumentar con respecto a la edición anterior (tan sólo por parte de Argentina, por ejemplo, habrán unas 20 ciudades). El evento se está convirtiendo en un referente a nivel internacional y, de hecho, para muchas ciudades asiáticas también se está convirtiendo en un punto de encuentro para compartir know-how con ciudades europeas, latinas, norteamericanas…

Ya sea en cuestión de países o bloques, ¿quiénes suelen traer más representación a la Expo?

En cuestión numérica, China es la más numerosa, pero en general los bloques de Asia y Latinoamérica son los que habitualmente tienen una presencia más destacada en la Smart City Expo. La presencia de Latinoamérica se explica en parte porque Barcelona se ha convertido en un referente de planificación y desarrollo para muchísimas ciudades de esta región, y es habitual encontrarse dossiers sobre Barcelona cuando se visita un ayuntamiento local. También prevemos que Israel destaque en esta edición, ya que ha apostado muy fuerte por esta feria a pesar de ser un país pequeño.

 

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