Entrevista a Tamir Dayan

Tamir Dayan

La histórica ciudad, sagrada para tres de las mayores religiones monoteístas y una de las más antiguas del mundo, está dispuesta a seguir los pasos de Tel Aviv y a reconvertirse en una de las urbes más ‘smart’ de Israel, a partir de un ambicioso proyecto de presente y de futuro.

“Jerusalén será una ciudad plenamente ‘smart’ en 2020”

Durante el SCEWC 2014, Tel Aviv fue galardonada con el título honorífico de ciudad más inteligente, lo que demuestra que Israel está en la élite de las ‘smart cities’. ¿Qué nos puede decir de Jerusalén al respecto?

Para nosotros, Tel Aviv es, sin duda, una referencia. Sin embargo, cada ciudad tiene su idiosincrasia y nosotros queremos que la nuestra tenga sus propias estrategias. De hecho, aquí, en Barcelona, la delegación israelí ha traído a 250 personas procedentes de diferentes ciudades del país. Nuestro enfoque inicial ha partido sobre la base de valorar qué tiene Jerusalén que la distingue de otras ciudades y qué pretendemos hacer para que se convierta en una Smart City. No nos preocupa tanto el tema económico como considerar los factores que hay que tener en cuenta para tener éxito.


Háblenos de los proyectos en los que se basa esa estrategia. ¿Cuáles son los puntos principales en los que piensan actuar o ya están actuando?

En primer lugar, y ya que hablamos de Tel Aviv, tenemos un proyecto de transporte, con una inversión de 7.000 millones de dólares, para conectar las dos ciudades con un tren de alta velocidad que una los dos centros. El de Jerusalén será un nuevo Business District que contará con aplicaciones smart: desde un tren ligero que facilitará la movilidad de su millón de habitantes, hasta todo tipo de servicios (sensores, geolocalización, analítica, control de contaminación, desechos, etc.) pasando por la instalación plena de WiFi y de células fotoeléctricas Todo estará controlado desde un Full Command Control que ofrecerá todo tipo de información instantánea al alcalde y a su grupo de especialistas, a fin de que puedan tomar las mejores decisiones en cada ocasión.


¿Qué tiempo de implantación tiene ese plan? ¿Cuándo se observará esa nueva Jerusalén?

 

Nos hemos dado un plazo aproximado de 5 años. Esperamos que en 2020 ya esté casi todo implantado. Creemos en Jerusalén porque, aunque no tiene la industria de otras ciudades, si reúne muchos valores: una población multiétnica, laboriosa y con talento; cuenta con excelentes universidades y hospitales, y, por supuesto, ese bagaje histórico que es su santo y seña y por la que es universalmente reconocida. Partimos de esa ventaja, de ese reconocimiento, para poner a la ciudad en acorde con los nuevos tiempos, con esas nuevas tecnologías que deben facilitar a sus ciudadanos una vida mejor. Por otra parte, detrás de este plan se encuentra nuestra intención de mostrar nuestros logros, de crear sinergias con otras ciudades, no tan sólo israelíes, sino de todo el mundo. Queremos que Jerusalén sea un gran ciudad que pueda servir de ejemplo.

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