Drones, juguetes muy serios
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Drones, juguetes muy serios

Drones

Los vehículos aéreos no tripulados han experimentado un desarrollo excepcional en los últimos años. 2013 supuso el antes y el después en la adopción de estos aparatos. En 2009, Chris Anderson, editor de la revista Wired, fundó la empresa 3DRobotics, y DIY Drones, a modo de pionero en un campo explorado únicamente por grandes empresas y para usos militares en muchos casos.

La intención de Anderson era la de democratizar el uso de estos dispositivos, que él ve como robots voladores. Razón no le falta, y en última instancia, la parte de la robótica y los sistemas de pilotaje guiados mediante GPS y sensores de movimiento son los que incorporan más tecnología. La aviónica, a estas alturas, ya no es un problema realmente, y está solucionada desde hace mucho.


Un drone no es un equipo de radiocontrol. Se puede manejar remotamente, pero como parte de sus características diferenciadoras está su habilidad para realizar vuelos de forma autónoma, sea siguiendo una ruta previamente programada o ajustando la trayectoria mediante la interacción con balizas o con dispositivos que emitan la señal adecuada para hacer de guía del vehículo aéreo no tripulado. Sin ir más lejos, los drones de 3D Robotics permiten usar un Smartphone u otros dispositivos electrónicos a modo de balizas, precisamente para hacer que las trayectorias de vuelo sigan a las balizas. La clave está es entender que los drones integran tecnologías electrónicas para automatizar total o parcialmente el vuelo.

De todos modos, como veremos más adelante, desde una perspectiva legal, los drones que no estén destinados a tareas profesionales sí que están considerados como juguetes de radiocontrol y no como drones propiamente dichos.

 

¿Qué es un drone? 

“Drone” significa ‘abejorro’ o ‘zángano’. El uso de este término aplicado a los aparatos voladores no tripulados ha sido documentado por el analista Steve Zaloga en una carta dirigida al medio “Defense News” en Estados Unidos . Básicamente tiene su origen en los años 30. El Reino Unido había desarrollado un avión controlado remotamente para realizar prácticas de tiro antiaéreo, llamado “The Queen Bee” (la abeja reina), y los Estados Unidos desarrollaron su propia versión a la que llamaron “drone” (el abejorro).

 

Los drones no destinados a tareas profesionales están considerados juguetes de radiocontrol

 

“Drone” también se ha usado como verbo en diferentes contextos. Por ejemplo, se usa para describir el proceso por el que se convierte una aeronave en un sistema no pilotado. O el proceso por el cual un drone localizaba a sus objetivos en conflictos como Afganistán usando las señales de los móviles como sistema para localizar sus objetivos Los UCAS son UAS de combate (Unmanned Combat Air Systems).

Durante años se mantuvo este nombre para designar a los aviones controlados remotamente, que luego se pasarían a llamar RPV (remotely piloted vehicles), y luego UAV (umanned aerial vehicles). Después se cambiaría ‘vehículos’ por ‘sistemas’ y se acuñó el término UAS (unmanned air systems). El siguiente paso sería RPA (remotely piloted aircraft).

En cualquier caso, se trata de vehículos, aeronaves o sistemas que vuelan con tecnología capaz de hacer que se desplacen sin un control permanente por parte de un operador humano, y sin que haya piloto alguno dentro del aparato. Las rutas se pueden marcar mediante sistemas GPS, balizas o por intervención de pilotos en tierra capaces de controlar remotamente la trayectoria de un drone.

 

Dron Atlante Med

 

Su popularidad está polarizada, con defensores y detractores. De hecho, en el momento en el que se empezaron a usar de manera habitual en campañas militares por parte de los Estados Unidos, surgieron movimientos activistas en contra de su uso como la del grupo artístico/activista United Unknown (unitedunknown.com/yes-we-drone) y otros que han reconvertido eslóganes como “Yes we can” en “Yes we drone”, o “Don’t tase me, bro” en “Don’t drone me, bro”.

Los drones usados en campañas militares como las de Pakistán o Afganistán han hecho que se vean como una tecnología al servicio de fines cuestionables. Y precisamente es en la industria militar donde más dinero se invierte en I+D, con resultados como el General Atomics MQ-1 Predator, con capacidad para llevar armamento, el General Atomics MQ-9 o el Northrop Grumman X-47B UCAS-D entre otros, con precios de varios millones de dólares por unidad y presupuestos de cientos de millones de euros para el desarrollo de los programas.

En el extremo inferior de una figurada escala de complejidad de los drones, tenemos los que se han popularizado en ámbitos lúdicos y domésticos en los últimos dos años. Siguen siendo drones al disponer de sistemas de control de vuelo automáticos o semiautomáticos, en los que el dron es capaz de permanecer estable de forma autónoma.

Se trata de equipos con precios que van desde unos cientos de euros hasta varios miles, basados en motores eléctricos operados con baterías, con un número variable de rotores. Desde cuadricópteros hasta octacópteros, pasando por los modelos de seis rotores.

 

Es en la industria militar donde más dinero se invierte en I+D

 

De todos modos, estos drones tienen serias limitaciones en lo que a autonomía velocidad y radio de acción se refiere. Los motores eléctricos de los rotores tienen un rendimiento modesto. Y tienen que ser capaces de levantar tanto al dron, como a la batería, como a la carga de pago (payload) que se use para el servicio que tenga asignado, ya sea grabación de vídeo, transporte de mercancías o monitorización de sensores. Si se aumenta la capacidad de la batería, se aumenta el peso, por lo que habría que poner más motores, que a su vez consumen más energía y demandan más batería. Y se entra en un círculo vicioso que ahora mismo encuentra su límite en menos de media hora.

En un término medio y en España, contamos con un proyecto empresarial pionero en este campo. El drone FT-ALTEA es el primer RPA civil que cuenta con Certificado de Aeronavegabilidad Experimental, con matrícula EC-008 otorgado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Es una iniciativa pionera que tiene su origen en 2006, cuando se constituye la empresa Flightech Systems Europe, S.A. El drone FT-ALTEA tiene un precio aproximado de unos 900.000 € por aparato, siendo una solución mucho más asequible para organizaciones y empresas civiles y estatales. De hecho, ha ido abriendo camino en el mundo de la legislación de los RPA a medida que se planteaba la necesidad de dar un carácter legal a las operaciones de este drone.

 

La legislación, una asignatura pendiente 

Uno de los problemas con los que se encuentran los drones es el de la falta de legislación. Poner a volar una aeronave, aunque sea de pequeño tamaño, no es una cuestión baladí. Y mucho menos lo es poner a volar un RPA como el FT-Altea, con 6 metros de envergadura, preparado para alcanzar 1.500 metros de altitud y con una autonomía de 4 horas de vuelo.

Poco a poco, los organismos pertinentes en cada país van legislando a medida que las empresas demandan la legalización de sus iniciativas. Sin ir más lejos, en España son AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) y la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) dos de la entidades encargadas de legislar sobre los drones. Otras organizaciones como la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) también tienen voz en este campo, máxime teniendo en cuenta que la legislación en cada país se va definiendo teniendo en cuenta las normativas que se hubieran definido anteriormente en otras naciones.

En España, actualmente, está vigente una normativa temporal aprobada por el Consejo de Ministros el viernes 4 de julio de 2014. El Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, recoge en la sección 6ª el régimen temporal para las operaciones con aeronaves pilotadas por control remoto, los llamados drones, de peso inferior a los 150 kg al despegue, en el que se establecen las condiciones de explotación de estas aeronaves para la realización de trabajos técnicos y científicos.

 

Falta de legislación: los organismos lo hacen en cada país a medida que las empresas presentan sus iniciativas

 

Posteriormente, dicha normativa ha sido tramitada como ley, proceso que culminó el viernes 17 de octubre de 2014 con la publicación en el BOE de la Ley 18/2014, de 15 de octubre, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Esta normativa se integra con las que ya hay en otros países sobre RPAS (Fuente Eurocontrol):

 

La normativa anterior al decreto ley de julio de 2014 diferencia el uso de los drones con fines lúdicos y los drones con fines comerciales. Y como versa en un comunicado emitido por AESA el 7 de abril de 2014:la Ley 18/2014, de 15 de octubre, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Esta normativa se integra con las que ya hay en otros países sobre RPAS (Fuente Eurocontrol)

RPAS Fuente Eurocontrol

“…una aeronave pilotada por control remoto técnicamente se considera dron cuando tienen un uso comercial o profesional. Cuando el uso de estas aeronaves tiene exclusivamente un fin deportivo o de recreo, son consideradas Aeromodelos, y se rigen bajo la normativa de éstos”

 En ese mismo comunicado se prohíbe expresamente el uso de los drones para actividades profesionales:

“no está permitido, y nunca lo ha estado, el uso de aeronaves pilotadas por control remoto con fines comerciales o profesionales, para realizar actividades consideradas trabajos aéreos, como la fotogrametría, agricultura inteligente (detectar en una finca aquellas plantas específicas que necesitarían de una intervención, como riego, fumigación, para optimizar el cultivo), reportajes gráficos de todo tipo, inspección de líneas de alta tensión, ferroviarias, vigilancia de fronteras, detección de incendios forestales, reconocimiento de los lugares afectados por catástrofes naturales para dirigir las ayudas adecuadamente, etc.”

Pero una normativa tan restrictiva no encaja en un escenario de implementación de tecnología en el ámbito de la optimización de procesos, desarrollo de áreas de actividad y organización de los espacios civilizados ya sean urbanos o rurales. Y menos en un contexto europeo donde otros países ya habían empezado a legislar sobre el uso de los UAS, y con empresas solicitando permisos para operar en el ámbito civil. Así que en julio de 2014 se aprobó una legislación temporal para cubrir el vacío legal existente en este campo.

La legislación completa se puede encontrar en los enlaces de referencia y se escapa del propósito de este artículo analizarla en profundidad. Pero, a modo de pincelada, se puede decir que se trata de una legislación que tiene que ser suficientemente permisiva como para agilizar el uso de los drones, pero suficientemente restrictiva como para no comprometer la seguridad del espacio aéreo o de las personas. Un dron puede pesar bastantes kilos y volar a mucha altura, lo cual supone un riesgo en zonas concurridas.

Desde organizaciones como EASA (European Aviation Safety Agency), también se trabaja activamente para definir una regulación permanente e internacional para los drones. Recientemente han perfilado una propuesta de trabajo en esta dirección, basada en una regulación flexible acorde al nivel de riesgo asociado al uso de los drones.

En Estados Unidos, la FAA definió en febrero de este año su regulación para drones con planteamientos similares a los de otras iniciativas regulatorias. En España se trabaja también para una regulación permanente, que complete la temporal vigente a día de hoy.

En el futuro está previsto que se defina una legislación permanente. El pasado 17 de marzo, en la inauguración del I Congreso sobre las Aplicaciones de los Drones a la Ingeniería Civil, la directora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), Isabel Maestre, avanzó que la legislación europea sobre drones civiles será similar a la temporal de julio de 2014. Apartados de esta regulación europea (como que los drones necesitan ser tratados como nuevos tipos de aeronaves con reglas proporcionales basadas en el riesgo de cada operación, o que el operador de un avión no tripulado es responsable de su uso) ya se contemplan en la legislación española. Maestre también anunció que la futura legislación española seguirá siendo flexible para adaptarse a los cambios en un sector en constante evolución.

 

Los drones en el contexto de servicios ‘smart’ 

Tras posicionar a los drones tanto conceptualmente como legalmente, llega el momento de ponerlos en el contexto de las ciudades inteligentes en particular, y en el de la sociedad ‘smart’ en general. De momento la legislación no aprueba el uso de drones en espacios urbanos en escenarios civiles, aunque dentro del apartado de usos científicos y experimentales es posible que las futuras normativas dejen espacio para aplicaciones en el campo de la seguridad o la sanidad, e incluso para logística y otras actividades siempre que se cumplan los requisitos en cuanto a certificaciones y riesgos de accidentes. Sin ir más lejos, el pasado jueves, 19 de marzo, la FAA dio permiso a Amazon Logistics para realizar experimentos con su drone Amazon Prime Air como vehículo para entregar pedidos a clientes dentro de sus servicios exprés. Eso sí, Amazon tendrá que reportar a la FAA y no volar a menos de 150 metros de personas ajenas al experimento además de exigir la titulación de los pilotos.

A medida que los drones ganen en seguridad y fiabilidad, los usos en ámbitos urbanos deberían generalizarse. A día de hoy, es frecuente que sobrevuelen los espacios urbanos helicópteros de toneladas de peso, a alturas de apenas unos cientos de metros, para vigilar eventos, manifestaciones o el tráfico. Tiene más sentido emplear drones para estas tareas, aunque de momento el modelado estadístico de los posibles accidentes de estos sistemas no es aún definitivo.

 


A día de hoy, gran parte de las aplicaciones de los UAS están pensadas para espacios fuera de las ciudades, aunque relacionadas con el funcionamiento de las infraestructuras de las ‘smart cities’, como las energéticas, la agricultura o el transporte, así como la seguridad y el rescate de personas y bienes. Además, hay que diferenciar varios tipos de usos. Los militares, que van por su lado, con sus propias regulaciones y condiciones. Los civiles, que pueden categorizarse en dos tipos: los que se basan en drones con autonomías en torno a media hora y los que se basan en drones de autonomías de varias horas. En el primer caso, las topologías de uso se basan en el desplazamiento de las estaciones base hasta las zonas donde tiene que operar el drone, mientras que en el segundo caso se pueden definir escenarios con centros de operaciones mejor definidos y con radios de acción mucho más ambiciosos.

 

Amazon ha conseguido el permiso de la FAA para experimentar con un servicio logístico de entrega rápida de pedidos

 

A día de hoy, prácticamente el único RPA que cumple con las condiciones para afrontar servicios que demanden una autonomía y un radio de acción extensos es el FT-ALTEA de la empresa Flightech Systems. Airbus Defense and Space tiene su proyecto Atlante bastante avanzado, a la espera del certificado de aeronavegabilidad de AESA, aunque a diferencia del FT-ALTEA, que tiene un peso de 80 Kg, el Atlante pesa 520 Kg. El Atlante ya ha sido llevado a AESA para la solicitud del certificado de aeronavegabilidad para usos civiles, sin el cual su uso estaría reservado para espacios aéreos segregados como los que se usan para dar formación específica a pilotos. Un ejemplo es el Centro Atlas en Jaén, con más de 1.000Km2 de espacio aéreo segregado para vuelo (www.atlascenter.aero) donde es posible hacer volar drones sin las certificaciones oficiales.


El FT-ALTEA ya está listo para operar a la espera de que desde la administración o las empresas se decida incorporar una solución UAS para aplicaciones como la prevención de incendios. El ALTEA incluye diferentes payloads (cargas de pago) con tecnologías de cámaras de todo tipo: infrarrojas, térmicas, cartográficas, fotográficas, de vídeo, etcétera, o sensores de temperatura, humedad o CO2 entre otros. Las cámaras y el dron se comunican en todo momento con el centro de control en tierra (GCS o Ground Control Station) tanto para recibir la señal de vídeo en tiempo real, como para modificar la trayectoria del drone si lo requieren las circunstancias. De hecho, es parte de la normativa contar con un centro de control con personal cualificado y certificado para controlar remotamente el RPA, aunque sea capaz de moverse autónomamente usando los sistemas de navegación integrados.

La inversión que hay que acometer no es desdeñable, con un precio de 2,7 millones de euros para un sistema compuesto por tres FT-ALTEA, con cargas de pago estándar, sistema de control de tierra, garantía, seguro y mantenimiento durante cinco años. Pero es una propuesta mucho más económica que la de otros UAS que puede sustituir el uso de los helicópteros, u optimizar el uso de los sistemas de tierra gracias a la capacidad de exploración aérea en un radio máximo de unos 200 Km gracias a la autonomía de 4 horas.

El siguiente paso para Flightech será el de incluir mecanismos de transporte para elementos retardantes para el fuego o agua que permita atajar fuegos en sus primeros estados de propagación cuando aún es posible hacerlo de un modo relativamente fácil.

Las aplicaciones para drones propulsados por rotores y motores eléctricos son diferentes y están construidas alrededor de una jerarquía logística diferente. La autonomía de vuelo es de apenas media hora en el mejor de los casos (salvo modelos especiales que empiezan a desarrollarse ahora, con tecnologías como células de combustible) con limitaciones en la carga que pueden transportar. En estos casos, la jerarquía logística supone tener que llevar el drone a la ubicación donde se necesita de su servicio. La recarga de las baterías es un proceso lento, y por ello se necesita llevar consigo baterías de respaldo, y las comunicaciones entre el operario y el drone se realizan mediante dispositivos menos especializados que las estaciones de tierra fijas.

Con todo, este tipo de drones no precisan de inversiones muy elevadas, y se pueden desplegar flotas numerosas sin que ello suponga un desembolso económico imposible de asumir para la administración o empresas.

Las soluciones que se barajan a día de hoy entran dentro de áreas como la agricultura, la ingeniería, las obras públicas, la seguridad, las emergencias, la vigilancia, el mantenimiento de obras e infraestructuras, etcétera.

En el I Congreso sobre las aplicaciones de los DRONES a la Ingeniería Civil, celebrado el pasado 17 de marzo en el Salón de Actos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, las aplicaciones que se presentaron contemplaban el control de la calidad del aire, análisis forestal, agrícola, mantenimiento del patrimonio, gestión de emergencias, mantenimiento de instalaciones energéticas como las eléctricas, eólicas, solares o los gaseoductos o cartografiado del terreno. Los drones, equipados con las cámaras y sensores adecuados, pueden acceder fácilmente a ubicaciones que comprometerían la integridad de los operarios en condiciones normales.

Detectar un panel solar roto, fugas en gaseoductos, fisuras en estructuras tales como pilares, puentes, aerogeneradores o tejados es sencillo usando un drone.
Aunque no todas las aplicaciones se ciñen a esos ámbitos. La compañía Star Solutions, por ejemplo, presentó en la pasada edición del MWC de Barcelona un drone capaz de desplegar una zona de cobertura 3G/4G local, de gran interés para localizar a personas perdidas a través del smartphone en zonas de difícil acceso.

También se barajan proyectos para salvamento en el mar, en el que el drone lanzaría salvavidas de un modo rápido a las víctimas hasta que llegase el equipo de rescate.

En el ámbito de la seguridad, Motorola Solutions, empresa especializada en ofrecer soluciones en el área de las comunicaciones críticas, acaba de anunciar que invertirá en la compañía especializada en drones CyPhy Works  y su tecnología de comunicaciones “microfilament tether” que permite transmitir vídeo y audio en tiempo real y alimentación para el drone.

En general, la vigilancia es un campo especialmente interesante de cara al uso de los drones tanto para la seguridad pública como para la privada. Siempre que la regulación acabe por contemplar este tipo de escenarios urbanos más allá del ámbito de lo público.

 

A medida que los drones ganen en seguridad y fiabilidad, los usos en ámbitos urbanos deberían generalizarse

 

En Barcelona, la Sociedad General de Aguas (www.aqualogy.net/) está trabajando en la integración de drones para patrullar la red de alcantarillado de la ciudad, tal y como se mostró en el pasado Mobile World Congress 2015 dentro del evento 4YFN (4 Years From Now).

En Francia, la agricultura ya usa drones de forma sistemática para calcular la necesidad de riego y fertilizante de los cultivos. La empresa SenseFly, sin ir más lejos, comercializa un drone llamado eBee capaz de recolectar datos sobre el terreno, que luego puede enviar a otras compañías como Airinov (www.airinov.fr/en/) pioneras en el “UAV farming”, que en un par de días tendrá calculado cuánto fertilizante hay que emplear para optimizar la producción.

 

Dron Eromax

 

Para la logística, Amazon es la que ha movido ficha primero con su iniciativa Amazon Prime. Aunque de momento es más sensacionalista que realizable. Con todo, Amazon acaba de obtener el permiso de la FAA estadounidense (equivalente de AESA) para usar sus drones con carácter experimental en zonas donde no suponga un riesgo para la integridad de las personas ni de los bienes. Es un paso más hacia su plan para usar los drones como sistema para entregar pedidos urgentes. Es probable que se acabe usando un sistema mixto, donde el dron vaya en el camión de reparto y se use de forma local al llegar a zonas donde es más rápido desplegar un drone que entregar el paquete en mano.

En el ámbito de la autoría multimedia, los drones ya se usan en todo tipo de producciones cinematográficas, documentales, marketing o publicidad. Permite obtener tomas con puntos de vista únicos. Para usos lúdicos, los drones se usan en gran medida también para realizar grabaciones multimedia de vídeo o imágenes, aunque sin ánimo de lucro ni modelo de negocio alguno. Gracias a los drones se pueden grabar las actividades deportivas o los eventos familiares desde perspectivas originales y divertidas. Empresas como 3D Robotics empezaron así, para acabar abarcando tanto el segmento lúdico como el profesional. O DJI, otra de las empresas de referencia en el mundo de los UAV, junto con una miríada de otras muchas empresas que se están uniendo al carro de los drones de alto rendimiento.

En Japón, están fabricando drones para monitorizar las instalaciones nucleares de Fukushima. La Universidad de Chiba ha desarrollado el hexacóptero Surveyor, capaz de cargar hasta 6 Kg de equipo en el que se incluyen medidores de radiación y cámaras de alta resolución. En agricultura se están usando los drones para identificar las zonas que necesitan riego, y hasta hay drones que llevan desfibriladores y material médico a zonas de difícil acceso hasta la llegada de los equipos de rescate.
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PIE: Los drones encuentran aplicaciones en escenarios de todo tipo, incluyendo la exploración de zonas como la Central de Fukushima en Japón, donde las personas no pueden entrar a causa de la radiación.

 

Un futuro por definir 

ObamaDe momento, los drones están en una fase muy temprana de desarrollo. Los avances se suceden con rapidez, y la legislación está aún por definir a la espera de que se estabilice la tecnología y se definan estándares tanto para la seguridad como para los sistemas de comunicaciones o la electrónica y los sistemas operativos. Las baterías, los materiales y los automatismos tienen que acabar de evolucionar para que los drones se conviertan en un elemento más en el funcionamiento de las ciudades o de las zonas rurales. Los drones se gestionan esencialmente desde una perspectiva de código abierto y con muchos elementos tomados de la filosofía DIY (Do It Yourself). Al final, se trata de sistemas de tipo Arduino capaces de gestionar los rotores de forma dinámica de acuerdo con la información de los sensores de posición, de carga de la batería, los giroscopios y otros elementos electrónicos integrados. El potencial es enorme, aunque este potencial, combinado con su margen de maniobra, requiere que haya una legislación suficientemente desarrollada para regular su correcto uso e impedir el incorrecto.

Recientes episodios, como la presencia de drones en lugares públicos dentro de los espacios urbanos, incluyendo los alrededores de la Casa Blanca o el uso de drones para transportar drogas, son prácticas que suponen un problema. Una mujer resultó herida en Australia a causa de un RPA mientras participaba en una carrera de Triatlón, y los avistamientos de estos aparatos son más frecuentes a medida que se popularizan y abaratan.

A la espera de que se llegue a un consenso sobre la normativa definitiva, la máxima que hay que seguir es la del sentido común y la correcta evaluación de riesgos. Por ejemplo, Francisco Gayá, CEO de Flightech Systems, afirma que no quiere que sus drones FT-ALTEA se usen para sobrevolar ciudades o espacios concurridos. Una afirmación severa y sin fisuras, a pesar de que sus drones están equipados con robustos sistemas de seguridad redundantes y paracaídas de emergencia, que para un equipo de 80 Kg debería reducir al mínimo los riesgos para la población. Al menos, ser menores que los asociados a potenciales accidentes de los helicópteros de la policía.

 



Referencias:

3D Robotics

Origen de los drone

ICAO

Dronecode

 

Legislación:

FAQ

BOE

Real Decreto

Eurocontrol, países de la UE con legislación para RPA

 

Estados Unidos FAA:

www.faa.gov/uas/model_aircraft/

www.faa.gov/uas/media/Sec_331_336_UAS.pdf

www.faa.gov/uas/faq/

 

EASA (European Aviation Safety Agency):

www.easa.europa.eu/unmanned-aircraft-systems-uas-and-remotely-piloted-aircraft-systems-rpas

http://easa.europa.eu/system/files/dfu/EASA%20Concept%20of%20Operations%2012-03-2015.pdf

Listado de modelos aéreos no tripulados (Wikipedia)

 

Eventos:

UNVEX’14

 

Aplicaciones:

Star Solutions

Motorola Solutions

Airinov

Flightech SystemsFlightech Systems

 

Drones:

Flightech Systems

3DRobotics3DRobotics

DIY Drones

DJI

Parrot

SenseFly

Juguetronica

 



ABREVIATURAS Y ACRÓNIMOS (A partir de la OACI y otras fuentes)

 

  • ACAS Sistema anticolisión de a bordo
  • ADS-B Vigilancia dependiente automática — radiodifusión
  • AM(R)S Servicio móvil aeronáutico (r)
  • ARNS Servicio de radionavegación aeronáutica
  • ARNSS Servicio de radionavegación aeronáutica por satélite
  • ATC Control del tránsito aéreo
  • ATM Gestión de tránsito aéreo
  • ATS Servicios de tránsito aéreo
  • CAA Autoridad de Aviación Civil
  • C2 Mando y control
  • C3 Mando, control y comunicaciones
  • CMR Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones
  • CPDLC Comunicaciones por enlace de datos controlador-piloto
  • EASA Agencia Europea de Seguridad Aérea
  • EUROCAE Organización europea para el equipamiento de la aviación civil
  • HF Alta frecuencia
  • IFR Reglas de vuelo por instrumentos
  • NOTAM Notice to Airmen
  • OACI Organización de Aviación Civil Internacional
  • PANS Procedimientos para los servicios de navegación aérea
  • QOS Calidad de servicio
  • RPA Aeronave pilotada a distancia
  • RPAS Sistema de aeronave pilotada a distancia
  • RTCA RTCA, Inc.
  • SAR Búsqueda y salvamento
  • SARPS Normas y métodos recomendados
  • SATCOM Comunicación por satélite
  • SMAS(R) Servicio móvil aeronáutico (R) por satélite
  • SMS Sistema de gestión de la seguridad operacional
  • SSP Programa estatal de seguridad operacional
  • UA Aeronave no tripulada
  • UAS Sistema(s) de aeronave(s) no tripulada(s)
  • UAV Vehículo aéreo no tripulado (término obsoleto)
  • UIT Unión Internacional de Telecomunicaciones
  • UOC Certificado de explotador UAS
  • VDL Enlace digital en VHF
  • VFR Reglas de vuelo visual
  • VHF Muy alta frecuencia
  • VLOS Visibilidad directa visual
  • VMC Condiciones meteorológicas de vuelo visual

 

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