Las criptoestafas aumentan exponencialmente y los perjudicados no encuentran ninguna defensa

Primero te engañan con presentación de unos galácticos beneficios que nunca puedes traspasar a tus cuentas y luego llegan los criptodetectives que vuelven a robarte el dinero, después de promesas de recuperación, previo pago

Nadie sabe a ciencia cierta cuál es el valor del mercado de las criptomonedas porque los ingresos no solo son los que devienen de una inversión segura y de las oscilaciones de un mercado en crecimiento en las plataformas legales que lo manejan como Coinbase o Binance, sino que a este hay que añadirles el dividendo de las “criptoestafas” cuyo monto se ignora, bien porque la organización criminal tiene una “dark web” completamente segura, bien porque los afectados sienten auténtica vergüenza por su error y no han explicado su inversión ni a familiares, ni a socios ni a amigos.

Que nadie se engañe. Las criptoestafas no solo aprovechan la incultura financiera de personas mayores con ahorros. Inversores avezados, empresarios experimentados en el mundo de la inversión arriesgada y jugadores por instinto caen igualmente de cuatro patas.

Naturalmente la logística empleada es de una indudable complejidad y no pocos conocimientos: económicos, financieros y hasta psicológicos. La secuencia de su película es tan auténtica que hasta los más expertos no sospechan nada, hasta que ya han caído en una tela de araña de la que no podrán salir nunca.

Todo se inicia, naturalmente, desde una inversión pequeña: quizás 250 o 300 euros que debes aportar a través de un monedero digital (wallet) cuyo software ya manejan los delincuentes. En poco tiempo te presentan un portfolio con los beneficios obtenidos que te tiran de espalda.

Inmediatamente te invitan a protegonizar nuevos ingresos para aumentar la escalada de esos explosión de dinero que pronto te convertifran en criptomillonario. Y en la web de la wallet donde la visionas aparece tu nombre, tu cuenta corriente y el brutal beneficio obtenido.

Inmediatamente cualquier cliente quiere “rapatriar” parte de sus beneficios de forma inmediata y seguir disfrutando de parte de la inversión. Aquí empieza la auténtica estafa; necesitan instalar un software en tu dispositivo y entonces “capturan” todos tus datos y contraseñas para seguir estafándote y pidiendo que ingreses una cantidad determinada para sacer los beneficios: por ejemplo te dicen que has ganado 1M de euros y que se necesita poner el 5,10 o 15% para asegurar la devolución.

Todavía en una inopia inocente accedes y ves que el dinero nunca llega, después de mil excusas sofisticadas que van desde la necesidad de “cruzar las siete puertas” (poner dinero en siete monederos para comprobar su funcionamiento) a contestar explicando que hackers han introducido un troyano y que el reintegro tardará unos días.

Todo inútil: la demora es eterna y la inversión inicial de 250 euros se ha convertido en una estafa de miles de ellos y los datos de plataformas en las que han confiado como son todos falsos al igual que los nombres de sus agentes.

Inmediatamente, en pleno desespero por la pérdida del dinero y de la reputación, aparecen en tu vida económica hecha jirones los criptodetectives que te tranquilizan, te aseguran la recuperación de parte o el total de tu inversión y tu beneficio y una gestión limpia y transparente. Inmediatamente te piden que ingreses en otra wallet un porcentaje determninado, te aseguran que el control de ese dinero solo lo tienes tú y que inmediatamente que pongas el dinero podrás recuperar tus fondos.

El final, ya se lo pueden imaginar.

Es curioso que casi todas la sedes sociales a las que te redireccionan están en Inglaterra. Pero no es verdad. Esas direcciones están “pinchadas” normalmente desde países del Este como Albania, desde Turquía o desde el sudeste asiático. Realmente tienen unas páginas web impresionantes y permanentemente actualizada y no reparan en falsificar fotos y curriculum de su “team” para darle un toque de credibilidad.

Pero las direcciones son falsas; los teléfonos de la web no funcionan y eventualmente contestan algún correo.

The Smart City Journal ha querido conocer su versión y, por ejemplo, se ha puesto en contacto con Towards Source, un “teoric brocker” para conocer su opinión y argumentar su defensa. Aparentemente la directora de equipo es Marigold Cooper, cuyo teléfono nunca contesta y que, por mail, le ha asegurado a uno de los afectados que uno de sus brókers, Javier Nieto Cota, ha desaparecido que curiosamente reaparece días después, diciendo que todo está en órden y que poniendo poco dinero el reintegro está asegurado.

Lo mejor que pueden hacer las personas estafadas es acudir a la Unidad de Delitos Informáticos de la policía para que otros no se vean perjudicado y sería bueno también que las grandes compañías de blockchain tuvieran unas fórmulas de certificación que ofreciera la cyberseguridad necesaria a los inversores.

No hace mucho el capitán de la Guardia Civil Erique Martín, especializado en ciberestafas ha conseguido desarticular una banda albanesa de criptoestafadores. Ese es el camino y hay que dotar a las fuerzas del orden de los fondos necesarios en defensa de los ciudadanos.

Equipo investigación: The Smart City Journal

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.