{"id":1095,"date":"2013-02-14T00:00:00","date_gmt":"2013-02-13T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thesmartcityjournal.cibeles.net\/sin-categorizar\/el-triunfo-de-las-ciudades\/"},"modified":"2016-08-05T08:55:40","modified_gmt":"2016-08-05T06:55:40","slug":"el-triunfo-de-las-ciudades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.thesmartcityjournal.com\/es\/articulos\/el-triunfo-de-las-ciudades","title":{"rendered":"El triunfo de las ciudades"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><em style=\"line-height: 1.3em\">En las calles de Florencia surgi\u00f3 el Renacimiento, y en las de Birmingham la Revoluci\u00f3n Industrial<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em style=\"line-height: 1.3em\">Las ciudades han sobrevivido al tumultuoso fin de la era industrial y ahora son m\u00e1s pr\u00f3speras, m\u00e1s saludables y m\u00e1s atractivas que nunca<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify\">Doscientos cuarenta y tres millones de estadounidenses se concentran en el 3 por ciento urbano del pa\u00eds. En Tokio y sus alrededores, el \u00e1rea metropolitana m\u00e1s productiva del mundo, viven treinta y seis millones de personas.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el centro de Bombay residen doce millones de personas, y el tama\u00f1o de Shangh\u00e1i es aproximadamente el mismo. En un planeta que dispone de enormes cantidades de espacio (toda la humanidad cabr\u00eda en<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Texas, cada uno de nosotros con su propia vivienda unifamiliar) preferimos las ciudades. Pese a que en la actualidad sea m\u00e1s barato recorrer grandes distancias o trasladarse de las monta\u00f1as de Ozark a Azerbaiy\u00e1n, cada vez m\u00e1s gente vive en las grandes \u00e1reas metropolitanas. Cada mes acuden a las ciudades de los pa\u00edses env\u00edas de desarrollo cinco millones de personas m\u00e1s, y en 2011 m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n del mundo es urbana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las ciudades, esas densas aglomeraciones que salpican el planeta, han sido motores de innovaci\u00f3n desde los tiempos en que Plat\u00f3n y S\u00f3crates discut\u00edan en los mercados atenienses. En las calles de Florencia surgi\u00f3 el Renacimiento, y en las de Birmingham la\u00a0Revoluci\u00f3n Industrial. La gran prosperidad del Londres contempor\u00e1neo, de Bangalore y de Tokio se debe a su capacidad de generar nuevas ideas. Recorrer estas ciudades, sea por aceras adoquinadas o por una mara\u00f1a de callejuelas, alrededor de rotondas o\u00a0debajo de las autopistas, equivale a estudiar el progreso humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los pa\u00edses m\u00e1s ricos de Occidente, las ciudades han sobrevivido al tumultuoso fin de la era industrial y ahora son m\u00e1s pr\u00f3speras, m\u00e1s saludables y m\u00e1s atractivas que nunca. En las \u00e1reas m\u00e1s pobres del mundo, las ciudades est\u00e1n creciendo a un ritmo enorme porque la densidad urbana ofrece el camino m\u00e1s corto para pasar de la miseria a la prosperidad. A pesar de los avances tecnol\u00f3gicos que han suprimido las distancias, resulta que el mundo no es plano, sino que est\u00e1 pavimentado. La ciudad ha triunfado. Sin embargo, como muchos sabemos por experiencia, a veces las v\u00edas urbanas, pese a estar pavimentadas, parecen conducir al infierno. Puede que la ciudad gane, pero muy a menudo sus ciudadanos pierden. Toda infancia urbana est\u00e1 conformada por una avalancha extraordinaria de personas y de experiencias; algunas, como la sensaci\u00f3n de poder que le confiere a un preadolescente viajar solo en metro por primera vez, son deliciosas; otras lo son menos, como presenciar un tiroteo en un entorno urbano por primera vez (una parte inolvidable de mi propia infancia en Nueva York hace treinta y cinco a\u00f1os). Por cada Quinta Avenida, hay un suburbio de Bombay; por cada Sorbona, hay un instituto de Washington D. C., custodiado por detectores de metales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mi pasi\u00f3n por el mundo urbano comenz\u00f3 en el Nueva York de Ed Koch, Thurman Munson y Leonard Bernstein. Inspirado por mi infancia metropolitana, me he pasado la vida tratando de entenderlas ciudades. Esa pasi\u00f3n ha tenido una base en teor\u00edas y datos econ\u00f3micos, pero tambi\u00e9n me ha llevado a recorrer las calles de Mosc\u00fa, S\u00e3o Paulo y Bombay, as\u00ed como a investigar la historia de bulliciosas metr\u00f3polis y la historia cotidiana de quienes viven y trabajan en ellas. Me apasiona tanto el estudio de las ciudades porque plantea interrogantes fascinantes, importantes y muchas veces perturbadores. \u00bfPor qu\u00e9 las personas m\u00e1s ricas y las m\u00e1s pobres del mundo viven tantas veces los unos al lado de los otros? \u00bfC\u00f3mo se deterioran ciudades antes florecientes? \u00bfPor qu\u00e9 algunas de ellas vuelven dram\u00e1ticamente al primer plano? \u00bfPor qu\u00e9 surgen tan r\u00e1pidamente tantos movimientos art\u00edsticos en determinadas ciudades en momentos concretos? \u00bfPor qu\u00e9 tanta gente inteligente pone en pr\u00e1ctica unas pol\u00edticas municipales tan necias?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dentro de Estados Unidos, los trabajadores de \u00e1reas metropolitanas en las que hay grandes ciudades ganan un 30 por ciento m\u00e1s que los trabajadores que no viven en \u00e1reas metropolitanas. Estos elevados salarios se ven contrarrestados por el coste de la vida, m\u00e1s alto, aunque eso no modifique el hecho de que los salarios elevados son un indicador de alta productividad. La \u00fanica raz\u00f3n por la que las empresas soportan los altos costes laborales e inmobiliarios de ubicarse en una ciudad es que esta ofrece ventajas de productividad que compensan esos costes. Los estadounidenses que viven en \u00e1reas metropolitanas con m\u00e1s de un mill\u00f3n de residentes son, de promedio, un 50 por ciento m\u00e1s productivos que los que viven en \u00e1reas metropolitanas m\u00e1s peque\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las proporciones son las mismas si tenemos en cuenta los cocientes intelectuales de los trabajadores individuales. La brecha de ingresos entre las \u00e1reas metropolitanas y las rurales es igual de grande que en otros pa\u00edses ricos, y a\u00fan mayor en los pa\u00edses pobres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Europa y Norteam\u00e9rica, las ciudades aceleran la innovaci\u00f3n vinculando entre s\u00ed a sus habitantes inteligentes, pero en el mundo en v\u00edas de desarrollo las ciudades desempe\u00f1an un papel todav\u00eda m\u00e1s decisivo: son puntos de comunicaci\u00f3n entre mercados y culturas. En el siglo XIX, Bombay fue la puerta de entrada del algod\u00f3n. En el siglo XXI, Bangalore es una puerta de entrada de ideas. Si a un norteamericano o europeo medio se le hubiera mencionado la India en 1990, lo m\u00e1s probable es que hubiese farfullado inc\u00f3modamente acerca de la tragedia que representa la pobreza en el Tercer Mundo. En la actualidad, ser\u00eda m\u00e1s probable que esa persona farfullara inc\u00f3modamente acerca de la posibilidad de que su empleo sea subcontratado en Bangalore. La India sigue siendo un pa\u00eds pobre, pero est\u00e1 creciendo a un ritmo febril, y Bangalore, la quinta ciudad m\u00e1s grande del pa\u00eds, se cuenta entre las grandes historias de \u00e9xito del continente. La riqueza de Bangalore procede no solo de su poder\u00edo industrial (pese a que sigue siendo un importante centro de producci\u00f3n textil), sino tambi\u00e9n de su fuerza como centro productor de ideas. Al concentrar tanto talento en un mismo lugar, Bangalore facilita la asimilaci\u00f3n de ese talento tanto por los lugare\u00f1os como por los forasteros, procedan de Singapur o de Silicon Valley, y tambi\u00e9n que entren en contacto con el capital humano indio. Haci\u00e9ndose eco de los anti urbes de todos los tiempos, Mahatma<br \/>Gandhi dijo que \u00abla verdadera India no est\u00e1 en sus pocas ciudades, sino en sus setecientas mil aldeas\u00bb, y que \u00abel desarrollo de la naci\u00f3n depende no de las ciudades, sino de las aldeas\u00bb. Aquel gran hombre se equivocaba; el desarrollo de la India depende casi por completo de sus ciudades. En todos los pa\u00edses se da una correlaci\u00f3n casi perfecta entre urbanizaci\u00f3n y prosperidad. A medida que la proporci\u00f3n de poblaci\u00f3n urbana de una naci\u00f3n aumenta en un 10 por ciento, el rendimiento per c\u00e1pita aumenta en una media del 30 por ciento. Los ingresos per c\u00e1pita son casi cuatro veces m\u00e1s altos en los pa\u00edses donde la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n vive en ciudades que en aquellos donde la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n vive en \u00e1reas rurales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Existe el mito de que a pesar de que las ciudades aumentan la prosperidad, no por ello dejan de ser deprimentes. Sin embargo, en los pa\u00edses m\u00e1s urbanizados la gente dice ser m\u00e1s feliz. En los pa\u00edses donde m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n es urbana, el 30 por<br \/>ciento de la gente dice ser muy feliz y el 17 por ciento que no lo es demasiado o que no lo es en absoluto. En los pa\u00edses donde m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n es rural, el 25 por ciento de la gente dice ser muy feliz y el 22 por ciento que no lo es. En todos los pa\u00edses, la satisfacci\u00f3n existencial aumenta en proporci\u00f3n al porcentaje de poblaci\u00f3n que vive en ciudades, incluso teniendo en cuenta los ingresos y el nivel educativo del pa\u00eds.<br \/>As\u00ed, ciudades como Bombay, Calcuta y Bangalore no solo estimulan la econom\u00eda india, sino tambi\u00e9n su estado de \u00e1nimo. Y desde luego no son ciudades \u00abanti indias\u00bb, del mismo modo que Nueva York no es anti americana. Esas ciudades son, desde muchos puntos de vista, los lugares donde se expresa de forma m\u00e1s plena el genio de su pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La capacidad urbana para fomentar la brillantez cooperativa no es nueva. Durante siglos, las innovaciones se difundieron de una persona a otra en calles urbanas abarrotadas. Cuando Brunelleschi descubri\u00f3 la geometr\u00eda de la perspectiva lineal durante el Renacimiento florentino, desencaden\u00f3 una explosi\u00f3n de genio art\u00edstico. Transmiti\u00f3 sus conocimientos a su amigo Donatello, que incorpor\u00f3 la perspectiva lineal a los bajorrelieves. Su com\u00fan amigo Masaccio introdujo la innovaci\u00f3n en pintura. Las innovaciones art\u00edsticas de Florencia fueron gloriosos efectos secundarios de la concentraci\u00f3n urbana. La riqueza de la ciudad proced\u00eda de actividades m\u00e1s prosaicas: la banca y las manufacturas textiles. En la actualidad, sin embargo, Bangalore, Nueva York y Londres dependen todas de su capacidad de innovaci\u00f3n. La difusi\u00f3n del conocimiento de ingeniero a ingeniero, de comerciante a comerciante, es igual que el vuelo de las ideas de un pintor a otro, y hace mucho que la densidad urbana constituye un elemento central de ese proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vitalidad de Nueva York y de Bangalore no significa que todas las ciudades triunfen. En 1950, Detroit era la quinta ciudad m\u00e1s grande de Estados Unidos y ten\u00eda 1,85 millones de habitantes. En 2008, ten\u00eda 777.000, menos de la mitad de esa cifra, y segu\u00eda perdiendo poblaci\u00f3n a un ritmo constante. Ocho de las diez ciudades norteamericanas m\u00e1s grandes en 1950 han perdido al menos una quinta parte de su poblaci\u00f3n desde entonces. El fracaso de Detroit y de tantas otras ciudades industriales no se puede achacar a las ciudades en general, sino m\u00e1s bien a la esterilidad de aquellas ciudades que perdieron el contacto con los ingredientes esenciales de la reinvenci\u00f3n urbana.<br \/>Las ciudades prosperan cuando en ellas abundan las peque\u00f1as empresas y los ciudadanos con formaci\u00f3n. En otro tiempo, Detroit era una colmena llena de peque\u00f1os inventores relacionados entre s\u00ed. Henry Ford fue uno m\u00e1s entre muchos empresarios de talento. Sin embargo, el ins\u00f3lito \u00e9xito de la gran idea de Ford destruy\u00f3 la ciudad antigua, que era m\u00e1s innovadora. En el siglo XX, la expansi\u00f3n de Detroit atrajo a cientos de miles de trabajadores menos cualificados a inmensas f\u00e1bricas que se convirtieron en fortalezas separadas de la ciudad y del mundo. Mientras que la diversidad industrial, la capacidad empresarial y la educaci\u00f3n conducen a la innovaci\u00f3n, el modelo Detroit condujo a la decadencia urbana. La era de la ciudad industrial ha terminado, al menos en Occidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Muchos funcionarios de ciudades atribuladas creen err\u00f3neamente que pueden devolver a su ciudad a su antiguo esplendor mediante proyectos masivos de construcci\u00f3n, nuevos estadios o sistemas de tren ligero, centros de convenciones o complejos de viviendas. Con muy pocas excepciones, ninguna pol\u00edtica p\u00fablica puede frenar el maremoto del cambio urbano. No debemos olvidarnos de las necesidades de los pobres que viven en el \u00abcintur\u00f3n de \u00f3xido\u00bb, pero las pol\u00edticas p\u00fablicas tienen que ayudar a los pobres, no a las ciudades pobres. Los inmuebles nuevos y resplandecientes pueden disimular la decadencia de una ciudad, pero no pueden resolver los problemas subyacentes. El rasgo distintivo de las ciudades en declive es que tienen demasiadas viviendas e infraestructuras en relaci\u00f3n con la pujanza de sus econom\u00edas. Con tanta oferta de viviendas y tan poca demanda, no tiene ning\u00fan sentido utilizar dinero p\u00fablico para construir m\u00e1s. La insensatez de la renovaci\u00f3n urbana basada en los proyectos de construcci\u00f3n nos recuerda que las ciudades no est\u00e1n constituidas por edificios, sino por personas. Tras el hurac\u00e1n Katrina, los constructores quisieron invertir miles de millones de d\u00f3lares en reconstruir Nueva Orleans, pero si a la poblaci\u00f3n de esa ciudad se le hubiera entregado 200.000 millones de d\u00f3lares a cada uno de ellos habr\u00eda recibido 400.000 d\u00f3lares para pagarse una mudanza o unos estudios o una vivienda mejor en otra parte. Incluso antes de la inundaci\u00f3n, Nueva Orleans hab\u00eda cuidado mediocremente de sus pobres. \u00bfRealmente ten\u00eda sentido gastar miles de millones de d\u00f3lares en la infraestructura de la ciudad, cuando ese dinero hac\u00eda tanta falta para ayudar a educar a los ni\u00f1os de Nueva Orleans? La grandeza de Nueva Orleans siempre ha procedido de su pueblo, no de sus edificios. \u00bfNo habr\u00eda sido m\u00e1s sensato preguntarse c\u00f3mo podr\u00edan haberse utilizado el gasto p\u00fablico para hacer todo lo posible por las v\u00edctimas del hurac\u00e1n, incluso si estas se hubieran marchado a vivir a otra parte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En \u00faltima instancia, la tarea de un gobierno municipal no es financiar edificios ni v\u00edas f\u00e9rreas incapaces de sufragar sus propios costes, sino cuidar de los habitantes de su ciudad. Un alcalde capaz de educar a los ni\u00f1os de una ciudad para que puedan tener oportunidades en la otra punta del planeta est\u00e1 triunfando aunque su ciudad disminuya de tama\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pese a que la pobreza sin l\u00edmites de Detroit y de ciudades parecidas pone claramente de manifiesto la penuria urbana, no toda pobreza urbana es mala. Es f\u00e1cil imaginar por qu\u00e9 alguien que visite un barrio bajo de Calcuta podr\u00eda compartir el punto de vista de Gandhi y poner en duda que urbanizar masivamente sea inteligente, pero la pobreza urbana tiene muchas cosas buenas. Las ciudades no empobrecen a la gente, sino que atraen a los pobres. El influjo de gente menos afortunada que reciben las ciudades, ya se trate de R\u00edo de Janeiro o de R\u00f3terdam, es una prueba de las virtudes de las ciudades, no de sus defectos. Las construcciones urbanas pueden durar siglos, pero las poblaciones urbanas son fluidas. M\u00e1s de una cuarta parte de los habitantes de Manhattan no viv\u00eda all\u00ed hace cinco a\u00f1os. Los pobres acuden constantemente a Nueva York, a S\u00e3o Paulo y a Bombay en busca de algo mejor, y ese es un hecho de la vida urbana que habr\u00eda que celebrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pobreza urbana no deber\u00eda compararse con la riqueza urbana sino con la pobreza rural. Puede que las favelas de R\u00edo de Janeiro resulten terribles en comparaci\u00f3n con un pr\u00f3spero barrio residencial de Chicago, pero los niveles de pobreza de R\u00edo de Janeiro son mucho m\u00e1s bajos que los del nordeste rural brasile\u00f1o. Los pobres no tienen forma de enriquecerse con rapidez, pero pueden elegir entre las ciudades y el campo, y muchos de ellos, de forma muy sensata, eligen las ciudades. El flujo de ricos y pobres a las ciudades dinamiza las \u00e1reas urbanas, pero es dif\u00edcil no reparar en los costes de concentrar la miseria. La proximidad facilita el intercambio de ideas y bienes pero tambi\u00e9n el intercambio de bacterias y el robo de bolsos. Todas las ciudades antiguas del mundo sufrieron los grandes azotes de la vida urbana: la enfermedad, el delito y el hacinamiento. Y la lucha contra estos males nunca se ha ganado aceptando pasivamente<br \/>el statu quo o fi\u00e1ndolo todo ciegamente al mercado libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los grandes pasos adelante que dieron las ciudades estadounidenses y europeas seguramente se repetir\u00e1n en las ciudades de los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo en el siglo XXI, y eso har\u00e1 que el mundo sea todav\u00eda m\u00e1s urbano. En la actualidad, la ciudad de Nueva York, donde se esperaba que los muchachos nacidos en 1901 vivieran siete a\u00f1os menos que sus hom\u00f3logos estadounidenses del campo, es mucho m\u00e1s saludable que el pa\u00eds en su conjunto. Las victorias urbanas sobre el delito y la enfermedad permitieron a las ciudades prosperar no solo como centros productivos, sino tambi\u00e9n como centros de placer. La magnitud urbana hace posible soportar los gastos fijos de teatros, museos y restaurantes. Los museos requieren grandes y costosas exposiciones, as\u00ed como instalaciones atractivas y a menudo prohibitivas; los teatros necesitan escenarios, iluminaci\u00f3n, equipos de sonido y muchos ensayos. En las ciudades, estos gastos fijos son asequibles porque se reparten entre miles de visitantes y aficionados.<br \/>A lo largo de la historia, la mayor\u00eda de las personas fueron demasiado pobres para permitir que sus gustos en materia de entretenimiento determinar\u00e1n su lugar de residencia, y mal pod\u00eda considerarse a las ciudades como zonas de placer. Y no obstante, a medida que la gente se ha vuelto m\u00e1s rica, cada vez ha tendido a elegir m\u00e1s las ciudades en funci\u00f3n de su estilo de vida: as\u00ed naci\u00f3 la ciudad del consumo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0Por Edward Glaeser<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las calles de Florencia surgi\u00f3 el Renacimiento, y en las de Birmingham la Revoluci\u00f3n Industrial Las ciudades han sobrevivido al tumultuoso fin de la era industrial y ahora son m\u00e1s pr\u00f3speras, m\u00e1s saludables y m\u00e1s atractivas que nunca Doscientos cuarenta y tres millones de estadounidenses se concentran en el 3 por ciento urbano 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