Internet es la Tecnología Disruptiva con mayúsculas, así que debemos evitar que sea privatizada o sea controlada. La Red es un ente en sí mismo. Sólo hay un problema: ¿quién la controla? La solución pasa por crear conceptos basados en servicios de valor añadido, aportados por equipos multidisciplinares y consorcios público-privados, aunando ideas y esfuerzos de manera que el resultado sea la suma de la inteligencia colectiva.
Cuando inventó la imprenta, poco podía imaginar Johannes Gutemberg que su tan revolucionaria tecnología llegaría a ser el medio de comunicación y de transmisión de conocimiento más utilizado por el ser humano durante siglos. Hasta entonces, las litografías, los pergaminos y las copias escritas por monjes y frailes limitaban la información y la educación a selectos grupos con exclusivo acceso a esas preciosas fuentes. La imprenta no sólo propició la democratización del conocimiento, sino que supuso toda una revolución cultural precisamente por hacer accesible la información a capas oprimidas de la sociedad, cuya forzada ignorancia las hacía débiles ante las castas ilustradas, que los esclavizaban y controlaba a su placer.
La imprenta, pues, fue una de las primeras tecnologías disruptivas (rompedoras) que la Humanidad nos ha dado. Pero hay más, antes y después de la imprenta: la ganadería y el pastoreo sustituyeron a la caza y la recolección; el transistor sustituyó a las válvulas; la telefonía móvil, a la fija, etc. La lista de tecnologías que podrían considerarse disruptivas a lo largo de la historia es larga: la radio a las palomas mensajeras, la televisión a la radio, el ordenador a la televisión, el smartphone y las tabletas al ordenador… Aunque algunas no terminaron con las anteriores, sí constituyeron -y constituyen- verdaderos avances para la sociedad y aportaron cambios sustanciales en el modo en que los seres humanos interactuamos. Fueron, sí, unos avances brutales que colaboraron en la creación de la actual sociedad tecnológica.

La imprenta de Gutenberg aportó al ser humano la capacidad de acceder a la información, pero pronto los poderosos se dieron cuenta de su alcance y no tardaron en crear los medios de comunicación de masas, gestionados de nuevo por grupos de poder que conocen las fórmulas para comunicar la información de la manera más adecuada a sus intereses, o a no comunicar en absoluto, usando la educación como arma. De nuevo, la sociedad queda a merced de quienes tienen acceso a la información y deciden cuándo y cómo comunicar.
Enchufados a la Red
Desde su aparición, Internet (la Red) se ha convertido en una salida, en una forma abierta y ubicua de llevar conocimiento a los últimos rincones del planeta. Sólo se requiere acceso a ella y saber localizar la información relevante. Una vez más, como con la imprenta, los grupos de poder quedaban a merced de una tecnología disruptiva que hace tambalearse sus sistemas de control global. De ahí que empezasen a estudiar nuevas fórmulas para recuperar esa influencia perdida. Pero esta vez es diferente: otras tecnologías disruptivas pueden estar ya en manos de los ciudadanos para desafiar a corporaciones e intereses políticos.
Se trata, por tanto, de identificar esas tecnologías y de adoptarlas, ponerlas en manos de todo el mundo y hacerlas públicas, de manera que no quede ya opción a privatizar las nuevas formas de comunicación ni el acceso al conocimiento. Hablamos de las tecnologías sociales, las de Open Source o de Código Abierto, del crowdsourcing, de iniciativas individuales al servicio de la comunidad, de información gratuita y sin limitaciones, soportada por aportaciones personales a cambio de diferentes tipos de contraprestaciones.
Es lícito publicitar los productos y servicios, como es también lícito usar la publicidad para cubrir los costes de desarrollos destinados a un bien común. Todos entendemos que el disponer de un buscador como Google debe ser a cambio de algo; en este caso, la publicidad incluida en nuestras búsquedas. Parece obvio que es imposible disfrutar de servicios gratuitos si nadie se ocupa de mantener las infraestructuras en las que estos se basan; pero los Saas (Software como Servicio), la computación en la nube, la ubicuidad, los mapas públicos, las redes sociales y todos los sistemas de intercambio de información convierten a la red en un ente en sí mismo. Sólo hay un problema: ¿quién lo controla?
La nueva Red debe estar garantizada como servicio público; cualquier intento de control, aunque sea a partir de las más legítimas razones, debe ser evitado. Es precisamente la libertad que ofrece Internet lo que la convierte en la Tecnología Disruptiva con mayúsculas, así que debemos evitar que se privatice o se controle por los mismos poderes que en su momento controlaron el acceso a la información de la Humanidad durante toda la Historia.
La nueva Red debe estar garantizada como servicio público; cualquier intento de control, aunque sea a partir de las más legítimas razones, debe ser evitado
Los sistemas y recursos educativos distribuidos en masa, los MooC (Massive Open Online Courses), las aplicaciones de generación de contenidos (CMS), las redes sociales y los mapas abiertos (OSM) son algunos ejemplos de las fórmulas que el hombre tiene a su disposición para crear sus propios contenidos educativos, distribuir democráticamente la educación, generar y distribuir noticias, hacer accesible la geografía mundial y, básicamente, colaborar entre todos al bien común, al acceso a la información y a la verdadera democracia global, donde el hombre ayuda al hombre a través de la tecnología.
Una lucha desigual
Del mismo modo, las pequeñas empresas no pueden luchar ni competir por sí mismas contra las grandes corporaciones, que a menudo identifican el potencial de las startups y las fagocitan irremediablemente a golpe de talonario. La solución pasa por no crear ya más productos enlatados ni dependientes de esta o aquella patente, sino conceptos basados en servicios de valor añadido aportados por equipos multidisciplinares y consorcios público-privados, aunando ideas y esfuerzos, de manera que el resultado sea la suma de la inteligencia colectiva. Esto me trae a la mente la ‘parábola de las piedras’ de la que hablaba Steve Jobs en una entrevista para la PBS, allá por 1996. Decía:
“(…) Tuvimos muchas grandes ideas cuando comenzamos (con el Mac). Pero siempre sentí que un grupo de personas haciendo algo en lo que realmente creen es como cuando era niño y había un hombre viudo que vivía en la calle donde yo vivía. Un día me dijo: ‘Ven a mi garaje, quiero mostrarte algo’. Sacó su vieja y empolvada pulidora, fuimos por atrás y cogimos algunas piedras. Piedras feas, comunes y corrientes. Las pusimos en la lata con un poco de líquido, cerramos la lata y encendió el motor. Me dijo ‘ven mañana.
Fui al día siguiente y abrimos la lata. Sacamos unas rocas pulidas bellísimas. Las mismas piedras comunes que habíamos metido se habían frotaron unas contra otras, creando fricción y un poco de ruido, y salieron aquellas hermosas rocas pulidas.
Las pequeñas empresas no pueden luchar ni competir por sí mismas contra las grandes corporaciones
Eso siempre ha estado en mi mente cuando pienso en un equipo trabajando en algo sobre lo que están apasionados. Es a través del equipo, a través de un grupo de gente extraordinariamente talentosa, chocando unos con otros, con argumentos, con peleas en ocasiones, con ruido y trabajando, cómo se pulen unos a otros y cómo pulen sus ideas. Y lo que sale son piedras hermosas (…)”.
La diferencia es que estas ideas hermosas pueden luego monopolizarse o abrirse al mundo, pueden ser utilizadas para controlar o, en cambio, pueden ser liberadas al mundo, ser cedidas y compartidas para generar riqueza de una forma más distribuida. Es por ello que creo en los grandes proyectos en los que, lo primero, cuenten las personas, grupos de ellas, talentos especializados que se unen para llevar a cabo sueños comunes que finalmente reviertan en la comunidad para reiniciar de nuevo el ciclo. Es por eso que fundé UBIKUA*.
Ser disruptor es soñar y creer en que el futuro está en nuestras manos, da igual lo lejos que nos parezca. Si alguien soñó con volar, y lo consiguió, ¿por qué no podemos nosotros realizar nuestro propio sueño?
¡Seamos Disruptivos!
por Francis Ortiz
Creative Art & Design Studios, Fundador de UBIKUA*
Fuentes:http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnolog%C3%ADa_disruptiva;
Evolución cultural; Evolución tecnológica; Historia de la tecnología; Eliademy; MooC; OpenStreerMap
* UBIKUA es la unión de un grupo de empresas compuesto por un equilibrio de profesionales provenientes del mundo publicitario, programadores, diseñadores e ingenieros informáticos enamorados de su trabajo y pertenecientes a la era digital. Ofrece Servicios de Geolocalización, Apps y Realidad Aumentada


