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RECI: la inteligencia compartida que está transformando nuestras ciudades
Málaga acoge el VI Congreso Smart City RECI como expresión de un compromiso sostenido: el de unas ciudades que llevan años colaborando, innovando y poniendo la tecnología al servicio de una vida urbana mejor
La innovación urbana no siempre se percibe a primera vista. A menudo avanza lejos de los grandes titulares, en el trabajo cotidiano de los equipos municipales, en el intercambio de experiencias entre ciudades y en decisiones técnicas que, con el tiempo, terminan mejorando la vida de miles de personas.
Esa es, probablemente, una de las grandes aportaciones de la Red Española de Ciudades Inteligentes. Desde su creación, la RECI ha conseguido construir un espacio estable de colaboración entre ayuntamientos que comparten problemas, conocimientos y soluciones. Una red en la que innovar no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en aprender juntos a gestionar mejor las ciudades.
Los días 15 y 16 de septiembre, Málaga acogerá el VI Congreso Smart City RECI, un encuentro que permitirá mirar hacia el futuro, pero también reconocer el camino recorrido. Durante estos años, la Red ha contribuido a que numerosos municipios españoles afronten la transformación digital desde una perspectiva compartida, evitando que cada ciudad tenga que avanzar por separado o comenzar siempre desde cero.
Buena parte de ese trabajo se desarrolla en los grupos técnicos de la RECI. Son espacios quizá poco visibles para la ciudadanía, pero esenciales para los profesionales municipales. En ellos se intercambian experiencias, se analizan proyectos y se buscan respuestas comunes a problemas concretos relacionados con la movilidad, la sostenibilidad, la administración electrónica, la ciberseguridad, los servicios públicos digitales o la gestión de los datos.
Este trabajo constante ha permitido crear una comunidad de conocimiento que trasciende los mandatos políticos y las fronteras administrativas. Cuando una ciudad comparte lo que ha aprendido —incluidos sus errores—, otras pueden avanzar con mayor rapidez y seguridad. Esa cooperación es una forma de innovación tan importante como cualquier avance tecnológico.
El Congreso de Málaga reflejará precisamente esa evolución. La inteligencia artificial, los gemelos digitales, la soberanía tecnológica, la ciberseguridad y la gestión avanzada de los datos ocuparán un lugar destacado en el programa. No son asuntos abstractos: están relacionados con la forma de organizar el tráfico, reducir consumos, anticipar incidencias, proteger las infraestructuras públicas o prestar servicios más rápidos y personalizados.
Sin embargo, el verdadero reto ya no consiste solamente en saber qué puede hacer la tecnología, sino en decidir cómo debe utilizarse. La ciudad inteligente entra en una etapa de madurez en la que debe responder a preguntas sobre la protección de los datos, la transparencia de los algoritmos, la autonomía tecnológica de las administraciones y la igualdad de acceso a los nuevos servicios.
Por eso tiene un especial significado que el Congreso concluya con la firma de la Declaración de Málaga sobre ética en la inteligencia artificial urbana. El documento pretende expresar un compromiso común con una inteligencia artificial responsable, transparente y centrada en las personas. Es una manera de recordar que la innovación municipal solo adquiere sentido cuando genera confianza y se traduce en una mejora real de la vida colectiva.
Málaga no será únicamente el escenario de este debate. La ciudad ha puesto empeño, capacidad organizativa y una clara voluntad institucional para que el Congreso alcance una dimensión acorde con los desafíos que afrontan actualmente los municipios.
Su celebración simultánea con Greencities, Urban Intelligence & Smart Mobility no es una simple coincidencia de calendarios. Responde al deseo de reunir en un mismo espacio a responsables públicos, técnicos municipales, empresas, investigadores y especialistas. La colaboración entre ambos encuentros permitirá ampliar el debate y conectar las necesidades concretas de las administraciones con el conocimiento y las soluciones que surgen del ecosistema innovador.
La apuesta malagueña también guarda coherencia con una trayectoria sostenida. Málaga lleva años trabajando para convertir la innovación en uno de los ejes de su desarrollo urbano y económico. La ciudad ha entendido que organizar congresos tecnológicos es importante, pero que lo verdaderamente decisivo es crear un entorno donde las ideas puedan encontrarse, contrastarse y transformarse en proyectos.
El esfuerzo del Ayuntamiento y de sus áreas de innovación ha hecho posible que el VI Congreso RECI encuentre un marco capaz de darle mayor visibilidad y proyección. Esa implicación demuestra que ejercer de anfitrión significa mucho más que ceder un recinto: supone facilitar alianzas, generar conversación y asumir la responsabilidad de impulsar una agenda urbana compartida.
El encuentro reunirá a representantes municipales y especialistas nacionales e internacionales para analizar las oportunidades, pero también los riesgos, de una transformación que avanza a gran velocidad. Será una ocasión para conocer proyectos concretos, comparar modelos de gestión y comprobar cómo las ciudades españolas están dejando atrás la etapa de las experiencias aisladas para avanzar hacia sistemas más coordinados, interoperables y sostenibles.
A lo largo de sus sucesivas ediciones, el Congreso Smart City RECI se ha consolidado como un punto de encuentro para quienes deben convertir los grandes conceptos de la innovación en políticas públicas aplicables. Allí donde otros foros hablan principalmente de tendencias, la RECI aporta la experiencia diaria de los ayuntamientos: presupuestos limitados, normativas complejas, infraestructuras heredadas y ciudadanos que esperan respuestas eficaces.
Esa conexión con la realidad explica el valor de la Red. Sus ciudades no trabajan en laboratorios alejados de la sociedad. Innovan sobre calles, barrios y servicios que funcionan todos los días. Cada avance debe ser útil, seguro, comprensible y capaz de llegar tanto a las grandes capitales como a las ciudades medianas y pequeñas.
Queda mucho por hacer. Persisten diferencias importantes de recursos y capacidades entre municipios. La incorporación de la inteligencia artificial plantea interrogantes que todavía no tienen respuestas definitivas, y la protección frente a las amenazas digitales exigirá inversiones y profesionales especializados. Reconocer estos desafíos no debilita el balance de la RECI; al contrario, ayuda a comprender la dimensión del trabajo que tiene por delante.
El mérito de estos años reside en haber creado una estructura de cooperación capaz de acompañar ese proceso. La RECI ha ayudado a transformar la innovación urbana en una tarea compartida, donde el conocimiento de una ciudad puede convertirse en una oportunidad para muchas otras.
Málaga será durante dos días la capital de esa inteligencia compartida. No solo por los temas que se debatirán ni por las tecnologías que se presentarán, sino porque el Congreso reunirá a personas que llevan años trabajando, muchas veces sin grandes focos, para que nuestras ciudades sean más eficientes, sostenibles, seguras y humanas.
En tiempos de cambios acelerados, la experiencia de la RECI deja una enseñanza valiosa: ninguna ciudad puede construir sola su futuro. El progreso urbano también consiste en escuchar, cooperar y compartir. Y quizá sea precisamente ahí, en esa voluntad de avanzar juntos, donde comienza la ciudad verdaderamente inteligente.
Un artículo de Manuel Tarín Alonso

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