Robótica

El proyecto AI-PRISM, en el que participa la UPV, ha desarrollado soluciones de IA y robótica que facilitan la cooperación entre humanos y robots en entornos con tareas difíciles de automatizar

Un equipo del Instituto de Automática e Informática Industrial (Instituto ai2), el Instituto Tecnológico de Informática (ITI) y del Centro de Investigación en Gestión e Ingeniería de Producción (CIGIP) de la Universitat Politècnica de València ha desarrollado un sistema robótico que ayuda a las empresas fabricantes de mobiliario a preservar el conocimiento de sus especialistas en pintura y facilitar la incorporación de nuevos profesionales. Para ello, ha diseñado un sistema de programación de robots colaborativos fácil e intuitivo. La solución mejora las condiciones de trabajo de los operarios, reduce la dependencia de conocimientos altamente especializados y contribuye a disminuir los defectos de pintura y los tiempos de proceso.

El resultado forma parte de la plataforma tecnológica desarrollada en el marco del proyecto europeo AI-PRISM, la cual tenía como objetivo facilitar el despliegue de aplicaciones de inteligencia artificial en robótica colaborativa.

“El sector del mueble se enfrenta desde hace años a una dificultad creciente para encontrar y retener especialistas en trabajos artesanales como la pintura”, explica Francisco Blanes, investigador principal del proyecto en el Instituto ai2. “Se trata de trabajos que requieren una elevada experiencia y cuyo conocimiento suele adquirirse tras años de práctica, a lo que se suman unas condiciones de trabajo exigentes. Esto dificulta el relevo generacional y limita la capacidad de las empresas para mantener unos elevados estándares de calidad. El reto de mantener procesos altamente especializados es muy relevante para toda la industria europea, marcada por la escasez de profesionales cualificados y el envejecimiento de la fuerza laboral, con lo que nuestra línea de investigación se ha centrado en aportar soluciones a este problema creciente”, apunta.

En este contexto, disponer de herramientas que permitan capturar la experiencia de los operarios y transferirla de forma sencilla a sistemas robóticos se convierte en un elemento clave para facilitar el relevo generacional y mejorar las condiciones de trabajo.

La solución desarrollada está equipada con un sistema de realidad virtual y mixta que permite que el operario teleopere el robot tanto en un entorno virtual como en el real. En ninguno de los casos el operario requiere de conocimientos previos de programación. Esto es gracias a que la tecnología desarrollada se basa en el principio de Programación por Demostración (programming by demonstration, PbD): la interfaz de interacción con el robot se basa en controladores inalámbricos que traducen los movimientos de las manos humanas en acciones precisas que guían el movimiento del robot. Estos movimientos son almacenados y gestionados por la empresa en forma de librería de aplicaciones. El sistema permite, por tanto, ir más allá y ser aplicado a otro tipo de robots colaborativos que realicen otras tareas industriales complejas.

La tecnología se ha testado en la empresa de mobiliario Andreu World. El entorno de programación y despliegue desarrollado en AI-PRISM permite configurar aplicaciones robóticas como las tareas de pintura de sus productos, hecho que facilita que los robots reproduzcan procesos complejos de una forma segura, precisa y repetitiva. Su utilización contribuye, además, a reducir la exposición de los trabajadores humanos a entornos potencialmente peligrosos, ya que se ha dotado al sistema de la capacidad de medir las condiciones de la cabina de pintura, una especificidad del desarrollo en la que ha participado el ITI.

La UPV también ha contribuido a la implementación de la plataforma de integración, contextualización de información y despliegue de modelos de inteligencia artificial sobre sistemas robóticos, facilitando que las diferentes capacidades desarrolladas en el proyecto puedan combinarse y reutilizarse en nuevas aplicaciones industriales.

Guiar a un robot

“Enseñar a un humano a programar un robot requiere tiempo y no todas las empresas pueden esperar a incorporar dicho conocimiento por la curva de aprendizaje que implica. Pero, por el contrario, la Programación por Demostración permite enseñar tareas a un robot guiándolo físicamente, a lo que desde el Instituto ai2 se la ha añadido la versión virtual mediante un gemelo digital del robot”, comenta María del Mar Plaza Cano, investigadora del proyecto en el Instituto ai2, quien ha participado en el desarrollo del sistema de programación por demostración en el marco de su tesis doctoral.

“Las principales ventajas del sistema son la simplicidad, la rapidez y la facilidad de aprendizaje, ya que no requiere conocimientos avanzados de código ni habilidades de programación. Además, al acelerar la formación de los operarios, se incrementa la calidad del trabajo y la seguridad laboral”, comenta la investigadora.

El proyecto AI-PRISM se cerró el pasado 11 de marzo con la revisión de los resultados por parte de la Comisión Europea y visita al laboratorio de Industria 4.0 del Instituto ai2 (UPV) para ver otros pilotos del proyecto. Asimismo, se realizó una demostración del sistema de programación por demostración en las instalaciones de Andreu World, el cual recibió críticas muy positivas por parte de los expertos asistentes.

El proyecto AI-PRISM estuvo formado por 25 socios de 12 países y su objetivo fue proporcionar una plataforma abierta para facilitar el desarrollo, integración y despliegue de aplicaciones de inteligencia artificial para robótica colaborativa centradas en las personas, las cuales permitiesen un ecosistema de cooperación entre humanos y robots en entornos de trabajo de fabricación donde las tareas son difíciles de automatizar, y la velocidad y versatilidad son esenciales. “La idea fue desarrollar aplicaciones que enseñaran a las máquinas a identificar lo que hacen los trabajadores humanos (dónde miran, cómo se mueven, etc.) y así apoyaran y garantizaran la calidad de su trabajo, mejorando la capacidad de reacción o evitando situaciones de potencial peligro", explica Francisco Blanes, investigador principal del proyecto en el Instituto ai2.

Más allá de los avances tecnológicos, AI-PRISM ha perseguido un objetivo claro: demostrar que es posible desarrollar soluciones de inteligencia artificial y robótica que sitúen a las personas en el centro. La coordinación técnica, liderada desde la UPV, ha contribuido a integrar las diferentes tecnologías del proyecto en una plataforma común orientada a facilitar su adopción por la industria sin perder de vista aspectos como la seguridad, la usabilidad y el bienestar de los trabajadores.

“La inteligencia artificial y la robótica están transformando la industria, pero el verdadero reto no es únicamente desarrollar tecnologías más avanzadas, sino decidir cómo queremos incorporarlas a nuestro trabajo.”, explica Francisco Fraile, coordinador técnico del proyecto y miembro de CIGIP (UPV). “Hemos demostrado que es posible diseñar soluciones que preserven el conocimiento de los trabajadores y faciliten la colaboración entre personas y robots. La clave ha sido contar con ellos desde el primer momento: entender cómo trabajan, qué necesitan y qué les preocupa, para que la tecnología se adapte a las personas y no al revés”, añade Laura Moya, investigadora de AI-PRISM que desarrolla su tesis doctoral en el CIGIP (UPV).

Listo para el mercado

En ese contexto, el sistema programación por demostración (VR-based robot painting-by-demonstration for safer and repeatable furniture finishing) ha sido catalogado por la Comisión Europea, a través de su iniciativa Innovation Radar, como una innovación con un alto grado de madurez tecnológica y preparada para su llegada al mercado (o market ready), ya que responde a necesidades ya existentes en el sector industrial al que va dirigido, lo que refuerza su potencial de transferencia y adopción empresarial.

El reconocimiento sitúa a la UPV entre las entidades europeas destacadas por su capacidad para transformar resultados de investigación en soluciones con impacto económico y social. Además, la incorporación de esta tecnología a la plataforma pública Innovation Radar incrementará su visibilidad internacional y facilitará nuevas oportunidades de colaboración con empresas, clientes potenciales e inversores, reforzando el compromiso de la Universitat Politècnica de València con la investigación aplicada y la transferencia de conocimiento al tejido productivo.

Estará dirigida por el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeroespacial y Diseño Industrial (ETSIADI-UPV) Eugenio Ivorra Martínez

Synergy Smart Investments SL y la Universitat Politècnica de València (UPV) han firmado el convenio de colaboración que pone en marcha la Cátedra Synergy Tech UPV en Robótica Móvil e Inteligencia Artificial (IA) aplicada a la Interacción Humano-Robot.

Destinada a la promoción y desarrollo de la robótica móvil avanzada en plataformas cuadrúpedas y humanoides, percepción, control locomotor e integración de IA enfocados a la interacción humana, la Cátedra estará dirigida por el profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeroespacial y Diseño Industrial (ETSIADI-UPV) Eugenio Ivorra Martínez, investigador del Instituto Universitario de Investigación en Tecnología Centrada en el Ser Humano de la UPV, sede principal y espacio en el que se desarrollarán las actividades principales de la Cátedra.

El convenio suscrito tiene una vigencia inicial de dos años, tras los cuales podrá prorrogarse hasta un máximo de cuatro años adicionales a iniciativa de cualquiera de las partes.

Darío Samaniego: “Nuestra máxima aspiración es desarrollar aplicaciones para robots que puedan ser utilizadas por la sociedad”

Darío Samaniego, CEO de Synergy Tech, que ha asistido al acto de firma junto a las project manager de la empresa Elena Lunyov y Karina Logvinov, ha afirmado que, “para Synergy Tech, la relevancia de este acuerdo con la UPV es máxima. No deja de ser un paso más en nuestra relación, que ya existía a través de otros acuerdos que estamos desarrollando, pero alcanzar el nivel de una cátedra, donde podemos hacer una aportación diferente, consolida más aún nuestra participación y abre el camino a una colaboración más amplia con la UPV, con la que nos sentimos muy cómodos y, ahora, más implicados aún”.

“El reto”, ha añadido, “es desarrollar diferentes vías de aplicaciones para robots cuadrúpedos o bípedos, soluciones reales que después puedan transferirse y ser utilizadas por la sociedad, que es nuestra máxima aspiración”.

“¿Por qué la UPV? Porque existe gente con cierto carácter que capta inmediatamente la idea, y a veces, cuando te diriges a una institución, encuentras a esa gente. Nosotros la encontramos aquí, en la UPV. Fue algo casi automático. Cuando vimos que existía esa capacidad de entendernos, esa posibilidad de hacer un camino juntos, y encontramos todo lo que necesitábamos para hacerlo, no nos hacía falta buscar nada más”, ha explicado”.

José Capilla: “Esta Cátedra sitúa a la UPV en la vanguardia de ámbitos estratégicos como la robótica avanzada y la IA aplicada la interacción con las personas”

Por su parte, el rector de la UPV, José Esteban Capilla, ha destacado que la puesta en marcha de la Cátedra Synergy Tech UPV “sitúa a nuestra universidad en la vanguardia de ámbitos estratégicos como la robótica avanzada y la IA aplicada a la interacción con las personas. Este acuerdo permite impulsar la investigación, la docencia práctica y la transferencia de conocimiento en tecnologías con un enorme potencial de impacto social e industrial”.

Así mismo, el máximo responsable de la politécnica valenciana ha señalado que la UPV “cuenta con uno de los ecosistemas de cátedras universidad-empresa más amplios y dinámicos del país, lo que demuestra nuestra capacidad para generar alianzas útiles, anticipar tendencias tecnológicas y ofrecer al estudiantado oportunidades formativas alineadas con los desafíos del futuro”.

Eugenio Ivorra: “Esta colaboración llega en un momento clave, en el que la robótica humanoide y móvil se está convirtiendo en una nueva revolución tecnológica”

Para Eugenio Ivorra, director de la Cátedra, “esta colaboración llega en un momento clave. La robótica humanoide y móvil está dejando de ser una promesa de futuro para convertirse en una nueva revolución tecnológica, con avances cada vez más rápidos en inteligencia artificial, percepción, locomoción e interacción con las personas. En este contexto, la alianza entre universidad y empresa no solo es conveniente: es necesaria. Y para participar activamente en esta transformación, necesitamos que el talento universitario tenga acceso directo a tecnología puntera, a plataformas reales y a retos cercanos a los que ya están marcando el camino de la robótica avanzada”.

En este sentido, “la Cátedra Synergy Tech UPV permitirá que nuestros estudiantes e investigadores trabajen con robots cuadrúpedos y humanoides de última generación, aprendiendo no solo cómo funcionan, sino cómo pueden integrarse de forma útil, segura y responsable en la sociedad. Ese contacto temprano con tecnología de vanguardia va a ser decisivo para formar profesionales capaces de liderar esta revolución”.

Synergy Tech

Synergy Smart Investments SL (Synergy Tech) es una compañía tecnológica, con sede en Alicante, especializada en la integración y el desarrollo de soluciones de robótica avanzada de alta complejidad,. Su modelo de negocio se orienta a transformar plataformas robóticas de vanguardia en soluciones finales explotables y escalables para sectores de alto valor, con foco creciente en la robótica asistencial y la silver economy.

La empresa es partner y distribuidor Gold oficial de Unitree Robotics en España, fabricante líder mundial de robots cuadrúpedos y humanoides de última generación. Esta posición sitúa a Synergy Tech entre los tres principales distribuidores globales del fabricante, reconocimiento avalado por el Market Expansion Excellence Award otorgado por Unitree Robotics. Este estatus garantiza a Synergy Tech acceso preferente a las plataformas robóticas más avanzadas del mercado, incluyendo los modelos Go2 y G1 que se utilizarán como soporte físico de experimentación en PROASSIST, así como una capacidad de interlocución técnica directa con el fabricante que elimina la dependencia de intermediarios y reduce los tiempos de integración hardware.

La capacidad técnica de Synergy Tech abarca desde la ingeniería mecatrónica y el diseño industrial hasta el desarrollo de software de bajo nivel y control cinemático. La empresa, que integra de forma rutinaria nuevas tecnologías en sus plataformas robóticas, dispone de instalaciones propias de aproximadamente 400 m² organizadas en cuatro plantas, que incluyen un laboratorio de desarrollo y programación robótica, un área de integración y validación de sistemas, y una zona de demostración y formación. Estas instalaciones están dotadas de estaciones de trabajo de última generación para programación y simulación, así como infraestructura completa para pruebas de integración de sensores y payloads, validación funcional y preparación de despliegues en campo.

La empresa cuenta con relaciones estratégicas acreditadas con grandes corporaciones que han validado su solvencia técnica en proyectos de robótica industrial de alta exigencia, entre las que se incluyen Repsol, Telefónica Tech y Siemens. Estas referencias, procedentes de sectores con exigentes requisitos de fiabilidad y seguridad operativa, constituyen un argumento de credibilidad relevante para el sector asistencial a la hora de evaluar su solidez como proveedor tecnológico.

Un equipo de investigadores europeos se inspiró en la trompa de los elefantes para crear una pinza robótica universal fuerte y flexible

Tan fuerte como para arrancar de raíz un árbol, pero tan sensible para recoger delicadamente una brizna de hierba, la trompa de un elefante es una maravilla de la ingeniería. El equipo del proyecto PROBOSCIS(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, imitó la compleja disposición muscular de la probóscide de los elefantes y construyó una pinza robótica universal para aplicaciones industriales y sanitarias. El proyecto se presenta ahora en la serie de vídeos explicativos de CORDIS titulada «Make the connection with EU science».

«Hemos desarrollado un brazo robótico ligero y blando capaz de doblarse, girar y enrollarse para agarrar objetos envolviéndoloss», explica Lucia Beccai, coordinadora del proyecto en el Instituto Italiano de Tecnología. «Esto se logró con apenas unos pocos actuadores, imitando la capacidad de los elefantes para hacer movimientos complejos con estrategias sencillas». Los movimientos fuertes, fluidos y precisos de las extremidades robóticas blandas las hacen candidatas idóneas para aplicaciones como levantar pacientes de camas de hospital o manejar objetos delicados, como frutas en una cinta transportadora.

 

El proyecto de robótica social Qui-Bot H2O, coordinado por un equipo de investigación de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa (EPSEM) de la UPC, inicia una nueva fase, con la incorporación de la inteligencia artificial y la visión por computador en sus nuevos robots químicos, diseñados bajo la filosofía de código abierto

¿Pueden los robots ayudar a cerrar la brecha de género en la ingeniería antes de que esta comience? Un equipo multidisciplinario de investigación de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa (EPSEM) de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC) demuestra que sí, con la implementación del proyecto Qui-Bot H2O, liderado por la investigadora Marta I. Tarrés y el investigador Antonio David Dorado.

Qui-Bot H2O es un proyecto de investigación en innovación docente y divulgación científica que pretende incorporar y mejorar el pensamiento computacional del alumnado de educación infantil, primaria y ESO de forma lúdica, mediante la experimentación en química y robótica. Las actividades del proyecto se basan en una programación gráfica intuitiva, que permite accionar robots que interactúan en experimentos de química aplicados a ejemplos cotidianos. Se trata de una tecnología innovadora, que fusiona robótica educativa, ingeniería química, mecánica, TIC y perspectiva feminista.

Evolución tecnológica: IA y robótica social

Iniciado en 2021 con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, Qui-Bot H2O ha sido uno de los ocho proyectos seleccionados de entre las 81 propuestas presentadas a la convocatoria de subvenciones a proyectos de investigación en el ámbito de la igualdad de género y los feminismos del Departamento de Igualdad y Feminismo de la Generalitat de Catalunya. Con una dotación de 48.764 euros, esta ayuda permite dar un salto cualitativo tecnológico respecto a la ‘versión cero’ del robot original.

El equipo, que cuenta con estudiantado de los grados de Ingeniería en Sistemas TIC, Ingeniería Mecánica y del máster en Machine Learning and Cybersecurity, trabaja en dos líneas avanzadas:

El ‘custom-bot’ (el químico): La evolución del prototipo original, capaz de manipular líquidos con precisión y hacer experimentos de pH y reacciones reales de manera autónoma.

  • El ‘humanoid-bot’ (el agente social): La gran novedad de esta fase. Incorpora inteligencia artificial, visión por computador e interacción por voz. Este robot no solo actúa, sino que interactúa para facilitar la integración de la perspectiva feminista y estudiar la reacción de los niños en tiempo real.

Según explican los coordinadores del proyecto, “no se trata solo de enseñar tecnología, sino de cambiar quien se siente invitado a crearla. Con el Qui-Bot H2O demostramos que la robótica y la química no tienen género, y lo hacemos con tecnología líder y accesible para todos”.

Ciencia abierta: Tecnología para todos, no para el mercado

Uno de los rasgos distintivos del proyecto es su filosofía de servicio público. Los investigadores de la UPC Manresa defienden un modelo de transferencia de conocimiento abierto: los robots están diseñados para ser totalmente reproducibles. El objetivo es que los planos, el código y las instrucciones de montaje sean de acceso libre, cosa que permite que cualquier centro educativo pueda construir sus propios Qui-Bots de manera asequible. Así se democratiza el acceso a herramientas educativas avanzadas sin las barreras económicas de las licencias privadas.

Resultados: Desaparece la brecha de interés

Hasta el momento se han realizado 6 talleres, en los que han participado 212 niños y niñas de 44 centros diferentes. Los datos recogidos en estos talleres avalan la propuesta: la satisfacción de las aulas fue del 98,7%. El dato más relevante es el impacto en la percepción de género: después de la experiencia, se elimina la brecha de interés tecnológico. Tanto niños (89,5%) como niñas (92,5%) muestran el mismo entusiasmo por la ingeniería, rompiendo los estereotipos tradicionales.

Talento Km 0 y alianzas estratégicas

Este reconocimiento permite continuar con la transferencia de conocimiento desde la UPC Manresa hacia la sociedad. El proyecto cuenta con el apoyo de un amplio tejido institucional del territorio, incluyendo el Consell Comarcal del Bages, el centro tecnológico CETIM y Aigües de Manresa, entre otros. Con el inicio de la nueva fase, el objetivo es utilizar la ingeniería abierta para transformar los imaginarios colectivos.

Por primera vez, unos científicos han enseñado a un robot a aprender los movimientos de los labios observando a los humanos, en lugar de seguir instrucciones

Los robots con aspecto humano serán cada vez más habituales en nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, es comprensible que los científicos quieran que se parezcan lo más posible a los humanos. Si se parecen a nosotros, ¿por qué no hablan también como nosotros?

Un equipo de científicos liderado por la Universidad de Columbia en Estados Unidos creó un robot llamado Emo(se abrirá en una nueva ventana) que es capaz de aprender a mover los labios para hablar y cantar. Los resultados se publicaron en la revista «Science Robotics»(se abrirá en una nueva ventana).

Aprender a sincronizar los labios con el habla y las canciones

Al principio, diseñaron a Emo para que practicara delante de un espejo, experimentando con sus 26 músculos faciales para ayudarle a aprender cómo se mueve su propia cara. Después vio horas de vídeos de YouTube para observar cómo se mueve la boca humana al hablar y cantar.

El rostro, fabricado con piel de silicona, es capaz de formar labios que abarcan 24 consonantes y 16 vocales.

«Cuanto más interactúe con los seres humanos, mejor será», comentó el profesor de ingeniería Hod Lipson en un comunicado de prensa(se abrirá en una nueva ventana).

«Cuando la capacidad de sincronización labial se combina con la inteligencia artificial conversacional, como ChatGPT o Gemini, el efecto añade una profundidad totalmente nueva a la conexión que el robot establece con el ser humano», explicó Yuhang Hu, investigador del Creative Machines Lab, donde se llevó a cabo el trabajo. «Cuanto más observe el robot a los humanos conversando, mejor será imitando los gestos faciales matizados con los que podemos conectar emocionalmente».

¿Te falta alguna pieza para la robótica?

«Gran parte de la robótica humanoide actual se centra en el movimiento de las piernas y las manos, para actividades como caminar y agarrar objetos», explicó Lipson. «Pero la expresión facial es igualmente importante para cualquier aplicación robótica que implique interacción humana».

Cabral añadió: «No existe un futuro en el que todos estos robots humanoides no tengan rostro. Y cuando finalmente tengan un rostro, tendrán que mover los ojos y los labios correctamente, o seguirán siendo inquietantes para siempre».

Lipson está entusiasmado con la posibilidad de que un robot se sienta más natural. «Algo mágico sucede cuando un robot aprende a sonreír o a hablar simplemente observando y escuchando a los humanos». Soy un robotista saturado, pero no puedo evitar sonreír ante un robot que me sonríe espontáneamente».

Los rostros humanos son el medio más poderoso para la comunicación. Esto será aún más importante para las máquinas humanoides avanzadas. «Los robots con esta capacidad tendrán claramente una capacidad mucho mayor para conectar con los seres humanos, ya que una parte muy importante de nuestra comunicación implica el lenguaje corporal facial, y todo ese canal sigue sin explotarse», afirmó Hu.

Sin embargo, Lipson es consciente de los riesgos y las posibles controversias que conlleva la creación de robots más naturales y emocionalmente atractivos. «Esta será una tecnología muy potente. Tenemos que ir despacio y con cuidado, para poder cosechar los beneficios y minimizar los riesgos».

Tarde o temprano, los robots humanoides hablarán y cantarán de una forma que parecerá totalmente natural. Esperemos que nunca confundamos que estamos comunicándonos con un robot y no con una persona.

Photo: © Jane Nisselson/ Columbia Engineering

El equipo del proyecto SMARTEDGE utiliza la inteligencia artificial de vanguardia para transformar la colaboración y la comunicación entre robots autónomos en las fábricas y otros entornos

Desde su puesta en marcha en enero de 2023, en el proyecto SMARTEDGE (se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se han creado herramientas y métodos que facilitan el desarrollo de soluciones de inteligencia en el borde para escenarios de la vida real. Aprovechando la computación en el borde y el internet de las cosas para afrontar retos y optimizar procesos, el equipo del proyecto está probando estos métodos y herramientas en fábricas inteligentes, vigilancia de la salud, seguridad en intersecciones viales, innovación en la fabricación y asistencia a la conducción.

Una de estas herramientas son las redes de enjambres inteligentes que se están desarrollando en la actualidad en un laboratorio de la entidad coordinadora del proyecto SMARTEDGE, el Consorcio Nacional Interuniversitario de Telecomunicaciones de Italia. En el laboratorio, que emula una fábrica de Dell Technologies, el investigador principal Filippo Cugini y sus colegas están probando su «software» y «hardware» en tres robots conectados en red. El objetivo es formar y controlar un enjambre de robots utilizando inteligencia en el borde.

«Estamos reproduciendo un área operativa de la planta de producción para poder entender exactamente qué les ocurre a estos robots autónomos —explica Cugini en una noticia (se abrirá en una nueva ventana) publicada en “EE Times Europe”—. Por ejemplo, podemos caminar por el laboratorio y las cámaras de los robots reconocerán que hay una persona allí como un obstáculo y se detendrán inmediatamente». El investigador continúa explicando que este tipo de configuraciones de fábrica requieren una seguridad sólida y capacidades dinámicas de red. Cugini añade: «También tenemos que asegurarnos de que un robot que dice ser un robot determinado es exactamente ese robot. Hay muchos problemas».

Este trabajo es el componente de establecimiento de redes de contactos de la investigación de SMARTEDGE sobre el desarrollo de enjambres de robots móviles autónomos que puedan comunicarse y colaborar en el borde. Otros ámbitos de investigación son una cadena de herramientas de ingeniería de bajo código para inteligencia de vanguardia desarrollada por los socios del proyecto Siemens, Dell Technologies y la Universidad Técnica de Berlín, y la visión informática avanzada desarrollada por el socio del proyecto Bosch. Otro socio, Nvidia, ha aportado al proyecto su tarjeta de interfaz de red inteligente BlueField-2, un acelerador de «hardware».

Mejor comunicación, baja latencia

Cugini y su equipo también han desarrollado una capa de «software» que gestiona las comunicaciones entre robots, realiza validaciones de seguridad y evita que los mensajes sean interceptados. Durante el desarrollo se tuvieron en cuenta las limitaciones de latencia: «Después de un par de años trabajando en esto, podemos decir que esta fina capa de “software” no añade realmente mucha latencia adicional [a la red de enjambres], y el enjambre puede adaptarse a los cambios de la red en mucho menos de un segundo», señala Cugini, y añade: «La latencia adicional que añadimos para permitir esta seguridad y dinamismo adicionales —y, en total, la capacidad de red— depende en gran medida del “hardware” subyacente. Si usamos una simple Raspberry Pi que cuesta unas decenas de euros, el rendimiento está a la altura de una red wifi doméstica, pero si tenemos una potente unidad de procesamiento de datos Nvidia, tenemos una supervelocidad de cien gigabits por segundo o más».

Solo se han realizado experimentos con hasta veinte robots autónomos en un enjambre, pero —como se indica en la noticia— en las simulaciones puede haber mil. «Nunca tendremos mil dispositivos entrando y saliendo simultáneamente de una fábrica, pero también estamos considerando enjambres de coches en el caso de uso automovilístico del proyecto», explica Cugini. En este caso, el equipo de SMARTEDGE (Semantic Low-code Programming Tools for Edge Intelligence) pretende incluir en última instancia unos mil vehículos autónomos en los estudios prácticos y de simulación combinados.

Imagen: KW Foundation

¿Aunarán fuerzas los insectos con las personas y los robots para explorar zonas afectadas por catástrofes o supervisar entornos peligrosos?

Las cucarachas sobrevivieron al impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios. De hecho, han sobrevivido a múltiples extinciones. Millones de años de evolución han convertido a estos bichos en el superviviente definitivo.

Pero la mera mención de estos insectos increíblemente resistentes y casi indestructibles genera aversión y temor. No son muy apreciados, a pesar de que pueden ser lo más cercano que la naturaleza ha llegado a la perfección.

Acudir con audacia a donde ninguna persona o robot puede

Un equipo de investigadores japoneses ha encontrado un importante uso para estos insectos tan denostados aprovechando sus superpoderes. Las cucarachas pueden pasar por cualquier espacio estrecho. Su movilidad es increíble, con un tiempo de respuesta y una velocidad de vértigo. Pueden soportar fuerzas unas mil veces superiores a la de su peso corporal sin sufrir lesiones. ¿Perder una o dos extremidades? Sin problemas, volverán a crecer. Incluso pueden vivir sin cabeza durante una semana.

Todas ellas son características envidiables a la hora de enfrentarse a situaciones de vida o muerte, ¿no le parece? Las personas y los robots cuentan ahora con un nuevo aliado en la gestión de catástrofes.

Un equipo de investigadores dirigido por la Universidad de Osaka está convirtiendo cucarachas comunes en cíborgs para que exploren entornos y terrenos durante actividades de búsqueda, rescate y salvamento. Creen que estas cucarachas cíborg podrían inspeccionar montañas peligrosas de escombros tras una catástrofe o encontrar supervivientes en zonas de difícil acceso. El estudio publicado en la revista «Soft Robotics» presenta un sistema compuesto por dispositivos electrónicos que posibilitan a las cucarachas superar obstáculos de forma autónoma.

¿Tan provocadora es la idea? No es tan absurda, si se tiene en cuenta que estos insectos cíborg cuentan con varias ventajas importantes en comparación con los mejores robots más pequeños del sector. Son una alternativa barata que requiere un suministro mínimo de energía y baterías. Pueden superar casi cualquier obstáculo y moverse de una forma que sería imposible para un robot.

La alta tecnología se une a la naturaleza

La cucaracha cíborg está equipada con una mochila electrónica conectada a sus antenas. Un operador guía su movimiento con impulsos eléctricos. Los componentes incluyen sensores que detectan los obstáculos y registran datos sobre la temperatura, la calidad del aire y la estabilidad estructural. La cucaracha también confía en sus instintos naturales. La tecnología solo se utiliza en caso necesario y se retira al finalizar la misión.

Los investigadores probaron la cucaracha cíborg en entornos simulados, modelizados a partir de terrenos arenosos, simples y complejos, salpicados de piedras y madera. El rendimiento general de la cucaracha fue prometedor. Llegó sin esfuerzo a su destino en el primer supuesto, pero tardó un poco más en evitar y superar los obstáculos en el supuesto más complejo.

«La creación de un robot funcional a pequeña escala constituye todo un reto; queríamos superar este escollo simplificando las cosas», explica Mochammad Ariyanto, primer autor del estudio, en una nota de prensa. «Con tan solo acoplar dispositivos electrónicos a los insectos, podemos eludir los detalles más sutiles de la ingeniería robótica y centrarnos en lograr nuestro propósito».

«Creo que nuestros insectos cíborg pueden alcanzar objetivos con menos esfuerzo y energía que los robots puramente mecánicos», manifestó Keisuke Morishima, director del estudio. «Nuestro sistema de navegación biohíbrido autónomo supera problemas que tradicionalmente han supuesto un reto para los robots, como recuperarse tras una caída. Esto es lo que se necesita para salir del laboratorio y adentrarse en supuestos reales como la naturaleza».

Así que la próxima vez que chille al ver una cucaracha o se apresure a aplastarla, recuerde el gran papel que las de su especie puede desempeñar para ayudar a personas en problemas o ante un peligro cierto.

Fuente: https://cordis.europa.eu/

Imagen: Diseño completo del insecto Cyborg (Mochammad Ariyanto)

Una herramienta innovadora ayudó a evaluar los aspectos no tecnológicos de la robótica responsable

La robótica sirve de extensión física de la inteligencia artificial (IA), dotándola de la capacidad de influir a su entorno inmediato. Desde la automatización de tareas repetitivas hasta la mejora de operaciones complejas, la robótica contiene un inmenso potencial para impulsar la innovación en diversos sectores. El equipo del proyecto Robotics4EU, financiado con fondos europeos, se diseñó para abordar exactamente esta mezcla de emoción y desafío.

«Robotics4EU es el primer proyecto que se centra estrictamente en identificar y superar las barreras no tecnológicas para impulsar el uso generalizado de la robótica en sectores como la agroalimentación, la sanidad, la inspección y el mantenimiento, así como la producción ágil», señala Lucas de Bont, coordinador del proyecto. Dichas barreras se clasificaron en aspectos de datos, jurídicos, socioeconómicos, de experiencia humana y medioambientales. «Estudiando a los ciudadanos y a los usuarios finales, intentamos asegurarnos de que se da prioridad a sus preocupaciones en el desarrollo de la robótica basada en IA, alineándolas con las necesidades y demandas de los desarrolladores», añade de Bont.

Herramienta específica para responsabilizar a la comunidad robótica europea

Un resultado importante del equipo de Robotics4EU ha sido Responsible Robotics Compass o RoboCompass. «La robótica responsable, sobre todo en sistemas basados en IA, es un ámbito emergente que carece de buenas prácticas y normas fácilmente accesibles. Para solucionarlo, la herramienta RoboCompass ayuda a los desarrolladores de robótica a conocer su situación actual, recibir hojas de ruta personalizadas y acceder a recursos para mejorar la aplicación responsable», subraya de Bont. «RoboCompass también es valioso para los investigadores que pretenden que sus conclusiones sean utilizadas por la industria, y los responsables políticos que buscan comprender los retos de la aplicación».

RoboCompass realiza un seguimiento de los riesgos y las medidas de mitigación mediante casillas de verificación, haciendo visible el progreso. La facilidad para añadir nuevas listas de control mantiene la herramienta dinámica y continuamente actualizada. La flexibilidad de la herramienta permite una rápida actualización con las nuevas normativas, las mejores prácticas del sector y los resultados de la investigación. Las listas de control generadas por los usuarios también pueden adoptarse oficialmente, como se vio cuando se añadieron cuatro nuevas recomendaciones en el plazo de una semana tras el Foro Europeo de Robótica. Dicha metodología adaptativa ofrece la gran oportunidad de explotarse en otros sectores en los que las normas de integración social están poco desarrolladas.

Encuestas y talleres

Robotics4EU realizó una encuesta en línea con 1 232 respuestas de responsables políticos y 60 entrevistas en 15 países para conocer las necesidades de la comunidad robótica. Las principales preocupaciones que afectan a la adopción de la robótica son el desempleo tecnológico, la seguridad, la vigilancia, la armonización de la normativa y la falta de formación. De Bont afirma que «lograr la adopción generalizada de la robótica requiere crear redes y compartir información objetiva y comprensible para todos».

Una consulta ciudadana en la que participaron 742 personas de Europa, Estados Unidos y Corea del Sur reveló una actitud positiva general hacia la robótica para facilitar y hacer más cómoda la vida. Sin embargo, entre las principales preocupaciones figuraban los usos militares y de defensa, las aplicaciones sanitarias y la robótica con IA avanzada. Los participantes también se mostraron preocupados por el aumento del desempleo y la inestabilidad del mercado laboral. La mayoría subrayó la importancia de tener en cuenta la opinión de los ciudadanos en el desarrollo y la regulación de la robótica.

Para ampliar y potenciar la comunidad de la robótica responsable, se organizaron 17 talleres en línea y 4 presenciales, que contaron con 1 019 participantes. Los talleres se centraron en aspectos no tecnológicos de la sanidad, la agroalimentación, la producción ágil y la robótica de inspección y mantenimiento.

Juego de debate interactivo y exposición virtual

Otro resultado del proyecto es «TalkaBotIt», un juego de mesa de debate que evalúa la aceptación social de las soluciones robóticas. El juego ayuda a desarrolladores y usuarios finales a explorar retos y soluciones de forma colaborativa en seis temas.

Además, la exposición de realidad virtual Robotics4EU muestra las mejores soluciones tecnológicas y robóticas de Europa, promoviendo la robótica responsable en diversos sectores. La herramienta gratuita ofrece una experiencia atractiva para los ciudadanos, una amplia exposición para las empresas y fomenta las colaboraciones.

Un nuevo tipo de dispositivos robóticos demostró ser tutores eficaces para respaldar el aprendizaje de tareas sensomotoras complejas, como escribir a mano o tocar el violín

El avance de la inteligencia artificial y la robótica ha transformado a los robots en socios interactivos que pueden marcar la diferencia en diversos aspectos de nuestra vida. Estudios neurocientíficos han demostrado los beneficios de la interacción física en el aprendizaje de tareas sensomotoras complejas. Estos sugieren que cuando dos personas efectúan una tarea común mientras interactúan físicamente entre sí, su rendimiento mejora en comparación con hacer la misma tarea a solas.

A partir de esta idea, un consorcio de ocho socios puso en marcha el proyecto CONBOTS, financiado con fondos europeos, para diseñar un nuevo tipo de robot que empareje físicamente a personas para facilitar el aprendizaje y la mejora de la escritura a mano y las habilidades musicales, en concreto, tocar el violín. «Aprender a escribir es algo que todo el mundo hace durante su vida y tiene una gran repercusión en su educación a largo plazo. En cambio, tocar el violín requiere adquirir habilidades sensomotoras muy precisas y específicas.

En conjunto, estas dos tareas parecían complejas y complementarias, y capaces de demostrar la viabilidad de nuestro planteamiento», explica Domenico Formica, coordinador del proyecto CONBOTS.

Desarrollo de tutores robóticos

El equipo del proyecto combinó en una única plataforma diferentes tecnologías como, por ejemplo, dispositivos robóticos, sensores ponibles y algoritmos avanzados de control y modelización. Los robots se diseñaron minuciosamente para conectar físicamente a dos personas que efectúan la misma tarea. Los dispositivos robóticos, denominados CONBOTS, se utilizan por parejas: cada persona interactúa con su propio robot y siente lo que hace su compañero, ya que los dispositivos están conectados a través de un algoritmo de control que posibilita la transmisión de fuerza y movimiento de un dispositivo a otro.

Tomando el ejemplo de un profesor y un alumno que tocaban el violín, se desarrollaron dos exoesqueletos para el brazo y que cada uno debe llevar puesto mientras practican su técnica de arco. A continuación, se utilizan sensores ponibles para recopilar datos fisiológicos, como la frecuencia cardíaca y la conductancia de la piel, y parámetros de movimiento, como la suavidad del movimiento. Esos datos se introducen en modelos de aprendizaje automático para calcular el nivel de participación de los sujetos y modular la conexión física entre ellos.

El equipo de CONBOTS utilizó la teoría de juegos como marco informático para modelizar las interacciones persona-robot y persona-persona durante las tareas. Además, se emplearon juegos serios de realidad aumentada, junto con los sensores ponibles y objetos equipados, para diseñar una interfaz de usuario bidireccional. «Las tecnologías desarrolladas pueden mejorar el aprendizaje motor y facilitar la adquisición de las habilidades motoras específicas necesarias para efectuar las tareas», comenta Formica. «No obstante, nuestro planteamiento se puede aplicar a otros contextos pertinentes, desde la rehabilitación motora hasta las ciencias del deporte».

Probar las ventajas

CONBOTS aportó ideas interesantes al campo. Por ejemplo, se demostró que la comunicación háptica mediada por robots es mejor que las señales visuales cuando las personas tienen que sincronizar sus movimientos. A pesar del inconveniente que supone trasladar estas tecnologías robóticas de los entornos de laboratorio a las tareas de la vida real, en el proyecto se alcanzaron todos los objetivos propuestos gracias a un equipo multidisciplinar formado por ingenieros, especialistas en robótica, psicopedagogos, musicólogos y profesores.

La diversidad de conocimientos especializados permitió a los socios encontrar el mejor compromiso entre rendimiento técnico y facilidad de uso. Las últimas versiones de las dos plataformas robóticas se probaron con más de quince parejas de padres e hijos para el aprendizaje de la escritura a mano y con sesenta músicos para aprender a tocar el violín. Durante el proyecto se probaron diferentes soluciones tecnológicas con más de trescientos voluntarios.

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