Investigación

En FLASH se pone de relieve el camino hacia la resiliencia dinámica en la financiación de la atención sanitaria europea

El equipo del proyecto FLASH(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, estudia soluciones para abordar la rigidez de los modelos de financiación de la atención sanitaria y su incapacidad para afrontar adecuadamente alteraciones repentinas y a gran escala. La pandemia de COVID-19 nos lo recuerda con crudeza. Aunque los países europeos respondieron inyectando fondos de emergencia y reasignando recursos, estas medidas pusieron de manifiesto la necesidad de flexibilidad. Para ayudar a mejorar la preparación, eficiencia y equidad de los sistemas sanitarios de la Unión Europea (UE), en FLASH se analizan tres dimensiones críticas de la flexibilidad.

Crisis repentinas, necesidades de cuidados y atención sanitaria

Una dimensión se centra en la flexibilidad para lidiar con las crisis repentinas. La pandemia puso de manifiesto que incluso los sistemas sanitarios con un buen rendimiento tenían dificultades para afrontar los aumentos de la demanda, lo que a menudo se traducía en el aplazamiento de la atención a afecciones no relacionadas con la COVID-19. En FLASH se desarrolló una medida de resiliencia para evaluar la rapidez con la que los sistemas hospitalarios vuelven a los niveles de actividad anteriores a la crisis. Su análisis identifica tres pilares de la resiliencia: una plantilla sólida con una coordinación interdisciplinar eficaz; la integración digital, incluidos los historiales médicos electrónicos y el seguimiento en tiempo real; y la capacidad de aprender de la experiencia. Los investigadores concluyen que la resiliencia hospitalaria no puede lograrse mediante intervenciones aisladas, sino que requiere un método integrado que refuerce simultáneamente las capacidades humanas, tecnológicas y organizativas.

Otro examina la flexibilidad en cuanto al lugar donde se recibe la asistencia. Lo ideal sería que los pacientes tuvieran acceso a una asistencia de alta calidad independientemente de su lugar de residencia en la UE, pero persisten las barreras a la movilidad transfronteriza. En FLASH se investigan los obstáculos jurídicos y económicos y se demuestra que las barreras económicas pueden superarse a menudo con los marcos legislativos existentes. Al proponer métodos para armonizar los sistemas de pago y aranceles entre países, en el proyecto se sugiere que facilitar la movilidad de los pacientes puede aumentar realmente el bienestar social, sobre todo en términos de movilidad fronteriza y gestión de la capacidad de los centros.

En tercer lugar se aborda la flexibilidad con respecto a las necesidades sanitarias, concretamente la lucha contra las desigualdades en la asignación de fondos. Aunque los copagos reducen las cargas financieras de los financiadores públicos, a menudo provocan necesidades no cubiertas entre las poblaciones desfavorecidas. En FLASH se amplía este análisis al nivel interregional, investigando si el aumento de las necesidades sanitarias en regiones específicas se corresponde con un aumento de los recursos financieros. Los resultados revelan una gran heterogeneidad en la UE. Mientras que en Bélgica y España la financiación aumenta en función de las necesidades, esta asociación es débil en Chequia e Italia. Al catalogar las normas de asignación de recursos en nueve países, el equipo del proyecto proporciona a los responsables políticos una referencia para reformar las normas vigentes que rigen la asignación de fondos del nivel central al local.

El caso de Cataluña

Sin embargo, el impulso a la flexibilidad y la digitalización conlleva sus propios riesgos, como se puso de relieve en un reciente estudio(se abrirá en una nueva ventana) de FLASH (Flexible Approaches to Support Health through financing) en Cataluña. Se evaluó la adopción y el uso a largo plazo de la plataforma digital «MyHealth» del Sistema Nacional de Salud de Cataluña, cubriendo más de 9,4 millones de pacientes y 727 millones de interacciones de salud entre 2015 y 2023. Los resultados mostraron que, a pesar de la rápida expansión acelerada por la pandemia, el acceso a los servicios sanitarios digitales sigue siendo muy desigual. La participación fue mucho mayor entre las mujeres, los ciudadanos españoles y las personas con mayores ingresos, mientras que los adultos mayores, los inmigrantes y los residentes en zonas rurales siguieron estando infrarrepresentados.

La conclusión a la que se llega es que la digitalización por sí sola no garantiza una mayor equidad en el acceso a la asistencia sanitaria. Mientras se esfuerzan por lograr una mayor flexibilidad, los sistemas sanitarios de la UE deben abordar simultáneamente obstáculos estructurales como la alfabetización digital, la accesibilidad lingüística y cultural y las infraestructuras en zonas desfavorecidas. En última instancia, un sistema sanitario verdaderamente flexible es aquel que se adapta no solo a las conmociones financieras y logísticas, sino también a las diversas necesidades de toda su población.

Gracias a la creación de una red de agentes especializados en contratación pública de innovación, el proyecto europeo Procure4Health contribuye a que los sistemas sanitarios europeos pasen de un modelo de compra reactivo a otro orientado a las necesidades

La atención sanitaria europea se enfrenta al reto de hacer más con menos recursos. «La contratación pública suele centrarse en adquirir productos ya terminados», comenta Carlos Larrañeta Gómez-Caminero, coordinador del proyecto en la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud(se abrirá en una nueva ventana) (España). «Queríamos replantear el proceso. Primero definir nuestros retos y después acudir al mercado en busca de soluciones».

Un cambio de modelo

Procure4Health(se abrirá en una nueva ventana) buscaba cambiar el modo en que los sistemas públicos de salud europeos incorporan la innovación. En lugar de adaptarse a soluciones ya disponibles en el mercado, se promovió un modelo en el que los compradores públicos del ámbito sanitario identifican primero sus necesidades e invitan después a los desarrolladores a responder a ellas.

Procure4Health reunió a treinta seis socios de quince países, entre los que figuraban responsables de la contratación de servicios sanitarios y sociales, así como organizaciones de apoyo de ámbito local, regional y europeo. Todos ellos probaron nuevas formas de integrar la innovación en la asistencia sanitaria.

Una de las principales actividades del proyecto consistió en ayudar a los compradores a definir con precisión sus necesidades de contratación. Los socios trabajaron en grupos sobre cuestiones como la salud digital, la sostenibilidad, la medicina de precisión y la atención integrada. También abordaron aspectos relacionados con la eficiencia, los resultados y la repercusión. En primer lugar, definieron los retos comunes a todos los países y determinaron cuáles debían priorizarse. A continuación, los pusieron a prueba con los proveedores mediante consultas abiertas al mercado, siguiendo la metodología EAFIP(se abrirá en una nueva ventana).

El proyecto también financió veintinueve oportunidades de formación en cascada para difundir la experiencia por toda Europa y respaldó iniciativas de colaboración orientadas al intercambio de conocimientos y al desarrollo de capacidades. Además, se elaboró un plan de acción(se abrirá en una nueva ventana) detallado dirigido a organizaciones sanitarias sin experiencia previa en este enfoque. Asimismo, las conclusiones y enseñanzas extraídas del proyecto se recopilaron y publicaron en un libro(se abrirá en una nueva ventana).

Un resultado tangible

Uno de los principales resultados de Procure4Health es THERESA PCP, un proyecto europeo de continuación que reúne a hospitales y organizaciones de investigación de Bélgica, Estonia, Países Bajos, Polonia y España. Su objetivo es desarrollar sistemas «in situ» para el tratamiento de aguas residuales hospitalarias y la eliminación de algunos de los contaminantes más peligrosos generados por la actividad sanitaria.

En la actualidad, no existe un único proceso capaz de tratar simultáneamente antibióticos, fármacos citostáticos y bacterias resistentes a antibióticos. «Una consulta abierta al mercado mostró que existían soluciones para contaminantes individuales, pero no para todos ellos de manera conjunta», explica Larrañeta. La aplicación de un modelo de contratación precomercial permitió a los sistemas sanitarios desarrollar y probar una solución más completa. «Ver cómo un reto compartido identificado durante el proyecto se convertía en una contratación precomercial financiada fue un logro muy importante», añade Larrañeta.

Cooperación transfronteriza

El proyecto también transformó la manera en que los compradores del ámbito sanitario colaboran en Europa. En Bélgica y Francia, las centrales de compra participantes en el proyecto establecieron una nueva asociación que les permite cooperar de forma más eficaz en el desarrollo de soluciones innovadoras. Para los sistemas sanitarios más pequeños o fragmentados, este tipo de enfoque conjunto puede facilitar la contratación pública de innovación y hacerla más viable desde el punto de vista económico.

Procure4Health también puso de relieve la importancia de la contratación basada en valor, especialmente para los proveedores sanitarios que necesitan evaluar si una nueva solución merece ser incorporada a la práctica clínica. Este aspecto siguió siendo una de las principales líneas de trabajo posteriores al proyecto, ya que los socios continúan desarrollando criterios de contratación que van más allá del precio.

El camino por delante

Aunque Procure4Health finalizó en mayo de 2025, el trabajo continúa. Los socios siguen trabajando en criterios de contratación relacionados con la sostenibilidad y el valor, al tiempo que desarrollan nuevas propuestas derivadas del proyecto. Asimismo, el proyecto publicó un documento de orientación(se abrirá en una nueva ventana) con recomendaciones y medidas prácticas destinadas a mejorar la comprensión de la contratación pública de innovación. El documento también propone acciones para desarrollar capacidades y ampliar su aplicación en la sanidad europea.

Sin embargo, para Larrañeta, la cuestión va más allá de la contratación pública. «Casi el 25 % de la actividad semanal de los profesionales clínicos se dedica a tareas administrativas», comenta Larrañeta. Reducir esa carga podría liberar más tiempo para que los profesionales sanitarios se centren en la atención a los pacientes.

Un equipo de investigadores liderado por la Universidad Politécnica de Madrid ha desarrollado una innovadora estrategia para tratar el ictus que consiste en un pequeño parche hecho de seda que se implanta en el cerebro y ayuda a activar sus propios mecanismos de reparación

El ictus, también conocido como infarto cerebral, es una de las enfermedades más graves y frecuentes, llegando a ser la primera causa de muerte en mujeres en España y la segunda a nivel general. Se produce cuando una arteria que lleva oxígeno al cerebro se bloquea, provocando daños en el tejido cerebral. En muchos casos, las consecuencias son devastadoras puesto que una parte importante de los pacientes fallece y entre un 30–40 % de los supervivientes quedan con secuelas que afectan a su vida diaria. Aunque existen tratamientos para intentar disolver o retirar el coágulo, no siempre funcionan y no todos los pacientes pueden recibirlos. Además, hoy por hoy no hay terapias capaces de reparar la zona dañada.

Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado un nuevo enfoque frente al ictus basado en un parche de fibroína de seda, un material natural, resistente y compatible con el organismo. Este parche se coloca sobre la superficie del cerebro y libera de forma controlada una molécula que ayuda a atraer y mantener células madre en la zona lesionada. Estas células madre pueden contribuir a activar mecanismos de protección y reparación del tejido cerebral, algo que hasta ahora resultaba muy difícil debido a la fragilidad de este tipo de moléculas y a las barreras naturales del cerebro.

Desde hace décadas se investiga el potencial de distintas modalidades terapéuticas basadas en moléculas neuroprotectoras, o células madre, con el objetivo de reducir el tamaño del infarto cerebral, la mortalidad y la discapacidad asociada. Ahora, un estudio dirigido por investigadores del Centro de Tecnología Biomédica (CTB) de la UPM propone una nueva estrategia que se basa en el implante de biomateriales naturales biocompatibles capaces de liberar de forma controlada moléculas que estimulen mecanismos de autoprotección y autorreparación cerebral. En pruebas realizadas con ratones, que habían sufrido un ictus experimental , el parche de seda bioactivo desarrollado favoreció el reclutamiento y la retención de células madre en la zona del implante, redujo el tamaño del infarto cerebral y mejoró la recuperación funcional, restaurandola actividad eléctrica cerebral y la destreza sensoriomotora previamente comprometida.

El proyecto ha sido desarrollado dentro de la iniciativa MINA-CM, financiada por la Comunidad de Madrid. Esta alianza impulsa nuevas tecnologías para diagnosticar y tratar enfermedades como el ictus, el Alzheimer o el Parkinson. Además, la empresa SILKBIOMED −una spin-off de la UPM− ha estandarizado el proceso de fabricación del parche, un paso clave para que pueda producirse a gran escala en el futuro.

“La estrategia terapéutica descrita muestra un alto potencial para el tratamiento del ictus y otras lesiones cerebrales agudas, como los traumatismos craneoencefálicos”, señalan los investigadores. “El parche de fibroína de seda destaca por su biocompatibilidad y resistencia a la degradación enzimática, lo que lo convierte en un sistema idóneo para la liberación local y controlada de fármacos”, concluyen.

 Amira Lekouaghet, Marta Sánchez-Díez, José Pérez-Rigueiro, Francisco J Rojo, Carmen Ramírez-Castillejo, Yolanda Ruiz-León, Fivos Panetsos, Gustavo V Guinea, Daniel González-Nieto. Stabilization of CXCL12 (SDF-1α) via silk fibroin films enhances stem cell migration/retention and functional recovery after stroke.

Imagen: Estrategia global planteada en el estudio. Los parches de seda se fabricaron a partir de capullos de seda y se reconstituyeron con la molécula SDF-1α. La prueba de concepto se realizó en un modelo preclínico de ictus cerebral en ratón. Fuente: https://doi.org/10.1093/rb/rbaf129

Investigadores de la UPM y el King's College de Londres logran detectar el estrés con un 98% de precisión usando relojes inteligentes y algoritmos que equilibran eficacia y comodidad

El estrés es esa molesta radiación de fondo de la vida moderna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los problemas de salud mental son ya la principal causa de discapacidad en Europa y, aunque resulta llamativa la capacidad humana para preocuparse por cosas que aún no han pasado, detectar cuándo esa preocupación se transforma en algo patológico es extremadamente necesario.

Un nuevo estudio liderado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el King’s College de Londres (KCL) ha desarrollado un método para medir el estrés sin recurrir a dispositivos aparatosos o invasivos. Hasta ahora, obtener datos fiables implicaba, en muchos casos, conectar al paciente a cables, bandas pectorales y electrodos para registrar distintas variables fisiológicas. El inconveniente es evidente: evaluar el estado de calma de una persona mediante un sistema de monitorización complejo puede alterar, paradójicamente, aquello que se pretende medir.

La investigación, publicada en Biomedical Signal Processing and Control, aborda este equilibrio entre la precisión del algoritmo y la intrusión del dispositivo en la vida diaria. Los investigadores −que pertenecen al grupo KNOwledge Discovery and Information Systems (KNODIS) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sistemas Informáticos (ETSISI)− analizaron datos fisiológicos y de comportamiento obtenidos de tres fuentes: teléfonos móviles (baja intrusión), relojes inteligentes −o wearables de muñeca− (intrusión media) y bandas pectorales (alta intrusión)

Los resultados obtenidos son una muy buena noticia para cualquiera que lleve un reloj inteligente. El estudio concluye que los dispositivos de muñeca representan el equilibrio perfecto. Utilizando modelos avanzados de aprendizaje profundo, los investigadores lograron clasificar los niveles de estrés con una precisión del 98% al 100%.

Lo sorprendente, y aquí reside la clave del hallazgo, es que no siempre hace falta el cerebro digital más complejo. Para los datos obtenidos de teléfonos móviles, los modelos clásicos de aprendizaje automático (más sencillos y ligeros) funcionaron casi tan bien como las redes neuronales más pesadas, alcanzando una eficacia del 77%. “Esto sugiere que tu móvil puede saber si necesitas unas vacaciones basándose simplemente en cómo lo usas, sin necesidad de sensores biométricos, lo cual es sumamente útil para estudios poblacionales masivos.

El equipo también identificó un hallazgo relevante: incorporar la variable “tiempo“ mediante análisis complejos de series temporales no mejora necesariamente la precisión de los resultados. En algunos casos, evaluar el estado fisiológico en un momento concreto a partir de datos agregados simples (como la media del ritmo cardíaco durante un minuto) resulta más eficaz que analizar la secuencia completa de cada latido.

Como comenta el investigador de la UPM Alberto Díaz-Álvarez “este trabajo abre la puerta a sistemas de salud inteligentes que sean, ante todo, soportables. Porque, al final del día, el objetivo es cuidar nuestra salud mental con dispositivos que sean compañeros silenciosos, y no intrusos que nos recuerden constantemente que estamos siendo observados.”

La fiabilidad desciende al aplicar los modelos a usuarios desconocidos, pero la pulsera inteligente demuestra ser la más robusta. Fuente: UPM.

Contra todo pronóstico, el uso de estadísticas sencillas supera en precisión al análisis complejo de series temporales. Fuente: UPM.

Gema Bello-Orgaz, Héctor D. Menéndez, Francisco Quintana-Quiroga, Alberto Díaz-Álvarez,

Smart devices and stress level detection: Balancing machine learning model complexity and device intrusiveness. Biomedical Signal Processing and Control, Volume 117, 2026, 109683. ISSN 1746-8094,

https://doi.org/10.1016/j.bspc.2026.109683 .

(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1746809426002375 )

Pie de foto: Los relojes inteligentes logran el equilibrio ideal entre precisión (99%) y comodidad, superando al móvil y a las bandas. Fuente: UPM.

Un estudio del CSIC revela por primera vez que distintas especies de fagos, virus de las bacterias, comparten un ‘lenguaje común’ para decidir de forma colectiva si infectan las bacterias o se integran en su genoma

Un equipo internacional liderado desde el Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC) y el Imperial College London, con la participación de la Universidad CEU Cardenal Herrera, ha puesto de manifiesto que los fagos o bacteriófagos —virus que infectan bacterias— podrían desarrollar comportamientos sociales entre especies mediante pequeñas moléculas mensajeras denominadas péptidos. Los resultados, publicados en la revista Cell, demuestran por primera vez que la comunicación mediante péptidos no se limita a fagos del mismo linaje o de la misma especie, sino que también funciona entre especies distintas, lo que permite a los virus coordinar decisiones fundamentales para su supervivencia de forma colectiva.

Aunque ya se sabía que organismos simples como las bacterias utilizan sistemas de comunicación, el hallazgo de que los virus también lo hacen es relativamente reciente, y hasta ahora se asumía que solo eran capaces de responder a señales procedentes de su propia especie. El nuevo trabajo rompe este paradigma al demostrar por primera vez que los fagos pueden reconocer y responder a las señales de péptidos producidas por virus no relacionados. “El hallazgo de este fenómeno, denominado cross-talk o comunicación cruzada, nos ha permitido confirmar que ciertos péptidos se unen con gran afinidad a receptores de fagos no relacionados, activando o desactivando rutas que determinan si el virus seguirá un ciclo lítico o lisogénico”, explica Alberto Marina, investigador del IBV-CSIC que lidera el estudio y coordinador de la Conexión Resistencia Antimicrobianos del CSIC.

Los conceptos de lisis y lisogenia describen las dos estrategias de los bacteriófagos para infectar a las bacterias. En el ciclo lítico, tras contagiar a la bacteria, los fagos se multiplican rápidamente hasta destruir a la célula infectada. En el lisogénico, el genoma viral se integra en la bacteria sin dañarla, permaneciendo en ella latente durante generaciones. Los virus en estado lisogénico pueden recibir una señal activadora y pasar al ciclo lítico, destruyendo la célula hospedadora en un proceso conocido como inducción.

En cultivos mixtos —ensayos de laboratorio donde conviven distintos tipos de virus en un mismo entorno—, el equipo investigador ha observado cómo el leguaje común compartido por los fagos modifica la dinámica de la lisogenia y la inducción. Por lo tanto, la comunicación cruzada descubierta en este trabajo supone una herramienta esencial en las decisiones que toman los fagos de forma colectiva para garantizar su supervivencia.

El trabajo también demuestra que la comunicación cruzada puede desarrollarse entre bacteriófagos que infectan distintas especies bacterianas, lo que tiene implicaciones relevantes para comprender cómo funcionan las comunidades microbianas. Es decir, el lenguaje compartido por los virus es tan universal que permite a un ‘fago A’ comunicarse con un ‘fago B’ para coordinar estrategias de contagio, incluso si cada uno decide infectar a una bacteria distinta. “Los datos estructurales revelan que cambios mínimos, como una sola mutación en un péptido, pueden activar o bloquear la comunicación, generando diferentes dialectos de este lenguaje que solo un grupo de fagos comprende. Esto sugiere un mecanismo evolutivo muy fino para modular estas interacciones”, explica la doctora Francisca Gallego del Sol, investigadora del IBV-CSIC y primera firmante del trabajo.

Para descifrar este lenguaje y confirmar que los distintos virus se comunican entre sí, el equipo ha utilizado un enfoque multidisciplinar que combina técnicas de biología estructural mediante rayos X y análisis biofísicos realizados en el IBV-CSIC, junto con experimentos con virus modificados genéticamente en cultivos celulares llevados a cabo en el Imperial College de Londres y la Universidad CEU Cardenal Herrera. Gracias a esta combinación de métodos, ha sido posible comprender cómo funciona esta comunicación, desde el nivel atómico hasta sus posibles consecuencias en el ecosistema.

El hallazgo supone un auténtico cambio de paradigma al demostrar que los fagos pueden comunicarse con virus que no son descendientes ni pertenecen a su misma especie. Según los autores, esta capacidad abre la puerta al estudio de comportamientos sociales entre fagos, y sugiere que la comunicación viral en entornos naturales podría desempeñar un papel mucho más amplio del que se había imaginado. Además, comprender cómo dialogan estos virus puede servir para generar herramientas que permitan controlar comunidades bacterianas mediante la manipulación de su lenguaje molecular compartido.

El trabajo, que aporta una visión integral del fenómeno mediante un enfoque que combina bioquímica, biología estructural, genética, ecología microbiana y modelización evolutiva, representa el punto de partida sobre el que se apoyó el proyecto TalkingPhages, financiado con una selectiva ayuda Synergy Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC, European Research Council).

Futuras aplicaciones de la comunicación cruzada

Los autores destacan que descifrar cómo se comunican los fagos para infectar a las bacterias permitirá diseñar nuevas herramientas de utilidad en estrategias terapéuticas o biotecnológicas mediante la interrupción o la modificación del lenguaje compartido por estos virus.

“Puede dar lugar al desarrollo de nuevas estrategias antibacterianas mediante la manipulación de señales de comunicación viral; o al diseño de fagos terapéuticos inteligentes capaces de cambiar su comportamiento según las señales presentes en una infección. Además, podría servir para controlar microbiomas industriales, ambientales o clínicos mediante la modulación de la comunicación entre bacterias y fagos; y para desarrollar futuras herramientas biotecnológicas basadas en péptidos capaces de activar o silenciar poblaciones de fagos”, explican los investigadores del IBV-CSIC.

En resumen, el estudio refuerza nuestro conocimiento sobre la comunicación, comportamiento y evolución de los fagos, lo que permitirá comprender mejor cómo evolucionan las comunidades microbianas, incluyendo su impacto en patógenos o en la resistencia a los antibióticos tradicionales.

Referencia científica:

Francisca Gallego-del-Sol, Daniel Sin, Cora Chmielowska, Javier Mancheño-Bonillo, Yuyi Li, Sara Zamora-Caballero, Nuria Quiles-Puchalt, José R Penadés and Alberto Marina. Phages communicate across species to shape microbial ecosystems. Cell. DOI: 10.1016/j.cell.2026.03.004

CSIC Comunicación – Comunidad Valenciana

Unos investigadores respaldados por la Unión Europea (UE) son pioneros en una herramienta mínimamente invasiva basada en el grafeno para detectar la enfermedad de Alzheimer años antes de que aparezcan los síntomas

La detección precoz de la enfermedad de Alzheimer sigue siendo uno de los retos más acuciantes de la neurología moderna. Con los métodos actuales, que dependen de técnicas de imagen costosas o de análisis invasivos del líquido cefalorraquídeo, los pacientes suelen acabar siendo diagnosticados en fases avanzadas, en las que el tratamiento tiene una eficacia limitada. El equipo del proyecto 2D-BioPAD(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, aborda esta carencia crítica mediante el desarrollo de una herramienta de diagnóstico en el punto de atención que permite la detección precoz a través de un análisis de sangre sencillo y mucho menos invasivo.

Tecnología basada en grafeno

El dispositivo se basa en un sofisticado biosensor electroquímico desarrollado a partir de grafeno, un material 2D famoso por su excepcional resistencia y conductividad. Mediante la incorporación de aptámeros específicos, moléculas sintéticas diseñadas para unirse con precisión a proteínas diana, con la herramienta se pueden identificar simultáneamente varios biomarcadores con una gota de sangre minúscula. Esto permite detectar los indicadores de enfermedad en concentraciones mucho más bajas que los métodos convencionales.

Diseñado para su uso fuera de los hospitales especializados, el sistema permite que los diagnósticos sean realizados por médicos generalistas y en centros de salud comunitarios. No se trata de sustituir los escáneres encefálicos y las punciones lumbares, sino de hacer posible un cribado más temprano (y, por tanto, una detección más precoz), antes de que aparezcan los síntomas y cuando los tratamientos son más eficaces.

«Hay buenas razones para saber que uno puede llegar a desarrollar demencia», comenta Vincent Bouchiat, director general y cofundador de Grapheal, socio francés del proyecto 2D-BioPAD, en un artículo(se abrirá en una nueva ventana) publicado en la web de «Horizon, The EU Research & Innovation Magazine». «Los nuevos medicamentos contra el Alzheimer son prometedores para retrasar la progresión de la enfermedad, lo que obviamente supone un gran avance».

Una mano amiga de la inteligencia artificial

Una característica definitoria del método de 2D-BioPAD es su integración estratégica de la inteligencia artificial (IA) para superar las limitaciones tradicionales en el desarrollo de biosensores. En el proyecto se utiliza el aprendizaje automático no solo para el análisis de datos, sino también como herramienta fundamental en la fase de diseño de biosensores. La IA se utiliza para identificar secuencias de aptámeros para objetivos biomarcadores específicos con el fin de acelerar la selección de aptámeros, reducir el grupo de candidatos a aptámeros y predecir lo bien que funcionarán los aptámeros específicos en el dispositivo basado en grafeno. También se utilizan modelos de IA para explorar mejoras en la fabricación del biosensor. El objetivo inicial será optimizar su funcionalización mediante los datos públicos y las aportaciones de los socios tecnológicos, con la posibilidad de mejorar también la sensibilidad, los niveles de defectos y la conductividad.

Las ventajas de la herramienta de 2D-BioPAD son varias. En primer lugar, y lo más importante, la alta sensibilidad del sensor de grafeno garantiza que la enfermedad pueda detectarse antes de que se produzca un deterioro cognitivo significativo, lo que abre una ventana crítica para que el tratamiento tenga lugar cuando supondría una diferencia real. La naturaleza mínimamente invasiva del análisis de sangre también reduce la ansiedad y las molestias del paciente. Al ser portátil y fácil de usar, el dispositivo hace que el cribado del Alzheimer deje de ser un procedimiento hospitalario complejo y se convierta en una parte rutinaria de la atención primaria, lo que reduce la carga de los sistemas sanitarios y probablemente disminuya significativamente los costes de diagnóstico.

«La detección precoz solo será realista para las personas cuando sea barata para el servicio sanitario, e indolora y sencilla para el paciente», afirma Aristeidis Bakandritsos, investigador principal del Instituto Checo de Tecnología e Investigación Avanzadas, que forma parte de la coordinadora del proyecto, la Universidad Palacký de Olomouc (Chequia). Con estudios piloto en marcha en Alemania, Grecia y Finlandia, en 2D-BioPAD (Supple Graphene Bio-Platform for point-of-care early detection and monitoring of Alzheimer’s Disease) se promete redefinir el panorama del diagnóstico del Alzheimer, ofreciendo esperanzas de una intervención más temprana y mejores resultados para los pacientes.

Un dispositivo totalmente implantable que imita al páncreas podría aliviar notablemente la vida de las personas con diabetes de tipo 1

La diabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmunitaria en la que el páncreas ya no puede segregar insulina. Para millones de personas, esto se traduce en medirse la glucemia, controlar el consumo de carbohidratos e inyectarse insulina a diario.

Los sistemas híbridos de circuito cerrado han mejorado considerablemente el control glucémico y la calidad de vida mediante la monitorización continua de la glucemia y las bombas de insulina subcutáneas. Sin embargo, la administración subcutánea sigue siendo subóptima porque la absorción de la insulina es relativamente lenta, lo que requiere una planificación cuidadosa de las comidas y la intervención frecuente del paciente.

Sistema de administración intraperitoneal de insulina

El equipo del proyecto FORGETDIABETES(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, propone un planteamiento terapéutico completamente nuevo: un páncreas biónico totalmente implantable que administra insulina por vía intraperitoneal.

«La administración intraperitoneal se asemeja más a la fisiología normal, lo que permite que la insulina actúe y se elimine con más rapidez», explica Claudio Cobelli, catedrático emérito de Bioingeniería de la Universidad de Padua y coordinador del proyecto.

El sistema integra tres componentes básicos: un sensor de glucemia, un algoritmo de control y una bomba conectada a un depósito interno de insulina. Una característica novedosa es el uso de una cápsula oral de insulina(se abrirá en una nueva ventana) que los pacientes deben ingerir una vez a la semana. Estas pastillas recorren pasivamente el tracto gastrointestinal hasta llegar al dispositivo implantado, donde rellenan el depósito. Este enfoque reduce la carga psicosocial asociada a las inyecciones frecuentes.

Y lo que es más importante, el sistema utiliza nuevos recubrimientos biocompatibles e inmunooptimizados, que garantizan la seguridad y estabilidad a largo plazo. La transmisión continua de datos a la nube garantiza la gestión de las enfermedades.

Algoritmos adaptativos para un control preciso de la glucemia

En el corazón del sistema se encuentra un avanzado algoritmo de control adaptado a cada paciente. Mantener la glucemia dentro del intervalo objetivo recomendado requiere una dosificación precisa de la insulina, ya que una dosis demasiado baja puede provocar hiperglucemia y una dosis demasiado alta, hipoglucemia. El algoritmo adaptativo interpreta continuamente los datos de los sensores y ajusta la entrega en consecuencia.

Dado que la administración intraperitoneal imita más al páncreas natural(se abrirá en una nueva ventana), los investigadores esperan que con el tiempo pueda permitir objetivos de glucemia más estrictos y una mayor estabilidad metabólica. El dispositivo está diseñado para responder con rapidez a los cambios que se producen tras las comidas o el ejercicio, lo que reduce la necesidad de una intervención constante del usuario. Además, se carga mediante transferencia inalámbrica de energía desde un parche ponible situado fuera del cuerpo.

Fases de prueba y validación

El consorcio ha probado con éxito el sistema en modelos animales de diabetes. Si es eficaz, la tecnología podría reducir considerablemente las numerosas acciones relacionadas con la diabetes que muchos pacientes realizan en la actualidad cada mes y las sustituiría por unos pocos pasos de mantenimiento.

En última instancia, la ambición es acercarse a un páncreas artificial automatizado y totalmente implantable que alivie la carga diaria del tratamiento de la enfermedad. Al combinar la administración fisiológica de insulina con el control inteligente, en FORGETDIABETES se pretende ofrecer a las personas con diabetes de tipo 1 una mayor libertad, un mejor control metabólico y una calidad de vida sustancialmente mejor.

Más allá del rendimiento clínico, el equipo del proyecto también aborda la fiabilidad y la escalabilidad a largo plazo. Cortesi comenta: «Los próximos pasos incluyen estudios adicionales con animales, la miniaturización de los componentes del dispositivo, así como el aumento de la compatibilidad y durabilidad del implante según las normas europeas de productos sanitarios».

A largo plazo, esto acercará la solución de FORGETDIABETES a la aplicación clínica, lo que facilitará la vida a las personas que padecen diabetes de tipo 1.

Imagen: Universidad de Padua

El ensayo clínico fue coordinado por el neurólogo Dr. Juan Pablo Romero y la neuropsicóloga Dra. Aída Arroyo-Ferrer y en él participaron 39 personas diagnosticadas de Párkinson sin deterioro cognitivo

La enfermedad de Parkinson afecta a más de 10 millones de personas en el mundo y supone un desafío diario para quienes la padecen y sus familias. Más allá de los temblores o la rigidez muscular, la progresiva pérdida de movilidad, la lentitud en los movimientos, los problemas de equilibrio y el deterioro de la atención impactan directamente en la autonomía y la calidad de vida. Ante este escenario, un equipo de investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria ha explorado una vía innovadora: entrenar el cerebro para mejorar el movimiento, sin salir de casa.

El estudio, publicado en la revista científica NeuroRehabilitation, demuestra que un programa de estimulación cognitiva digital auto-administrado logró reducir significativamente algunos síntomas motores del párkinson en personas en fases leves o moderadas.

Entrenar la mente para activar el cuerpo

El ensayo clínico fue coordinado por el neurólogo Dr. Juan Pablo Romero y la neuropsicóloga Dra. Aída Arroyo-Ferrer, ambos investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria. En él participaron 39 personas diagnosticadas de párkinson sin deterioro cognitivo.

Durante un mes, la mitad de los participantes realizó un entrenamiento cognitivo a través de NeuronUP, una plataforma digital de estimulación neuropsicológica que ofrece ejercicios interactivos diseñados para mejorar funciones como la atención sostenida y la velocidad de procesamiento mental. La otra mitad no recibió rehabilitación cognitiva.

“Diseñamos un protocolo centrado en las funciones cognitivas más relacionadas con el control del movimiento, como la atención y la rapidez mental”, explica la Dra. Arroyo-Ferrer, autora del estudio.

Una terapia accesible, digital y domiciliaria

Uno de los aspectos más innovadores de la intervención fue su formato completamente domiciliario. Cada participante del grupo experimental completó sesiones de 30 minutos, tres veces por semana, desde su hogar y sin necesidad de asistencia presencial.

“La gran ventaja es que puede realizarse desde casa, sin barreras físicas ni logísticas, lo que la hace especialmente accesible para personas mayores o con movilidad reducida”, señala Arroyo-Ferrer.

La plataforma adaptaba automáticamente la dificultad de los ejercicios según el rendimiento del usuario, mientras el equipo investigador realizaba un seguimiento remoto del progreso. El diseño permitió integrar la intervención en la rutina diaria del paciente sin desplazamientos ni equipamiento específico.

Mejora en la bradicinesia sin ejercicio físico adicional

Tras cuatro semanas de entrenamiento, los pacientes que habían realizado el programa mostraron una mejora significativa en su movilidad, especialmente en la bradicinesia, uno de los síntomas más característicos del párkinson, que se manifiesta como lentitud y dificultad para iniciar los movimientos. “El hallazgo más relevante fue comprobar que, sin actividad física adicional, los pacientes que entrenaron su mente lograron mejorar la fluidez de sus movimientos”, destaca el Dr. Romero.

Según el investigador, este resultado sugiere que al estimular determinadas funciones cognitivas se activan también circuitos neuronales implicados en la ejecución motora. “No significa que el ejercicio físico deje de ser importante, sino que puede complementarse con intervenciones cognitivas específicas para potenciar sus efectos”, añade.

Aunque no se observaron mejoras en el equilibrio ni en pruebas cognitivas tradicionales, el avance en movilidad representa un resultado clínicamente relevante en fases iniciales de la enfermedad.

Tecnología al servicio de una atención más integral

NeuronUP, desarrollada en España y ya utilizada en clínicas de rehabilitación neuropsicológica, se perfila como una herramienta digital versátil que puede incorporarse en programas terapéuticos más amplios junto con fisioterapia, ejercicio físico, medicación o apoyo psicológico.

Los investigadores subrayan que este tipo de intervenciones no sustituyen los tratamientos convencionales, pero sí pueden reforzarlos al estimular funciones cognitivas que influyen directamente en la movilidad y la autonomía.

“Este estudio demuestra que entrenar la mente también puede tener efectos en el cuerpo y que la tecnología de rehabilitación remota puede ser una gran aliada frente a enfermedades crónicas como el párkinson”, concluye el Dr. Romero. “El siguiente paso será ampliar la muestra y explorar combinaciones de rehabilitación física y cognitiva”.

En un contexto de envejecimiento creciente de la población, esta investigación refuerza el papel de la Universidad Francisco de Vitoria en el desarrollo de soluciones innovadoras, accesibles y centradas en la persona, donde la tecnología no sustituye al cuidado, sino que lo amplía y lo acerca a quienes más lo necesitan.

Los datos de la vida real revelan cómo se recuperan realmente los pacientes tras un cáncer. En una iniciativa europea se combinan las historias clínicas y los datos ponibles para mejorar la atención más allá de la clínica

Recuperarse de un cáncer de mama suele implicar la gestión de un conjunto complejo de afecciones crónicas que persisten mucho después de finalizar el tratamiento primario. Sin embargo, gran parte de la investigación clínica sigue basándose en instantáneas de las visitas poco frecuentes al hospital, lo que deja lagunas críticas para comprender cómo funcionan y se sienten los pacientes en su vida cotidiana.

La investigación clínica tiene el potencial de transformarse aprovechando los datos del mundo real(se abrirá en una nueva ventana), los datos sobre salud y estilo de vida recopilados para cada paciente a partir de historias clínicas electrónicas (HCE), registros digitales, teléfonos inteligentes y dispositivos ponibles.

Una visión integral de la recuperación del paciente

El equipo del proyecto REBECCA(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, reúne a doce socios de siete países europeos y pretende explotar el novedoso potencial que ofrece la recogida continua de datos del mundo real.

Para hacer un seguimiento de las trayectorias funcionales, emocionales y de calidad de vida de los pacientes, el consorcio desarrolló una plataforma de observación integral, un conjunto de herramientas móviles mínimamente molestas que se ofrece a los supervivientes de cáncer de mama. La plataforma integra las HCE y las medidas de los resultados comunicadas por los pacientes con biomarcadores digitales recogidos de forma pasiva, como la actividad física, la respuesta de la frecuencia cardiaca, los patrones de sueño, los hábitos alimentarios y las trayectorias de movilidad.

«El objetivo era mejorar la atención al paciente estudiando los efectos a largo plazo de los tratamientos primarios y adyuvantes contra el cáncer», explica el coordinador del proyecto, Anastasios Delopoulos.

Mediante la agregación y visualización de estos flujos de datos multimodales, los médicos obtienen una comprensión mucho más rica y continua de la recuperación de los pacientes de lo que es posible únicamente a través de las visitas de seguimiento rutinarias. En lugar de depender de las citas espaciadas por meses, los profesionales sanitarios pueden observar las tendencias de recuperación casi en tiempo real y recibir alertas automáticas cuando surgen patrones anormales.

Utilizar la inteligencia artificial (IA) para interpretar estudios de la vida real

La plataforma de REBECCA se ha implantado en seis estudios clínicos en España, Noruega y Suecia, con más de seiscientos cincuenta participantes. Para interpretar estos ricos conjuntos de datos, el equipo de REBECCA combinó el aprendizaje profundo con el modelado basado en IA. Los modelos extraen información clave de los datos de la vida real y de los ensayos clínicos, lo que capta determinantes clave de la salud y la calidad de vida. También pueden surgir relaciones causales entre las variables que influyen en los desenlaces del cáncer de mama.

«Al vincular los tratamientos, los comportamientos y los resultados funcionales, los modelos proporcionan información útil para la toma de decisiones clínicas informadas», subraya Delopoulos.

Los primeros resultados demuestran que la monitorización continua puede detectar cambios en la actividad, el sueño o la frecuencia cardiaca semanas antes de que se produzcan en la asistencia de rutina. Estos conocimientos demuestran el valor añadido de los datos del mundo real a la hora de captar los aspectos de la recuperación que más importan a los pacientes, pero que a menudo permanecen invisibles en los entornos clínicos estándar.

Sentar las bases para la práctica futura

Entre los logros más significativos de REBECCA se encuentra la creación de una sólida infraestructura para el análisis federado y preservador de la privacidad de los datos transnacionales. Igual de importante ha sido la estrecha colaboración del equipo del proyecto con representantes de pacientes, entre ellos el grupo sueco AMAZONA, cuya participación ha contribuido a garantizar que la plataforma siga estando centrada en el paciente y sea clínicamente relevante.

Al concluir el proyecto, REBECCA deja tras de sí un conjunto de datos multimodal único y una plataforma escalable diseñada para su uso continuado. Los próximos pasos incluyen desplegar la infraestructura en otras clínicas oncológicas, ampliarla a otros tipos de cáncer y enfermedades crónicas y perfeccionar los modelos causales integrando datos biológicos y de comportamiento. Con estos esfuerzos, en REBECCA se pretende apoyar una mayor adopción de los datos del mundo real como piedra angular de la investigación clínica y la gestión de pacientes en toda Europa.

Imagen: © www.thesmartcityjournal.com

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