Smart Ports / Airports

Los galardones, promovidos conjuntamente con PortCastelló y dotados con un total de 6.000 euros, reconocerán la mejor tesis doctoral y los mejores trabajos de final de máster y grado con aplicabilidad a los puertos inteligentes, leídos en cualquier universidad española

La Universitat Jaume I de Castelló, a través del Vicerrectorado de Innovación, Transferencia y Territorio, ha abierto la convocatoria de la cuarta edición de los Premios Cátedra Smart Ports. Esta iniciativa, promovida conjuntamente con la Autoridad Portuaria de Castellón, busca fomentar la investigación aplicada, incentivar el talento joven y acelerar la transformación digital y sostenible del sector logístico-portuario nacional.

El certamen repartirá un importe global de 6.000 euros distribuidos en tres categorías: IV Premio a la Mejor Tesis Doctoral (dotado con 3.000 €), IV Premio al Mejor Trabajo Final de Máster (dotado con 2.000 € y patrocinado por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en la Comunitat Valenciana) y IV Premio al Mejor Trabajo Final de Grado (dotado con 1.000 €). 

Podrán concurrir a los galardones todas aquellas personas que hayan aprobado sus proyectos de investigación en cualquier universidad española antes del 1 de octubre de 2026. El contenido de los trabajos deberá estar directamente relacionado con el ámbito de los puertos inteligentes (smart ports) en cualquiera de sus vertientes, abordando desafíos mediante el uso de nuevas tecnologías disruptivas como la Inteligencia Artificial, Machine Learning, Big Data, Blockchain, automatización, mejora de la sostenibilidad y transición energética en el entorno portuario, etc.

El director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo, ha destacado que “estos premios se consolidan como una pasarela para conectar la excelencia científica de las universidades con las necesidades reales de la industria portuaria. Visibilizar estas investigaciones permite que tanto las autoridades portuarias como las empresas del sector puedan incorporar soluciones reales y talento altamente cualificado. Además, estos premios incentivan la realización de trabajos académicos relacionados con puertos inteligentes

El plazo para la presentación de candidaturas permanecerá abierto hasta el próximo 30 de octubre de 2026. Los interesados deberán tramitar su solicitud dirigida a la atención del director de la Cátedra a través de la sede electrónica de la Universitat Jaume I (https://www.uji.es/seu/) o mediante los registros oficiales autorizados. El fallo del jurado se dará a conocer públicamente durante el mes de diciembre de 2026.

Para más información, consultar las bases completas aquí.

Francisco Toledo ha remarcado “la importancia de la ‘coopetencia’, es decir, cooperación y competencia, para consolidar las instalaciones portuarias como verdaderos nodos de inteligencia logística, referentes en transición energética y generadores de valor para su entorno”

Generar una visión compartida sobre la situación actual del Puerto de Alicante, sus principales retos, oportunidades y prioridades de innovación, incorporando la perspectiva de los distintos agentes de la comunidad logístico-portuaria. Este ha sido el objetivo de la jornada de reflexión y diagnóstico para la Estrategia de Innovación de la Autoridad Portuaria de Alicante en la que ha participado como keynote speaker el director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo, para aportar su experiencia y visión y contribuir a que la futura estrategia de innovación responda de forma efectiva a las necesidades y expectativas del ecosistema portuario.

En un entorno de transformación acelerada, la innovación se ha consolidado como la palanca estratégica definitiva para responder a los retos que afronta el sistema portuario español con el horizonte 2030. “Más allá de optimizar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad, innovar es hoy una condición indispensable para que nuestros puertos se adapten a un mercado global dinámico y altamente competitivo”, ha asegurado el director de la Cátedra Smart Ports durante su intervención en la jornada, celebrada en el PortLab de la Autoridad Portuaria de Alicante, en la que ha abordado las principales tendencias en innovación portuaria. Estas, según ha explicado, se concentran en “tres grandes olas”: la automatización inteligente (gemelos digitales, IA, sensorización masiva a través del IoT…) y el dato como activo “tan valioso como el propio suelo portuario”; la transición energética y la economía azul; y la hiperconectividad y los ecosistemas abiertos. En este sentido, Toledo ha afirmado que “la tendencia de la innovación abierta parece diseñada a medida para Alicante. El reto es conectar esos dos mundos: el muelle y el byte”.

Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Alicante, Luis Rodríguez, ha destacado en la apertura institucional de la jornada que “la alta participación y el nivel de compromiso demostrado por la comunidad portuaria ponen de manifiesto que estamos construyendo una estrategia de innovación sólida, compartida y orientada a resultados. La innovación, la sostenibilidad y la digitalización no son solo ejes estratégicos, sino realidades que ya están impulsando el crecimiento del Puerto de Alicante”.

Durante el encuentro, se ha hecho hincapié en que el Marco Estratégico del sistema portuario encomienda a las Autoridades Portuarias asumir un rol proactivo como catalizadoras de innovación abierta. Esto implica estrechar lazos y sumar esfuerzos con el tejido empresarial, el sector logístico-tecnológico y, de manera muy especial, con el ámbito académico. Por eso, según ha indicado Toledo, “solo a través de esta colaboración compartida lograremos consolidar las instalaciones portuarias como verdaderos nodos de inteligencia logística, referentes en transición energética y generadores de valor para su entorno”.

En su opinión, “el Puerto de Alicante tiene una oportunidad extraordinaria para consolidar su papel como motor económico del territorio, para convertirse en referente en ámbitos vinculados a la sostenibilidad, la logística inteligente, la digitalización y la economía azul y, sobre todo, para construir un modelo propio de innovación, alineado con las necesidades y fortalezas de Alicante y de su entorno”. En este sentido, el director de la Cátedra Smart ha destacado el papel clave del puerto de Alicante en el ecosistema innovador de la región, “como corroboran los numerosos proyectos de innovación en los que ha participado a través del Fondo Ports 4.0 y el hecho de que, en la última convocatoria, haya impulsado el 21% de los proyectos presentados a nivel nacional”. Asimismo, Toledo también ha puesto de relieve el Proyecto Smart Port Alicante, una iniciativa estratégica de la Autoridad Portuaria orientada a transformar el puerto en un nodo logístico inteligente, sostenible e interoperable y cuyo propósito es acelerar de forma integrada la transformación digital, energética, operativa y ambiental.

Toledo ha finalizado su intervención en la jornada asegurando que “las tendencias tecnológicas cambian cada año. Hoy es la IA generativa, mañana será la computación cuántica, pero la cultura de la innovación es lo que permanece. Por tanto, el objetivo del Puerto de Alicante debe ser preparar a la organización, a las empresas portuarias y a las instituciones para que sean flexibles, permeables al cambio, a la ‘coopetencia’ y valientes a la hora de probar cosas nuevas”.

Según Francisco Toledo, director de la Cátedra Smart Ports, “la ciberseguridad ha dejado de ser un asunto de IT para ser gobernanza, integrando biometría, IA, gemelos digitales e inspección no intrusiva dentro de protocolos coordinados”

La transformación digital de los puertos está redefiniendo el concepto de seguridad. En palabras de Francisco Toledo, director de la Cátedra Smart Ports de la Universitat Jaume I, “los puertos han dejado de ser infraestructuras de transporte para convertirse en nodos logísticos ultraconectados y cada vez con mayor dimensión digital”. La consecuencia es que “esta doble vertiente, física y digital, incrementa la vulnerabilidad de los puertos”.

El reto para los puertos inteligentes reside en construir resiliencia integral con gobernanza, tecnología y equipos humanos preparados. La clave será asegurar que el puerto puede detectar antes cualquier amenaza física o digital, responder mejor y recuperarse más rápido, sin perder su papel como infraestructura crítica.

En los últimos años, el debate en torno a la seguridad física se ha centrado en cuestiones tradicionales como el robo de mercancías y el intrusismo. Sin embargo, el marco regulatorio y el contexto estratégico han llevado a los puertos a ampliar el foco. “Con la publicación de la Directiva CER (Critical Entities Resilience), los puertos se están enfocando hacia la resiliencia de la infraestructura crítica”, asegura Toledo. Esto implica asumir que un puerto no solo debe proteger su perímetro, sino garantizar que puede sostener su misión logística en cualquier circunstancia adversa.

A los riesgos físicos, hay que sumar amenazas persistentes como el crimen organizado y el narcotráfico, que afectan especialmente a los puertos del arco mediterráneo y el norte de Europa. Además, el contexto geopolítico añade más complejidad, ya el riesgo de sabotaje ha ido ganando terreno. Esa evolución obliga a reforzar la protección de activos críticos en el ecosistema portuario, como los cables submarinos o las terminales de gas natural licuado. Y, de forma cada vez más importante, la seguridad física también incluye la exposición a eventos climáticos extremos. Fenómenos como inundaciones y temporales pueden comprometer la operatividad de los puertos de forma tan efectiva como un ataque deliberado.

La digitalización convierte a los puertos en más eficientes, pero también los hace más vulnerables

Según el director de la Cátedra Smart Ports, “con la entrada en vigor de la Directiva NIS2, la ciberseguridad ha pasado de ser un asunto de IT a ser una prioridad de gobernanza”. Así, por ejemplo, “con el ransomware de doble extorsión no solo se cifran los sistemas de la terminal para paralizar el movimiento de grúas y puertas, sino que se pueden obtener datos sensibles de clientes y aduanas para chantajear con su publicación”, advierte. A este riesgo se suma el aumento de prácticas engañosas cada vez más sofisticadas, como ataques de IA ofensiva y phishing avanzado, capaces de imitar órdenes para desviar pagos o incluso autorizar salidas irregulares de contenedores.

La digitalización operativa introduce, además, un reto estructural para los puertos inteligentes. El crecimiento de sensores IoT y la automatización y vehículos autónomos amplían los puntos de entrada y dificultan homogeneizar la seguridad. Toledo destaca que esta dependencia puede traducirse en “vulnerabilidades en la operativa tecnológica”, en parte porque muchos dispositivos mantienen “ciclos de vida largos y protocolos de seguridad heredados” que pueden ser explotados para provocar interrupciones que ya no son solo digitales, sino físicas. Por eso, el debate de ciberseguridad en puertos no se agota en la protección de datos: afecta a puertas, grúas, terminales y, en último término, a la capacidad real de mover mercancía.

Con todo, lo más preocupante es la convergencia entre lo físico y lo digital. “Un ciberataque al sistema de acceso de puertas puede ser el señuelo para hacer una incursión física en el recinto o, a la inversa, un acceso físico no autorizado a un centro de datos portuario puede facilitar la implantación de malware”, indica Toledo. Esta dinámica híbrida hace necesario diseñar respuestas integradas, que se traducen en protocolos cada vez más coordinados. 

A este respecto, el director de la Cátedra Smart Ports destaca el modelo desarrollado por GMV para la provisión de servicios de ciberseguridad a Puertos del Estado y a todas las Autoridades Portuarias de nuestro país. Desde su punto de vista, “la implantación de este esquema general de ciberseguridad propio en el sistema portuario de interés general representa todo un hito”.

En suma, la tecnología debe integrarse como infraestructura de seguridad y continuidad operativa, no como una suma de soluciones aisladas. “La tecnología no solo debe ser una herramienta, sino que debe actuar como un escudo”. En este sentido, Toledo cita algunos ejemplos como “gemelos digitales para seguridad, que permiten simular escenarios de crisis en tiempo real, sistemas de IA capaces de detectar patrones anómalos, convergencia de la biometría avanzada y el ecosistema 5G en accesos y e inspección no intrusiva potenciada por IA en el control de mercancías”. No obstante, el despliegue efectivo depende del factor humano, que Toledo define como limitante. “Sin duda, esta es una de las cuestiones críticas que debemos solventar, ya que hay un déficit importante de perfiles especializados”.

El director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo, considera que un smart port trasciende la automatización aislada para convertirse en un ecosistema digital interoperable, gobernado por datos y alineado con sostenibilidad

¿Contar con una terminal automatizada o una app corporativa basta para que un puerto pueda ser calificado como puerto inteligente? La respuesta es clara: no. “Un puerto inteligente no es solo un puerto equipado con mucha tecnología, sino un puerto que utiliza la tecnología de forma alineada con una estrategia clara y unos objetivos medibles”, indica el director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo. Por tanto, “es un puerto que emplea la digitalización y los datos para mejorar integralmente tanto su eficiencia como su sostenibilidad y su relación con el entorno”. Es decir, “es un ecosistema conectado, gobernado por datos, interoperable, con una plataforma común para toda la comunidad portuaria y orientado al valor público, así como a la medición y la mejora continua”, puntualiza Toledo. Y a todo ello cabría añadir que un puerto inteligente está siempre en proceso de transformación partiendo de estándares y colaboración con otros puertos.

Para realizar una definición clara sobre qué es y qué no es un puerto inteligente se hace necesario abordar diferentes aspectos. En primer lugar, un puerto inteligente basa su estrategia en un ecosistema en el que la tecnología está subordinada a objetivos portuarios, logísticos, ambientales y sociales claramente definidos. La Norma UNE 178110, impulsada por Puertos del Estado, explica que la tecnología por sí sola no genera smart ports, sino un modelo de respuesta estratégica propio de ecosistemas con componentes interconectados que se coordinan para obtener mejores resultados. Si un puerto tiene proyectos aislados de innovación sin hoja de ruta, sin prioridades y sin medir el impacto sobre la competitividad o la sostenibilidad no puede ser considerado como puerto inteligente.

Por otro lado, los procesos en un puerto inteligente son digitalizados integralmente a partir de sensores, plataformas digitales, IoT, análisis de datos, gemelos digitales y sistemas de automatización orientados a optimizar operaciones en tiempo real. “Obviamente, este aspecto va más allá de informatizar trámites sin un proceso y sin aprovechar los datos para mejorar la toma de decisiones”, matiza el director de la Cátedra Smart Ports.

Por otra parte, un puerto inteligente potencia la gobernanza del dato, es decir, tiene claro quién genera, comparte, valida y usa la información y siempre bajo criterios de calidad, seguridad y ética. La Norma UNE 178110 apunta a la interoperabilidad y el desarrollo de una plataforma digital común apoyada en estándares semánticos como condición para hablar realmente de smart port. En el otro extremo encontraríamos un puerto con múltiples sistemas cerrados, sin integración ni estándares comunes, que impiden compartir información entre autoridades portuarias, terminales, aduanas, navieras, etc.

Los datos, el nuevo oro del siglo XXI

En opinión de Toledo, “no cabe duda de que los datos son el nuevo oro del siglo XXI y, como bien apuntan algunos economistas son ya el quinto factor de producción. Por eso, es fundamental implantar sistemas interoperables para compartir datos y aquí las Autoridades Portuarias tienen un papel esencial. Necesariamente deben compartir datos y extraer valor de ello”.

Otro aspecto clave en un puerto inteligente es la sostenibilidad desde una triple vertiente: económica, ambiental y social, lo que se traduce en más competitividad, reducción del impacto ambiental y contribución al bienestar social. La digitalización permite, por ejemplo, monitorizar emisiones en tiempo real, optimizar consumos energéticos, impulsar energías renovables y apoyar objetivos de descarbonización y economía circular.

Además, un puerto inteligente no es solo infraestructura física. La Norma UNE 178110 identifica la experiencia de cliente como una de las dimensiones esenciales de un puerto inteligente. Un smart port ofrece servicios digitales de alto valor (ventanilla única, trazabilidad en tiempo real, información predictiva, servicios personalizados, etc.) a navieras, cargadores, operadores logísticos y otros usuarios. “Si el puerto se limita a ofrecer muelles y superficies sin canales digitales transparentes, sin tiempos de respuesta predecibles y sin servicios informacionales avanzados no se puede definir como inteligente”, defiende Toledo.

El puerto como eje de la transformación digital y sostenible

En otro orden de cosas, el fortalecimiento de la comunidad y la cohesión social se sitúan también como eje central de la transformación digital y sostenible en el ámbito portuario. Un puerto inteligente mantiene una sólida relación con la ciudad y el hinterland mediante datos abiertos, participación, proyectos de innovación compartidos y mitigación de su impacto sobre el entorno. Su modelo es el de integración puerto‑ciudad. Un puerto inteligente no tiene nada que ver con el concepto de recinto opaco y aislado que solo se relaciona con la comunidad puntualmente y que no tiene canales estables de diálogo ni proyectos compartidos.

Otra de las características propias de un puerto inteligente es la integración de la seguridad física, la ciberseguridad y la protección de datos en su modelo de gestión a través de plataformas de ciberseguridad avanzada y protocolos compartidos entre autoridad portuaria, terminales y otros actores. Al contrario, un puerto que conecta sistemas críticos sin políticas de ciberseguridad, sin formar a su personal y sin contar con planes de contingencia para incidentes digitales o físicos está lejos de la consideración de smart port.

Anticipación y gestión de riesgos

Y, directamente relacionado con el punto anterior se encuentra la resiliencia y la gestión de riesgos eficiente en cualquier circunstancia. Así, según explica el director de la Cátedra Smart Ports, “un puerto inteligente utiliza datos, simulación y análisis predictivo para anticipar y gestionar riesgos derivados del cambio climático, disrupciones logísticas, ciberataques o crisis sanitarias porque se vale de digitalización bien diseñada para mejorar la capacidad de respuesta ante eventos extremos y reducir vulnerabilidades sistémicas”. “Es todo lo contrario que un puerto que optimiza al máximo la operativa diaria sin contemplar escenarios de crisis ni planes de continuidad de negocio basados en información en tiempo real”.

Por otra parte, por lo que respecta a innovación, automatización y talento, “las tecnologías solo generan valor cuando van acompañadas de organización del trabajo, formación y cultura de innovación”, señala Toledo. “Un puerto que introduce automatismos sin rediseñar los procesos ni acompañar la necesaria gestión del cambio y la capacitación de las personas difícilmente podrá verse plenamente como un puerto inteligente”, añade.

Finalmente, cabría destacar la importancia de la colaboración, el uso de estándares y la “coopetencia”. Cada vez es más habitual que los puertos inteligentes se apoyen en marcos comunes que les permitan compartir soluciones y aprender de otros puertos. En opinión de Toledo, la “coopetencia” (colaboración + competencia) es una valiosa vía para compartir riesgos tecnológicos, impulsar plataformas de ciberseguridad y avanzar en innovación conjunta.

El subdirector de la Cátedra, Vicente Ramón Tomás López, ha participado en el ciclo de conferencias ‘TechnoCharlas’, organizado por la ESTCE (Universitat Jaume I), para abordar cómo estas tecnologías han supuesto un cambio de paradigma 

Los Sistemas Inteligentes de Transporte (Intelligent Transport Systems-ITS) representan la integración de tecnologías como la inteligencia artificial, sensores, análisis de datos y sistemas de comunicación con el objetivo de mejorar los sistemas de transporte tradicionales. Esta convergencia tecnológica no solo ha permitido optimizar la movilidad, incrementar la seguridad viaria y reducir el impacto ambiental, sino que también ha impulsado el desarrollo de nuevas capacidades como la conducción autónoma y la conectividad entre vehículos e infraestructuras.

Esta fue precisamente la temática de la conferencia que ha impartido el subdirector de la Cátedra Smart Ports, Vicente Ramón Tomás López, en el marco del ciclo ‘TechcnoCharlas’, organizado por cuarto año consecutivo por la Escuela Superior de Tecnología y Ciencias Experimentales (ESTCE) de la Universitat Jaume I. Tras una breve introducción a los ITS y al papel de la inteligencia artificial, en su intervención, titulada ‘Sistemas Inteligentes de Transporte: gestión del tráfico y conducción autónoma’, Tomás López explicó cómo la incorporación de estos sistemas ha permitido avances significativos en el transporte inteligente: desde los primeros sistemas de información al usuario hasta los actuales modelos de conducción autónoma, además de abordar cómo la evolución de estas tecnologías ha transformado el transporte en un ecosistema cada vez más conectado, cooperativo y capaz de adaptarse en tiempo real a las condiciones del entorno.

Los ITS aplicados a los puertos inteligentes

Con respecto a la aplicación de los ITS en el sistema portuario, Tomás López considera que “al hablar de Sistemas Inteligentes de Transporte pensamos en vehículos conectados o autónomos, pero la realidad es que suponen un cambio de paradigma en toda la cadena logística. En el ámbito portuario, los ITS permiten coordinar en tiempo real buques, camiones, trenes y ciudad, lo que se traduce en operaciones más eficientes, menos congestión en los accesos y una reducción muy significativa del impacto ambiental asociado al tráfico pesado”. Asimismo, teniendo en cuenta que los puertos inteligentes necesitan información precisa y en tiempo real para tomar decisiones más rápidas y mejores, “los Sistemas Inteligentes de Transporte aportan un valor añadido especialmente interesante, ya que constituyen esa capa de datos y de inteligencia que abarca desde sistemas de reserva de camiones y gestión dinámica de accesos hasta plataformas que anticipan situaciones de congestión o retrasos y permiten replanificar la operación antes de que el problema se materialice”. Y, en este sentido, Tomás López ha recordado que las mismas tecnologías que permiten la conducción autónoma en carretera ya se están aplicando en terminales portuarias, “como es el caso de vehículos guiados automáticamente, grúas autónomas o robots que operan de forma coordinada. Estos son ejemplos claros de cómo los Sistemas Inteligentes de Transporte están transformando el puerto en un entorno cada vez más automatizado, seguro y optimizado”.

Un paso más para conectar el ámbito académico con el ecosistema portuario

Vicente Ramón Tomás López, que forma parte del equipo de la Cátedra Smart Ports desde su puesta en marcha y que fue nombrado subdirector de la misma a principios de marzo, es profesor y director del departamento de Ingeniería y Ciencia de los Computadores de la UJI, es miembro del grupo de investigación Applying Intelligent Agentes y ha participado en numerosos proyectos de investigación relacionados con sistemas inteligentes de transporte y sistemas multiagente.

Según el director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo Lobo, “la incorporación de Vicente Ramón Tomás López como subdirector de la Cátedra Smart Ports refuerza nuestra apuesta por la innovación, la investigación y la transferencia de conocimiento en el ámbito de los puertos inteligentes. Su trayectoria aporta un valor importante al equipo y nos permitirá seguir avanzando en proyectos que conecten la investigación con las necesidades reales del sistema portuario y de su entorno socioeconómico”.

Por su parte, Tomás López ha asegurado que “asumir la subdirección de la Cátedra Smart Ports es una oportunidad para seguir acercando el ámbito académico al sistema portuario. Mi objetivo es contribuir a que la Cátedra continúe creciendo como espacio de referencia en el que universidad, autoridades portuarias y sector privado trabajen juntos en soluciones digitales que hagan los puertos más eficientes, sostenibles y resilientes”.

La Autoridad Portuaria de Castellón refuerza la formación de su equipo con el curso ‘Maritime English in the Digital Age’, impulsado por la Fundación PortCastelló, la Cátedra Smart Ports, IULMA y el grupo de investigación SPARK de la Universitat Jaume I, para avanzar hacia un modelo de puerto más conectado y competitivo

Los puertos están transitando hacia un nuevo modelo de operación, gestión y comunicación en el que convergen datos, automatización y competencias humanas. En este contexto, el inglés marítimo se ha convertido en una habilidad técnica básica que articula la seguridad, la eficiencia y la competitividad en el sistema portuario. Por eso, el curso ‘Maritime English in the Digital Age’, organizado por la Fundación PortCastelló conjuntamente con tres entidades vinculadas a la Universitat Jaume I (la Cátedra Smart Ports, IULMA y el grupo de investigación SPARK) e impartido recientemente para el personal de la Autoridad Portuaria de Castellón, no solo ha servido para reforzar el dominio del inglés técnico y digital, sino que ha puesto en evidencia cómo el idioma marítimo se integra como eje transversal en la digitalización y en la transformación hacia puertos inteligentes.

“Desde nuestra perspectiva, este curso ha dejado patente que la agenda de los puertos inteligentes exige una redefinición de las competencias profesionales: no basta con dominar la tecnología, sino que es imprescindible que el personal sea capaz de comunicarse en inglés técnico, interpretar datos globales y colaborar en redes internacionales”, asegura el director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo.

El idioma internacional del mar

Tal y como volvió a poner de manifiesto la profesora Ana Bocanegra-Valle (Universidad de Cádiz) en la sesión inaugural del curso, “el inglés es el idioma internacional del mar”, reconocido por la Organización Marítima Internacional (OMI) y el resto de organismos que regulan el transporte marítimo y la seguridad portuaria. En un sector en el que las tripulaciones suelen estar compuestas por profesionales de más de 12 nacionalidades y en el que apenas uno de cada diez oficiales es hablante nativo de inglés, la necesidad de establecer una lengua común se convierte en un requisito operativo de primer orden. Y no solo eso. La OMI subraya que alrededor del 80% de los accidentes marítimos se deben al factor humano y un 30% de estos tienen origen en una comunicación deficiente en inglés. Esto implica que la imprecisión lingüística no solo afecta a la fluidez comunicativa, sino que incide directamente en la seguridad de las operaciones en puertos y en el control de tráfico marítimo.

El inglés técnico como vínculo de comunicación interconectada

La mayoría de las herramientas que gestionan la cadena de suministro (plataformas de previsibilidad de llegadas, sistemas de gestión de tráfico, dashboards de IA, aplicaciones de seguimiento satelital, etc.) están concebidas y documentadas en inglés. Así, el inglés marítimo digital se convierte en una capa de interoperabilidad lingüística, ya que permite comprender manuales, alertas y protocolos de seguridad en entornos automatizados, facilita el uso de herramientas de IA (como ChatGPT, DeepL Write o Grammarly) para redactar comunicaciones operativas, correos y documentos técnicos con precisión y asegura la comprensión de datos y terminología en plataformas como Maritime Traffic, PortXchange o Copernicus Marine, cuya información resulta clave para la planificación de recursos y la optimización de tiempos de atraque, tal y como han comprobado los asistentes al curso especializado impartido en la Autoridad Portuaria de Castellón.

Por tanto, “dominar el inglés marítimo, y más aún en su versión digital, es un requisito indispensable para maximizar el potencial de los puertos inteligentes. Con la formación ofrecida en Castellón contribuimos a que la comunicación técnica y la tecnología avancen en la misma dirección”, afirma el director de la Cátedra Smart Ports.

Un espacio formativo entre el puerto y el ámbito académico

El curso ‘Maritime English in the Digital Age’ ha combinado rigor académico y aplicación práctica en un entorno participativo y dinámico en el propio puerto, poniendo sobre la mesa casos reales sobre gestión portuaria y marítima.

En la primera de las cuatro sesiones, la profesora Ana Bocanegra-Valle situó al inglés marítimo como herramienta estratégica para la seguridad, la comunicación intercultural y la gobernanza global del transporte marítimo, al tiempo que hizo reflexionar a los participantes sobre cómo los significados implícitos y las asimetrías lingüísticas pueden generar malentendidos, incluso cuando se utilizan frases normalizadas. En el resto de las sesiones, impartidas por las profesoras Begoña Bellés Fortuño, Lucía Bellés Calvera y Alba Mingarro Medina, se abordaron tres ejes fundamentales: el vocabulario y la comunicación técnica marítimo-portuaria; la automatización y la conectividad en los puertos inteligentes; y las herramientas digitales y ética de la IA, con la realización de prácticas para mejorar la redacción, la corrección y la interpretación de documentos técnicos en entornos portuarios.

Una amplia red europea organizada en el marco del proyecto PIONEERS, financiado con fondos europeos, ha ensayado innovaciones y soluciones para transformar los puertos europeos en infraestructuras verdes y aumentar su resiliencia frente a las amenazas climáticas y delictivas

Los puertos han evolucionado a la par que la economía europea durante siglos. Para cumplir las ambiciones climáticas del continente, estos centros de transporte de mercancías y pasajeros deben encontrar ahora la manera de reducir su impacto ambiental sin dejar de ser competitivos a escala mundial. No todo son malas noticias para los operadores: los puertos tienen potencial para convertirse en fuentes de energía renovable, reduciendo aún más el daño medioambiental y contribuyendo a la economía verde. Sin embargo, esta transformación no será sencilla.

«La transición de los puertos hacia una infraestructura verde no es simplemente una cuestión de adoptar nuevas tecnologías: es un reto sistémico», explica Inge De Wolf(se abrirá en una nueva ventana), coordinadora del proyecto PIONEERS(se abrirá en una nueva ventana) en el puerto de Amberes-Brujas. «La descarbonización debe perseguirse junto con la resiliencia, la eficiencia operativa, la seguridad y la competitividad a largo plazo», añade.

En el proyecto PIONEERS, un consorcio de 46 socios demostró una serie de soluciones innovadoras diseñadas para transformar los puertos en infraestructuras ecológicas a la vez que se abordan otras vulnerabilidades, como los impactos climáticos y los ciberataques. Se puede consultar el escaparate de las distintas demostradoras(se abrirá en una nueva ventana) en internet.

«PIONEERS ha mostrado varias formas en las que los puertos pueden reducir su huella de carbono», afirma De Wolf. «No se trata de medidas aisladas, sino de parte de una estrategia de transición más amplia que concilia los objetivos medioambientales con las realidades operativas y comerciales».

Demostraciones de innovación ecológica

El proyecto PIONEERS no se diseñó para inventar soluciones desde cero, sino para probar, validar y ampliar innovaciones prometedoras en condiciones reales de funcionamiento portuario, muchas de ellas por primera vez a gran escala.

El equipo del proyecto probó diecinueve soluciones mediante ensayos en vivo en distintos entornos portuarios, principalmente en el puerto de Amberes-Brujas, pero también en Barcelona (España) y Venlo (Países Bajos). Se desarrollaron en un marco que permite la transferencia y la ampliación entre puertos más allá de los pilotos. Asimismo, hay otros proyectos en marcha.

Las innovaciones se organizaron en torno a cuatro pilares: energía limpia, diseño portuario sostenible, cambio modal y optimización de flujos, y transformación digital. Algunos ejemplos son un sistema de turbinas hidráulicas para captar aguas residuales y generar electricidad limpia, la tecnología de buques autónomos para el transporte por vías navegables interiores y el primer pórtico automotor de doble combustible(se abrirá en una nueva ventana) del mundo, que utilizó hidrógeno para reducir su consumo de gasóleo en un 35 %.

«El objetivo no era solo mostrar lo que funciona, sino también comprender por qué algunas soluciones tienen éxito y otras no», explica De Wolf. Otras innovaciones incluyeron un gemelo digital de las operaciones portuarias y una red 5G marítima con seguimiento de buques basado en inteligencia artificial.

Soluciones ecológicas escalables y transferibles

El resultado más importante no fue ninguna innovación concreta, sino el propio marco de transición, señala De Wolf. El manual de buenas prácticas, uno de los principales resultados del proyecto, se encuentra en fase de elaboración. Aúna herramientas, orientación y análisis de sistemas, todo ello basado en las lecciones aprendidas en entornos portuarios reales.

«Lo más importante es que el manual está diseñado para ser flexible: no impone una solución única, sino que dota a los puertos de las herramientas necesarias para gestionar su propia transición en función de su contexto específico, su tamaño y su ecosistema», señala De Wolf.

Inspirar a los puertos europeos para que sean más ecológicos

El legado de PIONEERS va más allá de las soluciones individuales, sobre todo porque todos los puertos varían considerablemente en tamaño, necesidades y retos. Por lo tanto, PIONEERS ofrece una lista de posibles innovaciones que se pueden adoptar. «El mensaje es sencillo y claro: no hace falta empezar desde cero», afirma De Wolf. «La metodología y los datos están ahí, y puedes adaptarlos a tu ecosistema portuario».

El objetivo del Nodo es identificar los principales retos del Puerto para elaborar una hoja de ruta tecnológica compartida

La Autoridad Portuaria de Pasaia y el Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi han puesto en marcha el Nodo Logístico del Puerto de Pasaia, una iniciativa conjunta para impulsar la transformación digital y la mejora de la gestión logística en el entorno portuario. La sesión inaugural reunió a operadores logísticos, empresas de transporte por carretera y ferroviario, agentes de aduanas, consignatarios y representantes institucionales, con el objetivo de identificar los principales retos operativos del Puerto y sentar las bases de una hoja de ruta tecnológica compartida.

Un espacio de colaboración para la transformación digital

El Nodo Logístico de Pasaia es un grupo de trabajo que nace como respuesta al Plan Estratégico del Clúster, que identifica la conexión inteligente entre nodos logísticos como una prioridad estratégica para Euskadi. En un contexto en el que la competitividad ya no depende únicamente de la infraestructura física, sino de la agilidad y calidad del flujo de información, el Puerto de Pasaia se posiciona como un enclave único para avanzar hacia un modelo logístico más digitalizado, intermodal y eficiente. Asimismo, con esta iniciativa, la Autoridad Portuaria refuerza su compromiso con la modernización de la dársena pasaitarra, apostando por la innovación, la digitalización y la colaboración como palancas para consolidar su posicionamiento competitivo en el ámbito logístico. 

Euskadi cuenta con una posición geoestratégica privilegiada y con una infraestructura multimodal robusta. La conectividad es uno de los factores clave de competitividad y el Nodo Logístico se constituye, precisamente, como un espacio de colaboración estructurado para potenciar ambos factores, facilitando la cooperación público-privada y promoviendo que los nodos logísticos vascos operen como un ecosistema conectado y orientado al dato.

Retos reales, soluciones compartidas

Durante la sesión de trabajo, los participantes identificaron retos reales vinculados a la información en tiempo real, la trazabilidad y la coordinación operativa. Estos desafíos fueron transformados en necesidades concretas, sentando las bases para el desarrollo de futuras soluciones tecnológicas que permitan mejorar la eficiencia, la transparencia y la competitividad del puerto. Todo ello quedará plasmado en una hoja de ruta entre cuyos objetivos figuran la puesta en marcha de pruebas piloto, proyectos de innovación en cooperación, acuerdos de intercambio de datos y la generación de conocimiento transferible en formato de informes sectoriales.

El director de la Cátedra Smart Ports de la Universitat Jaume I, Francisco Toledo, participó en el I Congreso Nacional del Sector Portuario, donde intervino en una mesa redonda sobre digitalización y nuevas tecnologías

 La elección de los puertos de escala por parte de las navieras dejará de basarse únicamente en los costes, los tiempos o la capacidad de las infraestructuras para depender cada vez más del potencial tecnológico de los puertos y de sus comunidades logístico‑portuarias. En los próximos años, la gestión avanzada del dato y la disponibilidad de información en tiempo real se configurarán como factores determinantes para mantener la competitividad en el sistema portuario.

Esta es una de las principales ideas planteadas  en la mesa redonda ‘Tendencias en digitalización y nuevas tecnologías en el sector logístico‑portuario’, celebrada en el marco del I Congreso Nacional del Sector Portuario, que estos días ha reunido en Valencia a representantes de navieras, autoridades portuarias y empresas tecnológicas de referencia y en la que ha participado el director de la Cátedra Smart Ports, Francisco Toledo, junto a Lidia Muñoz, directora de Puertos y Aeropuertos de Indra; Elena García, directora del Área de Consultoría y Desarrollo en Brain & Code; y Óscar Pernía, cofundador y CTO de NextPort.ai, con la moderación de Iván Jiménez, presidente de la Autoridad Portuaria de Bilbao.

Asimismo, todos los intervinientes destacaron el papel de la inteligencia artificial y de los modelos predictivos para optimizar las operaciones, mejorar la planificación y reducircostes, siempre desde una perspectiva de adopción progresiva y acompañada, en la que los proyectos piloto deben entenderse como punto de partida y no como garantía automática de implantación.

Creación de ecosistemas digitales competitivos

Durante el debate, se remarcó que Europa avanza en su agenda de digitalización portuaria, pero a un ritmo inferior al de Asia. En este sentido, el director de la Cátedra Smart Ports puso de relieve “la necesidad de crear plataformas de intercambio de datos capaces de articular ecosistemas digitales competitivos frente a los principales hubs asiáticos”. En su opinión, “se ha dicho que los datos son el petróleo del siglo XXI y algunos economistas los consideran como el quinto factor de producción, y por eso debemos desarrollar plataformas para compartirlos y utilizarlos para mejorar la competitividad de las cadenas logísticas. España está en condiciones de lograr, en un plazo de cinco años, ser referente europeo en cuanto a gobernanza y compartición de datos. Para conseguirlo tenemos a favor un modelo institucional adecuado, con el papel coordinador de Puertos del Estado del que otros países no disponen, con el liderazgo de las Autoridades Portuarias en sus puertos, y con la exitosa trayectoria de colaboración público-privada. Todo ello facilita definir los datos a compartir y garantizar la interoperabilidad a nivel de cadenas logísticas y de sistema portuario”. Toledo insistió en que “lo que no se evalúa se devalúa. Es imprescindible que los indicadores del impacto de desarrollos digitales no se queden solo en indicadores operativos, sino que también utilice indicadores de rentabilidad y competitividad, especialmente en una coyuntura como la actual, en la que las cadenas logísticas son cada vez más complejas y la exigencia de eficiencia, más elevada”.

Por otro lado, el director de la Cátedra Smart Ports advirtió de que “Europa está perdiendo terreno en la carrera de la transformación digital frente a Oriente Medio y Asia, pero sigue en la competición, teniendo en cuenta que no jugamos con las mismas reglas, ya que China y Medio Oriente tienen una mayor capacidad de alineación estratégica, una mayor facilidad para hacer inversiones masivas en tecnología, como hacen fondos árabes soberanos, y una menor presión regulatoria sobre las plataformas de datos, mientras que el entorno europeo se caracteriza por una alta fragmentación normativa, lo que dificulta la consolidación de soluciones digitales escalables”. Al mismo tiempo, Toledo recordó que la carrera de la transformación digital es irrenunciable y por eso todas las Autoridades Portuarias cuentan con presupuestos destinados a la digitalización, siguiendo la línea estratégica número 7 del Marco Estratégico de Puertos del Estado.

Durante la sesión todos los participantes coincidieron en la importancia de incrementar la utilización efectiva de las tecnologías ya implantadas en los puertos. A pesar de las inversiones realizadas, la tasa de uso de muchas soluciones digitales sigue siendo reducida, por lo que se puso el acento en activar el eje formativo, acompañar los procesos de cambio organizativo y transformar la percepción de las nuevas tecnologías por parte de los profesionales portuarios. A este respecto, Toledo recordó que, durante su etapa como presidente de Puertos del Estado, trabajó para flexibilizar y aumentar la contratación de perfiles profesionales especializados, de modo que “hoy en día, todas las Autoridades Portuarias cuentan con personal en equipos de innovación y más facilidad para captar talento capacitado para afrontar el proceso de transformación digital que estamos viviendo”.

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