Agri Tech

Tecnología aplicada al campo: desde IoT y drones hasta biotecnología avanzada, descubre cómo la innovación está revolucionando la producción y sostenibilidad agrícola.

 

Los investigadores aprovechan el potencial de las pilas de combustible microbianas para generar un suministro de energía continuo, limpio y sin mantenimiento para la agricultura de precisión

Las explotaciones agrícolas del futuro tendrán que recurrir a fuentes de energía más sostenibles para aplicaciones distribuidas de bajo consumo, como el riego de precisión y la monitorización ambiental.

«Las soluciones actuales suelen basarse en baterías convencionales o fuentes de alimentación externas. Estos productos tienen una vida útil limitada, requieren mucho mantenimiento y conllevan impactos ambientales negativos. Mientras tanto, las alternativas renovables, como la solar o la eólica, siguen siendo intermitentes, inestables o costosas», explica Naroa Uria, coordinadora del proyecto SOIL2POWER(se abrirá en una nueva ventana) [DB1.1] financiado por el Consejo Europeo de Innovación(se abrirá en una nueva ventana).

Impulsada por la necesidad de las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas de obtener energía accesible, fiable y de bajo mantenimiento, el equipo de SOIL2POWER aprovechó la actividad metabólica de los microbios del suelo para generar electricidad.

«Nuestra demostración de sistemas de bioenergía optimizados basados en el suelo que operan en entornos agrícolas reales ofrece una vía hacia soluciones energéticas escalables basadas en la naturaleza», afirma Uria, de Agròpolis – Universidad Politécnica de Cataluña(se abrirá en una nueva ventana), un sitio agrícola experimental utilizado para la validación de campo.

Aprovechar los sistemas bioelectroquímicos

El equipo de SOIL2POWER creó pilas de combustible microbianas generadoras de electricidad aprovechando la actividad metabólica natural de los microorganismos del suelo.

Los microorganismos consumen materia orgánica, liberando electrones como parte de su metabolismo. Estos electrones se transfieren a un ánodo(se abrirá en una nueva ventana), luego fluyen a través de un circuito externo llegando a un cátodo(se abrirá en una nueva ventana), donde reaccionan con oxígeno y protones, formando agua y completando el circuito eléctrico.

Una innovación clave del proyecto fue la creación de recubrimientos bacterianos electrogénicos en la superficie de los electrodos del ánodo, basados en la inmovilización de bacterias electrogénicas seleccionadas. Estos elementos facilitan y estabilizan la transferencia de electrones desde los microorganismos al ánodo.

«Controlar la formación y la estructura de estas biopelículas mejora la eficiencia y la reproducibilidad de la pila de combustible microbiana, superando la variabilidad asociada a las biopelículas formadas de forma natural», añade Uria.

Mientras tanto, el trabajo de caracterización del sustrato proporcionó información sobre los factores que afectan al rendimiento de las biobaterías. «El análisis de las comunidades microbianas y la composición fisicoquímica de diferentes sustratos ayudó a identificar los parámetros que influyen en el rendimiento y facilitó la selección de sustratos para las pilas de combustible microbianas», señala Uria.

Para superar la baja y variable producción de energía de las pilas de combustible microbianas, los componentes del sistema se optimizaron individualmente, utilizando diseños de ultrabajo consumo, antes de optimizar la arquitectura general del sistema.

«Este método reveló la contribución de cada elemento a la mejora de la potencia y la diferencia que supone la integración del sistema completo para lograr operaciones fiables», añade Uria.

La integración de los componentes dio como resultado BIOOCELL, un prototipo funcional para aplicaciones de agricultura de precisión, que fue sometido a validación tanto en laboratorio como sobre el terreno.

Los ensayos realizados en Agròpolis generaron datos sobre el comportamiento del sistema en un escenario agrícola realista, esenciales para comprender la influencia de variables externas como la temperatura y la humedad.

«Superando los desafíos inherentes al trabajo en la vanguardia de la microbiología y la ingeniería, demostramos con éxito la capacidad del sistema para generar y gestionar energía directamente del suelo, lo que permite su uso en aplicaciones de baja potencia como el control del riego», comenta Uria.

Despliegue de tecnologías digitales en zonas rurales y remotas

La batería biológica de SOIL2POWER apoya la transición hacia un uso más eficiente del agua y prácticas agrícolas más inteligentes, fundamentales para las estrategias de la Unión Europea relacionadas con la adaptación climática(se abrirá en una nueva ventana), la gestión sostenible de la tierra y sistemas alimentarios(se abrirá en una nueva ventana), así como la economía circular.

Si bien la aplicación más inmediata de BIOOCELL probablemente sea alimentar válvulas de riego para la agricultura de precisión, también resultará de interés para otros dispositivos de bajo consumo energético, como los sistemas de monitoreo ambiental.

«Poner a disposición de las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas dispositivos fiables de generación de energía “in situ” aumenta su acceso a las innovaciones agrícolas, lo que permite una producción de alimentos más resiliente con un menor impacto ambiental», afirma Uria.

Centrado en la implementación en el mundo real, el equipo está desarrollando actualmente planes de comercialización que incluyen la entrada directa al mercado y alianzas estratégicas para ampliar la producción y la distribución.

Imagen: https://ibizabotanicobiotecnologico.com/baterias-biologicas/

Nuevos sistemas circulares implantados en Alemania, España y Suecia ayudan a convertir flujos de residuos urbanos en fertilizantes y agua regenerada para la agricultura local

Cada día, enormes cantidades de aguas residuales ricas en nutrientes acaban en las redes de alcantarillado urbano. Mientras tanto, muchas explotaciones agrícolas que dependen de fertilizantes convencionales tienen dificultades para mantener sus rendimientos y hacer frente a la escasez de agua. Lo que sobra en las ciudades falta a menudo en el campo. Cerrar esta brecha representa una estrategia práctica para lograr un agua más limpia, unos sistemas alimentarios más sólidos y una economía europea más circular.

Convertir problemas locales en oportunidades circulares

En el proyecto P2GreeN(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se demuestra cómo las ciudades y las zonas rurales pueden reconectar los flujos de recursos mediante la transformación de las aguas residuales, la orina y las heces en insumos agrícolas seguros.

«Durante mucho tiempo, las ciudades han gestionado los nutrientes presentes en las excretas humanas como residuos, en lugar de reconocerlos como un recurso valioso para la agricultura. Nuestro objetivo era volver a conectar estos dos sistemas mediante flujos de recursos circulares y seguros», explica Isabell Szallies, coordinadora del proyecto.

En las regiones de prueba de Alemania, España y Suecia se implantaron sistemas de recuperación de nutrientes(se abrirá en una nueva ventana) adaptados a las condiciones ambientales locales. En la isla sueca de Gotland, el turismo estacional ejerce una gran presión sobre los sistemas de tratamiento de aguas residuales, lo que contribuye a los vertidos de nitrógeno y fósforo al mar Báltico. Estos nutrientes favorecen la proliferación de algas y reducen el oxígeno disponible en el agua, lo que perjudica a los ecosistemas marinos. Si se recuperan antes de entrar en los sistemas convencionales de tratamiento de aguas residuales, las autoridades locales podrían aprovechar mejor estos recursos y limitar sus efectos negativos.

En la llanura del norte de Alemania, la lixiviación de nutrientes procedentes de la agricultura y los vertidos de aguas residuales afectan a las aguas subterráneas, los ríos y las zonas costeras. En la comarca española de la Axarquía, la escasez de agua enfrenta las necesidades de la agricultura, la población residente y el turismo. Por ello, una reutilización eficiente del agua resulta cada vez más necesaria.

En P2GreeN no se abordaron estos problemas por separado, sino como parte de un mismo reto: reducir la contaminación y, al mismo tiempo, recuperar recursos valiosos.

Poner en práctica enfoques circulares

En las regiones de prueba se aplicaron dos enfoques circulares en condiciones reales. El primero consiste en recuperar los nutrientes antes de que lleguen a las redes de alcantarillado convencionales, mientras que el segundo recupera agua y nutrientes de aguas residuales tratadas para su uso agrícola.

En Suecia, se recogió orina en festivales y recintos de eventos. Después, las muestras se estabilizaron y transformaron en un abono seco para uso agrícola. En Alemania, se instalaron sanitarios secos con separación en festivales y espacios públicos para recoger por separado la orina y las heces. La orina se transformó en fertilizante líquido concentrado, mientras que las heces se compostaron para obtener enmiendas del suelo. Ambos casos demostraron que los eventos públicos pueden funcionar como puntos locales de recogida de nutrientes, en lugar de convertirse en focos de contaminación de aguas residuales.

En el sur de España, las aguas residuales se sometieron a un proceso adicional de filtración y desinfección antes de su reutilización. A continuación, una herramienta inteligente de fertirrigación ajustó el contenido de nutrientes a las necesidades de los cultivos. De este modo, el agua regenerada se pudo emplear para regar y fertilizar plantaciones de mango y aguacate.

En conjunto, estas prácticas redujeron la cantidad de nitrógeno y fósforo que llegaba a las plantas de tratamiento de aguas residuales y disminuyeron las pérdidas de nutrientes hacia ríos y aguas costeras. Los nutrientes recuperados ayudaron a reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos. Además, permitieron aliviar la presión sobre recursos de agua dulce cada vez más escasos sin comprometer la productividad agrícola.

Más allá de los beneficios ambientales, los casos de estudio revelaron el potencial de nuevas cadenas de valor locales que conectan los flujos de residuos urbanos con explotaciones agrícolas cercanas. Esta conexión abre oportunidades para modelos de negocio circulares y la innovación regional.

Reproducir los casos de éxito local

Muchos territorios europeos se enfrentan a presiones similares derivadas de la escasez de agua, la contaminación por nutrientes o la dependencia de los fertilizantes. Las metodologías de P2GreeN están diseñadas para facilitar su reproducción en otros contextos. El consorcio ya ha empezado a estudiar cómo podrían adaptarse sus modelos en otras regiones(se abrirá en una nueva ventana).

Los casos de estudio demostraron que los nutrientes recuperados de las ciudades se pueden reutilizar de forma segura en la agricultura de las zonas cercanas, con lo que se reduce la contaminación, se ahorra agua y se crean nuevas cadenas de valor regionales. No obstante, el concepto requiere marcos normativos(se abrirá en una nueva ventana) y aceptación social(se abrirá en una nueva ventana).

El doctor Stefan Karlowksy, del Instituto Leibniz de Cultivos Hortícolas y Ornamentales, comenta: «Nuestros casos de estudio demostraron que los sistemas circulares de nutrientes pueden funcionar en entornos locales muy diferentes, desde festivales en Suecia hasta explotaciones agrícolas afectadas por la sequía en España. Sin embargo, para que estos sistemas lleguen a consolidarse, será necesaria la cooperación entre municipios, agricultores y ciudadanos».

© Jenna Senecal-Smith, Santiation360; Enno Schröder, Goldeimer

Una plataforma de fabricación puntera transforma los residuos agrícolas en soluciones agrícolas sostenibles

Los agricultores europeos se enfrentan a una presión cada vez mayor para producir más con menos recursos. El aumento de los costes y la normativa afectan a los fertilizantes sintéticos, que dependen en gran medida de los combustibles fósiles y de procesos de producción que consumen mucha energía.

Mientras tanto, Europa produce enormes cantidades de residuos agrícolas y orgánicos infrautilizados que representan un recurso sin explotar para la bioeconomía circular.

Construir una agricultura más sostenible a partir de los residuos

Para resolver este problema, el proyecto N-Spire(se abrirá en una nueva ventana), financiado por el Consejo Europeo de Innovación(se abrirá en una nueva ventana), desarrolló una plataforma de fabricación innovadora y escalable. Utiliza calor y microorganismos beneficiosos para convertir los residuos agrícolas en productos naturales que mejoran el crecimiento y la salud de las plantas. La solución tecnológica ofrece a los agricultores alternativas más sostenibles a los insumos químicos convencionales.

«El proyecto abordaba un reto clave al que se enfrenta la agricultura europea: cómo reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos manteniendo al mismo tiempo la productividad y resiliencia de los cultivos», explica Branwen Miles, gestora de proyectos de Zymofix, la empresa de investigación biotecnológica con sede en Bélgica que coordinó el proyecto.

El equipo de N-Spire demostró cómo los flujos secundarios agrícolas —los restos útiles de la agricultura y la producción de alimentos— pueden convertirse en valiosos productos de origen biológico que apoyen un sistema agrícola más circular y regenerativo.

La ciencia detrás de una producción de cultivos más limpia e inteligente

Los investigadores demostraron con éxito el proceso integrado de fabricación a escala piloto, que combina el pretratamiento térmico y la fermentación en estado sólido en una plataforma de producción acoplada. Fue un paso fundamental para demostrar que los residuos agrícolas pueden convertirse de forma fiable en productos microbianos de alta calidad en condiciones reales.

Uno de los mayores retos de los investigadores era mantener todo el proceso de producción limpio y libre de contaminación. Al desarrollar un sistema totalmente conectado con métodos de limpieza avanzados, condiciones de transferencia cuidadosamente controladas y estrategias de fermentación optimizadas, consiguieron elaborar productos microbianos de alta calidad aptos para uso industrial.

Ello supuso un gran paso hacia la producción a gran escala, acercando la tecnología al uso comercial práctico y reduciendo al mismo tiempo los retos asociados a la futura fabricación. «El hito demostró que la tecnología no sólo es científicamente viable, sino también escalable e industrialmente relevante», afirma Miles.

Los investigadores también optimizaron con éxito el proceso de crecimiento microbiano, produciendo a escala piloto productos microbianos de gran pureza y estabilidad a títulos comercialmente relevantes. Además, presentaron diferentes estrategias de formulación para su uso en agricultura, incluidos gránulos, formulaciones líquidas y conceptos de recubrimiento de semillas. Ello demostró que la plataforma puede adaptarse a una amplia gama de cultivos y prácticas agrícolas.

Las pruebas en invernadero y sobre el terreno arrojaron resultados alentadores, como una mejor germinación de las semillas y un mayor rendimiento potencial de los cultivos, incluso con un menor uso de fertilizantes.

De una empresa emergente a una empresa en expansión

El equipo de N-Spire permitió a Zymofix poner en marcha su iniciativa de ampliación y madurar desde una empresa emergente en fase inicial hasta una compañía de rápido crecimiento con infraestructura piloto, una cartera de propiedad intelectual, asociaciones estratégicas y una hoja de ruta comercial clara. Durante el proyecto, la empresa pasó de tener cuatro empleados a veintidós y consiguió una ronda de inversión inicial de dos millones de euros para apoyar la ampliación y el desarrollo comercial.

«El valor añadido de N-Spire reside en su método innovador del cultivo de microorganismos, que transforma los residuos agrícolas en productos microbianos de alto valor a través de una plataforma de fabricación», concluye Miles. «Al combinar el tratamiento térmico previo continuo y la fermentación en estado sólido, el proyecto demostró una alternativa más circular, de menor coste y potencialmente con menos emisiones de carbono que los sistemas convencionales de producción de fertilizantes y microbios».

Imagen: © Zymofix

El Centro de Diseño de Equipos Industriales (CDEI) de la UPC participa en un proyecto transfronterizo que busca impulsar el uso de tecnologías digitales avanzadas en la viticultura en las regiones de ambos lados de los Pirineos. La idea es mejorar la formación especializada, el asesoramiento técnico y la toma de decisiones en el ámbito del viñedo

El proyecto VINNEA se centra en la integración de tecnologías digitales en el sector del viñedo, y concretamente, en ámbitos como la poda, el estudio de las raíces de la planta y la gestión del viñedo en las regiones de ambos lados de los Pirineos. En este contexto, el CDEI de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC) desarrolla herramientas digitales avanzadas para la digitalización del viñedo y la automatización de tareas clave, especialmente la poda de invierno. El proyecto se desarrolla en el marco de Agrotech-UPC.

El investigador del CDEI David Caballero, que participa en el proyecto junto a la investigadora Alba Pérez, afirma que trabajan con un objetivo claro: “desarrollar soluciones tecnológicas que permitan digitalizar la viña y avanzar hacia la automatización inteligente de sus procesos, siempre alineadas con criterios agronómicos y necesidades reales del sector”.

Por un lado, desarrollan metodologías y sistemas para la digitalización autónoma del viñedo que, eventualmente, puedan ser integradas en robots móviles equipados con sensores. El objetivo es generar representaciones digitales estructuradas del viñedo que permitan capturar su geometría, estado y características agronómicas de forma eficiente y escalable.

Sobre esta base, el CDEI desarrolla modelos de inteligencia artificial orientados a la toma de decisiones en poda, capaces de proponer recomendaciones siguiendo criterios de poda respetuosa. “Estos modelos no solo tienen una aplicación directa en la automatización de la poda, sino que también sirven como herramientas de apoyo para la formación, validación agronómica y transferencia de conocimiento al sector”, explica Caballero.

De forma complementaria, el CDEI aborda la automatización del proceso de poda, explorando las especificaciones y requisitos que deben cumplir los sistemas robóticos para ejecutar estas tareas de manera autónoma en condiciones reales de campo.

Asimismo, contribuye al desarrollo de soluciones para la monitorización y fenotipado del sistema radicular, mediante el uso de tecnologías no invasivas como el georradar (GPR). Esto permite caracterizar la distribución de raíces y avanzar hacia modelos híbridos que mejoren la comprensión del viñedo desde una perspectiva integral.

Experiencia hiperrealista

En el marco de la iniciativa, coordinada por la Universidad Pública de Navarra (UPNA), se desarrollarán y aplicarán tecnologías como el modelado 3D y la realidad virtual y aumentada que buscan recrear entornos inmersivos hiperrealistas del viñedo, integrando gemelos digitales de la viña y permitiendo una interacción precisa con las herramientas de poda, junto con sistemas avanzados de evaluación del aprendizaje. La finalidad es mejorar la enseñanza, la formación profesional, la toma de decisiones y la automatización de determinadas prácticas vitícolas.

El trabajo comenzará con un diagnóstico de las necesidades del sector y de las herramientas ya existentes. A partir de este análisis, se diseñarán nuevas soluciones tecnológicas que después se pondrán a prueba mediante acciones piloto con participación de estudiantado universitario, docentes, viticultores y centros de formación. Estas experiencias permitirán comprobar su utilidad en situaciones reales, evaluar su impacto y perfeccionar las herramientas antes de su difusión.

Entornos inmersivos hiperrealistas

En el mismo marco del proyecto, también se prevé la creación de una red transfronteriza de cooperación para favorecer la transferencia de conocimiento y la difusión de resultados a través de demostraciones, eventos, publicaciones y materiales audiovisuales. La validación y adaptación de las herramientas en distintos contextos, con apoyo de entidades vinculadas al ámbito del vino y de la formación, busca reforzar su aplicabilidad y facilitar su transferencia más allá del consorcio.

“El proyecto responde a diversos retos actuales del sector vitivinícola, como el cambio climático, la escasez de mano de obra cualificada, la necesidad de preservar y transmitir el conocimiento técnico y la transición hacia prácticas más sostenibles. Mediante la integración de tecnologías digitales en la formación y en la gestión del viñedo, VINNEA aspira a contribuir a una viticultura más eficiente, resiliente y preparada para afrontar los desafíos del futuro en el territorio transfronterizo”, concluye Gonzaga Santesteban, de la UPNA, y que lidera el proyecto junto con Amalia Ortiz, del mismo grupo de investigación de Sistemas Distribuidos de esta universidad. 

Socios y financiación

En el proyecto participan, además de la UPC y la UPNA, la École d’Ingénieurs de Purpan en Toulouse, el Instituto Nacional de Investigación sobre Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de Francia (INRAE, por sus siglas en francés), la empresa navarra Viticultura Viva y la empresa francesa del sector digital WiDiD. Así mismo, participan diversas entidades.

La iniciativa cuenta con un presupuesto de 1,8 millones de euros, de los que 1,1 millones provienen del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), hecho que supone una cofinanciación del 65 % en el marco del programa Interreg VI-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2021-2027).

Pie de foto: Demostración de la técnica de escaneado 3D para la creación de los gemelos digitales del viñedo, que se integrarán en los módulos de realidad virtual para la enseñanza de poda.

Una investigación liderada por un equipo de la Universidad de Barcelona y del centro de investigación Agrotecnio ha descubierto una forma innovadora : combinar tecnología avanzada e inteligencia artificial para seleccionar las mejores variedades de esta gramínea

El trabajo, publicado en la revista Plant Phenomics, propone un cambio de mirada: es necesario fijarse no solo en el rendimiento, sino también en la capacidad del trigo de mantener cosechas consistentes aunque el clima sea cambiante. Las conclusiones apuntan a que esta combinación de productividad y estabilidad es clave para asegurar cosechas seguras en condiciones ambientales cambiantes.

Los autores del estudio son los investigadores Jara Jauregui Besó, José Luis Araus y Shawn Carlisle Kefauver, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Biología de la UB y Agrotecnio; Nieves Aparicio y Sara Álvarez, del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL), y María Teresa Nieto Taladriz, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC).

Drones para estudiar los cultivos de trigo

El equipo ha analizado 64 variedades de trigo duro cultivadas en dos entornos mediterráneos distintos: en regadío y en secano. El objetivo era identificar qué genotipos combinan una elevada producción con una respuesta estable en ambientes variables, con diferencias en temperatura y disponibilidad de agua.

Uno de los resultados más asombrosos es que las variedades seleccionadas no son las que mantienen las hojas verdes más tiempo hasta el final de la temporada, sino las que crecen con fuerza al principio y maduran un poco antes.

Por el contrario, las líneas descartadas presentaban un vigor inicial bajo y mantenían las hojas verdes durante más tiempo, lo que no garantiza un mejor rendimiento.

En el marco del trabajo, el equipo utilizó sensores terrestres y drones equipados con cámaras RGB, multiespectrales y térmicas, que permitieron monitorear el desarrollo de los cultivos durante todo el ciclo. Esta tecnología permite obtener información clave del trigo antes de segar, eliminando la necesidad de hacerlo y reduciendo tanto los costes como el tiempo necesario para su estudio.

Con todos estos datos, el equipo entrenó modelos de inteligencia artificial capaces de predecir con gran precisión tanto el rendimiento como la estabilidad productiva de las variedades.

Esta estrategia puede convertirse en una herramienta muy útil para los programas de mejora genética y puede ayudar a desarrollar variedades de trigo preparadas para afrontar los retos del cambio climático.

Más verde no siempre significa mejor

Los investigadores analizaron, en primer lugar y por separado, los rasgos de rendimiento y estabilidad del trigo duro. Vieron que los genotipos con mayor rendimiento se caracterizan por un alto vigor inicial y un verdor sostenido durante las fases de crecimiento rápido hasta el final del ciclo. En cambio, los genotipos más estables presentan un menor vigor inicial, un crecimiento más lento y un ciclo más corto, lo que les permite aprovechar mejor los recursos disponibles para el grano. Con el objetivo de identificar un equilibrio entre estos mecanismos compensatorios, los expertos desarrollaron un método de selección de variedades que combina un rendimiento competitivo con una buena estabilidad.

El estudio concluye que un establecimiento vigoroso inicial combinado con la maduración anticipada parece clave para conseguir cosechas más constantes en condiciones ambientales variables, lo que ayudaría a que el trigo pudiera afrontar mejor la sequía y las temperaturas elevadas.

 Artículo de referencia:

Jauregui-Besó, Jara; Aparicio, Nieves; Álvarez, Sara; Nieto-Taladriz, María Teresa; Araus, José Luis; Carlisle Kefauver, Shawn. «Multi-sensor phenotyping of yield and yield stability for genotype selection in durum wheat». Plant Phenomics, febrero de 2026. DOI:10.1016/j.plaphe.2026.100178.

Foto: Jara Jauregui Besó

Foto Jara Jaúregui-Beso 

Las tecnologías de gestión de nutrientes del proyecto ECONUTRI, financiado con fondos europeos, contribuyen a reducir la dependencia de los fertilizantes, eliminar la contaminación de los acuíferos y allanar el camino hacia sistemas agrícolas más resilientes

Uno de los retos medioambientales más acuciantes de la agricultura es la contaminación por nutrientes. El exceso de nitrógeno y fósforo procedente del estiércol, los purines y los fertilizantes sintéticos sobrefertiliza los suelos y contamina el agua y el aire, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad, la eutrofización y el cambio climático. El proyecto ECONUTRI(se abrirá en una nueva ventana) aborda este problema con veinticuatro tecnologías y soluciones basadas en la naturaleza que minimizan o incluso eliminan las pérdidas de nitrógeno y fósforo del suelo. Los resultados se ajustan al objetivo del Pacto Verde Europeo de reducir las pérdidas de nutrientes en un 50 % para 2030.

Detener la pérdida de nutrientes

Desde su lanzamiento en 2022, el proyecto ha desarrollado y validado con éxito 10 tecnologías diferentes diseñadas para reducir las pérdidas de nitrógeno y fósforo de los biorresiduos orgánicos. «Un logro clave es la cobertura sistemática de todas las etapas críticas de pérdida de nutrientes a lo largo de la cadena de producción agrícola y gestión de biorresiduos, incluido el almacenamiento de estiércol y purines, la digestión anaeróbica, la separación del digestato, los procesos de compostaje y la aplicación al suelo», comenta Dimitrios Savvas, profesor de la Universidad Agrícola de Atenas (AUA) que coordina el proyecto. «A través de este enfoque integrado, demostramos que las emisiones de nutrientes pueden reducirse significativamente y, al mismo tiempo, recuperar, estabilizar y valorizar los nutrientes de los residuos de biomasa convirtiéndolos en productos de valor agronómico».

Por lo que respecta a la gestión de la biomasa procedente de los establos, entre los principales resultados cabe citar la acidificación de los purines animales con azufre para reducir las emisiones de amoníaco, con reducciones de entre el 30 y el 35 % registradas durante el almacenamiento y el compostaje, a la vez que se mejora la retención de nitrógeno. También se lograron altas eficiencias de recuperación de nutrientes, en particular para el fósforo y el amonio, mediante la precipitación de estruvita a partir de la fracción líquida del biodigestato, con tasas de recuperación de hasta el 92 % para el fosfato y el 66 % para el amonio. Otros logros son la mejora de la estabilización de nutrientes durante el compostaje con inóculos microbianos beneficiosos seleccionados y la corrección de las relaciones desequilibradas entre nitrógeno y fósforo en abonos derivados de residuos biológicos, un problema crítico en regiones con alta densidad ganadera.

Para mitigar las pérdidas de nitrato y fósforo de los fertilizantes, el equipo de ECONUTRI desarrolló nueve tecnologías novedosas. Entre ellos se encuentran el sistema de apoyo a la toma de decisiones (STD) NUTRISENSE, desarrollado por el equipo de la AUA, el STD Veg-Sys, desarrollado por la Universidad de Almería, y el lisímetro virtual, desarrollado por la Universidad de Wageningen. Los tres STD desplegados por ECONUTRI tienen como objetivo ayudar a los agricultores a aplicar prácticas de fertilización económicamente viables y respetuosas con el medio ambiente en cultivos hortícolas cultivados en suelo y sin suelo mediante la gestión de nutrientes basada en datos y sensores. Al ajustar dinámicamente los aportes de fertilizantes a la demanda de los cultivos, en las pruebas piloto los tres STD contribuyeron a reducciones sustanciales del uso de agua, nitrógeno y fósforo que, a título indicativo, en cultivos de pepino cultivados en suelo gestionados con el STD NUTRISENSE alcanzaron el 45 y el 54 %, respectivamente. Además, el mismo STD mejoró el uso de nitrógeno y fósforo entre un 16 y un 21 % y entre un 5 y un 46 % en cultivos de pepino sin suelo que tuvieron lugar durante dos años consecutivos. En general, las tecnologías demostraron reducciones significativas en el uso de riego y fertilizantes y aumentos en la eficiencia del uso del agua y los nutrientes.

Reducir las emisiones

Ocho herramientas y tecnologías ECONUTRI centradas en mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y amoníaco en establos, sistemas de almacenamiento de estiércol y campos. En los establos lecheros, el biocarbón y la limpieza frecuente del suelo redujeron las emisiones de amoníaco, mientras que la retirada frecuente del estiércol de la fosa en los establos porcinos redujo las emisiones de metano. En el almacenamiento de estiércol y el compostaje, el tratamiento con biocarbón, y especialmente con nanobiocarbón, mostró un potencial significativo para reducir las pérdidas de nitrógeno. También se probaron alternativas y aditivos fertilizantes en campos de cultivo, sistemas de cultivo variable e invernaderos, lo cual permitió reducciones cuantificables de las emisiones de amoníaco y óxido nitroso que oscilaban entre el 20 y el 60 %.

El proyecto ECONUTRI (Innovative concepts and technologies for ECOlogically sustainable NUTRIent management in agriculture aiming to prevent, mitigate and eliminate pollution in soils, water and air) se centra ahora en la integración de las herramientas en un sistema cohesivo de gestión de nutrientes y en la ampliación de las tecnologías para su implantación comercial. «El siguiente paso es poner las herramientas a disposición de los agricultores», afirma Savvas. Gracias a estas iniciativas, el proyecto contribuirá a reducir la dependencia de los fertilizantes minerales y a hacer que los sistemas agrícolas sean más resilientes a la volatilidad de los mercados.

Imagen: © Proyecto ECONUTRI / Instituto de Investigación Agrícola

Los productos obtenidos por técnicas regenerativas incrementan la concentración de nutrientes, según la investigadora de la UPV Dolores Raigón

La agricultura regenerativa se está consolidando como una de las grandes alternativas para hacer frente a los actuales retos ambientales y sociales. Sin embargo, este auge no ha ido acompañado de una certificación oficial, lo que ha provocado que empresas y otros actores se apropien de este término como herramienta de greenwashing, que no avalan la comunidad científica ni la mayoría de los productores regenerativos.

Para dar respuesta a este vacío, el CREAF y la Asociación Española de Agricultura Regenerativa Ibérica publican un documento de referencia que establece los diez criterios básicos que determinan qué es la agricultura regenerativa real. El documento se ha creado durante el proyecto REGEN y cuenta con el consenso de casi 200 personas productoras, entidades y representantes del sector, además de personal científico de universidades y centros de investigación de toda España.

A su vez, el CREAF lanza resultados científicos inéditos que defienden con más fuerza este modelo frente al convencional. Después de dos años de análisis y comparativas la ciencia determina que la agricultura regenerativa produce alimentos más saludables, y que puede hacerlo en la misma cantidad y con un coste similar o incluso inferior que el sistema convencional.

En este caso, el proyecto Regenera.cat ha contado con la participación de cuatro fincas de Catalunya que llevan diversos años aplicando técnicas regenerativas en varias de sus parcelas de huerta (Verdcamp Fruits), viñedos (Familia Torres), frutales (Pomona Fruits) -tres fincas que cuentan con el certificado ecológico y han decidido ir un paso más allá con la agricultura regenerativa- y vacas de pasto (Planeses).

Análisis nutricional desde la UPV

Entre los resultados de RegeneraCat, el equipo científico destaca que los productos obtenidos por técnicas regenerativas incrementan la concentración de algunos nutrientes y son, por tanto, más saludables. "Existen pocos trabajos que hayan evaluado la densidad nutricional de los alimentos obtenidos por técnicas regenerativas”, indica Dolores Raigón, investigadora de la Universitat Politècnica de València y experta en análisis nutricional.

Por ejemplo, en el caso de Verdcamp Fruits se ha detectado mayor contenido mineral y de sustancias antioxidantes en las calabazas regenerativas, “además también hay más concentración de las sustancias responsables del sabor dulce”, añade la investigadora.

En la misma línea, las peras de Pomona Fruits destacan por su equilibrio en la concentración de ácidos y azúcares totales, “por lo que son frutas más compensadas en el sabor, es decir, ni muy dulces ni muy ácidas”, explica Dolores Raigón. Al igual que en las calabazas, las peras regenerativas también tienen un contenido superior en polifenoles y una capacidad antioxidante del doble, “todo esto ayuda a reducir el estrés oxidativo celular y favorece una mayor protección frente a enfermedades”.

Por su parte, la leche procedente de las vacas de las fincas regenerativas de Planeses presenta un índice aterogénico claramente más bajo, “esto quiere decir que hay menos ácidos grasos asociados a la formación de placas en las arterias”, añade la experta. En el caso del yogur regenerativo, los resultados son aún más positivos, ya que presenta índices aterogénicos y trombogénicos -que mide la tendencia de las grasas a favorecer la formación de coágulos en la sangre- más bajos, "en general, esto se asocia a un perfil lipídico más saludable, con menor riesgo cardiovascular y de formación de trombos”.

Diez ejes adaptados a cada cultivo

Uno de los ejes vertebradores del documento es el cuidado del suelo, con criterios como evitar labrar para preservar una estructura que tarda años en formarse; mantenerlo cubierto todo lo posible, con restos de poda u otras cubiertas vegetales, para reducir la erosión y mantener la humedad; o integrar el pastoreo dirigido de manera que el ganado se mueva diariamente, para ayudar con sus excrementos y el pisoteo a fertilizar la tierra. Algunos objetivos fundamentales son gestionar la finca agroecológicamente, reducir el uso de agua y minimizar los residuos.

Además, se establece un pilar social que pone en valor el estrecho vínculo de la agricultura con la salud del territorio y las personas.

“Para extender el modelo regenerativo en un mundo que cada vez afronta más retos ambientales y sociales, es imprescindible que la ciencia se implique y dialogue con el sector agrícola. El futuro de nuestra alimentación depende de ello”, declara Javi Retana, investigador del CREAF, catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y coordinador de la parte científica de REGEN.

Más agua y carbono

Más allá de los alimentos, los datos revelan que la gestión regenerativa tiene efectos positivos sobre el suelo. En las parcelas de Verdcamp Fruits y Pomona Fruits es donde se han observado las diferencias en el suelo más grandes. En concreto, la concentración de carbono en el suelo regenerativo es de al menos un 35% mayor en las parcelas regenerativas en comparación con las convencionales. “Para hacernos una idea de la importancia de este dato, se ha estimado que aumentando cada año un 0,4% la retención de carbono de todos los suelos agrícolas y forestales podría compensarse la totalidad de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero”, destaca Sara Marañón, investigadora del CREAF y parte del proyecto.

También han detectado que la capacidad de retención de agua de al menos un 9% más alta en las parcelas regenerativas, “esto supone que pueden absorber más agua en caso de inundación y tener más reservas en caso de sequía”, puntualiza la experta.

El estudio también muestra que el modelo regenerativo mantiene mejor el microclima del suelo, “esto es muy positivo porque, por ejemplo, se amortigua la temperatura cuando hace calor y se mantiene mejor la humedad. De hecho, hemos visto que se pueden amortiguar hasta 3.6 grados las temperaturas máximas del suelo en verano”, añade Marañón.

Y hay más. Se ha observado que hay más biodiversidad de bacterias, hongos y microartrópodos en el suelo y varias de las especies que se han detectado son bioindicadores de una mejor calidad del ecosistema. “También aparecen especies reconocidas como biopesticidas comerciales, como Metarhizium sp., es decir, que pueden actuar como control natural de plagas”, explica Xavi Domene, investigador del CREAF.

"Otro punto muy relevante es que los resultados finales de RegeneraCat constatan que, al contrario de lo que suele pensarse, después de unos años de transición y una vez se recupera la salud del suelo, este modelo puede producir la misma cantidad de alimentos que el sistema convencional y hacerlo con un coste similar o incluso inferior”, relata Javi Retana, investigador del CREAF y también coordinador de RegeneraCat. Según el investigador, todavía hacen falta datos a mayor escala y el siguiente paso es ampliar la investigación con más fincas y todavía más cultivos diferentes, pero “en conjunto, los resultados son muy esperanzadores y avalan los beneficios de la agricultura regenerativa”, finaliza Retana.

El proyecto de agricultura regenerativa Regenera.cat, liderado por el CREAF y gestionado por la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR), está financiado por el Fondo Climático del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica. El Fondo Climático se nutre del 50 % de los ingresos obtenidos mediante el impuesto sobre las emisiones de CO? de los vehículos de tracción mecánica y del 20 % de la recaudación del impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente.

Foto cedida a la UPV por las fincas que participan en Regenera

La investigación confirma un 13% de reducción de la huella de carbono en el cultivo de maíz

Un nuevo estudio publicado recientemente en la revista científica Journal of Environmental Quality, pone de manifiesto que Preceon™, el nuevo sistema de cultivo de maíz de Bayer, aporta beneficios significativos para una producción de maíz más sostenible. Tras analizar varios años de datos, un equipo de investigadores de Bayer y de las Universidades de Kansas y de Illinois-Chicago en Estados Unidos demostró que los cultivos de maíz de baja estatura reducen, de media, en un 13% el impacto de la huella de carbono del cultivo gracias a un mayor potencial productivo, sistemas radiculares más desarrollados y una gestión más eficiente de los insumos agrícolas.

El estudio identifica múltiples ventajas ambientales derivadas de un desarrollo radicular notablemente superior en los híbridos de maíz Preceon™, con raíces un 39% más grandes que las de los híbridos tradicionales, lo que incrementa su capacidad potencial para capturar carbono en el suelo.

“Los resultados de este estudio son muy alentadores y permiten que los productores de maíz de todo el mundo puedan beneficiarse del potencial de los híbridos Preceon™”, afirma Elzandi Oosthuizen, vicepresidenta del equipo global de maíz de Bayer. “Esta investigación demuestra que el desarrollo de nuevos híbridos no solo mejora la productividad agrícola, sino que también reduce de forma significativa el impacto ambiental del cultivo de maíz. Ante el reto de hacer frente al cambio climático, la adopción de prácticas sostenibles es clave para el futuro de la agricultura. Además, estos avances abren la puerta a nuevas oportunidades económicas, ya que la demanda de cultivos producidos de manera sostenible sigue creciendo y permite a los agricultores acceder a nuevos mercados y a márgenes de beneficio potencialmente más elevados”.

El estudio, recientemente publicado (Life Cycle Analysis publication), cuantifica de forma concreta sus ventajas ambientales frente a los híbridos de maíz tradicionales, y entre los principales resultados destacan:

  • Reducción del impacto de la huella de carbono: Con una media del 13%, y con reducciones que oscilan entre el 3% y el 28% en comparación con híbridos tradicionales de mayor altura.
  • Menores emisiones de gases de efecto invernadero: el sistema permite reducir entre 0,09 y 0,78 toneladas de CO₂ equivalente por hectárea y año, gracias a una mayor eficiencia productiva, un menor contenido de nitrógeno en los restos vegetales y sistemas radiculares más grandes que secuestran más carbono en el suelo.
  • Optimización del uso de insumos: al ser más bajo que el maíz tradicional facilita el acceso a las parcelas durante una ventana más amplia del ciclo del cultivo, permitiendo una gestión más precisa de la protección de cultivos, lo que mejora la eficiencia productiva.
  • Sistemas radiculares más robustos: los híbridos de maíz de baja estatura presentan raíces un 39% mayores, con capacidad potencial para almacenar hasta 0,46 toneladas adicionales de CO₂ equivalente por hectárea y año en el suelo.
  • Gestión más eficiente del nitrógeno: la mayor accesibilidad al cultivo permite aplicar fertilizantes nitrogenados en más momentos del ciclo con maquinaria convencional, mejorando el rendimiento y reduciendo las emisiones de óxido nitroso, lo que se traduce en un ahorro de 0,16 toneladas de CO₂ equivalente por hectárea y año.
  • Menores pérdidas de cosecha: Preceon™ ofrece una mayor resistencia frente al encamado y la rotura del tallo por viento, reduciendo daños durante episodios meteorológicos extremos.

Estos resultados refuerzan el avance de Bayer en su compromiso con el desarrollo de soluciones agrícolas sostenibles que combinan protección medioambiental y rentabilidad para el agricultor. A través de la innovación del sistema Preceon, que engloba agronomía, herramientas digitales y nueva genética, la compañía busca acompañar al sector en su adaptación a un mercado en constante transformación, contribuyendo al mismo tiempo a un sistema agroalimentario más resiliente y a un planeta más saludable.

España ha sido país piloto durante los últimos tres años para testar el sistema Preceon en campo, y tras los ensayos con agricultores de Extremadura y el Valle del Ebro se ha lanzado comercialmente en 2025.

 

Una plataforma para que los agricultores integren la biodiversidad en sus prácticas puede aportar múltiples beneficios a los ecosistemas y aumentar la resiliencia de la agricultura europea

La biodiversidad puede mejorar la salud del suelo, reducir la necesidad de insumos externos y favorecer la adaptación al cambio climático. Sin embargo, los agricultores a menudo carecen de las herramientas y la información necesarias para gestionar estos sistemas complejos de forma eficaz. PATH2DEA(se abrirá en una nueva ventana) tiene como objetivo abordar esta carencia.

En el proyecto, financiado con fondos europeos, se investiga cómo las tecnologías digitales pueden hacer más práctica la agroecología, ayudando a los agricultores a comprender la dinámica de los ecosistemas, llevar a cabo un seguimiento de la biodiversidad y tomar decisiones informadas en tiempo real. Stefan Pfeiffer, coordinador del proyecto en el Instituto Austriaco de Tecnología(se abrirá en una nueva ventana), comenta: «La agroecología es una forma de agricultura verdaderamente sostenible porque trabaja con los ecosistemas en su conjunto. No obstante, esto también la hace mucho más compleja, y los agricultores necesitan herramientas de apoyo que les permitan comprenderla y gestionarla».

Identificar los obstáculos a la adopción de soluciones basadas en la naturaleza

En primer lugar, el equipo de PATH2DEA determinó qué impide a los agricultores adoptar herramientas digitales para la agroecología. A través de una encuesta realizada en nueve idiomas, se recopilaron las respuestas de quinientos treinta y tres agricultores, asesores y organizaciones de agricultores de ocho países que ya trabajan con sistemas agroecológicos y ecológicos, o que se encuentran en transición hacia ellos.

Los resultados revelaron que la información disponible es limitada, que las herramientas suelen ser demasiado complejas y que existen inquietudes sobre el uso y la privacidad de los datos. «No hay suficiente conocimiento de consulta fácil sobre las herramientas digitales que podrían apoyar la agroecología», afirma Pfeiffer. «Y muchas de estas herramientas siguen siendo demasiado complejas para su uso diario. Los agricultores necesitan claridad, confianza y herramientas que se ajusten a su realidad».

La agroecología digital a prueba

Para comprender cómo funcionan las herramientas digitales en la práctica, el equipo de PATH2DEA colaboró con seis explotaciones agroecológicas de demostración en Europa, que incluían la producción de hortalizas en invernadero y sistemas vitivinícolas en España, la agricultura mixta cooperativa en Francia, la agrosilvicultura en Bélgica, la olivicultura minifundista en Italia y el pastoreo ecológico en Hungría. «Nos aseguramos de incluir explotaciones muy diferentes en regiones climáticas muy distintas para obtener una perspectiva integral», comenta Pfeiffer.

Las pruebas preliminares arrojaron resultados positivos tanto para la biodiversidad como para el clima. En Toscana, una herramienta de apoyo a la toma de decisiones centrada en la biodiversidad permitió a los agricultores ver cómo los cambios en la gestión afectaban a los insectos y polinizadores, ofreciéndoles información ecológica útil para tomar decisiones. En Bélgica, la elaboración de modelos agroforestales ayudó a los agricultores a comprender los requerimientos de sombra y agua en las plantaciones de nogales, lo que contribuyó a una planificación más fundamentada de las posibles combinaciones de plantación de nogales y especies vegetales de cultivo. La diversidad de los emplazamientos de prueba reveló que las herramientas digitales deben adaptarse a condiciones específicas de clima, suelo y producción para que los enfoques agroecológicos y las soluciones basadas en la naturaleza sean verdaderamente útiles en la práctica.

Una base para la agricultura basada en la naturaleza

Uno de los resultados más destacados de PATH2DEA es su repositorio de código abierto de herramientas y tecnologías digitales, que combina una base de datos de consulta, un marco de evaluación desarrollado junto con los agricultores y ejemplos prácticos de las explotaciones de prueba. El repositorio utiliza un mecanismo asistido por inteligencia artificial para recopilar información actualizada de los proveedores de tecnología. La Asociación AGROECOLOGY(se abrirá en una nueva ventana) se encargará de su mantenimiento en el futuro. Tal y como explica Pfeiffer: «Nos percatamos de que una simple lista de herramientas no bastaría, así que diseñamos una plataforma que pudiera ayudar de verdad a los agricultores y que no desapareciera una vez finalizado el proyecto».

El equipo de PATH2DEA también está finalizando una hoja de ruta a diez años vista que identifica las áreas prioritarias para el apoyo digital a la agroecología, incluyendo un mejor acceso a la tecnología, un mayor intercambio de conocimientos, una gobernanza de datos controlada por los agricultores y modelos de negocio que hagan más viables las soluciones basadas en la naturaleza en la agricultura sostenible.

En conjunto, estos resultados muestran cómo las herramientas digitales pueden apuntalar los conocimientos ecológicos, ayudar a los agricultores a responder a las señales de biodiversidad y hacer más factible la gestión agroecológica. De este modo, ayudan a establecer las bases para un futuro resiliente y respetuoso con la naturaleza en la agricultura europea.

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