Residuos

Miles de adolescentes de toda Europa han participado en el seguimiento de la contaminación por plásticos en los ríos, y los datos que han recopilado ya están empezando a tener un impacto real.

En un pequeño arroyo de España, varios grupos de estudiantes trabajan con entusiasmo. Unos se agrupan alrededor de una lona negra cubierta de fragmentos de plástico húmedos. Otros, desde un pequeño puente, recogen muestras con una red. Mientras tanto, otro equipo clasifica pequeños trozos de plástico, colillas de cigarrillos y otros residuos recuperados del cauce.

Lo que podría parecer una simple excursión escolar forma parte, en realidad, de un experimento científico europeo. La pregunta es sencilla: ¿pueden los alumnos ayudar a cubrir la importante falta de datos sobre la presencia de plásticos en los ríos y contribuir al esfuerzo de la Unión Europea por recuperar la salud de sus aguas?

De Alemania a catorce países europeos

Plastic Pirates – Go Europe! es una iniciativa de ciencia ciudadana nacida en Alemania en 2016 con el objetivo de implicar a la población en la investigación científica. Desde entonces, estudiantes de entre 10 y 18 años participan en la vigilancia de la contaminación por plásticos en ríos y arroyos.

La iniciativa surgió al constatar que los ríos, donde comienza el viaje de buena parte de los residuos plásticos que terminan en el mar, reciben mucha menos atención que las costas.

Posteriormente, el proyecto europeo PlasticPiratesEU, financiado por la Unión Europea, amplió la iniciativa entre 2022 y 2025 a escala continental. Actualmente, la campaña continúa activa en varios países, donde equipos nacionales siguen colaborando con centros educativos y coordinando el trabajo de campo.

"Los ríos transportan alrededor del 70 % del plástico que acaba llegando a los océanos", explica Philip Ackermann, coordinador de PlasticPiratesEU y miembro de la Agencia de Gestión de Proyectos DLR de Alemania. "Sin embargo, existe una enorme falta de información. Todavía desconocemos cuánto plástico circula realmente por estas vías fluviales."

Durante esos tres años, el proyecto pasó de ser una campaña nacional a convertirse en un programa coordinado en toda Europa. Participaron escuelas e instituciones científicas de 14 países de la UE, todas siguiendo un mismo protocolo científico.

Entre 2022 y 2025, más de 25.000 adolescentes analizaron 390 ríos, arroyos y playas europeas. Equipados con redes, guantes, cuadernos y cámaras fotográficas, contribuyeron a crear uno de los primeros grandes conjuntos de datos abiertos sobre contaminación por plásticos en las aguas continentales europeas.

Toda esta información se encuentra disponible libremente en Zenodo, el repositorio europeo de investigación abierta, y en EMODnet, la plataforma comunitaria que integra datos ambientales y marinos de toda Europa.

Además, el equipo publicó la guía Lessons Learned from Upscaling a Citizen Science Initiative Across Europe, donde comparte doce recomendaciones prácticas para docentes, investigadores, responsables políticos y organizaciones medioambientales interesadas en desarrollar iniciativas similares.

También se elaboró un manual específico para playas que amplía la metodología y permite a los jóvenes recopilar datos científicos también en las zonas costeras.

Todo este trabajo contribuye a la misión europea Restore our Ocean and Waters, cuyo objetivo es restaurar los ecosistemas marinos y de agua dulce antes de 2030.

Del río a las bases de datos científicas

Los estudiantes se dividen en cuatro grupos, cada uno con una misión concreta.

El primero recorre un tramo del río cuantificando la cantidad de residuos plásticos encontrados.

El segundo recoge y clasifica cada uno de esos residuos.

El tercero se centra en los microplásticos utilizando una red de malla muy fina. Posteriormente, las muestras se envían a un laboratorio para determinar cuántas partículas microscópicas de plástico contienen.

El cuarto grupo realiza una labor esencial: documentar todo el proceso mediante fotografías. Estas imágenes permiten a los investigadores verificar posteriormente la calidad del trabajo realizado y comprobar que la clasificación de los residuos ha sido correcta.

"Una de las razones por las que existen tan pocos datos sobre los plásticos en los ríos es el enorme coste económico que supone obtenerlos", señala Ackermann. "Gracias a PlasticPiratesEU podemos hacerlo de una forma mucho más eficiente."

¿Pueden hacerlo tan bien como los científicos?

La respuesta parece ser afirmativa.

"Hemos comprobado que los datos son muy fiables", asegura Ackermann. "Cuando se trabaja con un gran número de muestras, los posibles errores individuales pierden relevancia. Además, todas las observaciones son verificadas posteriormente mediante las fotografías."

Según explica, los adolescentes suelen mostrar un elevado grado de compromiso con los protocolos científicos. Para muchos supone su primer contacto real con el trabajo de investigación: utilizar material especializado, registrar observaciones sobre el terreno y comprobar cómo sus datos pasan a formar parte de investigaciones científicas reales.

"En algunos casos, los datos obtenidos por los estudiantes han resultado incluso más fiables que los recogidos por investigadores profesionales", afirma.

Resultados que pueden cambiar las políticas ambientales

Una de las investigadoras participantes es Meritxell Abril Cuevas, ecóloga especializada en ecosistemas de agua dulce del Beta Tech Centre, centro de investigación vinculado a la Universidad de Vic – Universidad Central de Cataluña.

Gracias al trabajo conjunto con los estudiantes, y con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, ha sido posible obtener información sobre numerosos ríos y arroyos que habría sido imposible recopilar únicamente con equipos científicos.

"Me encanta trabajar con ellos", comenta Abril. "Es cierto que la adolescencia es una etapa compleja, pero cuando descubren la ciencia con entusiasmo resulta enormemente gratificante."

Los investigadores ya han empezado a identificar patrones regionales de contaminación.

En España, por ejemplo, destaca un tipo de residuo especialmente abundante.

"Nos sorprendió comprobar la enorme cantidad de toallitas húmedas presentes en nuestros ríos, algo que no ocurre con la misma intensidad en otros países", explica Abril. "Este tipo de información puede ayudar en el futuro a impulsar nuevas políticas ambientales."

Sin embargo, existe un problema común en toda Europa: los productos de plástico de un solo uso —como pajitas, envases alimentarios o bolsas— siguen representando la mayor parte de los residuos encontrados. Los investigadores concluyen que tanto los residentes como los visitantes de las zonas próximas a ríos y playas son las principales fuentes de esta contaminación.

Crear conciencia desde las aulas

Más allá de generar datos científicos, Plastic Pirates persigue un objetivo educativo.

"Si queremos combatir la contaminación por plásticos en el futuro, debemos concienciar a las generaciones más jóvenes", afirma Ackermann. "Ellos serán quienes tengan que afrontar este desafío. Cuanto antes comprendan la magnitud del problema, más posibilidades tendremos de actuar sobre su origen."

Los propios profesores han observado un efecto inesperado.

"Nos cuentan que, después de participar en el proyecto, las aulas están mucho más limpias", comenta entre risas Ackermann. "Cuando los estudiantes son conscientes de la verdadera dimensión del problema, empiezan también a cuidar mucho más su propio entorno."

Texto original: Tom Cassauwers

Image: Teenagers throughout Europe are turning river plastic into powerful scientific data. © BMBF/Gesine Born

This article was originally published in Horizon the EU Research and Innovation Magazine

Reciplan convierte el comedor escolar en un espacio donde los alumnos aprenden de forma práctica el valor del reciclaje y la economía circular

Serunion y Danone han llevado a cabo una segunda edición de Reciplan, un proyecto creado en 2025 para trasladar el papel de la economía circular de manera práctica en los centros educativos. El proyecto lleva el reciclaje al corazón del comedor escolar, donde los estudiantes recogen los envases de yogur Danone que consumen para darles una segunda vida en forma de mobiliario para su propio colegio. De ese modo, comprenden de manera práctica el valor de los pequeños gestos y cómo el reciclaje cierra el ciclo de vida de los envases y hace posible la economía circular. La iniciativa sigue creciendo y se ha consolidado este nuevo curso con más centros participantes, alumnos y envases recuperados. 

Este año Reciplan ha contado con la participación de 20 centros escolares, 14 más que en la primera edición y, además, repartidos por todo el territorio: zona Centro, Levante, Norte y Cataluña. También ha multiplicado por 4 el alcance de la iniciativa, con 6.505 alumnos/as participantes. Entre todos, han logrado recoger más de 50.000 envases de yogur Danone, lo que equivale a 6.000 kg de envases recuperados, con los que se han creado 20 mesas huerto instaladas en los propios centros para que los niños y niñas sigan aprendiendo sobre la importancia del modelo circular.

“Con este proyecto buscamos demostrar la capacidad de convertir el reciclaje en una experiencia pedagógica real, con impacto tangible y positivo. Para Danone actuar como agente de cambio implica contribuir activamente a la concienciación desde edades tempranas. Estamos orgullosos de seguir colaborando con Serunion y las escuelas en esta iniciativa que une nutrición, sostenibilidad y educación. Juntos buscamos construir un futuro más consciente a través del poder de los pequeños gestos, como reciclar un envase de yogur” destaca Charo Saavedra, Responsable de Sostenibilidad de Danone Iberia.  

En este sentido, Sergio Villalba, responsable de Innovación Pedagógica de Serunion destaca que “a través del juego y de experiencias compartidas, Reciplan permite llevar la sostenibilidad al día a día del comedor escolar y convertirla en una experiencia práctica para los alumnos y alumnas, generando hábitos que van más allá del aula y del propio centro educativo”.

Un aprendizaje con impacto tangible

El proyecto se articula en tres fases con el envase de yogur como hilo conductor. En la primera fase, Reutilizar, los alumnos juegan con los envases antes de desecharlos —construyendo torres, jugando a los bolos, haciendo el teléfono de cuerda— tomando conciencia de que un objeto puede tener más de una vida. En total, 30 horas de dinámicas educativas centradas en sostenibilidad, economía circular y consumo responsable.

En la segunda fase, Reciclar, los envases acumulados por los escolares se envían a CM Plastik, empresa especializada en la transformación de residuos plásticos, donde el material es tratado y convertido en la materia prima para fabricar el mobiliario del proyecto. El proyecto culmina con la tercera fase, Disfrutar, en la que cada centro recibe su mesa-huerto Reciplan, fabricada con los envases de yogur que los propios alumnos han recogido, y que quedará de forma permanente como espacio de actividades para la plantación y cuidado del huerto. A partir de lo que cultiven, los alumnos elaborarán recetas con yogur Danone, dando vida a un modelo de economía circular.

Un compromiso conjunto con la economía circular

La colaboración entre Danone y Serunion acumula más de 20 años de trabajo conjunto en torno a una alimentación más saludable y sostenible. Iniciativas como Reciplan refuerzan este compromiso al integrar el modelo de economía circular en el entorno escolar y convertirlo en aprendizaje.

Las mesas-huerto de Reciplan no son el final del camino, este modelo circular se conecta además con otros proyectos educativos. Los huertos albergarán las Semillas Mágicas, programa homónimo de Serunion que acerca a los alumnos al origen de los alimentos a través del cultivo, y serán regados con el agua recuperada del proyecto Acqua, cerrando un ciclo en el que todos los aprendizajes del comedor escolar están interconectados y cobran sentido dentro de un mismo ecosistema educativo.

Los investigadores han estudiado una serie de soluciones para reducir los plásticos de un solo uso, como nuevos envases basados en fibras y planes de reutilización.

Más de un tercio de los residuos sólidos de las ciudades de la Unión Europea procede de los envases. Los plásticos son el material más utilizado, y las investigaciones sugieren que las mayores reducciones pueden provenir del cambio en el uso de envases multicapa y multimaterial.

Si bien se han puesto en marcha muchas iniciativas para hacer frente a este reto, los avances han seguido siendo lentos debido a la complejidad de abordarlo. En este contexto, los minoristas tienen una importante oportunidad para replantearse sus cadenas de distribución e impulsar un cambio sistémico.

El proyecto R3PACK(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, exploró el potencial de adopción rápida y generalizada de tecnologías innovadoras rentables que puedan sustituir los envases de plástico multicapa por alternativas basadas en fibras. El proyecto también investigó formas de optimizar los planes de reutilización a gran escala.

«Reuse pretende definir un modelo de organización económica y medioambientalmente optimizado para los envases retornables, basado en métodos circulares regionales sistémicos», explica Frank Gana, director general adjunto y cofundador de (RE)SET. «La sustitución tiene como objetivo desarrollar envases alimentarios industriales a base de fibras renovables, reciclables y compostables con un contenido mínimo del 80 % de celulosa».

Optimización de soluciones innovadoras de envasado

Durante 42 meses, los investigadores de R3PACK desarrollaron nuevas soluciones técnicas para reducir el plástico de un solo uso en los envases alimentarios, lo cual incluyó la validación de la seguridad alimentaria, el desarrollo de materiales y envases, ensayos industriales y una amplia participación de los consumidores.

«Así se obtuvieron resultados sólidos y recomendaciones claras para la implantación a gran escala de soluciones de reutilización y sustitución», señala Gana.

En cuanto a los sistemas de envasado reutilizables, un proceso de selección de unos 250 formatos de envasado existentes dio lugar a 64 opciones reutilizables normalizadas. Se probaron y no resultaron adecuados, por lo que se desarrolló un nuevo envase para el proyecto.

El equipo elaboró protocolos de lavado y seguridad alimentaria, que se probaron para simular ciclos de reutilización conforme a la normativa europea. Se diseñó un modelo matemático para identificar las ubicaciones óptimas de producción, lavado y distribución bajo diversos flujos de transporte simulados.

«El sistema de reutilización se probó progresivamente en entornos minoristas, ampliándose a 20 tiendas y casi 30 referencias de productos», afirma Gana.

Los expertos de R3PACK también produjeron una serie de prototipos de envases basados en fibras, sometidos a pruebas de diversas características estructurales, incluida la resistencia a la flexión y el sellado, mediante ensayos que van desde el tinte y la microscopía hasta equipos piloto.

«Los prototipos más prometedores lograron un rendimiento competitivo en comparación con los materiales convencionales con más del 80 % de papel y del 90 % al 100 % de contenido biológico», señala Estelle Doineau, consultora técnica principal de (RE)SET. «Estas innovaciones sientan las bases para una transición a gran escala y una reducción a largo plazo de la generación de envases de plástico».

Aclarar el panorama de los envases

El equipo también elaboró una serie de recomendaciones políticas para permitir la ampliación de las soluciones basadas en la reutilización y la fibra. «Nuestra principal aportación consiste en aclarar qué es técnicamente factible hoy en día, qué sigue siendo limitado y en qué condiciones podría ser realista un despliegue a gran escala», explica Gana.

Los investigadores también cuantificaron los principales motores económicos y medioambientales de las soluciones y crearon escenarios de transición hasta 2040. En ellos se mostraba cómo la cuota de mercado de la reutilización y los envases de fibra podía alcanzar niveles sustanciales mediante marcos europeos armonizados e infraestructuras compartidas.

Una base para ampliar los envases circulares

El equipo de R3PACK ofreció una base realista para evaluar el potencial de ampliación de los envases circulares en toda Europa, identificando tanto las oportunidades como los retos estructurales.

«Los envases circulares solo se ampliarán mediante una acción coordinada en materia de regulación, financiación, educación y normalización, para lograr los amplios cambios estructurales necesarios», añade Gana. «Eso permitirá a Europa pasar de la experimentación a la aplicación y adopción a gran escala».

La mayoría de los plásticos tienen un aspecto muy similar, pero algunos tienen una segunda oportunidad, mientras que otros están destinados a ser enterrados o incinerados. El especialista en polímeros Enzo Moretto explica el problema

Se enjuaga el envase de yogur, se tira al contenedor de reciclaje y nos sentimos satisfechos. Pero luego dudamos: ¿qué pasa con la bandeja de plástico en la que venía la fruta? ¿O el plástico de embalar de la última compra por internet? ¿Qué marca la diferencia cuando se trata de residuos?

«La mayoría de los plásticos pueden fundirse y remodelarse, como convertir cubitos de hielo en agua y viceversa», explica Moretto, ingeniero químico de la Comisión Francesa de Energías Alternativas y Energía Atómica (CEA). «Otros se han diseñado para ser robustos y resistentes al calor, lo cual es ideal para la durabilidad, pero malísimo para el reciclaje».

Los envases de alimentos multicapa, como los que se utilizan en las tazas de café, suponen un verdadero quebradero de cabeza. Están compuestos por diferentes láminas de plástico pegadas entre sí, lo cual hace que sea casi imposible separarlas para reciclarlas.

Aunque la mayoría de los plásticos de envasado que pasan por nuestras manos en teoría se pueden reciclar, solo alrededor del 10 % realmente se recicla. Colocarlos en el contenedor adecuado es solo una parte del proceso: la recogida, la clasificación y la contaminación también influyen. Y lo mismo ocurre con el coste: el hecho es que fabricar plástico nuevo suele ser más barato que reutilizar el viejo.

Reimaginar el plástico

Moretto y sus compañeros del proyecto SURPASS, financiado con fondos europeos, están trabajando en formas de crear plásticos seguros, sostenibles y reciclables por diseño (SSRbD)(se abrirá en una nueva ventana).

La solución son las películas multicapa, que limitan la necesidad de aditivos utilizados para unir diferentes plásticos y permiten separar fácilmente los plásticos laminados. Asimismo, el equipo estudió la descontaminación de los envases de plástico usados, para que puedan reciclarse de forma segura y darles una nueva vida, lo cual constituye un paso clave para una economía verdaderamente circular.

Otro tema importante son los materiales de poliuretano resistentes que se usan en el aislamiento de edificios y marcos de ventanas. Gracias a que estos materiales tienen propiedades similares a las del vitrímero (lo cual significa que sus enlaces se pueden romper y volver a formar), el equipo ha creado resinas que se pueden reprocesar igual que los plásticos reciclables tradicionales.

Sin embargo, ello implica un equilibrio. «Añadir la reciclabilidad puede debilitar ligeramente el rendimiento», afirma Moretto. «El reto consiste en encontrar el punto óptimo en que los materiales sigan siendo lo suficientemente resistentes para cumplir su función».

Construir mejor

El sector de la construcción será el primero en beneficiarse de estos nuevos plásticos, con marcos de ventanas reciclables que ya están a punto de salir al mercado. Las aplicaciones de envasado y transporte se añadirán más adelante.

El proyecto SURPASS no es el final de la historia. El equipo ha lanzado un nuevo proyecto, PLANETS, para centrarse en aditivos plásticos más sostenibles. Así que, en el futuro, no hay duda de que tirar el envase de yogur al contenedor verde realmente marcará la diferencia.

Haga clic aquí para obtener más información sobre la investigación de SURPASS: Abordar los residuos plásticos con materiales de última generación

La UPC, juntamente con la entidad social Andròmines y con el apoyo del centro tecnológico Eurecat, desarrollarán un nuevo proceso de reciclaje avanzado de ordenadores que permitirá recuperar los metales críticos y de mayor valor, como el paladio, el cobre y los imanes de neodimio

El proyecto, denominado RECIPLAC, "representa un paso relevante hacia la transferencia eficiente de una tecnología innovadora desarrollada en Cataluña, con una repercusión directa en el tejido empresarial del territorio dentro del campo del reciclaje de residuos electrónicos", según explica Toni Dorado, investigador y coordinador del grupo de Biohidrometalurgia de la UPC en el Campus de Manresa y profesor de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa (EPSEM).

Por una parte, somete las placas de circuito impreso (PCI) de los dispositivos a un proceso que clasifica de manera selectiva los componentes ricos en paladio y, posteriormente, se combina con una tecnología hidrometalúrgica para su recuperación.

Por la otra, se utiliza una estrategia que, mediante nuevos procesos biohidrometalúrgicos, permite la recuperación del cobre metálico que se encuentra en las mismas placas de circuito impreso.

Finalmente, el dispositivo se somete a otro proceso que se centra en el reciclaje de los imanes situados en los discos duros de los ordenadores y que, gracias a los nuevos procesos hidrometalúrgicos, se tratan para convertirlos en matrices de imán de neodimio, de manera que puedan funcionar como precursores de alta calidad de nuevos imanes.

Es una iniciativa que "se fundamenta en principios de economía circular y de minería urbana y pone en funcionamiento de manera combinada tres estrategias para la recuperación de metales críticos en el reciclaje de ordenadores", afirma el investigador de la Unidad de Residuos, Energía e Impacto Ambiental de Eurecat Albert Martínez Torrents.

En palabras de Núria Sau, directora de proyectos de Andròmines, ”este proyecto nos permite dar un paso adelante como entidad social y ambiental, aportando nuestra experiencia en la gestión de residuos y economía circular". Para Andròmines liderar el proyecto RECIPLAC es una oportunidad para mostrar que la innovación tecnológica y el compromiso social pueden trabajar conjuntamente para transformar el reciclaje actual y crear ocupación en el territorio.

En el marco del proyecto, también se lleva a cabo el estudio de otros componentes resultantes del proceso de reciclaje de ordenadores, dado que “el objetivo es optimizar el reciclaje y aumentar el reaprovechamiento con criterios de sostenibilidad”, afirma Martínez Torrents.

La iniciativa cuenta con un presupuesto superior a 330.000 euros, parte del cual se ha financiado con una ayuda de 250.000 euros, a través de la convocatoria de Núcleos de I+D Green a proyectos de I+D en economía circular en el ámbito de los residuos del año 2024 de ACCIÓ y la Agencia de Residuos de Cataluña. El proyecto cuenta con el apoyo de la empresa de gestión de residuos Datambient.

Imagen: Discos duros en desuso utilizado para la recuperación de metales valiosos

El proyecto tiene como objetivo reducir costes y tiempo de procesamiento al final de la vida útil de las baterías de iones de litio, a la vez que garantiza la seguridad de los trabajadores y busca conseguir la máxima eficiencia y sostenibilidad

El centro tecnológico Eurecat ha desarrollado un nuevo sistema automatizado de desmantelamiento y clasificación de componentes de baterías de vehículos eléctricos, el cual, mediante robótica colaborativa y sistemas de inteligencia artificial, facilita el reciclaje al final de su vida útil, con el fin de reducir costes y tiempos de procesamiento, garantizar la seguridad de los trabajadores y conseguir la máxima eficiencia y sostenibilidad.

En la actualidad, el principal reto que presenta el reciclaje de baterías de iones de litio es la gran variabilidad entre los diferentes modelos, que cambian en forma y medida. Por eso, Eurecat ha implementado una serie de nuevas tecnologías en el procesamiento para conseguir una solución escalable y modular.

Para hacerlo, se ha centrado en el desmantelamiento de la batería y en la clasificación de componentes y materiales para su reciclaje o reutilización.

En el caso del desmantelamiento de la batería, ha identificado aquellas tareas que presentan un mayor riesgo para los operarios y, posteriormente, ha desarrollado soluciones innovadoras para las operaciones seleccionadas, la retirada de tornillos y la extracción de la tapa superior.

El resultado ha sido la creación de una solución robótica colaborativa, que se puede aplicar independientemente del modelo de batería, y que permite a la máquina y al operario compartir el espacio de trabajo. De este modo, “el trabajador puede ejecutar tareas de mayor valor añadido en el mismo espacio de trabajo de desmontaje, ya que no representa un riesgo”, explica el investigador de la Unidad de Robótica y Automatización de Eurecat Óscar Palacín.

El robot incorpora un destornillador industrial y múltiples pinzas de espuma y se ha dotado de un sistema que identifica las partes de la batería, que funciona con un algoritmo de aprendizaje automático, You Only Look Once (YOLO), para que la máquina pueda hacer su desmontaje.

El comportamiento del robot se ha desarrollado mediante BehaviorTree, una biblioteca de C++ diseñada por Eurecat, que crea árboles de comportamiento enfocados a la planificación de tareas de sistemas robóticos.

Por otro lado, Eurecat también ha implementado un sistema de inspección visual basado en inteligencia artificial, que permite la clasificación de los componentes de las baterías de litio para su posterior reutilización.

El sistema es capaz de hacer un análisis detallado de la batería, identificando cada componente y detectando las posibles imperfecciones visuales, como por ejemplo grietas, bultos, marcas de quemado o de corrosión. Para hacerlo, “hemos entrenado los algoritmos con un conjunto de imágenes de módulos de baterías para clasificar de manera precisa los componentes en categorías como críticos, no críticos o seguros”, señala el investigador de la Unidad de Robótica y Automatización de Eurecat Néstor García.

Además, se ha puesto especial énfasis en la definición de los rangos de temperatura seguros para los componentes de baterías, que varían según el tipo de modelo. Así, el algoritmo es capaz de detectar anomalías térmicas durante el proceso de clasificación, garantizando una inspección precisa y segura.

“Esta solución no solo reduce el riesgo de exposición humana a fuentes peligrosas, sino que también optimiza la selección de módulos aptos para la reutilización, contribuyendo así a un proceso de reciclado más eficiente y seguro”, comenta el director de la Unidad de Robótica y Automatización de Eurecat, Daniel Serrano.

Estas soluciones innovadoras se han llevado a cabo dentro del proyecto europeo BatteReverse, financiado por el programa Horizon Europe de la Unión Europea, que tiene como objetivo desarrollar las tecnologías para crear una cadena de valor de logística inversa para las baterías de iones de litio de vehículos eléctricos. De este modo, busca mejorar el reciclaje, garantizando la máxima seguridad, eficiencia y sostenibilidad, al mismo tiempo que se reducen los costes y el tiempo de procesamiento.

César Moráis, delegado de Envac para las regiones Centro y Sur de España y Portugal, aseguró que los sistemas de recogida neumática de residuos son, hoy por hoy, la única tecnología de transporte de residuos preparada para cumplir con los requerimientos de “pago por uso”

Envac, grupo industrial especializado en la recogida automatizada de residuos y creador del sistema neumático aplicado a ámbitos residenciales, hospitalarios y aeropuertos, ha presentado en el IV Encuentro Internacional Connect Clean, que se ha celebrado en Valencia hasta el 17 de octubre, las capacidades de los sistemas de recogida neumática de residuos para adaptarse a la nueva normativa que regirá en los ayuntamientos de toda España a partir de abril de 2025.

Como se recordará, en esa fecha, en virtud de la Ley 7/2022 de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, expira el plazo para que los municipios se doten de sistemas o modelos que permitan repercutir a cada vecino el coste real por el uso específico que haga del servicio de recogida de basuras.

César Moráis, delegado de Envac para las regiones Centro y Sur de España y Portugal, aseguró que los sistemas de recogida neumática de residuos son, hoy por hoy, los mejor preparados para el pago por generación y, por tanto, para cumplir con los requerimientos de “pago por uso” que establece la nueva normativa. A este respecto, señaló que se trata de una tecnología preparada para permitir la identificación, el pesaje de los residuos depositados y el registro de datos, como de hecho ocurre ya en la ciudad de Bergen (Noruega) o en Seúl (Corea del Sur).

En este sentido, recordó que los municipios que tienen implantados estos sistemas en España (en total, 25 ciudades, que tienen operativos más de 60 sistemas) tendrán más fácil la adaptación a estos nuevos estándares que trae la nueva normativa. “De hecho, sobre la base actualmente implantada de recogida neumática, se están empezando a instalar módulos de inteligencia artificial que permiten que las instalaciones se autogestionen en función de las necesidades y de una serie de parámetros relacionados con el comportamiento de los usuarios”, declaró.

Asimismo, subrayó el papel clave del ciudadano para mejorar las ratios de reciclaje en España y expuso las ventajas del sistema neumático de recogida de residuos sobre el modelo tradicional en los cascos consolidados y en ciudades con alta densidad de población.

César Moráis participó en la mesa redonda sobre Medio Ambiente junto con Raúl Mérida Gordillo, secretario autonómico de Medio Ambiente y Territorio de la Generalitat Valenciana; Sergio Arjona, viceconsejero de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía; Salva Torrent, alcalde Ayuntamiento La Eliana, y Ramón Bellido Boada, jefe de Área de Medio Ambiente en la Diputación de Valencia.

Pie de foto: Sandrine Gild (Connect Clean) y Cesar Morais (Envac)

El proyecto busca además concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de la economía circular y la diferenciación entre los distintos tipos de plásticos y su reciclaje

La ciudad de Las Rozas participa en el proyecto europeo de innovación PROSPER (Promoting innovation for sustainable sorting and recycling of dedicated bio-based plastics) para el desarrollo, demostración y evaluación de nuevos sistemas de reciclaje que ayuden a mejorar la clasificación de los distintos tipos de plásticos de origen biológico que se encuentran en los residuos de los hogares. Se trata de un proyecto europeo que busca mejorar las tasas de reciclaje de plásticos de origen biológico con ayuda de la clasificación de los ciudadanos y de la tecnología en las plantas de tratamiento utilizando IA, o tratamientos físico-químicos mejorados.

Las Rozas Innova, como catalizadora de la innovación en la ciudad de Las Rozas, participa en este proyecto de manera activa apoyando en el suministro de residuo plástico real para realizar las pruebas y mejorar la tecnología de reciclaje de los distintos materiales.  También participa trabajando estrechamente con la ciudadanía a través de workshops formativos, de campañas y de encuestas, tanto antes como después de las modificaciones.

“La participación de Las Rozas en proyectos europeos, no sólo está permitiendo atraer financiación a la ciudad, también está posicionando Las Rozas como un referente en Europa en su apuesta por la innovación y el desarrollo tecnológico para resolver retos y necesidades comunes y mejorar así la calidad de vida y los servicios a los ciudadanos”, afirma José de la Uz, alcalde de Las Rozas y presidente de Las Rozas Innova. 

Gracias a la Oficina de Proyectos Europeos y Captación de Fondos Públicos de Las Rozas Innova,  la ciudad está aprovechando las oportunidades de financiación y de desarrollo tecnológico que ofrece la Unión Europea y los consorcios con otras ciudades, empresas y organismos que forman parte de los programas de investigación e innovación Horizonte Europa, creados para llevar a cabo nuevos desarrollos tecnológicos y políticas de I+D+i en todo el territorio europeo, en este caso centrado en el reciclaje de bioplásticos a escala industrial.

En el proyecto PROSPER, del que se acaba de celebrar su reunión de lanzamiento en la sede de la Universidad de Gante, Las Rozas participa en consorcio junto a otras ciudades, organismos públicos y empresas de Bélgica, Italia, Francia, Alemania, Países Bajos y España. Es un proyecto cofinanciado por la Comisión Europea la JTI Circular BioBased Europe y BioBased industries Consortium.

Las Rozas en Europa

PROSPER es uno de los quince proyectos Horizonte Europa en los que Las Rozas está participando de la mano de Las Rozas Innova y junto a las distintas concejalías del Ayuntamiento -según la temática del proyecto-. Son quince programas en los que Las Rozas Innova colabora con 88 ciudades y organismos europeos para la mejora de la movilidad, reducir el impacto ambiental, impulsar la eficiencia energética, desarrollar soluciones inteligentes y datos para mejorar las ciudades y hacerlas más eficientes y sostenibles. En gran parte de estos proyectos, Las Rozas participa como ciudad demostradora de tecnologías y como espacio de identificación y aplicación de ideas y proyectos innovadores.

Además de gestionar la participación de Las Rozas en proyectos de I+D+i europeos, Las Rozas Innova es la encargada de realizar toda la gestión de los proyectos, desde la solicitud, la gestión a la justificación de los fondos públicos que obtiene para la financiación de proyectos de ciudad. Hasta el momento, Las Rozas Innova ha conseguido ingresar más de 22,4 millones de euros de Fondos Next Generation y otros fondos públicos para cofinanciar proyectos tanto de la propia Empresa Municipal como de las distintas Concejalías del Ayuntamiento para mejorar la ciudad.

Las Rozas también participa en diversas redes europeas de colaboración e intercambio de conocimiento, experiencias y desafíos comunes, como EIT Urban Mobility, cuya responsable experta en movilidad de Las Rozas Innova es Nuria Blanco en la red, que es la encargada de financiar proyectos de movilidad sostenible y dinamizar e invertir en el ecosistema de empresas y startups relacionadas con movilidad; el ICC (Intelligent Cities Challenge), una iniciativa de la Comisión Europea para el apoyo a ciudades hacia la transición ecológica y digital;  PROCURA+, un grupo de trabajo compuesto por autoridades y regiones europeas que conectan, intercambian y actúan en materia de contratación sostenible e innovación, entre otras, o CIVINET Iberia, la red local de CIVITAS en España y Portugal, cuyo propósito central es promover la movilidad sostenible en ambos países y cuya embajadora es la Consejera Delegada de Las Rozas Innova, Cristina Álvarez Requena.

 

En España, la recogida neumática está presente en los hospitales Sant Pau (Barcelona), Santa Lucía (Cartagena) y Los Arcos (San Javier)

Envac, grupo industrial global especializado en la recogida automatizada de residuos y creador del sistema neumático aplicado a ámbitos residenciales, hospitalarios y aeropuertos, opera ya su tecnología en un total de 135 hospitales en el mundo tras sumar recientemente dos nuevas instalaciones en construcción en Francia, concretamente en Lens y Rennes. De ellos, 100 están ya en funcionamiento, mientras que el resto se encuentran de diferentes fases de construcción.

La recogida de residuos en los hospitales es un tema clave para garantizar la seguridad y minimizar los riesgos de contagios e infecciones. Por esta razón, el sistema neumático Envac para la gestión y tratamiento de residuos y ropa sucia es la solución más adecuada para estas aplicaciones, puesto que minimiza de manera drástica el contacto físico entre los pacientes y el personal sanitario y los materiales contaminados”, explica Carlos Bernad, CEO de Envac en España y presidente de la región EMEA.

De todo el parque instalado en centros hospitalarios, el 50% transporta ropa sucia, mientras que el resto gestiona, además de ropa, tanto residuos generales como reciclables.

Red de tuberías herméticamente sellada

Para hacer frente al desafío de la recogida y tratamiento limpios y seguros de los residuos y la ropa sucia, el sistema de recogida neumática desarrollado por Envac para hospitales transporta los residuos a través de una red de tuberías herméticamente sellada y oculta en la estructura del edificio y los conduce hasta una central ubicada en mismo recinto. Ambos se transportan a través de redes de tuberías separadas, aunque permanecen en el mismo sistema, evitando así, la contaminación cruzada. Una vez que llegan a la central, tiene lugar la esterilización y posterior compactación antes de ser transportados a su destino final para ser tratados.

El depósito de residuos a la red se realiza a través de puntos de vertido instalados en las diferentes plantas y áreas del hospital. Estos puntos han empezado a equiparse con tecnología touchless para evitar el contacto físico del personal con los botones o tiradores, además de con sensores que identifican al empleado y controlan el acceso a los diferentes puntos de vertido.

Ventajas operativas

El sistema de recogida neumática en hospitales presenta varias ventajas desde el punto de vista operativo. En primer lugar, evita el tránsito de carros de transporte de residuos por unidades clínicas, pasillos y ascensores, lo que reduce los ruidos y suprime los olores. En segundo lugar, gracias a la automatización del proceso, permite maximizar los recursos hospitalarios, reduciendo el personal dedicado a estas tareas. Y, por último, mejora extraordinariamente la seguridad sanitaria del personal y los pacientes al no existir contacto físico con el residuo.

Todas estas características permiten, además, una reducción muy sensible de los costes de operación y mantenimiento de los hospitales. Se calcula que el coste del transporte y tratamiento de este tipo de residuos es, de media, 5 veces mayor al de los residuos domésticos, y según datos recabados por Envac de sus sistemas en operación, la tecnología neumática genera ahorros cercanos al 20% en la gestión de esta actividad.

Infraestructura básica en algunos centros de referencia mundo

Envac instaló en 1961 el primer sistema neumático en el Hospital de Sollefteå, en Estocolmo, que sigue en funcionamiento, y tras esta primera aplicación, y debido a la gran potencia y robustez del sistema (más de 2 km de distancia de succión), inició el desarrollo de esta tecnología con vistas a implantarla en el exterior de las ciudades, ya sean urbanizaciones residenciales, cascos históricos, edificios singulares o aeropuertos.

Los sistemas de recogida neumática de Envac en hospitales se reparten por los cinco continentes y forman parte de la infraestructura básica de algunos de los centros de referencia mundo. En Europa, por ejemplo, destacan los hospitales de Estrasbrugo o el CHU Lapeyronie de Montpellier, ambos en Francia; el Sant Pau (Barcelona), el Santa Lucía (Cartagena) o el Hospital de los Arcos (San Javier), en España, o St. Olav, en Trondheim, Noruega.

Otros destacados ejemplos los encontramos en el Hainan Cancer Hospital, uno de los más importantes de China dentro de su especialidad, y también, en el mismo país, el Hospital General del Ejército Popular de Liberación en Beijing que, con más de 4.000 camas, es el mayor del mundo en el que se instalado la tecnología neumática. Otra importante referencia está representada por el Children´s Healthcare of Atlanta, considerado uno de los mejores hospitales infantiles en EEUU, donde el sistema está actualmente en construcción, o el Hospital de Pensilvania donde lleva operativo desde 2020.

El sistema de recogida neumática de residuos cambia radicalmente la gestión de los residuos en los hospitales. Racionaliza la logística interna, garantiza la seguridad sanitaria del personal y de los pacientes, y reduce los costes de operación, al maximizar los recursos disponibles. Por ello, desde Envac siempre recomendaríamos su implementación en cualquier proyecto de edificación o de remodelación de proyectos hospitalarios”, asegura Carlos Bernad, CEO de Envac en España y presidente de la región EMEA.

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