Economía Circular

Se prevé la valorización de más de 960 toneladas de residuos plásticos al año, la creación de 150 empleos, la formación de 150 personas en reciclaje y producción circular, y la plantación de 50.000 árboles, beneficiando directamente a 8.500 personas y de manera indirecta a más de 28.300 habitantes de Bamako

En un hito para la economía circular en África Occidental, Ayuda en Acción y adaPETation® (Grupo IMG) presentan la segunda fase del innovador proyecto Bamagreen, que convierte residuos plásticos en productos útiles para la construcción y la electrificación, así como en flakes (escamas) recicladas que reintroducen el material en la cadena de valor, genera empleo verde y fomenta la inclusión social de jóvenes y mujeres, fortaleciendo la resiliencia de comunidades vulnerables y desplazadas en Bamako y la región de Ségou.

El proyecto, presentado en consorcio entre Ayuda en Acción y Grupo IMG, cuenta con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en línea con su VI Plan director y el Marco de Asociación País para Mali, garantizando que la intervención se focalice en zonas priorizadas y responda a objetivos de desarrollo estratégico en economía circular, sostenibilidad ambiental, empleo juvenil e inclusión social.

Bamagreen: Fase II forma parte de Plastic2Prosperity, la iniciativa global de adaPETation® www.adapetation.net, que aporta tecnología de reciclaje avanzada adaptada al contexto local y combinada con un enfoque comunitario. Se prevé la valorización de más de 960 toneladas de residuos plásticos al año, la creación de 150 empleos, la formación de 150 personas en reciclaje y producción circular, y la plantación de 50.000 árboles, beneficiando directamente a 8.500 personas y de manera indirecta a más de 28.300 habitantes de Bamako.

“Bamagreen: Fase II demuestra que es posible convertir un desafío ambiental en una oportunidad. Este proyecto impulsa empleo digno, fortalece capacidades locales y genera soluciones sostenibles lideradas por las propias comunidades, especialmente por mujeres y jóvenes. Gracias al apoyo de AECID, estamos construyendo un modelo de economía circular con potencial para replicarse en otros territorios de África”, afirma Marta Tietz Laranjinha, Directora Regional para África de Ayuda en Acción.

El proyecto se basa en la experiencia del Grupo IMG, que en Portugal ha reciclado más de 200.000 toneladas de residuos plásticos transformándolos en productos de alta calidad. En Mali, esta tecnología se adapta mediante maquinaria semi-industrial y sistemas modulares escalables, capaces de procesar hasta 80 toneladas de plástico al mes, combinando producción, formación técnica y sensibilización ambiental.

Bamagreen: Fase II se enmarca en un enfoque de desarrollo local participativo, donde las mujeres y los jóvenes, en particular aquellos en situación de vulnerabilidad, son los protagonistas del cambio hacia un modelo más justo, más resiliente y más respetuoso con el medio ambiente. 

La intervención se basa en un enfoque multi-actor, que integra a las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las empresas sociales, las autoridades locales y los servicios técnicos del Estado, en una alianza estratégica para promover soluciones sostenibles y reproducibles.

Al fortalecer las capacidades técnicas, organizativas y productivas de las mujeres y los jóvenes en las zonas periurbanas de Bamako, y al articular acciones coordinadas entre los actores públicos, privados y comunitarios, será posible crear empleos dignos, reducir la contaminación por residuos plásticos y mejorar la sostenibilidad del entorno local.

Esta transformación se llevará a cabo a través de una secuencia de resultados: primero, se fortalecerá la cadena de reciclaje (recolección, transformación y comercialización); luego, se crearán oportunidades de formación y empleo verde; paralelamente, se promoverán acciones de reforestación y sensibilización ambiental; y finalmente, se fomentará la innovación local y la gestión del conocimiento.

El proyecto se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 12.5, promoviendo la reducción, el reciclaje y la reutilización de residuos plásticos. Desde una perspectiva medioambiental, contribuye a los ODS 13.2 y 13.3, incorporando el cambio climático en políticas locales y procesos educativos.

Bamagreen: Fase II también promueve el empleo juvenil y la inclusión productiva, conforme a los ODS 4.4 y 8.6. Finalmente, incorpora un fuerte enfoque de género y juventud, alineado con los ODS 5.5 y 10.3, fomentando la participación real de las mujeres y la igualdad de oportunidades.

El programa ofrece un modelo replicable y escalable: combina eficiencia técnica, sostenibilidad económica y transformación social. Su innovación radica en cerrar el ciclo del plástico desde la recolección hasta la producción de materiales normados, reduciendo la dependencia de importaciones, disminuyendo la huella de carbono y generando empleo cualificado para jóvenes y mujeres.

Con Bamagreen: Fase II, Ayuda en Acción y adaPETation®, con el respaldo de AECID, demuestran que la economía circular puede convertirse en un motor de desarrollo inclusivo, ambientalmente sostenible y económicamente viable en Mali.

Fotografía:  Juan Luis Rod - Proyecto de reforestación Bamagreen: Fase II

Nieves Cifuentes, responsable de Medio Ambiente de Naturgy; Mónica Alvarado, International Marketing Product Owner del Grupo ista; y Germán Granda, director general de Forética, explicaron cómo sus organizaciones están transformando su manera de comunicar para hacer de la sostenibilidad algo tangible y cercano

En la actualidad, la sostenibilidad ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en un compromiso esencial y obligatorio para las empresas. Este cambio viene impulsado por una normativa europea cada vez más exigente, como la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) y la Taxonomía Verde, que obligan a las compañías a comunicar con transparencia, rigor y veracidad. En este nuevo escenario, las organizaciones deben enfrentarse al reto que supone comunicar, no solo sus resultados financieros, sino también su impacto ambiental, social y de gobernanza (ESG) de una manera honesta y transparente.

Para reflexionar sobre este nuevo contexto, varios expertos del sector se dieron cita en el sexto capítulo del videopodcast de ista, “Conexión energética: la eficiencia de las palabras”. Moderado por la periodista Laura del Pozo, ha contado con la participación de Nieves Cifuentes, responsable de Medio Ambiente de Naturgy; Mónica Alvarado, International Marketing Product Owner del Grupo ista; y Germán Granda, director general   de Forética, quienes explicaron cómo sus organizaciones están transformando su manera de comunicar para hacer de la sostenibilidad algo tangible y cercano.

Uno de los principales obstáculos en el mercado actual es la saturación de mensajes "verdes" que carecen de fundamento, lo que ha generado una crisis de credibilidad y dudas entre los consumidores. En este sentido, Germán Granda subrayaba que la sostenibilidad debe integrarse en el ADN de las compañías para asegurar su supervivencia: "El enfoque tiene que estar ligado a la generación de competitividad, de supervivencia y resiliencia de la empresa de cara al futuro". Para Granda, es fundamental trabajar a varios niveles: desde el liderazgo, “donde se genera la visión y la ambición”; facilitando a los diferentes equipos herramientas que permitan integrar estos retos en la estrategia global de la organización. Y, por último, “generando alianzas dentro del sector”.

Para hacer frente a esta situación, ya hay empresas como Naturgy e ista que apuestan por una comunicación basada en la honestidad, apoyada en datos reales de su actividad y muy enfocada al público objetivo. “Para nosotros lo fundamental es adaptar el mensaje. Partimos de los mismos hechos, de las mismas realidades, de los mismos logros, pero el relato no es el mismo para todos los públicos.”, afirmaba Nieves Cifuentes

En este sentido, Naturgy ha simplificado y hecho más accesibles al público general sus informes de sostenibilidad, anticipándose incluso a la normativa europea, además de haber puesto en marcha acciones pedagógicas como el "Equipo Ahorro", para promover la eficiencia en el hogar.

Por su parte, Mónica Alvarado explicó cómo en ista se enfocan en poner en valor la veracidad de sus resultados a través de datos y ejemplos prácticos: “La credibilidad es la parte más importante de la comunicación y uno solamente la consigue cuando puede mostrar que lo que está diciendo está basado en datos claros y objetivos”. Alvarado subrayó que el marketing debe ser pedagógico y cercano, utilizando casos reales de ahorro energético para que los clientes “puedan entender que son parte de la solución”.

También destacó la importancia de trabajar en la comunicación interna, haciendo partícipes a todos los profesionales de ista de los resultados y visibilizando “que ellos son parte activa y pueden generar ese cambio en la sociedad”. 

La jornada concluyó con la idea de que la sostenibilidad no puede ser solo un mensaje externo, sino que debe vivirse internamente. La empresa y la sociedad deben “alinearse para alcanzar los objetivos sociales y medioambientales”, recordaba el director general de Forética. 

“Debemos hablar de ESG, pero hay que hacerlo con honestidad y transparencia, bajando los datos a tierra para que todo el mundo los pueda entender e interiorizar”, finalizaba.

El capítulo 6 de “Conexión energética: la eficiencia de las palabras” ya se puede ver en el canal de ista en Youtube, y escuchar en las plataformas iVoox y Spotify.

Este nuevo papel de alta resistencia soporta hasta cinco toneladas de presión sin necesidad de humedecerlo previamente

Un papel técnico de alta resistencia, que dure más y que consuma menos recursos. Este es uno de los grandes retos de sectores como el arte impreso, la edición de lujo, la decoración y el empaquetamiento de alto valor, y acaba de ser respondido en un nuevo diseño creado entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV). Se trata de un nuevo papel técnico avanzado que ofrece una alternativa ecológica y eficiente a los papeles premium actuales.

“Nuestro nuevo papel de alta resistencia funciona en procesos exigentes de impresión mecánica como el huecograbado, la estampación o el relieve”, explica Pilar Aranda, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) y una de las creadoras del diseño. Su papel tiene un gramaje superior a los 200 gramos por metro cúbico y soporta hasta cinco toneladas de presión sin necesidad de prehumectación –un proceso por el que se le aporta más humedad al papel--, lo que confiere a estos folios un menor impacto medioambiental al reducir tiempos de trabajo y consumo de recursos.

Muchos de los papeles actuales “presentan una vida útil limitada” por, precisamente, esa humectación antes mencionada: “además, su alta dependencia de fibras largas encarece el producto y dificulta la producción a gran escala”, explica Rossi Aguilar, investigadora de la UPV en el Centro de Investigación Arte y Entorno (CIAE) que ha realizado su tesis doctoral precisamente en el desarrollo de este papel.

El nuevo diseño está compuesto por fibras recicladas de eucalipto y lino que están reforzadas con aditivos naturales, lo que les otorga “mayor durabilidad, fidelidad de impresión y sostenibilidad”, defienden las científicas. Este papel es compatible con tintas al agua y aceite y puede incorporar recubrimientos de conservación, una innovación “útil tanto en entornos artísticos como industriales”, añade María Eugenia Eugenio, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC).

Arte, ciencia y tecnología por el medio ambiente

Las investigadoras y sus equipos no solo han diseñado este nuevo papel, sino que también han establecido el método de fabricación que incluye las etapas dedicadas a la preparación del aditivo las relacionadas con el mezclado y homogeneización de la celulosa y su aditivo, así como el filtrado del material resultante y el secado del papel ya creado, como apuntan Margarita Darder (ICMM) y Raquel Sampedro (INIA).

El resultado es un papel técnico de alta resistencia y tracción, que no requiere que sea humedecido y que tiene una larga vida útil, lo que lo hace ideal para productos que requieran conservación prolongada, como libros ilustrados, catálogos o publicaciones de lujo. “Este material reduce costes operativos al minimizar duplicidad de trabajo y desperdicio de material”, añade Ana Tomás (UPV), que explica además que el papel ya ha sido probado en aplicaciones de uso artístico con éxito.

De momento, este invento ha dado lugar a un nuevo proyecto que combina investigación teórica, técnica y artística en favor del medioambiente: “Ante la precaria situación medioambiental actual, este proyecto divulgativo propone intervenciones y experiencias a través de acciones, exposiciones, talleres, jornadas, ponencias, performances y patentes de biomaterial”, describe Aguilar.

El proyecto cuenta con la participación de 76 artistas, que trabajarán conceptual y artísticamente con diferentes materiales en soportes que varían según su grado de contaminación: “desde el plástico sintético, piel de persimon, así como papeles y lienzos afectados por la DANA”, concluye Aguilar.

El descubrimiento, publicado en ‘Nature’, abre nuevas vías para el desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía y tecnologías nanofluídicas

Un equipo internacional liderado por científicos de la Universidad de Manchester, con la participación de investigadores del Centro de Física de la Materia Condensada (IFIMAC) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha descubierto que el agua, cuando queda confinada en espacios de apenas unos nanómetros de espesor, presenta propiedades eléctricas radicalmente distintas a las del agua común.

Mediante una técnica avanzada de microscopía de fuerzas atómicas —conocida como microscopía dieléctrica de barrido (SDM)—, los investigadores midieron por primera vez en el plano las propiedades eléctricas del agua confinada entre capas de nitruro de boro hexagonal (hBN) separadas por distancias de hasta 1 nanómetro.

Los resultados fueron sorprendentes: cuando el agua queda atrapada en espacios equivalentes a solo 4 o 5 capas moleculares, su constante dieléctrica en el plano alcanza valores cercanos a 1.000, comparables a los de algunos materiales ferroeléctricos. Además, su conductividad protónica aumenta de manera notable, aproximándose a los valores característicos de los líquidos superiónicos. 

Este hallazgo, publicado en la revista Nature, supone un cambio profundo en la comprensión del comportamiento del agua a escala nanométrica, al revelar un régimen eléctrico completamente nuevo.

Nueva frontera para la ciencia de materiales

El hallazgo tiene implicaciones de gran alcance en biología, energía y nanotecnología. Que el agua pueda adquirir propiedades ferroeléctricas y superiónicas al quedar confinada en espacios de solo unos nanómetros abre una nueva frontera para la ciencia de materiales.

Este comportamiento podría aprovecharse para diseñar baterías, supercondensadores o sistemas de desalinización más eficientes, y también aporta pistas sobre procesos bioquímicos esenciales, como el transporte de iones a través de membranas celulares. Comprender y controlar estas propiedades eléctricas a escala nanométrica podría, además, impulsar el desarrollo de materiales nanofluídicos con propiedades ajustables.

Para estudiar este fenómeno, el equipo utilizó microscopía dieléctrica de barrido, una técnica capaz de medir propiedades eléctricas locales con resolución nanométrica. Los investigadores fabricaron canales a escala atómica mediante el ensamblaje de van der Waals de cristales bidimensionales, creando espacios perfectamente controlados donde el agua quedaba confinada entre capas sólidas de unos pocos átomos de grosor.

Las mediciones abarcaron un amplio rango de frecuencias, desde centenas de hercios hasta gigahercios, y se validaron con simulaciones numéricas detalladas. Los resultados revelan que el confinamiento extremo reorganiza la red de enlaces de hidrógeno del agua, sugiriendo que así se facilita la polarización de los dipolos moleculares y el transporte de protones. Esta nueva estructura explicaría las propiedades eléctricas excepcionales observadas, que convierten el agua confinada en un medio con comportamiento similar al de los materiales ferroeléctricos y superiónicos

La conductividad superiónica del agua confinada

En condiciones normales, el agua presenta una constante dieléctrica de alrededor de 80 y una conductividad baja. Sin embargo, cuando el espacio disponible se reduce a unas pocas distancias moleculares, su estructura se reorganiza completamente, adoptando una configuración estratificada que transforma su comportamiento eléctrico.

Una forma de imaginarlo es pensar en el agua como un conjunto de canicas moviéndose libremente en una bandeja: cada molécula puede rotar y desplazarse con libertad. Si comprimimos ese espacio hasta que solo quepan cuatro o cinco filas, las canicas deben organizarse en líneas ordenadas, limitando sus movimientos.

Eso mismo ocurre con las moléculas de agua cuando se confinan a escala nanométrica: la falta de espacio las obliga a alinearse, cambiando la forma en que responden a los campos eléctricos.

La conductividad superiónica del agua confinada también puede compararse con un sistema de mensajería ultrarrápido. En el agua normal, los protones se transfieren lentamente entre moléculas, como una nota que pasa de mano en mano en un grupo desorganizado. En cambio, en el agua confinada, las moléculas forman una cadena perfectamente alineada, donde el “mensaje” —el protón— puede transmitirse casi instantáneamente de un extremo a otro.

Pie de foto: Medición de las propiedades dieléctricas del agua confinada a escala nanométrica/ UAM

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Referencia bibliográfica:

Wang, R., Souilamas, M., Esfandiar, A. et al. In-plane dielectric constant and conductivity of confined water. Nature 646, 606–610 (2025). https://doi.org/10.1038/s41586-025-09558-y

En una investigación respaldada por la Unión Europea (UE) se muestra que explotar unos pocos depósitos de tierras raras de bajo riesgo podría ayudar a la UE a lograr la independencia de China

El proyecto REESilience (se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se presentó para ayudar a construir una cadena de suministro resiliente y más sostenible para los elementos de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés) necesarios para la transición verde de Europa. En un análisis reciente, los investigadores de REESilience demuestran que aprovechar incluso una pequeña parte de los depósitos de tierras raras de bajo riesgo del mundo reduciría en gran medida la dependencia de Europa de las importaciones.

Europa depende de los REE para una serie de industrias clave, como las energías renovables y los vehículos eléctricos. Los REE son cruciales para la fabricación de imanes permanentes, semiconductores y otros componentes esenciales en estas tecnologías. Si bien las fuentes de tierras raras están disponibles en abundancia en todo el mundo, su extracción y refinación está dominada por un solo país: China. La dependencia europea del segundo país más poblado del mundo por lo que respecta a los REE suscita inquietudes sobre la seguridad de la cadena de suministro y la autonomía estratégica. En los últimos años, la UE ha logrado grandes avances en tecnologías que permiten separar, reprocesar y reciclar imanes de las tierras raras. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer antes de que pueda satisfacer por sí sola la demanda actual.

Con esta necesidad en mente, los investigadores de REESilience se han centrado en mapear la disponibilidad, los precios y el desarrollo de la cantidad de diferentes fuentes de tierras raras no provenientes de China para el período que comprende entre 2022 y 2035. Utilizando datos disponibles de la bibliografía, la industria y las entrevistas a expertos, y cubriendo tanto fuentes primarias (operaciones mineras) como fuentes secundarias (productos reciclables al final de su vida útil), han compilado un inventario completo de fuentes de materiales.

Basándose en fuentes primarias, los investigadores analizaron ciento cuarenta y nueve yacimientos de ETR de todo el mundo en función de sus perfiles de riesgo ambiental, social y de gobernanza (ASG). Los resultados demuestran que la explotación de unos pocos yacimientos mundiales de bajo riesgo ASG podría resolver los problemas de abastecimiento de REE de la UE.

«Una cadena de suministro de minerales crítica solo puede ser verdaderamente resiliente si también es sostenible, en el sentido más amplio. Por eso es importante tener en cuenta los aspectos ASG antes de explotar nuevos yacimientos de tierras raras», señala Maarten Koese, de la Universidad de Leiden (Países Bajos), socio del proyecto REESilience, en una noticia de «idw»(se abrirá en una nueva ventana).

Según el análisis, los altos riesgos ambientales se concentran en zonas ecológicamente sensibles como Brasil, África central y el sudeste asiático. Los riesgos sociales se concentran en zonas densamente pobladas de África y el sur de Asia, y los riesgos de gobernanza en lugares como Burundi (África), Rusia y partes de Asia central.

Solo un pequeño número de yacimientos, que se encuentran principalmente en países occidentales, combinan bajos riesgos ASG con características geológicas estratégicas. Se trata del complejo Fen de Noruega y de algunos proyectos en Finlandia y Suecia, además de Groenlandia, donde hay numerosos yacimientos de gran tamaño y bajo riesgo. Fuera de Europa, las asociaciones con Australia y Canadá son prometedoras.

Mirar hacia el futuro

El socio de REESilience (Resilient and sustainable critical raw materials REE supply chains for the e-mobility and renewable energy ecosystems and strategic sectors), la Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos, también ha desarrollado un modelo de dinámica de sistemas para evaluar posibles desarrollos futuros en la oferta, la demanda y los precios. Los resultados iniciales muestran que los picos de precios causados por interrupciones del suministro en la UE pueden mitigarse si se adoptan las medidas de resiliencia propuestas. El investigador de la Universidad Tecnológica de Delft, Willem Auping, comenta: «La modelización por simulación de sistemas inciertos como las cadenas mundiales de suministro de metales puede ayudar mucho a comprender los retos futuros de estos sistemas y cómo superarlos».

Son materiales vitales para el desarrollo de la actividad económica, puesto que se utilizan en la producción de una gran variedad de bienes y nuevas tecnologías en sectores como la automoción o las energías renovable

El centro tecnológico Eurecat ha probado con éxito nuevas tecnologías para la recuperación de materias primas estratégicas, como el litio, el níquel o el cobalto, presentes en diferentes tipos de residuos y subproductos, a fin de contribuir a garantizar el suministro, además de evitar el impacto ambiental que causa su extracción y ayudar a la descarbonización gracias a la economía circular.

Las materias primas críticas, que se denominan CRM por sus siglas en inglés (Critical Raw Materiales), “son materiales vitales para el desarrollo de la actividad económica, ya que se utilizan en la producción de una gran variedad de bienes y nuevas tecnologías en sectores como la automoción o las energías renovables”, destaca el director del Área de Sostenibilidad de Eurecat, Miquel Rovira.

“Estas materias se consideran críticas porque su suministro no siempre está garantizado, dado que son materiales escasos y es estratégico para Europa poder disponer más allá de su extracción, recuperándolos con tecnologías que contribuyan a la economía circular y la autonomía industrial”, señala.

Valorización de las materias primas valiosas presentes en los residuos

Un ejemplo es el proyecto europeo Sea4Value, donde Eurecat ha participado en el desarrollo de un nuevo proceso para la recuperación de materiales y minerales de alto valor, como el litio o el magnesio, procedentes de los efluentes generados en las plantas de desalinización del agua del mar.

Estas tecnologías hacen más sostenible la desalinización al reducir el impacto negativo del concentrado hipersalino que generan y aprovechan parte de esta salmuera como una fuente sostenible para extraer los minerales que hay en los mares y océanos, y así obtener materias primas valiosas. 

Eurecat ha coordinado también el proyecto europeo Salema, que ha trabajado en un modelo de economía circular utilizando restos y chatarra como fuente alternativa de materias primas críticas, así como su sustitución por elementos de aleación de aluminio para vehículos eléctricos.

También ha participado en el proyecto FREE4LIB, orientado al desarrollo de procesos tecnológicos sostenibles y eficientes para el reciclaje de baterías de iones de litio al final de su vida útil, en cuanto a su desmantelamiento, pretratamiento y recuperación de materiales.

Además, Eurecat ha testado y desarrollado nuevos procesos de hidrometalurgia sostenible, basados en el uso de reactivos y procesos de menor impacto ambiental y con un mejor retorno económico, para recuperar productos de valor y materias primas estratégicas, como litio, manganeso, níquel y cobalto, de residuos electrónicos y baterías.

También ha desarrollado un sistema de esferoidización con plasma de microondas para la recuperación de material en polvo o rechazo en procesos de fabricación, para volverlos a utilizar en la actividad industrial. Eurecat dispone, además, de una planta piloto que permite producir polvo personalizado bajo demanda, ya sea con materia prima de elevada pureza o a partir de residuos metálicos para su valorización.

Crecimiento de la demanda de litio, cobalto, níquel y otras materias críticas

De acuerdo con la Agencia internacional de energía, entre los años 2017 y 2022, la demanda de litio se triplicó, la de cobalto aumentó un 70 por ciento y la del níquel creció un 40 por ciento. Otros estudios apuntan que, en 2040, la demanda de litio será 15 veces superior a la de 2020 y la de níquel 2,5 veces mayor, en una dinámica que se prevé que se reproduzca también al cobre, el neodimio y otros minerales.

Según el último Circularity Gap Report, la economía mundial solo es circular en un 7,2 por ciento, un porcentaje que va empeorando a causa del incremento de la extracción y el uso de materiales. En este sentido, su último estudio anual calcula que en los últimos seis años se ha consumido más de medio billón de toneladas de materiales, casi tanto como en todo el siglo XX.

Investigadores del CSIC explican en el nuevo libro de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata) qué es, cómo se cuantifica y cómo puede promoverse la economía circular

En 1990 David Pearce y Kerry Turner, dos economistas ambientales, utilizaron por primera vez el término economía circular. Décadas después, estas dos palabras se han hecho omnipresentes en el sector público y empresarial, así como en los medios de comunicación. No hay normativa o plan sobre sostenibilidad que no incluya la economía circular dentro de sus enunciados, pero existe un conocimiento difuso y, a veces, inadecuado de lo que significa este concepto. Pablo del Río, Christoph P. Kiefer, Ana M. Guerrero y Félix A. López, investigadores del CSIC y miembros de la Plataforma Temática Interdisciplinar de Sostenibilidad y Economía Circular (PTI SosEcoCir) han escrito La economía circular. En el nuevo número de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata), los autores aclaran qué es la economía circular, así como las metodologías para medirla; describen las barreras con las que se encuentra este nuevo enfoque de desarrollo y exponen las políticas impulsadas para incentivar su avance. El libro también incluye datos sobre la implantación de la economía circular a nivel español, europeo y mundial y casos concretos de aplicación en el sector de la construcción y de la metalurgia, dos de los más demandantes de recursos naturales y de los que generan una mayor cantidad de residuos.

“La economía circular no es un objetivo en sí misma, sino más bien un instrumento para lograr la sostenibilidad de forma amplia”, afirman los autores en las primeras páginas del libro. Frente al modelo de economía lineal tradicional basado en extraer, producir, usar y tirar que requiere de grandes cantidades de recursos y energía, la economía circular se basa en los principios de reducir los residuos y la contaminación, mantener los productos y materiales en uso durante el mayor tiempo posible y regenerar los sistemas naturales. Aunque ha habido algunos avances, los flujos materiales de la economía y sociedad europeas siguen siendo predominantemente lineales.

Según los investigadores, en Europa, el 66% de todas las materias primas utilizadas, principalmente minerales no metálicos y biomasa, se extraen de la naturaleza; un 21% se importan de terceros países, sobre todo materiales y energías fósiles, y tan solo un 13% procede de flujos circulares, principalmente del reciclaje. A nivel mundial, la Fundación Circle Economy destaca que tan solo el 7,2% de todos los materiales utilizados procede de un proceso de producción y consumo previo y circular; el resto son recursos naturales del medioambiente. Esta misma institución constata que los recursos, materiales y energía procedentes del medioambiente utilizados en el periodo 2017-2023 equivalen en cantidad a los utilizados durante todo el siglo XX.

Las 10 R de las prácticas circulares

Una idea equivocada y muy extendida es que la economía circular es solo reciclaje. Los autores destacan que “aunque el reciclaje es un componente crucial, la economía circular incluye un amplio conjunto de prácticas tales como reducir el uso de recursos o extender la vida de los productos a través de su reutilización o renovación”. Por eso, añaden, “no solo trata de gestionar mejor los residuos, sino de repensar y rediseñar todo el ciclo de vida de los productos”.

Frente a las clásicas tres R que todos conocemos (reducir, reutilizar y reciclar), el texto subraya la importancia de utilizar una jerarquía de diez prácticas creada por varios autores que se ordenan según su capacidad de conseguir la circularidad completa, aquella en la que se reduzca al máximo la necesidad de materias primas vírgenes para el sistema, así como los residuos y emisiones generadas. La decena comienza por la R0, rechazar (comprar menos o usar menos), y continúa con repensar (hacer un uso más intensivo del producto), reducir, reutilizar y reparar. Estas R están estrechamente conectadas. “Por ejemplo, la reutilización amplía la vida de los productos y materiales, lo que retrasa su entrada en el proceso de reciclaje, y el reciclaje transforma los residuos en recursos, lo que reduce la extracción de nuevos materiales”, ilustran los miembros de la plataforma SosEcoCir.

Economía circular en la construcción

La construcción utiliza aproximadamente el 50% de todos los materiales extraídos a nivel mundial, lo que la convierte en uno de los mayores consumidores de recursos naturales. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el sector de la construcción y los edificios representan aproximadamente el 39% de las emisiones globales de dióxido de carbono. De estas, el 28% proviene de la operación de edificios (calefacción, refrigeración, electricidad) y el 11% de los procesos de construcción y materiales como el acero y el cemento. Como dato concreto los investigadores del CSIC recalcan que “en la Unión Europea se generan cerca de 374 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición cada año, lo que representa aproximadamente el 30% de todos los residuos generados en la región”.

Este contexto pone de relieve la necesidad urgente de adoptar prácticas más sostenibles que reduzcan la huella ambiental de la construcción. Una de las medidas consiste en fabricar cementos ecoeficientes a partir de residuos sólidos urbanos (RSU). “Tras incinerar los RSU, sus cenizas se mezclan con cemento y se consigue que los materiales como hormigón o bloques de construcción que se fabrican sean más sostenibles e incluso resistentes”, explican. Otro caso de éxito es un ladrillo fabricado con más del 90% de residuos de la construcción y demolición compuestos por ladrillos, grava, arena y placas de yeso. El material desarrollado por Gabriela Medero, investigadora en la Universidad Heriot-Watt de Escocia, produce en su fabricación menos de una décima parte de las emisiones de carbono de los ladrillos convencionales.

En España, el edificio Sócrates (ubicado en Viladecans, Barcelona) es el primer caso de un modelo completo de economía circular. El espacio no tiene materiales tóxicos, es saludable para las personas y respetuoso con el medioambiente. “Todos los materiales resultantes de las tareas de excavación han sido reutilizados y un 88% de los materiales utilizados nunca llegarán a convertirse en residuos, pues todos pueden extraerse, procesarse y reutilizarse en otras construcciones, gracias al cuidado trabajo de trazabilidad que se ha llevado a cabo”, comentan los científicos.

Metalurgia sostenible

El sector del metal supone otro punto clave para alcanzar la economía circular. Aquí los datos también son impactantes: en 2021, se recogieron 11 kg de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos de media por habitante en la Unión Europea, de los que se reciclaron menos del 40%. Además, según el Boletín de Vigilancia Tecnológica sobre Economía Circular de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y el Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC) de 2023, se estima que los aparatos electrónicos contienen entre 30 y 50 veces más metales preciosos que los que se extraen de la misma cantidad de minerales. Por ejemplo, de una tonelada de teléfonos móviles se pueden extraer hasta 150 gramos de oro, cuando de una tonelada de mineral de oro se pueden obtener tan solo 5 gramos.

La minería urbana, que consiste en el reciclaje de metales de dispositivos electrónicos, parece una práctica en principio más sostenible, porque se reducen las emisiones de CO2, pero para la extracción se emplean productos químicos corrosivos altamente contaminantes, como el ácido clorhídrico concentrado. Los autores explican que el CSIC lidera el proyecto RC-Metals con el objetivo de recuperar los metales contenidos en residuos electrónicos: “una planta piloto única en Europa, en la que, gracias al empleo de procesos con diferentes tipos de tecnologías como la fusión de metales en baño fundido, logrará dar una segunda vida a metales como el disprosio, neodimio o praseodimio, unos elementos que se requieren para fabricar coches eléctricos, aerogeneradores y paneles solares conocidos como las tierras raras, que son muy escasos y se concentran en pocos países”.

Lentos progresos

Los científicos del CSIC también hacen balance de los avances hacia la economía circular que se han dado hasta el momento. Según los indicadores de la UE, en 2022 el grupo de los 27 tuvo una tasa de circularidad del 11,5%. En 2010, cuando se empezó a calcular, esta tasa era del 10,7%. “El incremento sugiere que, al menos a nivel europeo, sí se está produciendo un cierto avance hacia la economía circular, pero también que este avance es muy lento”, observan los autores.

En España, los investigadores destacan un nivel de consumo de recursos naturales y materias primas cada vez más eficiente, la disminución de la generación de residuos, excluyendo el plástico, y mejoras en la gestión de los residuos, sobre todo una disminución de la tasa de vertido. Asimismo, España es uno de los países donde relativamente más puestos de trabajo se están generando en la nueva economía circular. Pero, por otro lado, la huella de consumo sigue siendo alta y la tasa general de circularidad es baja.

En términos generales, “se puede concluir que los avances hacia la economía circular son modestos, incluso a pesar de la importancia política y empresarial que se está atribuyendo al tema”, afirman los autores. En cuanto a los motivos para esta lenta progresión, los científicos argumentan que es posible que “los considerables esfuerzos realizados por muchos países en el pasado reciente tarden aún un poco más en materializarse, y también es posible que el progreso no se esté midiendo en su totalidad, dada la ausencia de indicadores adecuados de procesos circulares en niveles jerárquicos altos, como los de rechazar, reducir, reutilizar y otros, que podrían tener un impacto muy alto en la transición hacia la economía circular”.

En cualquier caso, el libro concluye que aún estamos en una economía lineal y que es necesaria una mayor concienciación ciudadana sobre los problemas ambientales, la aplicación de políticas para mejorar la circularidad en la economía y la consolidación de un tejido empresarial vinculado a la circularidad.

La economía circular es el número 166 de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata). Para solicitar entrevistas con los autores o más información, contactar con: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. (91 568 14 77).

Se estima que al menos 1.950 personas, de las cuales el 40% son mujeres, participarán directamente en el proyecto, viéndose mejoradas sus oportunidades socioeconómicas

Bamako, la capital de Mali, enfrenta una grave crisis ambiental agravada por la acumulación descontrolada de residuos, la quema de desechos y la deforestación masiva para producir carbón vegetal. Esta situación no solo contamina el entorno y acelera la desertificación, sino que también pone en riesgo la salud de la población y limita sus oportunidades de desarrollo.

En respuesta a este desafío, la ONG Ayuda en Acción junto a las empresas Indorama Ventures y el Grupo IMG han firmado un acuerdo de colaboración a través de la red de adaPETation® para fortalecer el reciclaje de plástico en Bamako, a través de la iniciativa Plastic2Prosperity. El objetivo principal de la alianza es generar oportunidades socioeconómicas a los habitantes de Bamako y a la población desplazada por el conflicto en el norte del país a través de la economía circular. Con esta alianza se busca demostrar cómo el reciclado no sólo ayuda al medioambiente, sino también genera oportunidades socioeconómicas en entornos complejos.

Plastic2Prosperity en Mali, el inicio de un gran cambio

La iniciativa se concreta con el lanzamiento de Bamagreen, el primer proyecto del programa Plastic2Prosperity de la red adaPETation®, creada por el Grupo IMG.

adaPETation® conecta a actores estratégicos para hacer frente a un gran reto común: transformar el problema sistémico en torno al plástico en una oportunidad para regenerar el planeta, las personas y las comunidades. A través de su programa Plastic2Prosperity, impulsa proyectos que fomentan la circularidad del plástico, pero que no solo apuestan por el reciclaje, sino por generar bienestar real donde más se necesita. Su diferencia está en el enfoque: poner a las personas en el centro, promoviendo oportunidades de desarrollo justo e inclusivo.

Para ello, se fortalecerá la unidad de reciclado de la empresa social maliense ECOBUILD y se realizará un programa integral de reforestación y sensibilización ambiental en la ciudad. De esta manera, se prevé reducir el impacto de los residuos plásticos y generar oportunidades de empleo digno y estable para la comunidad. Se estima que al menos 1.950 personas, de las cuales el 40% son mujeres, participarán directamente en el proyecto. Además, más de 100.000 personas se beneficiarán a través de campañas de sensibilización y la recolección de residuos.

La población desplazada en Bamako es uno de los principales grupos a los que se espera llegar, con especial énfasis en facilitar empleo fijo e ingresos estables a mujeres y jóvenes.

Una alianza por la sostenibilidad

Este acuerdo refleja nuestro compromiso con la sostenibilidad y la generación de oportunidades para las poblaciones más vulnerables. No solo abordamos un problema medioambiental, sino que también estamos brindando oportunidades económicas a quienes más lo necesitan”, afirma Jean Christophe Gerard, Coordinador Regional Sahel de Ayuda en Acción. La organización trabaja en Mali desde 2021.

En Indorama Ventures creemos que los residuos no son solo un problema, sino una poderosa oportunidad. Al fomentar la concienciación e invertir en soluciones circulares como Plastic2Prosperity, podemos transformar los retos medioambientales en motores de crecimiento socioeconómico. Este proyecto en Malí demuestra lo que es posible cuando trabajamos juntos para regenerar nuestras comunidades y el planeta”, afirma Yash Lohia, Director Ejecutivo y Presidente del Consejo de ESG en Indorama Ventures.

Bamagreen representa todo lo que buscamos con adaPETation®: transformar un reto ambiental en una oportunidad para empoderar personas, regenerar comunidades y construir un futuro más justo”, señala Carlota Calonje, Social Impact Manager del Grupo IMG. “Este proyecto es solo el comienzo. Queremos seguir sumando alianzas para escalar este impacto a más lugares donde el plástico sea parte del problema… y de la solución.”

Con Bamagreen se da el primer paso hacia una economía circular más inclusiva y regenerativa, creando oportunidades de empleo digno y construyendo un futuro más limpio y justo para todos.

tExtended entra en la segunda fase del desarrollo de un plan para optimizar la recuperación, la reutilización y el reciclado de productos textiles desechados.

El equipo del proyecto tExtended, financiado con fondos europeos, pone en marcha la segunda fase de su plan para optimizar los flujos textiles y garantizar que los materiales conserven su valor de forma segura y sostenible. Sus innovaciones contribuyen a satisfacer la necesidad de contar con soluciones eficaces al cada vez mayor problema mundial de los residuos textiles.

Hasta el 40 % del tejido utilizado en las fábricas sobra o se convierte en residuo. Y lo que es aún más preocupante, menos del 1 % de los residuos textiles de todo el mundo se reciclan para su uso en nuevos tejidos, y apenas el 20 % de los tejidos usados en Europa se reciclan para su uso como toallitas industriales u otras aplicaciones.

Definir el camino hacia la circularidad textil

Para hacer frente a estos retos, en tExtended se está creando un proyecto, un plan maestro basado en el conocimiento para la implantación de un ecosistema textil circular que incluya la recuperación efectiva de textiles, la reutilización ampliada de productos textiles, la valorización de residuos y el reciclaje eficiente de materiales textiles al final de su vida útil. Tras dos años de investigación, el proyecto entra en la segunda fase de trabajo y avanza en el desarrollo de su marco conceptual, una solución basada en el conocimiento y orientada a la retención de la calidad. Se centra en la clasificación de los residuos textiles en función de la calidad y las propiedades de los materiales identificados, los requisitos del uso industrial final previsto, los aspectos económicos, el impacto ambiental de la valorización de los residuos textiles y los procesos de reciclado.

Hay planes en marcha para probar el marco conceptual en un demostrador a escala real de simbiosis industrial-urbana colaborativo. El objetivo es demostrar su potencial para reducir los residuos textiles en un 80 % y examinar el potencial de réplica del demostrador en distintas regiones. «Estamos impacientes por dar el siguiente paso en nuestro trabajo sobre el diseño de un anteproyecto. El sector textil sigue careciendo de tecnologías e infraestructuras que puedan apoyar con eficacia el cambio a un modelo circular, y creemos que nuestras soluciones reforzarán la competitividad y la resiliencia a través de la sostenibilidad y la digitalización, al tiempo que generarán nuevos negocios», señala Pirjo Heikkilä, científica principal del Centro de Investigación Técnica de Finlandia (VTT, por sus siglas en finés), entidad coordinadora del proyecto tExtended, en una reciente nota de prensa.

El equipo de tExtended probará pronto sus soluciones a escala europea. También tiene previsto llevar a cabo estudios regionales localizados para evaluar el potencial de reproducción de las soluciones en distintas regiones de Europa.

Identificación de los obstáculos

La investigación realizada en el marco del proyecto también ha permitido identificar seis obstáculos diferentes para los modelos de negocio circulares en el sector textil. Como se describe en una noticia reciente, entre ellos figuran obstáculos económicos, como el elevado coste de las soluciones circulares novedosas, y obstáculos tecnológicos, como la falta de conocimientos o competencias tecnológicas pertinentes y la escasez de tecnologías fiables en el mercado. La falta de claridad de la legislación es otro obstáculo a la circularidad, así como los obstáculos relacionados con los clientes, como la falta de conocimiento por parte de estos de la calidad y los beneficios de los productos circulares.

Un quinto tipo de obstáculo a la circularidad es que requiere muchos más recursos y nuevas competencias por parte de las empresas textiles, cuya capacidad es limitada en la actualidad. El último obstáculo identificado fue de naturaleza cultural, ya que la complejidad de las empresas circulares exige un cambio de mentalidad del personal, que suele resistirse al cambio. El estudio tExtended (Knowledge Based Framework for Extended Textile Circulation) sobre los obstáculos se llevó a cabo para ofrecer a las empresas del sector textil una visión que les sirva de guía para crear formas de superar estos obstáculos en el futuro.

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