Investigadores de la UPM analizan la importancia de establecer nuevas estrategias de control de los alimentos silvestres como vía para reducir los riesgos que su consumo puede tener para la salud y de cara a evitar nuevas pandemias.

A finales de la segunda guerra mundial surgió la palabra de seguridad alimentaria. El término buscaba garantizar la disponibilidad, acceso y calidad de alimentos a todos los habitantes del planeta. Se incluía también la identificación y prevención de enfermedades causadas por falta de control en los procesos de obtención, producción y almacenamiento de alimentos, englobando aquellos provenientes de la flora y fauna silvestres. A pesar de los esfuerzos realizados, algunas de estas enfermedades siguen presentes y han causado un gran impacto en los hábitos de consumo y estilo de vida de las regiones afectadas. 

Prueba de ello es la gripe aviar, una enfermedad infecciosa originada en la década de 1870. Su reaparición a finales de 2003 generó cientos de muertes en Asia debido al consumo de aves de corral sin los controles mínimos requeridos en higiene y sanidad. Otro caso fue el Ébola, patología originada en poblaciones rurales de África a partir del contacto y consumo de órganos y sangre de murciélagos o chimpancés. Un origen similar tuvo el SIDA, enfermedad que ha generado miles de muertes alrededor del mundo y transmitida a los seres humanos por la caza y consumo de chimpancés infectados.

Actualmente, la población mundial ha sido testigo de otra crisis sanitaria: el COVID-19, una de las enfermedades que más estragos ha causado en el ámbito sanitario, social y económico de nuestra historia reciente. Aunque su origen y trasmisión aún no ha podido ser demostrado, sobre la mesa se encuentran diversas teorías. Una de las más acreditadas, expuesta por la Organización Mundial para la Salud (OMS), pone su origen en el mercado de alimentos de Huanan, ubicado en la ciudad de Wuhan (China), un lugar de comercio mayorista y de venta de diversos tipos de animales silvestres para consumo.

Buena parte de estas enfermedades han sido originadas en zonas tropicales, generalmente ubicadas en países pobres o en vía de desarrollo que cuentan con condiciones de control sanitario mínimas. Estas regiones son zonas estratégicas para la producción y explotación de alimentos, gracias en gran parte a su clima y terrenos fértiles, que les permite contar con una floreciente industria agrícola. Resultan así fundamentales para el suministro de alimentos en sus regiones y en gran parte del planeta. Sin embargo, presentan enormes dificultades para que la población local pueda acceder a ellos de manera segura.

En este contexto, es necesario implementar estrategias de seguridad alimentaria y programas de hábitos de consumo, especialmente en aquellas zonas apartadas y de poco control sanitario, que permitan garantizar el acceso permanente —físico, social y económico— de alimentos seguros que satisfagan las necesidades nutricionales de la población. Investigaciones realizadas por la ONU, indican que África es el continente con mayor inseguridad alimentaria en términos generales, pero es en América Latina y el Caribe donde más está aumentando al pasar del 22,9% en 2014 al 31,7% en 2019, debido a un fuerte aumento en Sudamérica (ONU, 2020).

Según la FAO (FAO, 2021), en América Latina hay dos principales grupos de población vulnerable al acceso de alimentos en condiciones óptimas de producción e higiene para el consumo. El primero de ellos está conformado por las poblaciones rurales y comunidades indígenas, quienes, a pesar de ser una fuente fundamental de producción agrícola, sus índicesde inseguridad alimentaria superan con creces a los de la población no rural. Un segundo grupo lo constituyen las mujeres rurales. Ellas son las principales responsables de la seguridad alimentaria en la familia al procesar y preparar los alimentos que consumen. Esta situación ha llevado a que se conviertan en focos críticos para el acceso a fuentes de alimento de calidad, y más si se tiene en cuenta que su alimento, por sus costumbres ancestrales, proviene mayormente de la flora y fauna silvestre a la que no se le realiza ningún control sanitario.

Es por ello que, durante los últimos 6 años, se ha realizado una investigación centrada en las regiones tropicales colombianas afectada por altos índices de inseguridad alimentaria. Los resultados están publicados en artículos científicos que buscan: 1) hacer ver la importancia del consumo de alimentos silvestres en la seguridad alimentaria de estas zonas y en general de todo el planeta; 2) identificar las dimensiones y criterios que deben evaluarse para un consumo más responsable de este tipo de alimentos; y 3) incoar un método para estimar el potencial de estos alimentos a la hora de planificar la seguridad alimentaria en las regiones tropicales. En el ánimo de esta investigación está el concienciar a la comunidad internacional sobre la importancia de este tipo de investigaciones para disminuir el riesgo de nuevas pandemias como la que ahora nos afecta.

Se puede leer el estudio completo en:

https://www.mdpi.com/1999-4907/11/6/687

.

 


Featured

Más Leído

We use cookies

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.