China ha llegado a desplazar edificios enteros o regenerar torres residenciales para evitar desperdiciar el impacto original

La materia orgánica es la fracción de los residuos sólidos urbanos más cuidada en Europa. A menudo, los ayuntamientos recogen estos residuos para su valorización energética o para la fabricación de compost, que también es posible realizar en casa. Es la fracción más sencilla de tratar y la mejor aprovechada.

Qué hacer con los residuos electrónicos

En el extremo opuesto nos encontramos con la fracción más difícil de recircular: los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). La clave para tratarlos está en reducir el volumen tecnológico, por un lado, y reparar y reutilizar todo lo posible, por el otro.

Para reducir el volumen tecnológico, un gran comienzo es la estandarización de los conectores USB, que evitará la fabricación de hasta 11.000 toneladas de residuos electrónicos al año, según la Comisión Europea.

Compartir sistema de aerotermia comunitario en lugar de disponer de unidades por domicilio también ahorraría una cantidad ingente de recursos. Esto significa que, en la ciudad circular del futuro, podrías utilizar un sistema de climatización centralizado, eficiente e inteligente, capaz de acondicionar cada parte del edificio en función de las condiciones climatológicas o de la hora del día.

No solo compartirías calefacción: el mismo principio se aplica al carsharing frente al vehículo en propiedad, hacer uso de lavadoras de la comunidad, como ocurre en muchos edificios de Nueva York, o disponer de objetotecas cerca. Las objetotecas son bibliotecas de objetos compartidos que es posible tomar prestados o alquilar cuando sean necesarios. Por ejemplo, herramientas o electrodomésticos de uso ocasional.

La reparación y reutilización

La circularidad urbana exige la reparación y reutilización de la electrónica. Un ejemplo de esta reutilización es el uso de las antiguas baterías de los coches eléctricos como baterías domésticas. Aún es posible darles una segunda vida antes de su reciclado futuro. Incluso se pueden transformar coches de combustibles fósiles en vehículos eléctricos.

La reparación es la clave antes del reciclaje, aunque exige un diseño que haga fácil abrir la electrónica para repararla. Esto está fuera del alcance de las ciudades, aunque pueden impulsar talleres de consumo consciente o en los que se impartan conceptos de sostenibilidad relacionados con los dispositivos.

Las ciudades tienen un rol muy importante en la descarbonización de la economía, la sostenibilidad ambiental o la protección de la biodiversidad. Su flexibilidad frente a organizaciones regionales o nacionales les aporta más dinamismo a la hora de cambiar las políticas.

Además, las ciudades circulares aprovecharán mejor los recursos, serán más competitivas e incitarán al cambio.

Fuente: https://blog.caixabank.es/blogcaixabank


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