Destacar el estrés laboral para demostrar profesionalidad y compromiso puede ser contraproducente, se revela en un nuevo estudio

Todos hemos tenido un compañero de trabajo que hablaba todo el tiempo de lo ocupado que estaba, desde mencionar su agenda sobrecargada hasta las horas que dedicaba hasta tarde. ¿O tal vez le resulta demasiado familiar? Presumir del estrés se ha convertido en la nueva frase de moda en el lugar de trabajo. Significa alardear con frecuencia de la propia actividad o carga de trabajo para transmitir un mensaje de importancia, productividad o dedicación. Según las conclusiones publicadas en la revista «Personnel Psychology», presumir del estrés puede tener el efecto contrario y dañar las relaciones en la oficina.

Estresado para impresionar

«Se trata de un comportamiento que todos hemos visto y del que todos podríamos ser culpables en algún momento», comentó la autora principal, Jessica Rodell, catedrática de Gestión en la Universidad de Georgia (Estados Unidos), en un comunicado de prensa. «Cuando me preguntaba por qué las personas lo hacen, pensaba que quizá hablamos de nuestro estrés porque queremos demostrar que somos lo bastante buenos. Hemos descubierto que a menudo resulta contraproducente». Para evaluar el efecto que causa presumir del estrés, un equipo de investigación pidió a trescientos sesenta participantes que analizaran las declaraciones de colegas imaginarios que habían vuelto de una conferencia. Los que presumían del estrés se quejaban de que solo se trataba de algo más en su lista de tareas. Los resultados mostraron que los voluntarios de la encuesta percibían a quienes presumían del estrés como menos competentes y menos simpáticos. También eran menos propensos a ayudarles. En otra encuesta en la que participaron doscientos dieciocho empleados reales se obtuvieron resultados similares. Además, quienes presumían del estrés sufrían con más frecuencia agotamiento y síndrome de desgaste profesional.

Mantener alejados a los preocupados y los estresados

«Cuando alguien habla constantemente de su estrés y presume de él, parece que es bueno estar estresado», explica Rodell. «Simplemente se derrama sobre el compañero de trabajo de al lado. Acaban sintiéndose más estresados, lo que conduce a un mayor agotamiento o a la retirada de su trabajo. Piense en ello como un efecto que se contagia en espiral de una persona a otra». Ella explica que estos pretenciosos deberían pensárselo mejor antes de dedicarse a este hábito aparentemente inofensivo. «Si realmente se siente estresado, está bien encontrar el confidente adecuado con quien compartirlo y hablar al respecto. Pero tenga en cuenta que no es una insignia de honor de la que presumir, eso será contraproducente». Los Departamentos de Gestión y Recursos Humanos también deben estar atentos a este tipo de comportamiento. «No es inofensivo. No solo perjudica al compañero que presume. Si los empleados ven a alguien presumiendo de su estrés, se producirá un efecto indirecto que puede tener mayores repercusiones en el lugar de trabajo», concluye Rodell.


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