Smart contracts, ¿qué son y para qué sirven?

Smart contracts, ¿qué son y para qué sirven?

Gracias a la tecnología blockchain es posible diseñar contratos inteligentes que se ejecuten automáticamente

A continuación, te explicamos cómo funcionan y por qué son considerados toda una revolución. Los smart contracts (contratos inteligentes, en inglés) son programas informáticos diseñados para ejecutarse automáticamente a medida que las personas o empresas involucradas en un acuerdo van cumpliendo con las cláusulas del mismo. Están basados en la tecnología blockchain y prometen transformar en un futuro no muy lejano la forma tradicional de hacer negocios, eliminando la necesidad de interpretar si una cláusula se ha ejecutado o no, haciendo, por tanto, que los smart contracts sean deterministas y se ejecuten autónomamente.

Para entender el concepto de smart contract es necesario que antes sepamos qué es blockchain. Cuando hablamos de blockchain nos estamos refiriendo a un registro compartido, es decir, a una gran base de datos que está replicada en varios sitios, llamados nodos, por lo que es imposible que sea modificada maliciosamente. Gracias a esta tecnología podemos guardar y compartir datos e información de cualquier tipo de una forma segura, incluso entre partes que no confíen la una en la otra.

Cada bloque de información insertado se transmite y es almacenado en cada una de las réplicas de blockchain, creando lo que se llama un libro distribuido. Dichos bloques de información se van enlazando unos a otros a medida que son validados por diferentes usuarios, a través de sellos criptográficos que se generan tanto con la información del último bloque como del sello criptográfico del bloque inmediatamente anterior (de ahí el nombre de blockchain o cadena de bloques). De esa forma, la seguridad y autenticidad de las transacciones están garantizadas debido a que una vez validadas no se pueden alterar o eliminar sin que se entere el resto de los usuarios y sin alterar los sellos criptográficos de todos los bloques.

En definitiva, lo que blockchain aporta es una nueva forma de transmitir valor sin intermediarios, porque es una base de datos descentralizada y compartida que, además, utiliza la criptografía para garantizar la inmutabilidad de la información registrada.

¿Cómo funciona un smart contract?

Al estar garantizada la seguridad de las transacciones mediante la tecnología blockchain, los smart contracts pueden operar de forma automática, esto significa que no es necesaria la verificación de una entidad supervisora. Bastará con indicar en un programa informático cuál es el resultado que se tiene que ejecutar después de que suceda un evento determinado, es decir: si ocurre X entonces Y.

Es imprescindible que cada una de las partes que intervienen en el contrato conozca y acepte con anterioridad las reglas y los pasos que se van a ir ejecutando, pues una vez iniciada la ejecución del smart contract, no se pueden alterar las reglas programadas. Cada paso o clausula conformada es registrada en blockchain y no se puede modificar.

¿Cómo utilizar un smart contract?

Hasta el momento, hemos hablado de los smart contracts como una tecnología que funciona dentro del universo blockchain, pero también puede funcionar en ecosistemas económicos tradicionales, externos a la red blockchain. La interacción externa la pueden aportan los diferentes intervinientes en el smart contract, incluido una figura llamada oráculo. Estos, son fuentes externas de información acordadas por los participantes que actualizan en la blockchain la información necesaria para poder comprobar el cumplimiento de los acuerdos y ejecutar así los pasos correspondientes. 

Las transacciones comerciales son un ejemplo de cómo un smart contract puede ayudar a transformar la economía tradicional. Imaginemos que por un lado tenemos a una empresa que vende congelados y por el otro, a una cadena de supermercados que los compra. Están en diferentes países y es la primera vez que van a hacer negocios juntos, por lo que acuden a un contrato inteligente que facilite la transacción y garantice que cada una de las partes cumpla con lo acordado. 

En este caso, el oráculo podría ser la empresa de transporte, que al ser entregada la mercancía lo registra en la blockchain, a través de un smart contract. Así, una vez que llegue a su destino, se emitirá automáticamente la orden de pago. Incluso si la temperatura del contenedor estuviese monitorizada con un dispositivo IoT (Internet de las Cosas o Internet Of Things, en inglés), este podría registrar si se ha roto la cadena de frio y el smart contract ejecutaría la cláusula de penalización correspondiente, previamente programada en el mismo.

Fuente: https://www.santander.com/es/stories/smart-contracts

 

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