El desarrollo de una ciudad inteligente es una cuestión de cuando, no de “si” –una cuestión de cómo y no de porqué-. Porqué vivimos en un mundo que vive un momento de crisis económica, de cambio climático, de envejecimiento de la población y de rápida urbanización. Pero también vivimos en una era de grandes innovaciones tecnológicas que tienen el potencial de responder la mayoría de los problemas que retan a las ciudades.
Por Uri Ben-Ari
Las Smart Cities son una realidad para el futuro de las municipalidades del mundo. Estas ciudades usarán el poder de las redes de comunicación ubicuas, el de las nuevas tecnologías de sensores inalámbricos y los sistemas de gestión inteligente, no solo para encargarse de los problemas presentes y del futuro, sino para crear nuevos servicios enriquecedores y apasionantes. Los oficiales de la Smart City serán líderes visionarios que se encargarán de liderar el progreso de la ciudad inteligente mediante el uso de colaboraciones público-privadas para invertir en proyectos escalables, de regulación inteligente de las leyes conectadas a las nuevas realidades digitales y de los clústeres de innovación, para crear trabajo y nuevas economías vibrantes.
Cada programa Smart City alrededor del mundo empieza con un alcalde visionario. Ningún plan ni programa de ciudad inteligente tendrá éxito –ni tan solo empezará- sin un alcalde inteligente y visionario. Los alcaldes visionarios son aquellos capaces de entender los beneficios de transformar sus ciudades en una ciudad inteligente. Esta transformación les permite, no solamente ahorrar en costes de energía, sino también mejorar la calidad de vida de sus habitantes, la calidad ambiental y la competitividad de la ciudad para atraer a nuevos ciudadanos y a nuevos negocios. Esta transformación también reduce enormemente la pérdida de ciudadanos y de negocios que abandonan la ciudad.
Los beneficios de la Smart City
Con la planificación y la inversión correcta, el gobierno y los líderes municipales pueden convertir nuestras ciudades en lugares más habitables, con más opción de trabajo y más sostenibles –tanto a nivel económico como ambiental-. En palabras del Smart Cities Council (SCC), la mejora de la habitabilidad significa una mejor calidad de vida para los residentes de una ciudad. En una Smart City, la gente debe tener acceso a un estilo de vida cómodo, limpio, sano, salvo, activo y participativo. Algunos de los aspectos más valorados de este tipo de ciudades incluyen energía económica, un transporte público cómodo y accesible, buenas escuelas, respuestas de emergencia más rápidas, agua y aire limpios, una tasa baja de criminalización y un acceso fácil a diferentes opciones culturales y de entretenimiento.
La mejora del trabajo, según la SCC, viene a significar un desarrollo económico acelerado. En otras palabras, implicaría más y mejores puestos de trabajo así como un incremento del PIB local. En la ciudad inteligente, las personas tienen acceso a los cimientos de la prosperidad, es decir a los servicios de infraestructura esenciales que les llevan a competir en el ámbito económico. Estos servicios incluyen: una conectividad de banda ancha, una energía económica, limpia y fiable, oportunidades educacionales, una vivienda y un espacio económico y accesible y un transporte eficiente.

La mejora de la sostenibilidad, según la SCC, quiere decir que las personas pueden tener acceso a aquellos recursos que necesitan para cubrir sus necesidades sin que ello comprometa las posibilidades de las generaciones futuras. Merriam-Webster define la sostenibilidad como la metodología de usar un recurso de manera que no lo agote o lo dañe permanentemente. Cuando la SCC usa el término, no se refiere solamente al medio ambiente, sino también a las realidades económicas. Las ciudades inteligentes permiten el uso eficiente de recursos humanos, naturales y económicos y promueven ahorros de costes en épocas de austeridad, de modo que se convierten en vigilantes cuidadosos del dinero de los contribuyentes. No se trata de la inversión de enormes sumas de dinero en nuevas estructuras, se trata de construir una estructura más eficiente y duradera por menos. La vida es mejor en una Smart City, mejor para las personas y para los negocios.
¿Qué es una Smart City?
Una Smart City es una ciudad que se encarga de estos problemas de habitabilidad, sostenibilidad y de trabajo y busca maneras de solucionarlos. No obstante, no lo hace “a la antigua” sino mediante la elaboración de un programa de ciudad inteligente. De este modo, una Smart City es aquella que usa las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para asegurarse de la mejora de la habitabilidad, la sostenibilidad y del trabajo.
Aunque el término “Smart City” se usa de manera común y extendida, es ambiguo. Algunas personas eligen una definición acotada, como por ejemplo: una ciudad que se vuelve más inteligentes mediante el uso de TIC para facilitar servicios a sus ciudadanos. Otros prefieren una definición más extensa: la Smart City es aquella que usa las TIC para ser más inteligente y eficiente en el uso de sus recursos, de manera que consigue reducir costes y ahorrar energía, mejorar sus servicios y su calidad de vida, así como el impacto medioambiental, combinado con el apoyo a la innovación y la economía sostenible de baja emisión de carbono.
Me gustaría añadir que una Smart City no es solo tecnología. Aunque la tecnología es la pieza principal para la planificación de ciudades inteligentes y su implementación, existen otros modelos y metodologías que deben ser tomados en consideración, cuando se está ejecutando un plan de ordenación Smart City.
Una Smart City es también una ciudad que piensa de manera inteligente y estratégica, y eso solo sucede cuando el alcalde es inteligente, visionario y estratégico.
Plan Maestro para crear una Smart City
Toda aquella ciudad que aspire a convertirse en inteligente tiene que tener un plan maestro para llevar a cabo sus objetivos y propósitos. De naturaleza estratégica, el plan de ordenación de una Smart City tiene que incluir: un análisis de la ciudad basado en indicadores internacionales de ciudades inteligentes, un plan operacional y una estrategia desde el punto de vista de su liderazgo e indicadores de rendimiento para medir el éxito (los llamados KPIs).
El desarrollo e implementación del plan maestro debe ser dirigido por un consultor multidisciplinario que entienda las tecnologías innovadoras de una Smart City, los procesos de negocio y sus modelos y la política municipal.
Iniciativas de una ciudad inteligente
Muchas ciudades del mundo ya han invertido en iniciativas Smart City, gastando tiempo y dinero investigando, llevando a cabo e instaurando estos proyectos. Las razones para invertir en una Smart City varían en función de la ciudad, pero a menudo empiezan con las necesidades de reducir costes operacionales. Altos costes del agua que provienen de infraestructuras antiguas, pueden llevar a una ciudad a invertir en sensores de agua que detecten pérdidas rápidamente y las reparen. Las quejas de los residentes sobre tiempos de desplazamiento o disponibilidad de estacionamiento en zonas centrales pueden llevar a inversiones de sistemas de información de tráfico en tiempo real, parquímetros inteligentes o sensores de estacionamiento. La mayoría de las ciudades están instaurando estos proyectos departamento a departamento, usándolos para que puedan ser una prueba de negocio para inversiones futuras. No obstante, las iniciativas Smart City requieren conexiones entre los distintos departamentos y ser escalables para poder llegar a su máximo potencial.
Todas las Smart Cities reconocidas empezaron con su cometido gracias a la visión de sus alcaldes, alcaldes que marcaron un camino y que se apoyaron en sus sueños de desarrollar e implementar sus proyectos de ciudad inteligente. Este ha sido el caso de los alcaldes de Barcelona, Londres, Copenhague, Ámsterdam, Santander, Viena, París, Estocolmo, Hamburgo, Berlín, Helsinki y otras conocidas Smart Cities.
Otros ejemplos de buen liderazgo se pueden encontrar en la Iniciativa de las 100 Smart Cities de India, un proyeto que fue iniciado por el que ahora es el Primer Ministro de la India; Narendra Modi, así como también en el “What Works city Standard” para las ciudades inteligentes de USA, proyecto iniciado por el alcalde de Nueva York: Michael Bloomberg.
Un análisis de las iniciativas Smart City en Europa* muestra el número de ciudades inteligentes en comparación con el número total de ciudades en Europa en función de su tamaño (habitantes).

«Mapeo de Smart Cities en EEUU» – Parlamento Europeo, Dirección de Políticas Internas. Departamento de Política. A: Política económica y científica, 2014
Basándonos en el mismo análisis, la mayoría de las ciudades implementan solamente algunos de sus proyectos de Smart City. Normalmente, dos de cada cuatro iniciativas de las ciudades incluyen características relacionadas con las Smart Cities (gente, economía, medio ambiente, movilidad, vida y gobernanza).

Mapeo de Smart Cities en EEUU » – Parlamento Europeo, Dirección de Políticas Internas. Departamento de Política. A: Política económica y científica, 2014
Equipos de ciudades Smart City y líders
Cuando se aborda el reto Smart City, la mayoría de los alcaldes transfieren directamente sus responsabilidades a sus jefes ejecutivos de información (CIOs), ya que consideran que se trata íntegramente de tecnología. Esto es un grave error. Mientras que la tecnología es la herramienta clave de la ciudad inteligente, el plan de ordenación debe ser estratégico y debe considerar muchas de las diferentes características de la ciudad. El uso de la tecnología forma simplemente parte del plan.
Los CIOs son personas con mucho talento, conocimiento y creatividad. Muchas ciudades usan tecnologías avanzadas para la mejora de la calidad de los servicios de sus ciudadanos y para poder obtener información rápida y detallada de cara a los responsables de la toma de decisiones en el área del gobierno. No obstante, los CIOs municipales no son los que se encargan de tomar decisiones sobre transporte, iluminación, agua, cloacas, participación ciudadana o colaboraciones económicas.
Por lo tanto, para que el Plan de ordenación de Smart City tenga éxito, el encargado de tomar la iniciativa será el alcalde, estableciendo un equipo que incluya cada sección municipal y eligiendo un director para el proyecto que se encargue de liderarlo.
Un Proyecto de Smart City bien planeado es un plan estratégico que combina soluciones multi-tecnológicas. Si se quiere obtener un resultado de éxito, este plan deberá ser dirigido por el alcalde desde su principio.
Smart Cities en Israel
Los alcaldes empiezan a entender la necesidad de ejecutar planes de ordenación de ciudades inteligentes.
Israel, conocida como la “nación start-up” tiene miles de startups de base tecnológica –como Waze and Gett (anteriormente Get Taxi)- y numerosos líderes de mercado como Checkpoint, Teva y Netafim. Además, el país es conocido por muchos otros patentes únicos, tecnologías y empresas de gestión de agua y energía solar.
Construyendo desde esta habilidad tecnológica, el país ha empezado recientemente a adoptar el concepto de Smart City. Los alcaldes de Israel están empezando a entender la necesidad de ejecutar planes de ordenación de ciudades inteligentes y las posibilidades que representan la implementación de estos planes.
El primer alcalde que adoptó el concepto de ciudad inteligente como un todo, y el primero en contratar a un consultor estratégico en Smart cities para formular su plan de ordenación en 2012, fue Meir Yitzhak Halevi de Eilat, la principal ciudad de visita en Israel, con más de 3.000.000 de visitantes anuales. Eilat es también la primera ciudad de Israel que deriva un 70% de su suministro de energía eléctrica diario de recursos renovables, en este caso de energía solar. Recientemente Eilat obtuvo un subsidio de la Unión Europea para establecer un proyecto de ahorro de energía en un modelo de distrito Smart en la ciudad. El teniente de alcalde de Eilat, Eli Lankri, es el encargado de dirigir el proyecto de Smart City en la ciudad, una ciudad en la que todo aquel que la visita dispone de internet gratis vía Wi-Fi.


Izquierda: Mayor of Eilat, Meir Yitzhak Halevi. Derecha: Deputy Mayor of Eilat, Eli Lankri
Muchas otras ciudades de Israel están en su proceso de cambio hacia Smart City. En 2014 Tel Aviv, que aspira a convertirse en una “ciudad global”, ganó el primer premio en la competición de Smart Cities de la Smart City Expo de Barcelona. Las ciudades de Jerusalem, Ashdod, Netanya y Rishon Lezion están planeando sus hojas de ruta dentro de sus proyectos Smart City y han contratado consultores Smart City para guiarles en el proceso. Otras ciudades como Haifa y Holon, según tengo entendido, están llevando a cabo pequeñas iniciativas Smart City como la cobertura Wi-Fi o proyectos ambientales y de transporte. Otras ciudades de Israel se encuntran en este momento, estableciendo sus planes de ordenación de ciudades inteligentes y se unirán pronto a la tendencia de ser una Smart City. Algunas ciudades han empezado solicitando el subsidio Smart City de la Unión Europea Horizon 2020, ya que gracias a esta iniciativa existe más consorcio entre las ciudades israelíes y europeas.
Uri Ben-Ari lleva más de 25 años en el negocio global, incluyendo más de 10 años de experiencia en altos cargos ejecutivos de empresas públicas del sector TIC. Durante el curso de su carrera, se ha encargado de la dirección sénior y del desarrollo de actividades de negocio/mercado en 17 países de Norte América, del Oeste de Europa, de la Europa del Este y Central y de Asia. Uri ha trabajado en la investigación extensiva del concepto “Smart City” durante más de tres años y ha ejercido de consultor en ciudades de Israel para sus proyectos de Smart City. Uri ben Ari es también el fundador y el presidente de Athena Fund, una organización sin ánimo de lucro que se encarga de apoyar a los profesores de Israel con un ordenador portátil particular y formación profesional en tecnologías digitales. www.athenafund.org


