Smart Cities: el nuevo reto de la movilidad sostenible

En España hay casi 25.000 vehículos eléctricos enchufables matriculados pero, según las previsiones del Ministerio de Transición Ecológica, esta cifra se elevará a cinco millones en el año 2030. Y es que impulsar la movilidad sostenible se ha convertido en uno de los principales objetivos de las Smart Cities. Es necesario adaptar las ciudades para que permitan a los ciudadanos moverse dentro y fuera de los centros urbanos a través de servicios y medios innovadores de forma efectiva y sencilla. Eso, sin olvidarnos de la importancia de una gestión óptima de todos los recursos.

A la hora de fomentar la movilidad sostenible, dentro y fuera de las ciudades, tendremos que tener en cuenta los factores sociales, económicos y medioambientales implicados en las Smart Cities y la movilidad sostenible, lo que supone enfrentarnos a múltiples retos. Si nos ponemos a ello, debemos considerar aquellas actividades que contribuyan al fomento del transporte urbano.

Empecemos por toda la información con la que contarán las ciudades inteligentes que deberá optimizar las rutas de los vehículos y permitir mejores conexiones entre los distintos medios para poder llegar, así, a la mayor cantidad de puntos en el menor tiempo posible.

Otro factor a tener a cuenta es el relacionado con los nuevos modelos de movilidad como el ‘carsharing’ (alquiler de vehículos por periodos cortos de tiempo, como Car2Go, Zity o Emov), las bicicletas y patinetes eléctricos de uso compartido, o las nuevas plataformas de vehículos de transporte con conductor, que son algunos de los modelos que pueden facilitar la movilidad. Y, asimismo, habremos de tener en cuenta a los coches autónomos, que poco a poco empezarán a aparecer y que serán también un elemento clave en cuanto a la movilidad se refiere.

Los coches eléctricos suponen una importante alternativa a los vehículos convencionales. Actualmente, muchas ciudades se enfrentan a grandes retos medioambientales debido a los elevados niveles de contaminación que sufren. La introducción de los vehículos eléctricos en las grandes urbes, tanto para particulares como para servicios municipales, ayudará en gran medida a resolver este problema, dado que permiten reducir tanto el ruido, como los niveles de emisión de gases.

USO DE LA TECNOLOGÍA

Gracias al desarrollo de tecnologías como el Big Data, Internet de las Cosas, el uso de aplicaciones móviles o la inteligencia artificial, la hiperconectividad entre todos los dispositivos es una realidad. Además, la inteligencia a la hora de obtener información sobre los usuarios y la conectividad entre todos los elementos permitirá encontrar nuevas fórmulas que ayuden a las ciudades a evolucionar hacia una movilidad sostenible y eficiente en las ciudades del futuro.

El análisis de variables como el tráfico, información sobre las ciudades en tiempo real (obras, calles cortadas, semáforos, etc.), o la carga de los vehículos, permitirán optimizar el consumo y reducir la congestión en las ciudades, y en definitiva, cuidar más del medio ambiente y reducir la contaminación.

LAS INFRAESTRUCTURAS NECESARIAS

Con todo, el elemento fundamental que permita una movilidad sostenible será dotar a las ciudades inteligentes de la infraestructura necesaria. Para ello, se debe mejorar la movilidad de los ciudadanos con carriles bici o zonas de parking de bicicletas y patinetes, espacios peatonales, etc. con el fin de reorganizar y controlar los flujos de personas y vehículos.
Y en este contexto, hay que considerar determinantes los puntos de carga para los coches eléctricos o electrolineras, encargadas de proveer electricidad a vehículos eléctricos o híbridos enchufables.

Actualmente, podemos encontrar puntos de carga en todo tipo de escenarios: gasolineras, centros comerciales o de ocio, garajes, autopistas, etc.; cada vez más negocios se suman a la distribución de la electricidad necesaria. Desde eléctricas, petroleras y fabricantes de automóviles a empresas tecnológicas, dueños de grandes y pequeños aparcamientos o particulares. Todos pueden suministrar electricidad.

Por ello, el crecimiento de la infraestructura necesaria para la carga de vehículos eléctricos no ha hecho más que empezar. Se espera que en el año 2030 ya existan más de medio millón de estos puntos de abastecimiento. Todo indica que antes de que finalice 2019, las principales carreteras españolas, así como las ciudades más importantes, cuenten con una estación de recarga rápida, al menos cada 100 km. De esta forma, viajar por todo el país con autonomía será una realidad.

*AIDA SUÁREZ  Aida Suárez Teldat

Ingeniera Aeronáutica, es Business Line Manager de Transporte del Departamento de Marketing de Producto de Teldat.

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