Artículos
Poblet, el Monasterio Smart
Está inmerso en un proceso de conversión ecológica que ha dado lugar a una gestión inteligente de un Sitio Patrimonio Mundial, declarado por la UNESCO en 1991.
La comunidad cisterciense ha desarrollado líneas de acción en todos los vectores medioambientales más importantes, partiendo siempre del análisis de la situación presente y proponiendo unos objetivos concretos para cada ámbito.
El Monasterio de Santa María de Poblet es uno de los complejos monásticos medievales de mayores dimensiones de Europa occidental. Gestionado por una comunidad cisterciense durante ocho siglos (1151-1835 y 1940-presente), está inmerso en un proceso de conversión ecológica que ha dado lugar a una gestión inteligente de un Sitio Patrimonio Mundial, declarado por la UNESCO en 1991. El Monasterio, panteón de los reyes y reinas de la antigua Corona de Aragón, se encuentra dentro de un Paraje Natural de Interés Nacional, establecido en 1984 por el Gobierno de Cataluña, que en 2006 se integró en la red europea Natura 2000. Desde sus inicios, la comunidad monástica, una de las organizaciones democráticas más antiguas y sostenibles de Europa, ha gestionado el patrimonio y su entorno aplicando criterios como la prudencia, la frugalidad, la autosuficiencia, la autenticidad, la comunión de bienes, la estabilidad (resilencia), mediante el desarrollo de lo que hoy se denominan ‘buenas prácticas’ en el ámbito agrario, forestal e hidráulico.
El año 2007 la comunidad emprendió su particular proceso de conversión ecológica, después de un período poco acorde con sus principios, en las últimas décadas del siglo pasado, coincidiendo con los años de bonanza económica de la sociedad en general. Dicho proceso ha puesto en estado de alerta toda su actividad en búsqueda de sostenibilidad y eficiencia, de forma inteligente, y se ha desplegado siguiendo tres ejes principales:
- Aplicación de los criterios de justicia ambiental y medioambiental a todos los equipamientos del monasterio, en base a los principios de la tradición monástica cisterciense y los principios seculares de sostenibilidad (análisis del ciclo de vida de los productos, etc.).
- Protección efectiva del paisaje agrario y forestal de los alrededores, así como el de sus jardines, mejorando la integridad ecológica, el silencio y la belleza.
- Sensibilización de los visitantes sobre la responsabilidad que todos tenemos ante los retos ambientales, a partir de principios espirituales y morales, mejorando la coordinación con los gestores del área protegida y los servicios educativos de la zona y desarrollando programas educativos propios.
Es así que la comunidad cisterciense de Poblet ha desarrollado líneas de acción en todos los vectores medioambientales más importantes, partiendo siempre del análisis de la situación presente y proponiendo unos objetivos concretos para cada ámbito. En cinco años, Poblet ha conseguido alcanzar unos resultados bastante notables, y está avanzando por el camino de alcanzar todos los objetivos que la comunidad aprobó por unanimidad.
Respecto a la energía y las emisiones de gases contaminantes, la comunidad se ha propuesto remplazar paulatinamente los combustibles fósiles por fuentes alternativas de energía limpia, para reducir las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes, y además reducir el ruido y la contaminación lumínica. Para alcanzar estos objetivos, se realizó una auditoría eléctrica, que aconsejó la unificación de contadores y la implantación de luces de alta eficiencia; se han introducido farolas de captación fotovoltaica (sin conexión a la red eléctrica); se han instalado dos plantas de producción fotovoltaica de tecnologías punteras, y varios sistemas de producción solar de agua caliente sanitaria, todo ello bien integrado en el conjunto monumental; se ha reducido el 70% las calderas de gasóleo y se ha unido las restantes en una anilla de calefacción que da servicio a todos los edificios del recinto monástico (unos 1200m2), consiguiendo hasta la fecha un ahorro del 50% del consumo en hidrocarburos. Además, la comunidad se propone construir en el aparcamiento exterior una pérgola solar fotovoltaica que sea capaz de suministrar toda la energía eléctrica que se consume, e introducir microgeneradores eólicos de eje vertical, que pueden integrarse dentro de las torres del recinto monástico. Finalmente, para poder alcanzar la máxima reducción de hidrocarburos, se está trabajando en un proyecto piloto: una planta de producción de calor y energía de biomasa mediante pirólisis: un proceso de combustión con baja presencia de oxígeno que, además de energía, genera un tipo especial de carbón orgánico (biochar), que incorpora en su estructura CO2 atmosférico y mantiene muchas de las propiedades fertilizantes de la biomasa original, por lo que se puede usar como fertilizante natural, evitando así el uso de fertilizantes sintéticos. La biomasa para dicha planta se prevé que proceda de la gestión forestal sostenible de los bosques próximos al monasterio, así como de las podas de los cultivos arbóreos de los alrededores.
En cuanto a la gestión del agua, la comunidad se propuso reducir el consumo, recoger agua pluvial para el riego y minimizar la carga contaminante, tanto de las aguas superficiales como subterráneas, eliminado detergentes y fertilizantes químicos así como biocidas de todo tipo. Para conseguirlo, se realizó una auditoria de la red de distribución del agua, que permitió identificar y cuantificar las pérdidas y los problemas de funcionamiento en bombas y depósitos. Se emprendieron los trabajos de reparación de la red y se creó una anilla única de distribución. Por otra parte, se han introducido duchas ecológicas que reducen un 65% el consumo de agua y permiten lavarse sin jabón (gracias a la implantación del efecto Lenard), además de difusores en grifos y sistemas de riego subterráneo gota-gota, gracias a los cuales el consumo total de agua en Poblet se ha reducido en un 95%, a pesar de haber incrementado la población residente en el recinto con la puesta en funcionamiento de la nueva hospedería externa, que cuenta con restaurante y cincuenta habitaciones. Cabe señalar que la reducción del consumo de agua ayuda a mantener una presión más constante, que ha permitido eliminar diversas bombas eléctricas de la red de distribución, con el consiguiente ahorro energético. El paso siguiente previsto es la implantación de sistemas de riego de alta eficiencia en todos los jardines, y poner en marcha sistemas de almacenamiento de aguas de lluvia, para lo cual ya se ha construido un sistema de recogida de las aguas que vierten en el claustro mayor.
Las huertas y los jardines también han entrado en el proceso de conversión. La comunidad quiere incrementar su autosuficiencia alimentaria el máximo posible, por lo que es previsto ir recuperando zonas de huerta y de cultivos de frutales, que ya son gestionadas con técnicas de cultivo ecológico. Además se quieren transformar los numerosos jardines del recinto monástico, hasta hoy dominados por céspedes con alto consumo de agua y fertilizantes químicos, por jardines mediterráneos con bajo consumo de agua y gestión ecológica, y se ha empezado ya en el jardín del claustro mayor.
En cuanto a los residuos, más allá de la selección convencional, la comunidad se ha propuesto minimizarlos en origen, combinado distintas estrategias: producción propia, compra de productos a granel o que sean servidos en grandes envases, además de la transformación de los residuos orgánicos en abono para los huertos, frutales y jardines. Hasta hoy se ha logrado reducir sustancialmente el volumen de residuos inorgánicos; se han eliminado muchos productos químicos contaminantes y se ha conseguido transformar toda la fracción orgánica en abono, mediante una tecnología japonesa a base de bacterias.
Respecto a la movilidad, se han implantado limitaciones al paso de vehículos dentro del recinto monástico, quedando así como área peatonal, y se está elaborando un proyecto para convertir el gran aparcamiento exterior actual en un aparcamiento sostenible, que sea productor de energía fotovoltaica, más seguro y placentero, mejorando su integración en el paisaje agrícola circundante. Además se está preparando una estrategia para reducir el impacto ambiental vinculado a los visitantes que acuden a Poblet.
Además, el monasterio ha contribuido a mejorar la gestión forestal del Paraje Natural de Interés Nacional de su entorno, promoviendo la elaboración de unas Directrices Forestales, que fueron aprobadas por la Junta Rectora en 2008, y potenciando su aplicación en los magníficos bosques mediterráneos que lo integran.
Por consiguiente, el proceso de conversión ecológica del monasterio de Poblet está en marcha y ha dado ya buenos resultados, aunque queda mucho por hacer. Los retos con los que se enfrenta son importantes, tanto por el extraordinario carácter monumental que tiene el Sito Patrimonio Mundial, como por el elevado número de visitantes que recibe. La centenaria comunidad monástica continua trabajando con ahínco por ese entorno que recibió de Ramón Berenguer IV hace nueve siglos para custodiar y proteger, impulsando un desarrollo sostenible verdadero, basado en el respeto de toda la Creación y considerando que todo el patrimonio cultural y natural es un don que hay que hay que transmitir a las futuras generaciones, con toda su integridad, actuando a partir de criterios espirituales que dan todo su sentido a la vida.
Lluc Torcal – Josep M. Mallarach

How to resolve AdBlock issue?


