La resiliencia urbana y la gestión del talento

resiliencia urbana

“Los efectos de todos estos cambios dinámicos, retroalimentados entre sí, se traducen en los grandes retos actuales de las Smart City en toda Europa, impulsadas por la simbiosis entre instituciones públicas y empresas privadas con alto valor industrial y tecnológico en I+D”.

“la sensibilización ciudadana respecto a los efectos del cambio climático va a aumentar aún más la presión sobre el tándem público-privado para potenciar la sostenibilidad de las ciudades

Monday, Happy Monday 

  “[...] en los tiempos de mi niñez en que la sociedad parecía inmóvil. […] la aplicación del vapor como fuerza motriz señalaba para la humanidad el término de una época y el principio de otra […] (que) acabará por traernos una civilización nueva.”

Ildefons Cerdà (1816-1876). Teoría General de la Urbanización.


Si en algo destacó especialmente la teoría de Cerdà, urbanista e ingeniero, fue en no limitar la comprensión de los fenómenos que provocaron el crecimiento de las ciudades – especialmente Barcelona – a una cuestión simplemente de necesidad de espacio. Efectivamente, dedicó gran parte de su tiempo a la observancia de la complejidad social denotando que los cambios no estaban provocados exclusivamente por la revolución tecnológica, sino además por una suma de tensiones entre los ámbitos político y económico a los que se añadía el advenimiento de la industria fabril mecanicista y las nuevas clases sociales. Su análisis social-urbanístico ya preconizaba la posibilidad de entender las ciudades tal y como hoy en día las vivimos: como organismos vivos.

A escala europea, la economía industrial transformó el paisaje urbano, que se adoleció de la presión demográfica, y aumentó la necesidad de acceso a servicios y sistemas de comunicación distintos. De la misma manera que Cerdà observó en su época – y se reflejó magistralmente en documentales como “Berlín, sinfonía de una ciudad” (W. Ruttmann, 1927) –, hoy, en general, somos más conscientes que antes de que el carácter distintivo de nuestras ciudades son el movimiento y la comunicatividad.

A pesar de esto, debemos prestar atención a factores de cambio esenciales cuyos orígenes se remontan a mediados del siglo pasado. Por tanto, forman parte implícita de nuestra manera de vivir las ciudades como colectivo. El auge del protagonismo delas políticas institucionales públicas y el crecimiento de empresas desde el punto de vista económico condujo a una polarización entre gestión pública y privada, derivando a más largo plazo en la transformación de los espacios urbanos e individuales. Esto llevaría asociados cambios de mentalidad en las personas derivados de los nuevos procesos de interiorización y construcción colectiva de la identidad. Una de las consecuencias más evidentes hoy en día es la deslocalización física del nacimiento y la muerte de las personas, que pasó de los domicilios a los hospitales afectando los tratamientos de cura, paliativos y preventivos de la enfermedad.

Los efectos de todos estos cambios dinámicos, retroalimentados entre sí, se traducen en los grandes retos actuales de las Smart City en toda Europa impulsadas por la simbiosis entre instituciones públicas y empresas privadas con alto valor industrial y tecnológico en I+D. Tal y como describe Luis Fontanals [2], mediante la extrapolación del conocimiento desarrollado en los procesos industriales se mejora la gestión de las infraestructuras debido a la presión de la transformación constante a la que están sujetas, optimización del transporte, mejora de la eficiencia energética, salud, telecomunicaciones, gestión de emergencias, infraestructuras hidráulicas. Sin duda alguna, la sensibilización ciudadana respecto a los efectos del cambio climático va a aumentar aún más la presión sobre el tándem público-privado para potenciar la sostenibilidad de las ciudades y de la vida diaria con perspectivas a largo plazo. Afortunadamente, hoy en día ya podemos hablar de los requisitos que hacen de una ciudad una Smart City, como muy elocuentemente describía Manuel Moliner en una edición anterior de SC Smart City[3]: 1/ Sostenibilidad, 2/ “Vivibilidad” (habitabilidad + seguridad) y, 3/ Smart Mobility. Las mejoras de las tecnologías de sensorización en sistemas de adquisición de datos en tiempo real (SCADA’s), la investigación en robótica e Inteligencia Artificial, así como el futuro de las interfaces de realidad aumentada nos deparan un cambio de paradigma en todos los aspectos descritos. Los efectos derivados de la multi-estabilidad tecnológica – en palabras de Ihde (2004) – no van a ser siempre los esperados y, en realidad, predecirlos no es una tarea fácil, aún a pesar de los muchos esfuerzos institucionales dedicados al estudio de impactos tipo EPISTLE [4] en el pasado: su fracaso no permitió la inercia deseable para llegar a consolidarse en nuestros días (Aibar, 2006)[5].

La resiliencia urbana y la hipercomplejidad social: Dos caras de la misma moneda.

Ahora bien, hablar de la sostenibilidad de las Smart City implica tener en cuenta, obviamente, la actual coyuntura económica y sus consecuencias en la eficiencia de los resultados del tándem público-privado. Las dificultades para la publicación de concursos debido al endeudamiento de las administraciones públicas puede poner en peligro el mantenimiento de las infraestructuras a medio y largo plazo por parte de los entes privados adjudicatarios. Y estos, como consecuencia, sufren los efectos de la pérdida de competitividad, de talento, de transmisión de conocimiento y capacidad de innovación que harían más rentables sus productos y servicios en el sentido expresado por Iñigo Arribalzaga [6] y su concepto de “Cliente 2.0”. Factores, todos estos entre otros, unidos a una visión cortoplacista generalizada que ha obligado a recortes presupuestarios importantes con consecuencias de magnitud aún mayores.

Según lo vemos en Monday Happy Monday, la situación actual del mercado laboral adolece de dos problemas esenciales que frenan el crecimiento y la competitividad de las empresas del sector privado: 1/ La ineficacia de las políticas públicas de ocupación y formación, 2/ falta de consciencia sobre la transformación cualitativa – en palabras de Paolo Virno [7] –, de las relaciones entre profesionales altamente cualificados, que está teniendo lugar en la Red. Sólo hace falta acudir a alguno de los muchos centros de coworking para comprobar que esa transformación está teniendo lugar al margen de los mecanismos de selección de talento tradicionales basados en una gestión cuantitativa de oferta y demanda. 

Estamos de acuerdo en que, para que una Smart City sea una realidad, las estructuras de toma de decisiones público-privadas deben ser compatibles y estables en el tiempo en los términos definidos por Luis Fontanals como “fuerzas estructurales”. Pero para nosotros, trabajar por la competitividad y la innovación de este sector privado, puesto que tiene como objetivo la sostenibilidad de las ciudades, implica, además, transcender esa estandarización de procesos y compatibilidad de estructuras que le es inherente en cuanto a atracción, selección, retención y mejora del talento interno/externo se refiere. Es decir, no nos limitamos a hacer de la gestión de las personas un proceso industrial más tal y como se entendía hasta el momento, sencillamente porque ya no es un proceso eficiente.

Entendiendo las ciudades como sistemas vivos, en Monday Happy Monday introducimos, como mejora de la competitividad y la innovación, las nuevas estrategias de adaptación de los profesionales que protagonizan el cambio de paradigma del nuevo concepto de trabajo especializado: coordinación de centros coworking (con vocación internacional), fablabs, freelance, open knowledge, headsharing, networking, potenciación del binomio Investigación Universidad/Empresa, formación, etc., más allá de la consultoría clásica. Por esto, además de nuestra experiencia, incorporamos e interiorizamos constantemente las opiniones i feedback de otros expertos al día en la materia. En este sentido, precisamente, John Burn-Murdoch, reconocido periodista del “The Guardian”[8], puso de relieve en la última edición del BDigital Global Congress la necesidad futura de incorporar esta hipercomplejidad relacional inherente en las estrategias de análisis propias de Big Data y los procesos Smart City con el objetivo de alcanzar el equilibrio entre lo “estructurado” (estandarizado, cantidad) y lo “no estructurado” (especializado, calidad): efectivamente, ese es nuestro objetivo. 

Observamos que estas formas de organización de personas funcionan como sensores complejos, de un valor potencial aún intangible, cuya estructura se podrá analizar y explotar con herramientas tipo SNA y, por tanto, altamente susceptibles de convertirse en un conocimiento muy rentable para nuestros clientes. Bajo este concepto IBM[9] y Fujitsu[10] presentaron respectivamente sus iniciativas en la temática Big Data y Smart City del mismo congreso, pero siempre enmarcadas en las redes sociales clásicas. Este nuevo paradigma de relaciones se enmarca implícitamente en una sociedad hipercompleja [11]– más allá de la jerarquización rígida –como la nuestra, que aprende y se adapta de manera natural y que por ello debe aceptar la resiliencia como reto de futuro de manera también totalmente consciente. Estamos convencidos que sería un error creer que la participación de la industria privada en el sector público es suficiente para hacer de una Smart City una Intelligent Society. 

Monday Happy Monday invita a sus clientes a subir a ese tren, colaborando en la rentabilización de sus proyectos y del tiempo de sus futuros colaboradores desde la innovación que supone incorporar esa hipercomplejidad en la industria Smart y que aún no es capaz de estandarizar.


[1] Entendida en los términos sociológicos defendidos por Edgar Morin, Zygmunt Bauman, Richard Sennett, Peter Sloterdijk y tantos otros.

[2] Fontanals, L. “Mejorando la resiliencia de las ciudades emergentes: Conocimiento industrial aplicado a la gestión de ciudades” IAJBS 18th Word Forum 2012, Barcelona: IQS School of Management – Ramon Llull University

[3] Moliner, M. “El Dilema energético”. Entrevista de Marco Bozzer. SC Actual Smart City, número 2, Octubre 2012

[4] E: Environmental / P: Psychological / I: Institutional and Political / S: Social / T: Technological / L: Legal / E: Economic

[5] Aibar, E. (2006). Science, Technology and Society. Barcelona: UOC (Open University of Catalonia).

[6] Arribalzaga, I. “La atención al ciudadano/cliente 2.0 será una ‘commodity’ “SC Actual Smart City, número 2, Octubre 2012

[7] Guardiola, I. “Multitud y cultura “. Edición 22 de Mayo, 2013, La Vanguardia. Suplemento Cultura. Barcelona

[8] http://www.bdigitalglobalcongress.com/2013/sr-john-burn-murdoch/

[9] García, Carmen. “Smarter Cities: ciudades dirigidas por ‘big data’” Ponencia. 13 de Junio 2013. BDigital Global Congress.

[10] Valenciano, Manuel. “Haciendo realidad la Human Centric intelligent Society” Ponencia. 13 de Junio, 2013. BDigital Global Congress.

[11] Entendida en los términos sociológicos defendidos por Edgar Morin, Zygmunt Bauman, Richard Sennett, Peter Sloterdijk y tantos otros.

 

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