Las metodologías para identificar necesidades y oportunidades de innovación deben ser valoradas desde un enfoque utilitarista y no tanto tecnológico. 

La aparición de las redes sociales y las correspondientes herramientas de análisis han abierto posibilidades inéditas para la explotación de la información procedente de las personas. 

Con la aparición de la web 2.0 y de las potentes herramientas de búsqueda de información en internet se han desarrollado las metodologías que componen la netnografía, etnografía en versión online que abarca el análisis del comportamiento libre de los individuos en internet.


Las smart cities serán, a buen seguro, el nuevo escenario en el que los ciudadanos deberemos movernos a corto plazo. Cuando nos referimos a estas ciudades, términos como sistemas de videogestión, sensorización, smartgrids son los que aparecen frecuentemente, de hecho se suele hablar mucho sobre tecnología y, en ocasiones, parece olvidarse que una smart city es, en primer lugar, una ciudad. Una ciudad que, por hacer un uso intensivo del potencial de las nuevas tecnologías, puede confundirse con una ciudad tecnológica e inhumana, pero que tal y como comentaba Ramón Roca, presidente del Salón SMART CITY de Fira de Barcelona en una reciente entrevista, las Smart Cities sitúan a la persona en el centro de todo. 

Con esta idea en mente, la siguiente cuestión sería cómo considerar a las personas en el desarrollo de los bienes y servicios que forman parte de las ciudades. 

Modelo de Innovación Orientada por las Personas 

El modelo de innovación orientada por las personas pone a las personas en el centro del proceso, pues son las personas las que pueden y deben aportar valor en las distintas fases del proceso de innovación. 

Es necesaria la participación de todo tipo de agentes en cada una de estas fases.

Dichos agentes, incluidos los profesionales, deben establecer conexiones entre sí para conseguir desarrollar proyectos sostenibles y viables. 

Desde la perspectiva del modelo de innovación orientada por las personas, es necesario profundizar en los diferentes agentes en atención a sus características y al rol que desempeñan en el modelo: 

  • Las PERSONAS, considerando sus características, necesidades y preferencias, y las maneras en las que se agrupan en comunidades (familias, barrios, ciudades,… pero también grupos de amigos, clubes, asociaciones, redes sociales, etc.) y utilizan hábitats (viviendas, otros edificios y entornos de uso público o privado), y bienes y servicios para el desarrollo de sus actividades (educativas y formativas, culturales, de movilidad y transporte, laborales, deportivas, turísticas y de ocio, de descanso, de restauración, para el cuidado de su salud y bienestar, etc.).
  • Las EMPRESAS, incluyendo las que producen bienes y servicios, las que los distribuyen y comercializan, las que los mantienen y, una vez han de desecharse, los reciclan, y las que ofrecen servicios de consultoría (pertenecientes al sector terciario avanzado) para identificar las necesidades y oportunidades, analizar las mejores soluciones, incluyendo la definición de los modelos de negocio apropiados para su explotación, diseñarlos, asesorar su producción, distribución, comercialización,…
  • Los PROFESIONALES, abarcando a los que trabajan en los diferentes tipos de empresas mencionadas en el apartado anterior y los que, desde entidades públicas o privadas relacionadas con la educación y la formación, la sanidad y los servicios sociales, el deporte, la movilidad y el transporte, el trabajo, la cultura, el turismo y el ocio, etc., actúan como prescriptores e influyen sobre las personas al seleccionar, acceder y utilizar dichos bienes y servicios.
  • Los CENTROS DE FORMACIÓN, DE INVESTIGACIÓN Y TECNOLÓGICOS, como difusores y generadores de conocimientos y metodologías que se utilizan en los procesos que se desarrollan en el modelo de innovación orientada por las personas.
  • Las ADMINISTRACIONES PÚBLICAS y otras entidades privadas en calidad de reguladoras de las características, distribución y prescripción de los bienes y servicios que circulan por los mercados para garantizar su provisión, seguridad y efectividad.

Metodologías para la detección de necesidades y oportunidades de innovación orientada por las personas

La detección de las necesidades de las personas posee un valor estratégico, puesto que constituye la base sobre la que identificar oportunidades de innovación a explotar a través del desarrollo de nuevas soluciones capaces de satisfacerlas. Con el fin de detectar esas necesidades, en distintos campos, se han puesto a punto metodologías y herramientas que responden a diferentes propósitos, dado que las necesidades de las personas son de naturaleza y origen diverso, según estén vinculadas a las relaciones personales, a los entornos en los que vivimos, a las actividades de ocio y tiempo libre, a la seguridad, etc.

Además, algunas de las metodologías que permiten identificar las necesidades de los ciudadanos son también útiles en el resto de etapas que componen el proceso de innovación orientada por las personas.

La variedad de aproximaciones, el volumen de técnicas y tecnologías existentes, y las diferentes etapas del proceso de innovación en las que es posible aplicarlas, contribuyen a incrementar la confusión a la hora de seleccionar y hacer uso de este tipo de metodologías para obtener información realmente útil.

Las metodologías para identificar necesidades y oportunidades de innovación deben ser valoradas desde un enfoque utilitarista y no tanto tecnológico, dado que las tecnologías en las que se apoyan están en constante evolución, lo que no resta importancia a que el propio avance tecnológico haga posible disponer de información cada vez más valiosa. De hecho, la tecnología, materializada en equipos portables, con un peso cada vez más reducido y una invasividad menor, ha permitido la generación y uso de nuevas técnicas que aportan información de interés para la detección de necesidades y oportunidades. Además, el propio desarrollo tecnológico ha generado nuevos escenarios en los que las personas están presentes. Por ejemplo, la aparición de las redes sociales y las correspondientes herramientas de análisis han abierto posibilidades inéditas para la explotación de la información procedente de las personas.

Existe un buen número de metodologías especialmente pensadas para detectar las necesidades relacionadas con las smart cities. En estas metodologías las características, las necesidades, las limitaciones, las aspiraciones y los estilos de vida de las personas proporcionan las claves para la identificación de oportunidades de innovación con garantías reales de éxito en el mercado. La elección de las metodologías y tecnologías a implementar debe realizarse atendiendo a: (1) el realismo requerido en el contexto de estudio, (2) la profundidad de la información a obtener, (3) el nivel de participación del usuario que se necesita, (4) el coste económico que supone y (5) el tiempo de estudio que exige (Figura 1).

 

Cuadro Biomecánica

 Figura 1. Relación entre el nivel de participación de los usuarios, entorno y posibles metodologías.

Aplicadas a la definición de las necesidades del ciudadano, las técnicas englobadas dentro de la etnografía son las que pueden permitir obtener una información de calidad orientada a conocer las necesidades locales de la población. Estas técnicas permiten el estudio directo de personas o de grupos de personas durante un cierto período de tiempo, utilizando la observación o las entrevistas para conocer, a través del trabajo de campo como herramienta básica, sus pautas de consumo y de comportamiento.

Con la aparición de la web 2.0 y de las potentes herramientas de búsqueda de información en internet se han desarrollado las metodologías que componen la netnografía, etnografía en versión online que abarca el análisis del comportamiento libre de los individuos en internet. Estas herramientas son adecuadas para hacernos un mapa a mayor escala de hacia dónde debemos hacer evolucionar los servicios de nuestras ciudades.

Además de esta información obtenida a partir de colectivos concretos o de la huella digital, en ocasiones, puede ser necesario “ir al gemba”, bajar a campo y obtener la información directamente de la interacción del ciudadano con los elementos de la ciudad.  Entre las metodologías que se emplean en condiciones reales cabe hacer especial mención de los denominados living labs. El principio de los living labs es llevar las herramientas de registro y análisis, tradicionalmente empleadas en contextos de laboratorio, al entorno cotidiano de la gente, para convertir las situaciones de la vida diaria en fuentes de innovación. Este principio se sustenta sobre la existencia de tecnologías lo suficientemente fiables y maduras como para pasar inadvertidas. Las metodologías empleadas en un living lab, en comparación con las utilizadas en estudios de laboratorio, presentan una mayor componente tecnológica con el objetivo de extender esos estudios a una población más numerosa, de forma mucho menos invasiva y lo más automatizada posible. El concepto de living lab también tiene su homónimo en la red, los living online labs. Estaremos ante un caso u otro en función del escenario en el que nos encontremos, ya se trate de los escenarios reales de la vida diaria, como los entornos doméstico, laboral, de ocio y diversión, etc., o de los escenarios online o virtuales (redes sociales, portales, blogs, foros, etc.) utilizados como canales de interacción y comunicación entre las personas, en las que reflejan sus opiniones, necesidades, deseos e inquietudes.

Un ejemplo que ilustra la potencialidad de estas nuevas fuentes de información es la combinación de tecnologías que, por un lado, permiten determinar las trayectorias seguidas por las personas y, a la vez, registran su nivel de activación o tensión. De esta forma se puede conocer no solo los patrones de movilidad en ciertas zonas de, por ejemplo, una ciudad sino también las emociones predominantes o el nivel de estrés de los ciudadanos que circulan por ellas. 

Conclusiones

Las smart cities deben estar siempre centradas en las personas de tal manera que la implantación de las soluciones tecnológicas asociadas responda a las necesidades reales de los ciudadanos.  La detección de necesidades de las personas es una etapa clave por su capacidad de aportar valor al proceso de innovación, si bien su complejidad es elevada como consecuencia del nivel de indefinición y ambigüedad de lo que se busca. Existe un gran número de metodologías y herramientas para detectar esas necesidades; el uso adecuado de las mismas nos permitirá diseñar verdaderas smart cities. 

La información de este artículo puede encontrarse ampliada en los libros de ponencias de los Foros sobre Innovación, Economía y Calidad de Vida (http://www.foro-icv.org/documentacion).


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