La ciudad refuerza su liderazgo mundial en innovación pública, tecnologías abiertas y derechos digitales con una estrategia que combina excelencia tecnológica y compromiso democrático

Para el Ayuntamiento de Barcelona la innovación no es una opción, sino una necesidad estratégica para responder con eficacia a los retos presentes y futuros de la ciudad. La administración local asume que los ciudadanos merecen —y exigen— servicios públicos de excelencia, y que la innovación es la herramienta esencial para alcanzarla. “Innovar o desaparecer” es la máxima que guía una transformación profunda, impulsada por el Instituto Municipal de Informática (IMI), que busca situar a la ciudad a la vanguardia de la gestión pública inteligente y sostenible. En ese sentido, en el último año y medio, en el IMI se ha forjado un nuevo modelo que pivota sobre una transformación organizativa y un nuevo plan estratégico que permiten actúe como palanca de la transformación digital asentando fundamentos de la infraestructura y seguridad tecnológicas, e impulsando la adopción de nuevas tecnologías y la innovación en la organización. 

El nuevo modelo se apoya en intensificar una relación de proximidad con el resto de las áreas del Ayuntamiento, integrando físicamente equipos dedicados a la transformación digital en cada departamento y desarrollando un papel clave como referente de innovación digital, canalizando propuestas, impulsando proyectos piloto y compartiendo experiencias de éxito procedentes de otras ciudades. Este enfoque se estructura en torno a tres pilares estratégicos: alianzas estratégicas con centros de innovación e investigación locales e internacionales y colaboraciones con socios tecnológicos claves, desarrollo de nuevos equipos multidisciplinares integrados, a su vez, en comunidades especializadas en nuevas tecnologías y transformación de procesos de gestión de la demanda y provisión de nuevas soluciones tecnológicas centrados en identificar y priorizar las necesidades reales de la ciudadanía y en la creación de nuevos servicios públicos.

Los primeros resultados ya son visibles. Diversas iniciativas surgidas de este modelo se encuentran en fase de consolidación, y el Ayuntamiento trabaja ahora en su expansión a todos los ámbitos de la organización. La innovación tecnológica —especialmente en el ámbito de las TIC, la inteligencia artificial, la automatización o la computación cuántica— se entiende como motor de modernización y como compromiso ético con el bienestar colectivo.

Paralelamente, Barcelona se consolida como capital mundial de las tecnologías abiertas y los derechos digitales. Del 4 al 9 de noviembre, la ciudad acogerá la primera Open Tech Week, un evento decisivo que reúne a instituciones públicas, comunidades digitales y activistas del software libre para reivindicar la soberanía tecnológica como un derecho ciudadano.

El Decidim Fest 2025, organizado por la Asociación Decidim y el Ayuntamiento de Barcelona, mostrará cómo la tecnología puede ser un bien público. Decidim, la plataforma participativa creada en la ciudad, ya es utilizada por 450 instituciones en todo el mundo, con más de 180.000 usuarios registrados y 30.000 propuestas ciudadanas activas.

A este impulso local se suma la mirada global del Mozilla Festival, que vuelve a Barcelona tras 15 años para debatir sobre justicia algorítmica y un internet más humano. La coincidencia entre ambos encuentros simboliza la alianza entre el movimiento local por las tecnologías democráticas y la red global por los derechos digitales.

Además, la ciudad acogerá otros eventos clave, como la Agenda GIGA de UNICEF e ITU o la Conferencia Europea 4d, organizadas para promover una conectividad justa y cuestionar el poder tecnológico dominante.

En este contexto, el Ayuntamiento avanza hacia un Pacto de Ciudad por los Derechos Digitales y las Tecnologías Democráticas, un compromiso colectivo para garantizar una digitalización justa, abierta y al servicio de las personas.

Mientras en la Fira de Gran Via se celebra el Smart City World Congress, escaparate de las grandes corporaciones, la Open Tech Week demuestra que Barcelona apuesta por otro modelo tecnológico: el de las plataformas que no comercian con los datos y de las herramientas digitales que refuerzan la democracia en lugar de debilitarla.

Barcelona no solo innova: reinventa el sentido público de la tecnología y reafirma su papel como referente mundial en innovación democrática y digital.

Con la colaboración del Ajuntament de Barcelona


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