Entrevista a Adrián Martínez y J.M. Robles (Outbarriers)

Adrián Martínez y José María Robles

Adrián Martínez y José María Robles son dos jóvenes granadinos que han credo Outbarriers (sin barreras), una aplicación que permite a las personas ciegas o con problemas de visión poder orientarse y no correr peligro cuando transitan. El suyo es un ‘invento’ basado en el interés social aplicado a la movilidad.

 
“Nuestra aplicación ayuda a la movilidad de los ciegos”

Resuman en qué consiste Outbarriers, su interesante aplicación.

La aplicación se basa en un sistema de balizas que se coloca en los lugares peligrosos y que interactúa con los smartmóviles que lleven las personas ciegas o con problemas de visión. El aparato interactúa automáticamente avisándoles de las barreras o impedimentos que puedan encontrarse en su camino. ¿Cómo? La baliza envía una señal, la App la detecta y emite una alerta sonora, indicando el tipo de obstáculo. También funciona en modo audio, con lo que podría ser utilizado para señalar dónde se encuentran, por ejemplo, las paradas de transportes urbanos, tiendas o restaurantes (hasta puede decirles el menú del día).


Les dieron un premio, ¿no?

Sí, nuestro proyecto ganó el tercer premio FIWARE del Reto Smart Society, celebrado en Sevilla en 2014. Se valoró la labor social que Outbarriers hace por mejorar la calidad de vida de las personas ciegas y con problemas severos de visión, como ocurre con una importante mayoría de las personas mayores. Fueron ellos y sus problemas de movilidad quienes nos inspiraron cuando participábamos en un concurso universitario mientras finalizábamos nuestras carreras de Ingeniería e Informática.


¿Han demostrado en la práctica que funciona? Digamos, ¿hay casos de éxito?

Gracias a nuestro amigo ciego Antonio, ya hemos realizado varias para que la gente pueda ver cómo funciona nuestra aplicación. Colocamos tres balizas Outbarriers en distintos puntos de un trayecto. La primera, por ejemplo, anuncia a qué edificio se accede y cómo se accede, indicando un poco las características arquitectónicas del mismo. La segunda baliza la pusimos junto a una valla que representase una obra o algo parecido. Aquí lo importante es avisar de que hay un peligro e indicar la forma más sencilla de salvaguardarla para poder continuar por el camino. Por último, la tercera baliza indica a modo de información que hemos llegado al destino (por ejemplo, a la consulta de un hospital) y nos cuenta cómo Antonio puede acceder a la silla que tiene preparada.


¿Cómo les fue por el SCEWC?

Fue una gran oportunidad acudir a Barcelona. Nos entrevistamos con diferentes empresas interesadas, como por ejemplo IBM o Microsoft. Somos pioneros en este tipo de desarrollos centrados en la ceguera, y de ahí que también tuviésemos muchas sinergias con la ONCE. Ahora se trata de conseguir la implicación de los interesados y, por nuestra parte, de seguir siendo creativos. Entre otras ideas, tenemos la de crear un museo inteligente para que la gente impedida de visión pueda disfrutar como cualquier persona de lo que se expone.

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