Entrevistas
Entrevista con Ignasi Vilasojana
“Hay un choque entre el alto dinamismo de la tecnología y la capacidad de absorción de la administración”
“Hoy tiene más sentido involucrar a los ciudadanos de manera que puedan opinar. Hay que democratizar la absorción de tecnología y hay que cambiar los modelos de desarrollo de los proyectos”
Con una experiencia de más de una década en el sector de la geofísica, Ignasi Vilasojana es CEO de Worldsensing y cofundador de Sensefields, una empresa que bajo su liderazgo ha crecido hasta llegar a ser un punto de referencia en España en el campo de las tecnologías aplicadas a servicios, y más concretamente en relación a sistemas de sensores que buscan soluciones para dos mercados emergentes: los ligados a conceptos de smart city y de smart monitoring. “Desarrollamos el proyecto”, nos dice Vilasojana sobre Worldsensing, “fabricamos la tecnología y la comercializamos a través de una red de partners”.
Repasando la historia de Worldsensing podemos decir que es una empresa que ofrece un servicio completo.
Somos una compañía con sede central en Barcelona y filial en Londres, fundada en 2008 y que ofrece soluciones que permiten mejorar la movilidad y la gestión del tráfico en dos grandes áreas. Por un lado, Fast Prk, para la gestión de aparcamientos basada en sensores que se instalan en cada plaza de aparcamiento y detectan la presencia de un coche en la plaza de parquing, comunicándolo a un centro de control que ofrece esa información a los ciudadanos para guiarlos a las plazas libres más cercanas. Por otro lado, y en relación a la movilidad, ofrecemos la solución Bit Carrier: monitorar vehículos y personas en las ciudades para determinar sus trayectorias, los tipos de recorrido, los sitios más visitados y el volumen de tráfico que se genera.
¿De qué es capaz Bit Carrier?
Captura la dirección de los teléfonos móviles que llevamos en el bolsillo y, con una serie de antenas instaladas en la ciudad, va capturando los dispositivos móviles. Esto nos permite seguir de forma anónima estos dispositivos y así poder construir mapas en tiempo real del movimiento de personas, de vehículos, incluso de bicicletas, segmentar por el tipo de dispositivo, segmentar por nacionalidad… Las dos soluciones conjuntas nos ofrecen una imagen en tiempo real de lo que sería el tráfico estático y el tráfico dinámico. Es decir, de dónde salen los coches y las personas, a dónde van y dónde aparcan. Todo ello nos proporciona una imagen completa de la ciudad. Estas soluciones se han instalado en distintas ciudades de todo el mundo como Moscú, Sidney, Barcelona, Zaragoza, Panamá City, Río de Janeiro o Buenos Aires.
Háblenos del proyecto llevado a cabo en Castelfranco Veneto, cerca de Venecia (Italia)
En Castelfranco Veneto, el operador de parquing de la ciudad quería mejorar el servicio al ciudadano y su propia operativa. Entonces, lo que nos propuso es instalar la solución Fast Prk que detecta la ocupación en tiempo real de las plazas de parking y, de esta forma, ellos pueden ahora gestionar de manera más eficaz el parking y, a la vez, ofrecer la información a los ciudadanos mediante una aplicación móvil. Además, mediante unos paneles LED en la ciudad, es posible indicar las plazas libres más cercanas.
¿Cómo valoraría el estado del mercado en este sector?
Es un mercado emergente que está empezando a absorber este tipo de tecnologías, pero no olvidemos que son productos nuevos en un mercado nuevo. Hemos estado viviendo muchos años sin tener un sensor de parquing en una ciudad, y ahora absorber esta tecnología resulta complejo. Hay que pensar que estamos hablando de un sector público donde hay múltiples stakeholders. No obstante, la tipología de la tecnología genera una serie de beneficios creativos para la ciudad que permiten generar un tipo de inversión a medio plazo, y eso facilita su producción. La realidad es que en los mercados emergentes, sobre todo Oriente Medio o Rusia, esta tecnología se está absorbiendo más rápidamente porque los aparcamientos están siendo regulados ahora. En Río de Janeiro, por ejemplo, no tenían parquímetros o las zonas de aparcamiento estaban poco reguladas. Allí, aplicar una cierta regulación adoptando la tecnología es más fácil. En Europa la situación es un poco distinta porque la ciudad tiene su propia regulación, es un mercado altamente segregado y hace muchos años que está regulado. Por lo tanto, cambiar cualquier cosa en la operativa es mucho más difícil.
Si nos quedamos en Europa, ¿qué países son los que apuestan mayormente por este tipo de productos?
Seguramente los mercados del sur de Europa, sobre todo por la cultura del uso del vehículo, mientras en el Norte de Europa se percibe este tipo de tecnología como algo que fomenta el uso del vehículo. En Suecia, por ejemplo, se ha prohibido el uso del vehículo en la ciudad.
Su sede está en Barcelona. ¿Qué ofrece esta ciudad que no ofrezcan las demás en el campo de la tecnología?
Estamos en Barcelona porque somos de aquí y además nos parece una ciudad que tiene una serie de requisitos muy interesantes para la compañía. Aquí es relativamente fácil atraer talento, porque es una ciudad que tiene buenas universidades y por lo tanto buen talento local, pero también tiene las condiciones de vida que permiten atraer a mucha gente de todo el mundo. Su aeropuerto tiene buenas conexiones y nos da entrada al mercado latinoamericano y al mercado del sur de Europa. Tenemos talento a un coste aceptable, calidad de vida y, en los últimos cinco años, ha nacido un ecosistema de pequeñas compañías que se dedican a soluciones de Smart Cities. Yo creo que no deja de ser una evolución de la propia arquitectura y del urbanismo de la ciudad. No es una casualidad que Barcelona esté desde siempre a la vanguardia en estas dos disciplinas.
¿Con qué universidades trabajan?
Colaboramos codo con codo con la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC), la Universidad Autónoma de Barcelona, la UOC y la UB.
Hablando del Smart City Word Congress, ¿qué expectativas tienen?
La expectativa es demostrar nuestras capacidades tecnológicas y exponer los proyectos que hemos ido desarrollando en los últimos meses. Lo vemos sobre todo como un punto de encuentro con nuestros partners. Para mí no deja de ser un espacio de networking muy importante.

¿Han participado en otras ferias en el extranjero?
Sí, somos asiduos a distintas ferias de los países donde estamos presentes. Cada una tiene sus particularidades, pero la de Barcelona tiene un ingrediente más que le aporta valor añadido: la internacionalidad. Creo que es un poco un Mobile World Congress de dimensiones más reducidas, muy enfocado a una visión estratégica global y que marca tendencia. Es por eso que tenemos que estar.
¿Hacia dónde cree que nos lleva esta efervescencia del mercado Smart?
Yo creo que hemos pasado el primer punto álgido, y que ahora estamos en la fase donde realmente se racionaliza la absorción de tecnología para la puesta en marcha de servicios inteligentes. Las ciudades y las compañías están aprendiendo a trabajar juntos en este nuevo modelo, porque al final no deja de ser un nuevo modelo. Es parecido a lo que ocurrió hace unos 25 años cuando los ayuntamientos adoptaron los ordenadores, los CRC o los CRN, o sistemas de gestión interno, o se crearon departamentos específicos de informática y proveedores específicos de informática. Yo creo que estamos en el mismo contexto 20 años después.
Como todos los procesos innovadores, necesita tiempo para implantarse…
Cierto. Además, ahora asistimos a un choque entre el alto dinamismo de la tecnología y la capacidad de absorber tecnología por parte de la administración. En otras palabras, es el choque entre los tiempos de las administraciones, que pueden ser muy largos, y los tiempos de la tecnología, hechos de cambios muy rápidos y constantes.
¿No cree que hay también un problema a la hora de comunicar al ciudadano los beneficios de la filosofía Smart?
Sí. Hoy tiene más sentido involucrar a los ciudadanos de manera que puedan opinar. Hay que democratizar la absorción de tecnología y hay que cambiar los modelos de desarrollo de los proyectos. Por ejemplo, en una ciudad del Silicon Valley se está involucrando a la pequeña industria local y a los ciudadanos para crear su Smart Lighting. Lo están haciendo en un consorcio donde se desarrollan soluciones para los próximos 20 años. ¡No han ido a la Philips y le han comprado una farola!

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