Dentro de la organización de las ‘smart cities’, el transporte es una de las áreas de más calado y relevancia: entra en todas las ecuaciones donde se trata de resolver la función ‘smart’

El transporte está en el origen de algunos de los problemas endémicos de las ciudades. Sean grandes o pequeñas, los atascos, la polución o los accidentes son efectos colaterales no deseados del uso del coche como medio preferido para la movilidad. Tradicionalmente se han diseñado medidas para racionalizar el uso de los vehículos, como fomentar el transporte público, invitar a usar coches con alta ocupación de pasajeros, crear sistemas de transporte compartido o en régimen de pago por uso, sin olvidar medidas restrictivas como la prohibición para circular determinados días según la matrícula, o la limitación de la velocidad máxima para reducir la emisión de gases contaminantes.

Según cifras del pasado mes de abril de 2013, había en el mundo más de 530 servicios públicos de bicicletas en 49 países con más de 500.000 bicis disponibles. El crecimiento de esta modalidad de transporte ha sido exponencial, con un ritmo de adopción que se va ‘contagiando’ de país a país o de región a región. Sin ir más lejos, Estados Unidos está acelerando el despliegue de servicios de transporte sobre dos ruedas, y las ciudades de Europa tradicionalmente reticentes a este tipo de movilidad empiezan a ceder ante los argumentos de un sistema de transporte en el que la mayoría sale ganando. Es cierto que en condiciones climáticas adversas, o con una orografía complicada, existe una resistencia inicial comprensible hacia el uso de la bicicleta, pero en la práctica se trata de adquirir hábitos. Puede costar un poco al principio, pero sin ir más lejos en Alemania u Holanda se usa la bicicleta incluso con nieve. Y los países con una mejor predisposición y mejor preparados para el uso de la bicicleta son precisamente Holanda y Dinamarca, junto con Alemania o Bélgica, representados a través de ciudades como Ámsterdam, Copenhague, Burdeos o Berlín. España tiene algunas ciudades dentro de los ranking, como Barcelona o Sevilla, reconocida a nivel mundial por la rapidez y la solvencia con la que ha afrontado el despliegue de una infraestructura adecuada para el transporte en bicicleta. Otro ranking, el de la Federación Europea de Ciclistas, pone a Suecia en el tercer lugar, Finlandia en el cuarto, dejando al Reino Unido en el décimo puesto. Sea como fuere, las ciudades más amigables con la bici están sobre todo en la parte norte de Europa.

bicicletas urbanas

Beneficios para la ciudad inteligente 

La modificación de las ciudades para posibilitar el uso de la bicicleta como medio de transporte supone un gasto, eso está claro, pero existen estudios que indican que los ahorros derivados del uso de la bicicleta son cuantiosos y además suponen un beneficio en aspectos relacionados no tanto con la dimensión económica como con la mejora de la calidad de vida urbana.

En cuanto a estudios económicos, la Federación Europea de Ciclistas (ECF o European Cyclists’ Federation) ha hecho cálculos que muestran que el uso de la bicicleta por parte de un 7,4% de la población en la Unión Europea supondría un ahorro de 200 billones de euros al año (unos 400€ por cada habitante de la Unión Europea). La contribución más importante a este ahorro provendría del ahorro en el gasto sanitario, con unos 110 billones de euros, calculados usando la herramienta para el cálculo de ahorro económico relacionado con la salud (Health Economic Assesment Tool o HEAT) aplicado al ciclismo, desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo es conseguir que el 15% de la población en la UE use la bicicleta como medio de transporte habitual.

Otros informes, como el elaborado por la Liga de Ciclistas Americanos (League of American Bicyclists) en 2009 titulado ‘The Economic Benefits of Bicycle Infrastructure Investments’, también refuerza la tesis sobre los efectos positivos derivados de implementar políticas que favorezcan el uso de la bicicleta como medio de transporte.

El informe ‘Calculating the economic benefits of cycling in EU-27’, de junio de 2013, desglosa las cifras de beneficios económicos asociados a la bicicleta en apartados: salud, aumento de la fluidez del tráfico, ahorro de combustible, reducción de las emisiones de CO2, reducción de la polución del aire, reducción de la contaminación acústica, favorecimiento de la industria del turismo y favorecimiento de la industria de la bicicleta. Las dos últimas suponen para la Europa de los 27 (EU-27) un impacto favorable de 62 billones de euros y el resto, entre 143 y 155 billones de euros. De nuevo, el mayor impacto proviene del sector de la salud y la sanidad. En total se calcula que la repercusión económica del uso de la bicicleta en EU-27 por parte del 7,4% de la población que usa este medio de transporte alcanza hasta 217 billones de euros. En el informe completo se detallan las cantidades con más precisión.

El impacto positivo no sólo es en Europa. Según el Benchmark Report de 2014 de la Alliance for Biking and Walking en Estados Unidos, por cada dólar invertido en el transporte mediante bicicleta, se obtienen 3 dólares de beneficio en áreas relacionadas con la salud. En este mismo informe se ofrecen cifras que hablan de ahorros de cientos de millones de dólares de beneficio como resultado de la reducción de la obesidad. En concreto, la obesidad cuesta a cada americano una media de 180 dólares al año. Si solo uno de cada diez americanos adoptara hábitos de transporte como la bicicleta se ahorrarían 5.600 millones de dólares al año en conjunto. Cifras obtenidas en Londres (Reino Unido) también están presentes en el informe y hablan de una reducción de los días de baja laboral de las personas que usan la bicicleta para ir al trabajo. Concretamente se pasa de 8,7 días por año a 7,4 días para los usuarios de la bicicleta, lo que redunda en unos 204 millones de dólares de ahorro por año.

En Australia, en la región de Queensland, el Departamento de Transportes y Carreteras pone la bicicleta en el contexto del mantenimiento de la red de carreteras, con un coste de unos 27 millones de dólares australianos por día laborable, una cifra que se reduce con el uso de la bicicleta, menos agresiva para el asfalto. Además, los atascos suponen un coste de 5.000 millones de dólares australianos por año, que se reducirían con un uso habitual de la bicicleta.


Más argumentos positivos que negativos

Desde luego, existen contrapartidas para el uso de la bicicleta. No es un medio de transporte apto para todos los públicos, especialmente aquellas personas con problemas de movilidad. Aspectos que pueden parecer intrascendentes como el de la transpiración, en la práctica son un obstáculo que hace que no se use la bicicleta cuando hay probabilidades de llegar sudado al trabajo o a un evento social. Por otro lado, la convivencia en las vías urbanas de los coches con los ciclistas expone a estos últimos a la polución de los escapes de un modo especialmente intenso, aunque informes como los realizados por el British Medical Journal para la ciudad de Barcelona indican que, con todo, la bicicleta es más beneficiosa que contraproducente para la salud de una ciudad y sus ciudadanos.

Beneficios de la bicicleta

La bicicleta como medio de transporte urbano permite mejorar la forma de disfrutar de las ciudades, tanto a los que usan la bicicleta como al resto de los habitantes gracias a la reducción de la contaminación o la reducción de ruido inherente al uso de un sistema de transporte silencioso. Económicamente se reducen gastos derivados de los efectos nocivos de la polución sobre las personas o las obras públicas o la calidad y la limpieza del aire.

  • Es un medio de transporte limpio y amigable con el medio ambiente
  • Es silenciosa
  • Mejora la forma física y contribuye a reducir el gasto médico
  • Los atascos no suelen ser un problema
  • Reduce la dependencia de combustibles fósiles
  • Permite transportar objetos
  • Supone una fuente de ahorro indirecto para las ciudades y los estados

Aproximaciones a la movilidad en bicicleta en las ciudades

La forma más inmediata de adopción de una estrategia de movilidad sobre dos ruedas es la adquisición de una bicicleta en régimen de propiedad. La industria de la bicicleta está suficientemente desarrollada como para ofrecer prácticamente una solución para cada necesidad. Desde modelos hechos a mano y a medida, pasando por propuestas con materiales tan exóticos como el bambú o la madera, hasta bicicletas muy económicas plegables al alcance de todos los bolsillo. Con motor eléctrico o sin él, con desarrollos variables o una sola marcha, hay decenas de marcas disponibles con precios desde apenas 100 € hasta varios miles. No es el objeto de este artículo centrarse en esta modalidad, aunque desde el punto de vista tecnológico y de diseño industrial, hay que decir que se pueden encontrar auténticas joyas tecnológicas con un grado de excelencia y madurez admirables.

En entornos urbanos, sin ir más lejos, las bicicletas óptimas son las plegables. Como marcas de referencia se pueden citar Brompton, Dahon  y btwin  dependiendo de la inversión que se quiera realizar en este medio de transporte. Ya sean miles de euros o unos cientos de euros.

Brompton S6L Barcelona

Brompton S6L Barcelona Edición Limitada
El precio de 1.599€ te da acceso a una edición limitada de las prestigiosas bicicletas Brompton inspirada en la ciudad de Barcelona. El modelo de partida es el S6L con cambio de 6 velocidades y un peso de menos de 12 Kg.

Dahon Mu Rohloff


Dahon Mu Rohloff
Con un precio de 3.995€ la Mu Rohloff de Dahon es todo un alarde de tecnología para la movilidad urbana. Transmisión por correa, cambio de 14 velocidades, frenos de disco, ligera y resistente, poco más se puede pedir.

Btwin TILT 720
Btwin TILT 720 Auto Folding Bike
El precio de esta bicicleta es de 549,95€, con tracción por correa, cambio de dos velocidades y transporte fácil una vez plegada mediante un sistema “Pop-up” que se completa en cuestión de segundos.

 

Algunos enlaces de interés

Portal de PBCS Urban Solutions

Estudio sobre la polución y ciclistas

Alliance for Biking and Walking

League of American Bicyclists

BMJ (BRistish Medical Journal) Estudio sobre el impacto de la contaminación en la salud de los ciclistas en Barcelona (2011)

European Cyclists’ Federation

Portal de BiciMad

Portal de bicing

 


Más Leído

We use cookies

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.