Los servicios de bicicletas públicas: un vistazo a golpe de pedal

Bicicleta Moderna

Su origen puede datarse en el año 1973, cuando la crisis del petróleo

Barcelona empezó con Bicing en 2007 y ahora ya cuenta con 6.000 bicicletas

La segunda opción para la adopción de la bicicleta como medio de transporte es a través de sistemas de bicicletas públicas desplegados por cada ciudad concreta. El origen de este tipo de servicios se puede localizar en el año 1973. Si bien el uso de la bicicleta estaba extendido durante los años 50, el aumento del nivel de vida en los años 60 y 70 originó la adopción del coche como medio de transporte en detrimento de la bicicleta.

Pero con la crisis del petróleo en el año citado, el gobierno volvió a fomentar el uso de las dos ruedas en países como Holanda o Dinamarca. Desde entonces, el uso de la bicicleta se ha integrado en su cultura, con cifras que hablan de un uso habitual de este medio de transporte de más del 30% de la población en ciudades como Copenhague, La Haya o Ámsterdam. Para hacerse una idea de la magnitud, la adopción de la bicicleta en Europa es de menos de un 8% de media, y en EEUU está rondando el 1%.

Hasta entrado el siglo XXI, los intentos por desplegar servicios de uso compartido de las bicicletas tuvieron poco éxito con la excepción de Dinamarca, donde Copenhagen City Bikes consiguió ponerse en funcionamiento en 1995 hasta que fue cancelado en 2012, para ser sucedido por un servicio mejor con bicicletas eléctricas, GPS con pantalla o anti robo electrónico (Bycyklen). El mal uso por parte de los ciudadanos (algunos), y las escasas o nulas medidas de protección de las bicicletas hicieron que incluso en países que tradicionalmente destacan por su civismo, se produjeran robos y usos inadecuados que dieron al traste con estas iniciativas. A partir de los primeros años del siglo XXI se desplegarían servicios en las principales ciudades del mundo. Barcelona, a modo de referencia, comenzó a ofrecer el servicio Bicing en marzo de 2007. BiciMad, el servicio de Madrid comenzó en junio de este año 2014; el servicio de New York comenzó a operar en mayo de 2013 y el de San Francisco, en agosto. Estados Unidos está tomándose muy en serio el transporte en bicicleta y el ritmo al que está desplegando servicios en ciudades es espectacular, con más de 20 ciudades implicadas en ofrecer esta tipo de movilidad en 2014.

En China se mueven por otros parámetros. Servicios como los de Hangzhou cuentan con 65.000 bicicletas para una población de unos 6,5 millones de habitantes. En la ciudad china de Wuhan tienen 90.000 bicis y en Shanghái 20.000. La ciudad europea con más bicicletas disponibles es París con unas 20.600 (contando París y otras ciudades francesas con este sistema) y Barcelona cuenta con una nada despreciable cantidad de 6.000. Madrid tiene 1.580. El servicio con más bicicletas en Estados Unidos es el de New York, con más de 6.000.

La implantación de los servicios de bicicletas compartidas se empieza a consolidar en torno a empresas que se especializan en el despliegue e incluso la gestión y el mantenimiento del sistema una vez implantado. Una de estas empresas, responsable del despliegue de algunos de los servicios más recientes en el mundo, es Public Bike System PBSC Urban Solutions, con proyectos a su cargo como los de Londres, New York, Montreal, Toronto o el área de la Bahía de San Francisco, en asociación con otras compañías llegado el caso, como Alta Bicycle Share . En Estados Unidos, Boulder B-Cycle tiene proyectos en más de 20 ciudades en Estados Unidos. La empresa que gestiona el servicio en Barcelona, así como en Oslo, Estocolmo, Milán o Perpiñán, es Clear Channel, y en Madrid el servicio BiciMad  fue adjudicado, tras un proceso de concurso, a la empresa Bonopark.

El caso de Madrid

Con más de 530 sistemas de bicicletas compartidas en el mundo, es complicado dar una referencia completa de todos ellos. El más reciente de los sistemas implantados es el de Madrid, denominado BiciMad. Tras años de espera, este pasado mes de julio se puso en marcha definitivamente con 123 estaciones y 1.580 bicicletas… y un buen número de problemas iniciales que redundó en un incorrecto funcionamiento del servicio durante las primeras semanas. Si una ciudad pretende ser ‘smart’, es preciso cuidar todos los detalles y dimensionar la tecnología, el despliegue, las infraestructuras e incluso las tarifas de un modo inteligente y racional, tomando decisiones coherentes y óptimas. En otra parte de este reportaje se hace un análisis de las decisiones y las condiciones de uso de BiciMad, como servicio más reciente y cercano de bicicletas públicas.

Carril Bici

La transformación de las ciudades para el uso de la bicicleta

Como punto de partida para la adopción de una política de movilidad en bicicleta está la adecuación de las ciudades para el uso de este medio de transporte. Tanto a nivel normativo para hacer que estos vehículos compartan con los vehículos a motor las vías urbanas con pleno derecho o se puedan transportar bicicletas en otros transportes públicos (metro por ejemplo), como a nivel urbanístico creando carriles específicos para las bicicletas, así como zonas de aparcamiento especiales. Como ejemplo de referencia de este acercamiento urbanístico está el estudio realizado por RAFAA Architecture and Design para la ciudad de Copenhague para la implantación de un sistema de bicicletas compartidas (http://www.rafaa.ch/rafaa/Copenhagn.html) donde se contempla el proyecto tanto en la dimensión del diseño industrial de las bicicletas como en la de la transformación de los espacios urbanos para integrar las estaciones de aparcamiento de modo que encajen perfectamente en los espacios urbanos.

A nivel normativo y en el campo de los incentivos, Francia acaba de anunciar un plan para pagar dinero a los trabajadores que vayan a la oficina en bicicleta. Las empresas son las encargadas de dar el dinero en forma de 25 céntimos de euro por cada kilómetro recorrido. Ya existen en Dinamarca, Holanda o el Reino Unido iniciativas que benefician fiscalmente a los usuarios de bicicletas, o eximen de impuestos la compra de una bicicleta. Pero el hecho de pagar dinero es peculiar. El objetivo es incentivar el uso de la bicicleta hasta alcanzar cifras en torno al 50% de los trabajadores.

Una vez que se ha dotado a las ciudades de normativas y espacios para las bicicletas, es cuando realmente se puede empezar a construir una movilidad sostenible, ya sea mediante adquisición o mediante el uso de servicios de bicicletas públicas o de alquiler.

Existen casos de éxito sin necesidad de irse a los países nórdicos. Sevilla es una referencia a nivel mundial en políticas de potenciación del transporte sostenible. Zaragoza ha hecho un trabajo destacado también, así como Barcelona, donde el sistema Bicing funciona desde el año 2007 de un modo habitual y con una aceptación popular excelente. Madrid es la ciudad que más recientemente ha puesto en marcha su sistema de bicicletas públicas (BiciMad), aunque con unas medidas un tanto apresuradas en lo que a preparación de las vías urbanas se refiere, así como en el modelo de negocio elegido. Concretamente, se ha dado prioridad a la convivencia entre coches y bicicletas en los denominados ‘carriles 30’, donde circulan tanto los vehículos convencionales como las bicicletas, con preferencia de estas últimas. Apenas sí hay carriles-bici desplegados y por otro lado la calidad del asfalto es cuestionable en muchos tramos de las vías urbanas, con socavones importantes y una notable degradación de la capa asfáltica que deja la grava al descubierto.

Ciudades del mundo: un cuadro comparativo

Los datos están sacados o bien de las propias webs de los diferentes servicios o de Wikipedia y otros artículos donde se analizan apartados concretos como el de las bicicletas. El número de estaciones y bicicletas es un dato dinámico que en los servicios consolidados varía de acuerdo con las políticas de expansión y mantenimiento de cada ciudad. Como conclusión a primera vista está la incomodidad de usar bicis bastante pesadas en media, a cambio de ser más robustas y estables. Los primeros 30 o 45 minutos son gratis en casi todos los servicios con la excepción de BiciMad. En todos los servicios se pueden hacer tantos trayectos de 30 minutos gratis como se desee siempre que se deje un tiempo variable entre trayectos que pueden ser de 10 o 15 minutos o menos dependiendo de la ciudad. A medida que se aumenta el tiempo de uso se cobran cantidades incrementalmente más elevadas para evitar que la bici se use para otras tareas aparte de moverse de un punto A, a un punto B. Por ejemplo, en San Francisco se llegan a cobrar hasta 7 dólares por cada 30 minutos adicionales.

Datos de Bicicletas

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