EMT: transporte urbano ‘smart’ para Madrid (1)

EMT Madrid

Recientemente se ha señalado que las ciudades representan tres cuartos del consumo mundial de energía y el 80% de las emisiones de CO2, lo que hace que representen, sin ninguna duda, el mayor reto de política medioambiental a acometer.

No ha de extrañarnos, pues, que estén abordando una revolución en sus infraestructuras que les permita acompasar el desarrollo de sus plataformas energéticas, con el surgimiento de sistemas de transporte urbano más ‘inteligentes’. En esta primera entrega se analizan la realidad y los retos de la Empresa Municipal de Transporte de Madrid (EMT).

1.- Introducción


Para muchos, la ambiciosa y amplia visión de la ciudad ‘smart’ no puede ser considerada de otro modo que una utopía, habida cuenta de que en ellas, se nos dice, contaremos con centros urbanos ultra-eficientes cuya gestión se optimizará a partir del análisis en tiempo real de billones de datos independientes, dando lugar a, entre otros logros, redes de transporte público integradas capaces de reducir drásticamente los tiempos de transporte en las ciudades y las congestiones de tráfico, liberando gratuitamente horas de calidad de vida para los ciudadanos. Si, además, se pretende que estas Smart Cities también sean Green Cities, aún parece que nos adentremos más en los mundos de la fantasía y la ciencia ficción. Frente a esta visión tenemos otra menos utópica y más real: la contaminación aérea ya adquiere valores alarmantes en las grandes urbes de Asia, América del Sur, y África y, sin alejarse tanto, simplemente en Madrid y Barcelona, los datos que tenemos sobre contaminación y mala calidad del aire invitan a actuar de forma inminente.

La realidad es que no estamos tan lejos de lograr el sueño de un transporte urbano Smart y Green. Las nuevas y limpias tecnologías que deseamos emplear en nuestras ciudades pueden implementarse en el marco de una estrategia integradora e inteligente de instrumentos informatizados; en el caso concreto de los sistemas de transporte, la circulación por nuestras calles de vehículos eléctricos, que respeten la calidad del aire y reduzcan el consumo de energías no renovables, requiere que ciudadanos y municipios actúen conjuntamente en lo que se refiere a los diferentes flujos de información que ambos generan simultáneamente. La clave descansa en el desarrollo de actuaciones conjuntas e integradoras sobre los nuevos medios de transporte y sobre los sistemas de tratamiento de la información.

Respecto a los nuevos equipos, cada vez contamos con mayor evidencia empírica de los logros alcanzados por éstos en lo que se refiere a la mejora de la calidad del aire y la reducción de emisiones de CO2 en los núcleos urbanos. Estos equipos pueden comunicarse entre sí y con sus usuarios, gracias a la integración con sensores medioambientales, vehículos eléctricos, redes modernas de gestión informatizada de transportes públicos, generación de energías renovables in situ y sistemas de ahorro y recuperación de energía. Nos referimos, sobre todo, a los sistemas de tratamiento de la información y, como se indica más arriba, nuevos vehículos y nuevas tecnologías de la comunicación han de caminar de la mano. Así, la utilización de vehículos de forma más productiva puede proporcionar igual o mejor acceso al servicio público, con una reducción de la carga de horas de conducción de entre el 46 y el 84 por ciento. Y, afortunadamente, como podemos intercambiar más información sobre nuestros hábitos de consumo, es posible expandir y reforzar nuestras opciones de movilidad.

En este artículo queremos ilustrar a los lectores de la revista con el ejemplo concreto del camino que ha iniciado a recorrer la empresa municipal de transportes de Madrid, la EMT. Comenzamos situando a la empresa en el marco normativo en que ha de actuar, para continuar con una rápida descripción de las novedades tecnológicas incorporadas recientemente en sus autobuses, que disminuyen su huella medioambiental, y pasar después a aportar algunos ejemplos de los sensores inteligentes que se están usando ya para conectar mejor a los ciudadanos, la EMT y el Ayuntamiento, y cuyo uso adecuado contribuirá a hacer de la EMT la empresa de transporte Smart a la que aspira la ciudad de Madrid.

 

2. Un marco legislativo para dotar de inteligencia al transporte urbano de pasajeros

El 70% de la población europea vive en las ciudades y en ellas se genera el 80% del PIB de la UE. En estas ciudades existe un problema interno de movilidad: ésta sigue resultando ineficiente porque depende en gran medida del transporte privado, y por ello la evolución hacia una movilidad sostenible es lenta. La UE está muy ocupada en la creación y el desarrollo de las condiciones adecuadas para fomentar una movilidad sostenible, como queda de manifiesto en el “paquete de medidas para la Movilidad Urbana” que se presentó en diciembre de 2013. Previamente había creado el Observatorio de la movilidad urbana a partir del Plan de Acción de Movilidad Urbana de 2009, generando la plataforma virtual ELTIS para poder debatir, intercambiar información y acceder a contenidos diversos. Junto a este proyecto destaca otro, conocido como URBACT, que funciona de forma semejante para el intercambio de buenas prácticas en el marco del desarrollo urbano sostenible. Un tercer proyecto impulsado igualmente por la Comisión Europea, CIVITAS 2020, pretende impulsar las políticas y tecnologías innovadoras que ayuden a lograr una movilidad urbana que cumpla con los dos objetivos prioritarios de ser eficiente y competitiva.

Dentro de este amplio marco, conviene recordar que la organización de la movilidad urbana es competencia de las autoridades locales. Cada ciudad debe fijar planes y proyectos que se adapten bien a su circunstancia particular, y este ejercicio se articula en el PMUS, o Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que está guiado, en palabras de la Comisión, por “el fomento de un desarrollo equilibrado y una mejor integración de los diferentes modos de integración urbana”.

En el caso concreto de Madrid, se trabaja dentro del ámbito delimitado por el Sistema de Transporte Inteligente de Madrid (STIM). Recordemos que Madrid y su área metropolitana conforman la tercera ciudad más poblada de la UE y en 2012 encabezaba la lista española de ciudades españolas en materia de sostenibilidad, con 1.000 puntos (KPGM). Esta primera posición se atribuía a la alta puntuación lograda en distintas categorías, tales como emisiones de CO2 y movilidad, aún cuando existen otros criterios en los que se obtuvieron posiciones intermedias, como en aquellos referidos a la calidad del aire y la eficiencia energética de los edificios residenciales. Este estudio señala que las emisiones de CO2 son muy reducidas si consideramos el tamaño de la ciudad y, de hecho, las emisiones per cápita se encuentran 5,6 tm por debajo de la media nacional. Dentro de estas emisiones, la cifra más importante es aquella que proviene del transporte por carretera, que en 2008 suponía un 41,4% sobre el total.

Considerando particularmente el aspecto de la movilidad, Madrid posee una de las redes más extensas y modernas del mundo que permite que el 74% de la población se desplace al trabajo en transporte público en detrimento del vehículo privado, fenómeno realmente llamativo considerando el tamaño de la ciudad. La densidad de la red de transporte es de 2.813 m/km2, ratio que desciende si se considera la población, pudiendo implicar la eficiencia de la red.

 

Madrid posee una de las redes más extensas y modernas del mundo: el 74% de la población puede desplazarse al trabajo en transporte público

 

El Real Decreto 102/2011 de 28 de enero fija los niveles críticos que no se deben superar para cada uno de los distintos contaminantes del aire. En el caso del NO2 el valor límite anual es de 40 μg/m3. En numerosas ocasiones Madrid supera el umbral de alerta, situación que ha sido denunciada en varias ocasiones por organizaciones ecologistas. Esto implica que se debe realizar un gran esfuerzo por parte de la Administración, y de todos los sectores que conforman la ciudad, para conseguir una reducción drástica.

 

3.- Los nuevos autobuses

Ante esta situación, en la que es necesario ofrecer un transporte sostenible y de calidad, es fundamental disponer de los autobuses adecuados para prestar el servicio. Esta necesidad se plantea en un contexto socio económico complejo, que ha exigido la racionalización del gasto. Esta racionalización del consumo de energía, también demandada por Europa, ha supuesto un reto dinamizador para la Empresa Municipal de Transporte de Madrid, EMT.

En la medida de lo posible, se renovó la flota, adquiriendo vehículos propulsados por Gas Natural Comprimido (GNC), siendo la entidad europea con mayor cantidad de autobuses de este tipo: cuenta con cerca de 400 vehículos de este tipo, lo que supone un 40% sobre el total y algunas líneas, como por ejemplo la 27, prestan su servicio exclusivamente con estos autobuses. Con ellos co-existen algunos vehículos híbridos GNC-eléctricos y, en menor medida, híbridos de diesel-eléctricos reconvertidos en 2011. Cuando no se ha contado con presupuesto suficiente, se ha procedido a revisar y renovar los catalizadores en el mayor número posible de autobuses. Así, en virtud de esta iniciativa, se ha conseguido que algunos vehículos que cumplían con la normativa Euro III pasen a cumplir la Euro V, reduciéndose el volumen de emisiones sin realizar grandes desembolsos adicionales.

La empresa dispone a su vez de un autobús ‘start-stop’ ya en pleno funcionamiento, cuyo motor se apaga y arranca automáticamente en cada parada gracias a un supercondensador. El uso de este tipo de autobuses, según las pruebas que se han realizado, podría dar lugar a un descenso del consumo de combustible y de las emisiones en un 7%. En resumen, la EMT, a través de la aplicación de estas nuevas medidas, ha logrado en el período 2011-2013 dejar de emitir 590 toneladas de NO2 a la atmósfera, dato relevante, considerando la calidad del aire de la ciudad en lo que respecta a determinados contaminantes.

El tercer tipo de intervenciones han ido encaminadas a renovar la carrocería interior para facilitar el acceso con silla de ruedas o carritos de bebé, fomentando con ello el uso del autobús en estos colectivos y proporcionando una imagen de mayor orientación al ciudadano y más lograda calidad en la prestación del servicio. En este sentido, no está quizás de más recordar que el interior de los autobuses está pensado al milímetro, de modo que las personas con movilidad reducida puedan utilizar el servicio de autobuses sin ningún problema. Entre estas medidas podemos citar, a modo de ejemplo, que los pulsadores están grabados en braille, la existencia de asientos reservados para personas con movilidad reducida, las rampas de acceso al autobús y la señalización de todo ello con pictogramas.

 

4.- El Internet de las cosas (IoT) y el transporte urbano inteligente

La EMT ha hecho un gran esfuerzo para poder integrar las innovaciones procedentes de los sensores inteligentes y los mecanismos IoT, ya sea individual o conjuntamente con otras empresas, aspirando a prestar numerosos servicios adicionales que pueden resultar muy atractivos al pasajero.

Para lograr hoy todo el potencial del transporte urbano inteligente de pasajeros la EMT había de buscar la forma de adquirir instrumentos anexos, tales como teléfonos inteligentes, sensores y hardware diverso a bordo de los vehículos, que faciliten la recogida, el intercambio y el proceso continuo de datos sobre movilidad, como por ejemplo los datos sobre el tráfico, las condiciones meteorológicas, las plazas disponibles de aparcamiento, los vehículos circulando con plazas para compartir, etc. Todos estos parámeros habrían de ser procesados de forma inteligente en una gran ‘parrilla’ de datos interconectados. Pensemos, además, en sensores de temperatura y calidad del aire, para que la temperatura de los autobuses sea la correcta, iluminación alimentada por LEDs, ambientadores, etc.

Pues bien, algunos de estos elementos son ya una realidad en la EMT. Así, a principios de 2012 la empresa estableció una Plataforma de Open Data, que ofrece información en tiempo real para que terceros puedan utilizarla en el desarrollo de nuevas aplicaciones. El éxito se puede medir en el hecho de que la plataforma, según datos de la empresa, recibe cuatro visitas por segundo.

 

Madrid

 

También en ese mismo año se consiguió un acuerdo con Google Transit para poder integrar la aplicación y ofrecer en tiempo real información de incidencias y avisos, además de poder planificar nuestro recorrido gracias al geoposicionamiento de los autobuses.

En el año 2013 se lanzó una aplicación para Smart TV, concretamente para Samsung, Philips y LG, que en los primeros meses recibió 4.000 descargas. Igualmente se instalaron algunas paradas con acceso a internet, que posteriormente continuaba dentro del autobús, ya que el 100% de la flota ofrece WiFi gratis. En estas paradas, además, se instalaron Paneles de Mensajería Variable de tinta electrónica, que son mucho más versátiles que los comunes y además consumen menos energía, por lo que pueden alimentarse con energías renovables. También en 2013 se puso en marcha un proyecto, que hoy se encuentra extendido prácticamente a la totalidad de las paradas, conocido como Smart Madrid que ofrece, gracias a la tecnología NFC y códigos QR, información sobre tiempos de espera y de interés turístico con tan sólo acercar el móvil a la marquesina.

 

En 2012 estableció una Plataforma de Open Data, que ofrece información en tiempo real para ser utilizada en el desarrollo de nuevas aplicaciones

 

Recientemente, la empresa ha colaborado en el desarrollo de Madrid Navigator, una aplicación válida para desplazamientos tanto a pie como en autobús. Esta aplicación es fruto del trabajo de la EMT y de sus socios europeos en el ámbito del consorcio GAMBAS (Generic Adaptive Middleware For Behavior-Driven Autonomous Services).

Esta nueva aplicación proporciona toda la información sobre el autobús que se ha de tomar o dónde bajar del mismo. Se puede obtener incluso búsquedas de lugares de Madrid aún sin conexión a internet. En efecto, una vez que se ha seleccionado el punto al que se desea ir, la aplicación indica al usuario hacia qué parada debe dirigirse y le avisará de cuándo llega el autobús, así como de las paradas del trayecto y en cuál deberá descender. Todo esto se mostrará a través de indicaciones en la pantalla o con avisos de audio con auriculares en su defecto. Para algunas líneas incluso ofrece información sobre la ocupación del autobús, de modo que si éste muestra una alta ocupación, se puede elegir una ruta alternativa. Se trata de una aplicación gratuita, si bien por el momento sólo está disponible para dispositivos Android.

Desde marzo de 2015 está en marcha un experimento sobre cómo poder pagar a través de los dispositivos móviles, en la que 50 usuarios comprobarán la utilidad y la funcionalidad de este nuevo sistema, con lo que puede ser una realidad muy próxima. Este experimento es un ejemplo de cómo se va procesando en la incorporación de nuevas tecnologías IoT pues la EMT fue de las primeras empresas en facilitar el uso del autobús a través de tarjetas sin contacto gracias a la tecnología NFC, en el año 2010. No obstante, como se pudo ver en el Nº 11 de esta publicación, Madrid no sería la primera ciudad en incorporar este sistema de pago, ya que en Logroño y Valencia esto es ya una realidad muy bien aceptada por los viajeros.


5.-Un poco de paciencia y confianza, por favor

El municipio de Madrid, como tantos otros municipios europeos, se enfrenta en 2015 a presupuestos austeros. Los recortes de los últimos años llevan a los consistorios a priorizar decisiones de rescate del día a día, frente a las actuaciones basadas en la planificación estratégica: el apetito por los proyectos ambiciosos ha decaído notablemente. Adicionalmente, el hecho de que las actuaciones relacionadas con las Smart Cities afecten simultáneamente a distintas áreas de servicios municipales da pie a que los diversos ‘silos de competencias y conocimientos’ se erijan en barreras institucionales que encarecen y ralentizan una gestión eficiente de los proyectos vinculados a las diversas iniciativas Smart, como la del Transporte Inteligente que aquí traemos a colación. Y, además, hay un problema adicional, de difícil solución, que es el asociado a la falta de visión que a veces presentan las autoridades municipales. En el caso de los autobuses urbanos, llama la atención el limitado uso que se hace aún del IoT para lograr una mayor integración de los ciudadanos. La tercera edad, la infancia, los emigrantes… Todos ellos son núcleos de población a los que las ‘smart cities’ pretenden atender prioritariamente. Sin duda, las aplicaciones y los sensores ya desarrollados para su utilización en el autobús podrían ser usados para informar, entretener, preparar, reunir, alegrar -y un largo etcétera de posibilidades- a tantos ciudadanos que, a día de hoy, se sienten náufragos en las islas que su barrios componen en el archipiélago de las grandes ciudades y urbes metropolitanas como Madrid.

Obviamente, la inversión a realizar para acercar el IoT a los ciudadanos y que pase a ser el IoT&C (Internet de las cosas y de los ciudadanos) es alta, y no es sencillo calcular su rentabilidad y/o plazo de recuperación; además, no siempre está claro que el político que abandera un proyecto de esta índole vaya a poder cortar la cinta inaugural. Sensores y mecanismos son caros y su mantenimiento también, la gestión del Big Data asociado a los flujos de personas y autobuses en la ciudad es costosa y aún en proceso de desarrollo, y, por supuesto, algunas iniciativas serán un éxito pero muchas otras pueden fracasar y aún no sabemos cuáles serán de un tipo y cuáles de otro.

Aunque tenemos prisa en disfrutar los autobuses inteligentes, no hay que precipitarse: los riesgos de una inadecuada conectividad entre los numerosos datos fluyendo en las corrientes municipales no están, a día de hoy, completamente controlados. No conviene acelerar en falso y atropellar la privacidad de los datos.

Un gran facilitador del transporte inteligente del futuro procede, sin duda, de la utilización de ‘datos en abierto’. De este modo, los ciudadanos tienen real acceso a los archivos de datos del municipio y pueden contribuir al desarrollo común mediante la cesión de sus innovaciones, dotando a las ciudades de una mayor creatividad y ayudando a reducir las cifras de inversión necesarias para la estandarización y divulgación de sus cifras de transporte de pasajeros. También ayuda a los emprendedores que quieren mejorar la gestión de sus plazas de aparcamiento, a los taxistas, repartidores de mercancías y, por supuesto, a los urbanistas, que buscarán mejores diseños de la ciudad para mejorar su movilidad.

* En el siguiente artículo expondremos a los lectores una colección de ejemplos de autobuses inteligentemente integrados, para ilustrar adecuadamente esta primera descripción, que no se ha prolongado más por razones de espacio.

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.