El negocio de la colaboración

Colaboración empresarial

Los contratos ESE (Empresa de Servicios Energéticos) es un ejemplo de cómo conseguir beneficios comunes entre las Administraciones y las Empresas. 

No se trata solamente de un proceso legal, sino de un cambio cultural en una relación en la que todos ganan. 

Habrá más dinero para fines sociales y las compañías obtienen el retorno que esperan de sus inversiones


Por Pablo Pons. Director General de Telecso. Administración y Dirección de Empresas MBA y PDD IESE www.telecso.es

Debido a la actual situación financiera, surge la necesidad de optimizar al máximo el gasto público. Las administraciones deben buscar el equilibrio entre la calidad y el coste de los servicios que prestan. 

Asimismo, las entidades públicas deben realizar un esfuerzo y velar por mantener un nivel de inversiones que permitan aumentar la competitividad, el desarrollo económico y técnico de los motores de la sociedad, que son la base de la creación de empleo y del futuro económico. 

Esto invita a pensar que el sector privado debe empezar a jugar un papel cada vez más relevante en la participación de las inversiones y, por lo tanto, en la gestión de las infraestructuras donde se puedan rentabilizar estas, lo cual  consigue liberar directamente a las administraciones públicas de realizar estos esfuerzos financieros, permitiendo así que éstas mejoren su situación económica y puedan destinar sus recursos a otros fines que favorezcan directamente a la sociedad. 

Por ello, se esta implantando cada vez más el modelo de Empresa de Servicios Energéticos (ESE), donde las empresas privadas participan de forma activa en el diseño, gestión e inversión de infraestructuras digamos “optimizables”, entendiendo por éstas, aquellas que de por sí solas pueden producir beneficio económico por medio de los “costes evitados”. 

Cada vez más se esta imponiendo este modelo de negocio, donde se crean grandes oportunidades para las empresas, que aportan estabilidad, se fomenta la competitividad, el desarrollo tecnológico y el incremento de capacidades técnicas. 

Beneficios de los contratos ESE 

Para las AAPP: 

  • Disponer de un alto grado de compromiso por parte del contratista, puesto que éste pasa ahora a ser un socio, un aliado.
  • Reducción de costes, puesto que por un lado el mantenimiento de las instalaciones suele pasar a correr por cuenta y riesgo del contratista, minimizando de esta manera las posibles improductividades y ajustando el gasto en mantenimiento; y por otro lado, se obtiene un beneficio sobre los objetivos conseguidos o establecidos, dado que la administración puede disponer de una prima sobre los ahorros en consumos.
  • Mayor seguridad. En el caso del  incumplimiento de los objetivos, se pueden establecer penalizaciones que garanticen el ahorro comprometido, asegurando así la administración las primas.
  • Renovación de las instalaciones consumidoras de energía sin realizar inversión, dado que es la empresa contratista la que afronta éstas inversiones.
  • Incremento del rendimiento de las instalaciones, ya que el adjudicatario es el primer interesado en que todas las instalaciones consumidoras de energía funcionen a máximo rendimiento.
  • Desarrollo e incremento de la capacidad técnica y tecnológica, al disponer de todo el “know how” de una empresa experta mantenimiento y eficiencia energética.
  • Reducción de costes de suministro, por una posible mejora en las condiciones de los contratos de suministro y en ocasiones por el aprovechamiento de economías de escala.
  • Optimización de puestos de trabajo, por la no gestión de servicios auxiliares (mantenimiento de sus infraestructuras y gestión energética), dedicándose la AAPP a la supervisión y control, sin destinar recursos a la gestión directa, lo cual permite que ésta pueda dedicarse con mayor capacidad a lo que realmente es su razón de ser, la prestación de servicios públicos.
  • Mejora en la situación financiera de las AAPP, puesto que los esfuerzos financieros los realiza el sector privado, lo que conlleva a “disponer” de esos recursos económicos para otros fines, tales como el incremento de la prestación de servicios sociales, sanitarios, educativos, etc. 

Para la empresa privada:

  • Incremento de la cuota de mercado, ya que actualmente existe este nicho de negocio con grandes visos de ser estable y duradero. Asimismo, y debido a que venimos de una época económicamente muy boyante, donde se realizaban las infraestructuras sin analizar el posterior coste energético y de mantenimiento, por lo que  se puede disponer de una gran cantidad de inversiones y mejoras en eficiencia a realizar.
  • Estabilidad y contratos de larga duración. Los contratos ESE, como van vinculados a la realización de inversiones, deben establecer los años de gestión privada adecuados al retorno de inversión. Éstos contratos, si se licitan por medio de una Public Private Partenship (PPP), pueden ser incluso de hasta 20 años.
  • Rentabilidad. Si se realiza adecuadamente el estudio técnico y económico del proyecto, junto con un pertinente contrato que establezca de forma fiel y adecuada el sistema de medida y verificación, los contratos ESE pueden ofrecer una rentabilidad estable durante todo su periodo.
  • Incremento de competencias técnicas. Estos contratos inducen a incrementar las competencias de las empresas gestoras, ya que para obtener beneficios, éstas deben estar altamente preparadas y formadas en las diferentes especialidades.
  • Constante desarrollo tecnológico. La tecnología avanza rápido y, en especial, en sectores tan importantes como las comunicaciones o la energía, por lo que las empresas deben estar predispuestas a evolucionar éste mismo ritmo. 

El cambio. De contratista a socio. 

Actualmente la implantación del modelo ESE esta fomentando un cambio sustancia de roles entre clientes (principalmente AAPP) y contratistas, dando lugar al establecimiento de unas relaciones más de socios y aliados, puesto que éste sistema permite establecer objetivos comunes, de interés para ambas partes, por lo que se debe trabajar conjuntamente para alcanzarlos y aprovechar las competencias y cualidades de cada uno de ellos para lograr la optimización, eficiencia de gestión y el ahorro. 

Lo cual implica que debe darse un cambio cultural: olvidarnos de la habitual relación cliente – proveedor y dar paso a una relación basada en compartir objetivos y aunar esfuerzos. Lejos de las relaciones administración y contratista habituales, ahora se debe evolucionar creando relaciones entre socios, puesto que cuanto mayor se trabaje por ambas partes, mejor será el resultado obtenido incrementando así los beneficios de ambos. 

Si el contrato esta bien diseñado, no cabe lugar a perspicacias de una u otra parte, todo debe estar definido, las inversiones, los plazos, los ahorros garantizados, las primas, las penalizaciones, los sistemas de medición y verificación de ahorros, los estándares de calidad, etc. Por ello, entendemos que la clave del éxito de este modelo de gestión pasa por el convencimiento y establecimiento de un modelo de contrato reflexionado y bien definido, que ambas partes conocen con detalle y aceptan. Es aquí donde los contratos de Public Private Partenship (PPP) cobran mayor sentido, ya que la definición de todo lo descrito se hace aportando todas las partes su visión, experiencia y conocimiento, donde todos, cliente y contratista aportan, sumando para conseguir que se establezca la forma más fiable, objetiva y optima de llevar a cabo el servicio. 

Sistemas de control, medida y verificación. 

Actualmente existen varios sistemas para medir con garantías los ahorros conseguidos en consumos, uno de los más utilizado esta siendo el protocolo Internacional de Medida y Verificación del Ahorro Energético IPMPV (International Performance Measurement and Verification Protocol) de EVO (Efficiency valuation organization)

La forma más utilizada para establecer control sobre los ahorros, es incluir en los contratos ESE la figura de los técnicos en CMVP (Certified Meansurement and Verification Profesional) o similar, quienes, si se hace por medio de una empresa externa e independiente, juegan un papel imparcial en la cuantificación de los costes evitados, lo que sirve de base para el calculo de las primas sobre los ahorros, o en su caso, para las penalizaciones. 

Financiación de los proyectos. 

Normalmente la mayoría de inversiones deben realizarse al principio, para que de esta forma se puedan amortizar durante más tiempo. Esto implica un gran esfuerzo financiero al inicio del contrato, con lo que esto complica actualmente al sector empresarial. 

El problema principal ante el que se encuentran las empresas de servicios energéticos, es la financiación de las inversiones. Dependiendo del tipo y de la magnitud del contrato se pueden dar casos en el que el volumen de inversiones es realmente elevado, por lo que las grandes empresas disponen por lo general de mayor ventaja, ya que muchas de ellas están lo suficientemente capitalizadas como para hacer frente a las inversiones, y sino, suelen tener mayor acceso a financiación externa. 

Mayor problema tienen las pymes, donde el nivel de capitalización de éstas suele ser bajo y el acceso a financiación externa también. También es cierto, que la banca dependiendo del organismo público ve con mejores o peores ojos las operaciones financieras para acometer estos proyectos. 

Herramienta para salir de la crisis. 

Una buena medida que contribuye a salir de la crisis son los contratos ESE, con ellos se consigue incrementar la competitividad, la eficiencia y la creación de empleo, mediante la aportación de valor y riqueza por medio de la optimización de costes. Por ello hay muchas administraciones que están optando por este modelo. Algunos ejemplos de éxito son la Diputación de Castellón, el Ayto. de Betxi, o el de Burriana, entre otros tantos los que se están beneficiando de este sistema de gestión.