Los ciudadanos son los motores del cambio, por lo que es preciso dirigirse a ellos lo antes posible para convencerles de la necesidad de una transformación urbana integral y garantizar su colaboración

El desarrollo urbano inteligente basado en la visión común debe orientarse en función de parámetros medioambientales, sociales y económicos en la ciudad


Ningún análisis sobre el futuro de las ciudades puede estar completo si no tiene en cuenta por igual los aspectos ecológicos, económicos y sociales, integrándolos en una visión global.

Accenture ha colaborado recientemente con BAUM (Bundesdeutscher Arbeitskreis für Umweltbewusstes Management e.V.) en la elaboración de un Informe sobre ciudades inteligentes cuyo objetivo es proponer soluciones prácticas que sirvan de guía en la evolución hacia una ciudad inteligente. Este informe analiza actividades agrupadas en cuatro áreas de actuación (energía, movilidad, planificación, y gobierno y economía), recurriendo para ello a tres cuestiones interdisciplinares: TIC, participación pública y financiación.

Paso a paso hacia una ciudad inteligente:

La visión común

El proceso comienza con la percepción de la cuestión, especialmente entre los legisladores, administradores y ciudadanos, con la actuación correspondiente por parte de los primeros implicados y con la identificación de los problemas y retos a que debe hacer frente la ciudad/región. Para ello es necesario que se establezcan diversos canales de comunicación entre todos los afectados y se determine cuál es la situación actual.

El siguiente paso consiste en definir una visión común a partir de este análisis. Para ello se suele tomar como referencia los años 2020 y 2050, ya que tanto nuestra generación como la próxima se verán afectadas directamente por esos horizontes temporales. Esto nos obliga a actuar hoy mismo, puesto que existen efectos a largo plazo claramente observables en distintos campos. El cambio climático es el ejemplo más conocido. Desde los albores de la industrialización, nuestro modelo económico ha ido generando un cambio climático cuyos efectos solo estamos empezando a percibir ahora que han transcurrido 150 años. Tenemos que actuar de forma inmediata, adoptando estrategias de adaptación, precaución y prevención para evitar que las consecuencias sobre un sistema que evoluciona tan lentamente sean irreversibles. La comunicación directa entre todos los implicados, y sobre todo los ciudadanos, tiene una importancia capital para aumentar los niveles de aceptación, motivación, participación y transparencia.

Los ciudadanos son los motores del cambio, por lo que es preciso dirigirse a ellos lo antes posible para convencerles de la necesidad de una transformación urbana integral y garantizar su colaboración. Las estrategias básicas deben ir acompañadas de acciones políticas al más alto nivel. El apoyo de legisladores, planificadores y administradores también es parte integral de la visión común, ya que garantiza un mejor conocimiento de las opciones de financiación, elimina barreras organizativas y sirve de guía para los ciudadanos, además de moderar todo el proceso.

Smart City

 

Estrategias y medidas: objetivos realistas para soluciones viables

El Informe sobre ciudades inteligentes explica que esta visión es la base para la definición práctica de objetivos estratégicos y operativos, así como para identificar medidas apropiadas. El factor clave es que dichas medidas deben facilitar la consecución de los objetivos marcados. Por lo tanto, la visión tiene que estar caracterizada por una política clara y por objetivos realistas y bien definidos, clasificados según distintos horizontes temporales: corto plazo (de 2 a 5 años), medio plazo (de 5 a 10 años) y largo plazo (más de 10 años).

El desarrollo urbano inteligente basado en la visión común debe orientarse en función de distintos parámetros en la ciudad: parámetros medioambientales, como los niveles de consumo de agua y energía, la reducción de los volúmenes de residuos urbanos o factores que afecten a la comunidad; parámetros sociales, como el acceso a la información y educación, instalaciones sanitarias, actividades culturales y de ocio, inclusión de procesos de decisión, etc. Por último, pero no por ello menos importante, también hay que tener en cuenta parámetros económicos, como la obtención de nuevas inversiones, la puesta en marcha de nuevos proyectos o la definición de nuevas formas de cooperación.

Si se definen objetivos claros, es posible desarrollar a partir de ellos estrategias y medidas para hacerlos realidad en una ciudad, como construcción de redes, planificación, licitación y concesión de contratos para proyectos de construcción e infraestructuras, asignación de fondos, etc.

Perspectivas de futuro

Los retos a los que nos enfrentamos exigen importantes procesos de cambio e ideas nuevas en todos los ámbitos de la vida y la economía. En los últimos años se han dado ya algunos pasos hacia el desarrollo urbano inteligente, y existen numerosas iniciativas a nivel internacional, nacional y municipal para conseguir que las ciudades europeas sean más inteligentes.

Tal y como indica el estudio, no hay ningún plan general que se pueda aplicar a todas las ciudades, ya que las condiciones, requisitos y dificultades varían de un lugar a otro. En el contexto de este informe, una ciudad se considera inteligente si diseña sus procesos de desarrollo urbano de manera que sean sostenibles, eficientes y más agradables por sus ciudadanos, teniendo en cuenta las áreas de actuación y las cuestiones interdisciplinares mencionadas en el informe. Es evidente que el adelanto tecnológico por sí solo no es suficiente. Los modelos de financiación inteligente y una integración activa de todos los implicados también contribuyen al éxito de un proceso de desarrollo urbano inteligente. Estos procesos de transformación deben ir acompañados de un importante cambio de valores y percepciones en todas las áreas, ya que solo así será posible emprender las acciones adecuadas en un nuevo contexto.

Este informe pretende servir de base, orientación y ayuda para alcaldes, autoridades regionales, planificadores urbanos y todas las partes interesadas en el desarrollo urbano inteligente. Corresponde a los lectores dar el siguiente paso para, en colaboración con expertos y asesores competentes, trazar su propio camino hacia una ciudad sostenible, eficiente y más agradable.

por Carlos Vergara,

Responsable de Sustainability Consulting Services en Accenture Strategy


Más Leído

We use cookies

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.