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Impulsando el desarrollo de las smart cities: 8 apuestas seguras
El Consejo de Smart Cities ofrece una selección resumida de iniciativas que pueden hacer despegar la modernización de cualquier ciudad
¿Un consejo para los diseñadores de políticas públicas que justo estén empezando a dar forma a su estrategia de smart city? Piensa en grande, pero empieza con algo pequeño. Un éxito obtenido en las etapas iniciales, mediante un proyecto de relativamente bajo coste y alto impacto puede cosechar el apoyo de los ciudadanos, la comunidad empresarial y otros agentes relevantes en la toma de decisiones. Dicho apoyo será esencial en el momento en que el desarrollo como smart city pueda dar un paso más allá y evolucionar hacia proyectos más ambiciosos.
El Consejo de Smart Cities actúa como asesor urbano y acelerador de proyectos en el mercado; proporciona orientación y know-how, y trabaja para promover la transformación de las ciudades actuales en entornos que representen los tres valores clave del consejo: proporcionar un entorno adecuado para vivir y trabajar en él y que sea sostenible, con una elevada calidad de vida y trabajos de alto valor añadido. El Consejo de Smart Cities proporciona marcos para el desarrollo de políticas públicas, estudios de caso y campañas de visibilidad y networking a nivel regional, entre otras herramientas para aumentar la eficiencia urbana.
En la Guía del Consejo para la preparación de una Smart City, desarrollada en conjunto con expertos en cada materia pertenecientes a organizaciones industriales, académicas y profesionales de todo el mundo, sugerimos ocho “apuestas seguras” que podrían considerar las ciudades para impulsar el desarrollo de las Smart Cities.
1. Eficiencia energética: además de generar un retorno rápido y tangible mediante algunos sencillos cambios en el modo de actuar, aporta unos beneficios que se viven a nivel de toda la ciudad: los residentes, las empresas, industrias y hasta los edificios públicos pueden notar el ahorro de costes casi inmediatamente, al ver que los importes de las facturas de servicios como la luz, el agua o el gas son menores.
2. Servicios de gobierno digital: ciudades de todo el mundo ya están utilizando aplicaciones de smartphone y portales on-line para proporcionar los servicios de la administración de modo más eficiente. Al actuar así, también mejoran la satisfacción de los ciudadanos con el ayuntamiento.
3. Iluminación inteligente en las calles: el cambio hacia las luces de tipo LED permite un elevado ahorro en términos de energía, y además el ciclo de vida más largo de las bombillas permite cambiarlas menos veces. Si se añaden sensores y comunicaciones a la iluminación de las calles, las ventajas son aún mayores.
4. Transporte inteligente: la presencia de sensores en la calzada, junto con el análisis de datos que pueda llevarse a cabo mediante una red de comunicaciones a nivel de ciudad, puede reducir las congestiones de tráfico y los tiempos de desplazamiento. En la mayoría de ciudades actuales las mejores conseguidas en este ámbito no van mucho más allá.
5. Redes eléctricas inteligentes: las ciudades no pueden evitar los cortes en la red eléctrica causados por fenómenos meteorológicos de gran capacidad destructiva, pero las tecnologías avanzadas pueden “fortalecer” la red eléctrica para aumentar su resiliencia y así lograr reducir la frecuencia y duración de dichos cortes.
6. “Servicios policiales” inteligentes: al equipar a los agentes de policía con dispositivos móviles, éstos pueden dedicar menos tiempo a tareas burocráticas y más a patrullar. Si se añade el análisis de datos a la ecuación, la policía podría incluso predecir dónde tendrán lugar los delitos. Ambos escenarios implicarían un descenso en el número de delitos y un aumento en el sentimiento de seguridad ciudadana.
7. Pagos inteligentes: mediante la eliminación gradual de los pagos en efectivo y los cheques, junto con la digitalización de los pagos y cobros, las ciudades pueden lograr una reducción de costes significativa al tiempo que incrementan su eficacia operativa. También se obtendrían beneficios para la ciudadanía, por ejemplo para aquéllas personas que reciben ayudas económicas de la administración pero no operan mediante ningún banco.
8. Gestión inteligente del agua: En ciudades donde la escasez de agua ya ha alcanzado -o alcanzará en un futuro próximo- dimensiones críticas, y donde el coste del agua es prohibitivo, la instalación de redes inteligentes de gestión del agua que puedan señalar dónde hay una fuga de agua o un robo de ésta pueden generar un retorno rápido y de gran impacto.
Escrito por, Jesse Berst, Presidente del Consejo de Smart Cities, una coalición de industrias que da apoyo a las ciudades proporcionándoles gratuitamente herramientas para la gestión de las ciudades inteligentes, recursos y estudios de caso. Este artículo ha sido adaptado con autorización a partir de la Guía del Consejo para la preparación de una Smart City.

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