Entrevistas
Bioclústers en Europa: Desafiando obstáculos y forjando el futuro
Montserrat Daban Marín nos ofrece una visión profunda y esclarecedora sobre el papel crucial de los bioclústers en la innovación en salud y la biotecnología
En el European Cluster Conference, organizado por la European Cluster Collaboration Platform y celebrado este mes de mayo en Bruselas, tuvimos el privilegio de conversar con Montserrat Daban Marín. Como Presidenta del Consejo de BioRegiones Europeas (CEBR) y Directora de Prospectiva Estratégica y Relaciones Internacionales en Biocat, Montserrat nos ofreció una visión profunda y esclarecedora sobre el papel crucial de los bioclústers en la innovación en salud y la biotecnología.
Durante nuestra conversación, exploramos las complejidades de los bioclústers, las barreras que enfrenta la biotecnología en Europa y cómo la pandemia de COVID-19 interrumpió esta industria, destacando las lecciones aprendidas y las nuevas políticas europeas para fortalecer la resiliencia y la autonomía estratégica. Montserrat también reflexionó sobre los aspectos positivos del evento y sugirió mejoras para futuros encuentros, subrayando la importancia de incluir voces externas y menos convencidas sobre el valor de los clústers.
TSCJ.- ¿Qué es un bioclúster y cuál es su papel en la Comunidad Europea?
MD.- Comencemos con el concepto de clúster. En ciencias de la vida y en el ámbito de la innovación en salud, se habla mucho de los clústers, y la mayoría se refiere a definiciones de hace 30 años.
Para nosotros, y para Biocat, a quien represento, y también para el Consejo de BioRegiones Europeas, que presido, los clústers son ecosistemas en sí mismos. Ya no son solo asociaciones empresariales ni entidades en las que los miembros forman parte de una asociación, sino que pueden ser tipologías muy distintas de entidades que representan ecosistemas.
En estos ecosistemas, especialmente en los bioclústers, encontramos generadores y receptores de de conocimiento, soluciones, ideas. Por tanto, estamos hablando de un ecosistema muy complejo de entidades en el que participan el propio sistema de salud, los compradores o pagadores de la innovación, los generadores, emprendedores, startups, pymes, las farmacéuticas, los inversores y la sociedad de pacientes.
Así pues, un bioclúster puede ser tan complejo o tan concreto como los miembros que lo componen. Ya sea una asociación empresarial en el ámbito de ciencias de la vida o, en el caso de Biocat, que representa la BioRegió de Catalunya, incluye a todos aquellos que trabajan en Ciencias de la Vida e Innovación en Salud en Catalunya, con todas sus derivadas. Dentro de este ecosistema se encuentran otras entidades paraguas que representan los intereses de un grupo de estos agentes, pero para nosotros la BioRegió es este complejo de 1,700 entidades, parques, centros, universidades, que colaboran o contribuyen al crecimiento de este sector.
En el ámbito del Consejo de BioRegiones Europeas, los cerca de 50 miembros de esta red representamos tanto a regiones como a ecosistemas, y en algunas ocasiones sí que adoptan el modelo de asociación empresarial. Pero, en última instancia, representamos a una cantidad significativa de empresas, hospitales, entidades académicas, etc., que son muy relevantes para el crecimiento, la seguridad del sector de la salud, el avance y la conexión entre los proveedores de salud y la generación de innovación en Europa. Esto es lo que hacemos los bioclústers.
TSCJ.- ¿Los bioclústers entonces están más relacionados con el tema de salud?
MD.- Cuando hablamos de biorregiones, y un ejemplo puede ser el que tenemos en Cataluña, nos referimos mayoritariamente al ámbito bio aplicado a la en salud humana. En este contexto, encontramos sectores como el farmacéutico, la biotecnología, los dispositivos médicos, las tecnologías médicas, los dispositivos y la salud digital.
Es cierto que la biotecnología industrial tiene aplicaciones en la alimentación, la salud animal, el ámbito de las energías y los nuevos materiales. Por tanto, hay agentes en estos entornos que trabajan en otros sectores o subsectores cercanos. Sin embargo, Biocat, y la mayor parte de bioclústers en el CEBR, el foco principal es la salud humana.
TSCJ.- ¿Cuáles son las principales barreras para la biotecnología en las que están trabajando los clústers con la Comunidad Europea y cómo afectan a la llegada al mercado de nuevas innovaciones?
MD.- Las barreras para la biotecnología, como tecnología en sí, se multiplican en el momento de convertir la innovación en negocio, es decir, convertir ideas y soluciones en productos para los usuarios, el sistema de salud o el mercado. Las pequeñas empresas y startups que se sitúan en el origen de las ideas y conocimientos transforman el conocimiento, la investigación, en modelos de negocio.
El paso de la investigación al negocio requiere, primero, conocimiento del mercado. No se trata solo de impulsar un conocimiento hacia el mercado; es necesario que exista una necesidad clara. Si estás desarrollando una solución para un reto de salud, debes conocer cuál es la necesidad actual o anticipar una futura.
El proceso de llegada de la solución al paciente o al mercado implica varios aspectos. La financiación es uno de ellos, ya que se necesita inversión para lanzar las primeras etapas del desarrollo. Todo lo que se desarrolla en este sector tiene un largo plazo de desarrollo, especialmente debido a las fases clínicas. Además, el aspecto regulatorio es crucial: además de la agencia europea del medicamento, cada país tiene su propia agencia, lo que añade complejidad al marco regulatorio. Por otro lado, si una solución llega al sistema de salud, debe existir un proceso de compra, reembolso y acceso al mercado. En el caso de un medicamento, la empresa biotech colabora con la farmacéutica, que actúa como tractora de productos biotecnológicos.
En cuanto a los dispositivos médicos, éstos pueden ir acompañados de una solución terapéutica. Los dispositivos tienen su propio marco regulatorio, cuya actualización hace unos años ha generado barreras adicionales para algunas empresas. Además de certificarse lo nuevo, todo lo certificado anteriormente debe ser revisado. Los organismos notificados, encargados de esta validación, varían en número según el país, y en España solo hay uno, lo que crea un cuello de botella para la innovación.
Además de la dificultad de generar y validar el producto, este proceso regulatorio añade complejidad a la llegada de soluciones al mercado. Todo el proceso es a largo plazo y requiere mucha financiación. Los clústers juegan un papel crucial, impulsando acciones de flexibilización, soporte y ayuda a las pymes. Los clústers facilitan el acceso a oportunidades para todas las tipologías de agentes del sector.
Otros ejemplos de barreras incluyen la necesidad de atraer y formar talento, o la necesidad de inversión para avanzar el negocio durante todas estas etapas costosas, especialmente para las pequeñas empresas. Por eso, es importante proteger la capacidad de las startups de llegar al mercado y asegurarse de que la necesidad existe.
TSCJ.- ¿Cómo afectó la COVID-19 a la industria de la biotecnología y cuáles fueron las lecciones aprendidas?
MD.- Lo que sucedió en ese momento estuvo influenciado por tres factores principales.
Uno fue la interrupción de las cadenas de suministro de materiales y productos. Hubo un bloqueo de personas y de actividades económicas, lo que afectó la circulación de ciertos productos.
Otro fue el foco extremo que se tuvo que poner en la salud pública. Las autoridades y administraciones se concentraron en mantener la población segura y en gestionar la capacidad hospitalaria para atender los casos que surgieron.
El tercero tenía que ver con la capacidad de movilidad de las personas y del talento.
Estos factores provocaron la interrupción del suministro de productos vitales en el momento, como mascarillas y respiradores, no había capacidad de producción ni de distribución. Esto evidenció la disrupción de las cadenas de valor y suministro. Descubrimos que Europa dependía en gran medida de materias primas y procesos de otros países y regiones. En situaciones de crisis, como la pandemia, esta dependencia demostró la vulnerabilidad de Europa.
Durante este periodo, la falta de equipos de protección personal (EPI) y mascarillas fue notable. Los clústers, trabajando en red, pudieron suplir algunas necesidades mientras las autoridades se centraban en salvaguardar la salud pública y el funcionamiento de los hospitales. La Alianza Europea de Clústers se reunía cada mañana para identificar y resolver las carencias de suministros.
Lecciones aprendidas: se han implementado nuevas políticas europeas de resiliencia para recuperar las cadenas de valor y lograr una mayor autonomía estratégica. La Alianza de Medicinas Críticas, por ejemplo, ha identificado 200 medicamentos esenciales y ha reducido la lista a 11 fármacos vitales, asegurando que toda la cadena de valor esté en Europa. Esto es crucial para la seguridad de la población europea.
Además, instituciones como la Health Emergency Preparedness and Response Authority (HERA), ahora DG HERA, están trabajando para asegurar el suministro de medicinas críticas y enfrentar la resistencia antimicrobiana, garantizando así una mejor preparación ante futuras emergencias sanitarias.
TSCJ.- ¿Qué aspectos positivos destacaría del European Cluster Conference y qué cree que se podría mejorar en futuros eventos?
MD.- En muy positivo, en este evento de clústers se tiene la oportunidad de encontrarse con socios, actualizarse sobre sus proyectos y asistir a debates sobre el papel de estas entidades. Aunque algunos las definen como clústers, otros las ven como multiplicadores de valor. Se discute cómo podemos ayudar a que la industria europea esté más cohesionada, sea más resiliente, innovadora y avance hacia los retos de sostenibilidad, digitalización, impacto social, resiliencia e independencia estratégica. Este intercambio de información es invaluable.
Otro aspecto muy positivo es que la audiencia está compuesta por personas convencidas del valor de los clústers. La mayoría trabajamos en estas entidades o somos managers involucrados en proyectos con ellas. Además, es importante tener representantes de distintas unidades de la Comisión Europea en este diálogo permanente que ha tenido lugar durante estos dos días.
Un tercer punto positivo es mantenerse al tanto de lo que está generando la Comisión Europea en términos de políticas y explorar cómo podemos colaborar con ellos.
En cuanto a áreas de mejora, considero que la audiencia debería incluir más miembros que no estén convencidos o que no reconozcan el valor de los clústers. Al final, la European Clusters Conference busca promover el valor de éstos, pero a menudo estamos hablando entre personas que ya conocen y aprecian su valor. Sería útil predicar a los no convencidos. Es necesario amplificar los resultados y trabajar en la difusión de lo que se ha generado durante estos días.
Además, se ha puesto mucho énfasis en los instrumentos que la Comisión Europea puede implementar para reforzar nuestro rol, como las convocatorias de Euroclusters y la financiación en cascada, que permiten recibir financiación para generar instrumentos de apoyo para nuestros agentes, empresas y organizaciones público-privadas. Este enfoque es también uno de los aspectos más valiosos del evento.
Una entrevista de Esther Fuldauer, The Smart City Journal

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