Green New Deal
Modelos reales y económicamente sostenibles
Las ciudades compiten entre sí para ser atractivas a personas con talento y captar iniciativas con capacidad de creación de riqueza y de ofrecer oportunidades
Una Smart City es aquella que aprovecha la tecnología para la mejora de la eficiencia de los servicios públicos y habilita a sus ciudadanos con recursos para la mejora de su calidad de vida.
Gracias a los instrumentos financieros que pone a disposición la Unión Europea 16.000M€, hacen que sea una industria con un alto potencial de crecimiento en los próximos años.
Son muchas las ciudades en todo el planeta que están apostado por convertir sus ciudades en smart cities. El concepto es ambiguo y ofrece múltiples definiciones que tiene como elemento común el uso de la tecnología para la mejora de la sostenibilidad y eficiencia de los servicios públicos.
Esto supone un cambio de modelo y de hábitos de consumo y movilidad que faciliten una ciudad más sostenible y humana. A esta situación, se añaden requerimientos de eficiencia económica e innovar en el modelo de gobernanza y de gestión de los servicios públicos, con el objetivo de reducir el coste de estos desde una acción integradora y de marco macromunicipal.
Sin embargo, la caída en la recaudación de impuestos provocada por la crisis ha conllevado una drástica reducción de los presupuestos municipales lo que, unido al incremento del coste de financiación, dificultan la posibilidad de acometer proyectos transformacionales en las ciudades. Esta reducción en los presupuestos está obligando a las ciudades a buscar nuevas fórmulas para transformarse y prestar sus servicios de forma más eficiente.
La Unión Europea, consciente de este entorno de restricción presupuestaria generalizada de las administraciones públicas, está apostando por programas y herramientas de carácter financiero que permitan a las ciudades acometer proyectos de transformación de la ciudad de cara a contribuir a la sostenibilidad de los entornos urbanos, mejorar la eficiencia de los servicios urbanos, reducir la huella de carbono de las ciudades y estimular la creación de un entorno innovador para el desarrollo de empresas de base tecnológica. Gracias a estos programas, más de 200 proyectos de Smart City se ha financiado a través de las diferentes iniciativas de la UE proporcionando 1.900 millones de € en subvenciones entre 2007 y 2013.
España y las ciudades inteligentes
Las administraciones locales españolas, presionadas por la caída de la recaudación de impuestos y por una sociedad cada vez más concienciada con la eficiencia y la sostenibilidad en la gestión de los recursos públicos, están impulsando proyectos e iniciativas en el ámbito de las smart cities.
Siendo estos, proyectos muy innovadores y sin resultados testados previamente, hace que no exista en la mayoría de las iniciativas, casos de negocio que asegure la viabilidad del proyecto, que no se establezcan indicadores que permitan comparar la evolución entre diferentes proyectos y que no haya un alineamiento entre los objetivos del proyecto y las necesidades reales de la ciudad.
En cuanto a las fuentes de financiación de estos proyectos, son diversas. La Unión Europea ha aportado el 40% de los fondos, siendo la principal fuente de financiación. Un 33% de los fondos se ha conseguido a través de esquemas de colaboración público-privada entre los Ayuntamientos y las empresas. Las ciudades han aportado 15% de sus recursos y por último un 12% de inversión ha sido aportada por empresas privadas en forma de pilotos como prueba de concepto de una determinada tecnología.
El Ayuntamiento como eje de gestión de la ciudad
Las áreas de actuación de una ciudad están definidas entorno a los diferentes servicios municipales. Estos cubren áreas tan diferentes como la seguridad ciudadana, las relaciones con los ciudadanos, los servicios sociales, el medio ambiente, la movilidad, la promoción turística o las infraestructuras urbanas. Estos servicios se gestionan principalmente de dos maneras: directamente, como policía y bomberos, gestión administrativa o servicios sociales, mientras que hay otros servicios que bajo supervisión municipal son gestionados por empresas privadas como la limpieza, la gestión de residuos o zonas verdes. En consecuencia, la transformación de los servicios, entraña una gran complejidad y es el Ayuntamiento quién debe liderar el proyecto de transformación a Smart City.
¿Cómo abordar un proyecto de transformación a Ciudad Inteligente?
La ciudad es un ecosistema complejo que engloba a distintos entes. Podemos definir un espacio urbano como un centro económico y social, que ofrece un conjunto de infraestructuras y servicios para la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos.
En este contexto, las ciudades compiten entre sí para ser atractivas a personas con talento y captar iniciativas con capacidad de creación de riqueza y de ofrecer oportunidades. Esta creación de riqueza se logra a través de un entorno creativo, dinámico e innovador donde fluyen nuevas ideas y donde personas de procedencias muy diversas convergen e interactúan entre sí. Una Smart City es aquella que aprovecha la tecnología para la mejora de la eficiencia de los servicios públicos y habilita a sus ciudadanos con recursos para la mejora de su calidad de vida. Pero un proyecto de Smart City debe ser abordado de forma global, y desde el consenso, teniendo en cuenta las necesidades de los principales actores que interactúan en ella:
Los ciudadanos, que demandan servicios mejores y más eficientes, que contribuyan a incrementar su calidad de vida, posibilidades de empleo, y transparencia en la gestión pública.
Instituciones y empresas locales, compuesto por las pymes y centros de investigación que operan en la ciudad, que buscan un entorno dinámico, disponibilidad de talento y un entorno innovador.
Empresas tecnológicas, que deben asegurar la viabilidad de las soluciones tecnológicas propuestas para la transformación de los servicios urbanos
Empresas prestadoras de servicios urbanos que, dado que los proyectos de Smart City implican grandes modificaciones en la operativa tradicional de la prestación de los servicios, se debe buscar un consenso previo tanto en el nuevo modelo de prestación del servicio como en los nuevos indicadores de medición del mismo, de cara a asegurar la viabilidad de las soluciones propuestas y asegurar la rentabilidad en la prestación de los servicios.
Y, finalmente, el propio Ayuntamiento, que debe actuar como impulsor de este tipo de proyectos, mediar en la involucración de los distintos actores del ecosistema, y asegurar que los resultados estén alineados con los objetivos de la ciudad.
Una vez definidas las líneas estratégicas de la ciudad, cuáles son sus objetivos, la hoja de ruta que ha de establecer, los pasos necesarios a seguir, los actores involucrados, el marco legal, la tecnología a introducir y las fuentes de financiación para desarrollar el proyecto, se emplea una metodología, de carácter holístico, que se estructura a través de seis dimensiones fundamentales:
Estratégica: Comprende la realización de un análisis de los diferentes servicios municipales, además de definir el modelo de transformación y la elaboración del caso de negocio.
Operativa: Consiste en la valoración del impacto en la cadena de valor y se definirán los nuevos procesos de la prestación de los servicios.
Modelo de Gobierno: Relativo a la definición de indicadores que midan el desempeño de la organización municipal y para fomentar la transparencia y compartición de información entre los diferentes servicios municipales.
Tecnológica: Referente a la gestión del gran volumen de información generado en tiempo real, así como la integración de las plataformas tecnológicas de Smart City (M2M, BigData, App’s móviles etc.) con los sistemas actuales.
Financiera: Se realizará un análisis de la situación presupuestaria, las iniciativas de financiación pública o bien iniciativas de colaboración público-privada. También se efectuará una búsqueda de socios financieros que se impliquen en este tipo de proyecto y de la obtención de deducciones fiscales por la inversión en I+D.
Legal: Por último, pero no menos importante, es la realización de un análisis de la situación contractual actual. A partir de ello, se especificará el nuevo modelo Smart con sus implicaciones reflejadas en los pliegos de servicios públicos que contemplarán el control en base a indicadores de calidad del servicio.
El futuro
A pesar de la falta de resultados en los proyectos actuales, las Smart Cities son cada vez más prioritarias para la Unión Europea. Dentro del programa Horizonte 2020, estrategia a diez años para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador de la UE, se van a destinar fondos por valor de 16.000 millones de €, ocho veces más que en el séptimo programa marco, que es el programa anterior al horizonte 2020.
Este aumento en los fondos va ligado a un aumento en los requerimientos en los proyectos para ser financiados. Como ejemplo, se va a exigir definir indicadores que midan el impacto del proyecto o redactar un plan estratégico del mismo alineado con las líneas maestras del programa y los objetivos de la ciudad.
En definitiva, los proyectos de Smart City son una oportunidad para mejorar las ciudades y la calidad de vida de sus habitantes. Se ha de alcanzar consensos entre las partes implicadas y estar alineado con la estrategia de la ciudad. Además, gracias a los instrumentos financieros que pone a disposición la Unión Europea, hacen que sea una industria con un alto potencial de crecimiento en los próximos años.

How to resolve AdBlock issue?

