El emprendimiento: entre las burbujas y las oportunidades

El emprendimiento: entre las burbujas y las oportunidades

Siempre hay oportunidades y que debemos afrontar esta nueva época de incertidumbres con prudencia, pero sin miedo

Cuenta una conocida leyenda urbana que John Davison Rockefeller, el principal inversionista de los “felices años 20” estadounidenses y muy posiblemente la persona más adinerada de la época, un día escuchó al hombre que le estaba limpiando los zapatos hablar sobre las acciones en bolsa. Le dijo que todo su entorno invertía en acciones, que todo el mundo estaba ganando mucho dinero y que él mismo estaba invirtiendo. La manifestación encendió un principio de alarma en el millonario empresario, pero lo que vino después le dejó sin aliento: el limpiabotas le confesó que incluso había pedido un considerable préstamo para invertir. Como la bolsa no baja nunca -argumentó- lo pagaré más adelante con los beneficios.

En esta versión de la historia, Rockfeller, sin dejar siquiera que acabara el servicio, se levantó de inmediato, corriendo despavorido y sin pensárselo, procedió a vender al momento el máximo posible de acciones que el sistema y liquidez de los valores le permitió. Esta escena se sitúa en el miércoles 23 de octubre de 1929. El día siguiente fue el mayor día de pánico bursátil hasta la fecha, y quizás de la historia, el tristemente célebre “jueves negro” que inició una serie de días de ventas masivas que conformaron el Crack del 29. El resto es historia.

No se sabe con certeza si éste fue el hilo real de los acontecimientos, de hecho la frase que sí parece constatado que existió (“cuando mi limpiabotas invierte en bolsa, yo lo vendo todo”) ni tan siquiera es seguro que la dijera el propio Rockefeller. Lo que sí que es historia es que el entonces hombre más rico del mundo vendió masivamente sus acciones poco antes del crack bursátil. Le afectó la crisis como a cualquier otro empresario de la época y tuvo grandes pérdidas en sus negocios, pero salvaguardó una parte importante de su fortuna, iniciando una saga familiar multimillonaria que persiste aún a día de hoy.

Más allá de que se trate de una historia real o una leyenda urbana, podemos adoptar el dicho italiano “se non è vero, è ben trobato” y aceptar el mensaje detrás de la historia, como una metáfora florida sobre el funcionamiento de las burbujas financieras y la gestión de las oportunidades.

Cerca de 100 años después, el ejemplo resulta más vigente que nunca. El reto no es saber detectar cuáles son las burbujas de hoy (¿serán las criptomonedas? ¿internet 3.0? ¿el metaverso? ¿el mercado logístico inmobiliario? ¿los NFT’s), ya que no sabemos el futuro y todo lo que podemos hacer es comparar síntomas y gráficas. La situación geo-polítca, los nuevos coletazos de la pandemia, la crisis de suministros y materias primas que junto a la vorágine de la energía nos ha llevado a desbocar la inflación, son síntomas de una nueva crisis, que sabemos que no ayudan. Tampoco trata este escrito dar consejos sobre cómo invertir, ya que ésta y muchas otras experiencias del último siglo ya nos dan pistas más que evidentes.

Lo que pretende esta reflexión es resaltar que en todo momento siempre hay oportunidades y que debemos afrontar esta nueva época de incertidumbres con prudencia, pero sin miedo. Paralelamente a todos los indicadores negativos que inundan los noticiarios y, en parte, por la conciencia colectiva que hay que cambiar las cosas, y que estos cambios no se pueden demorar, estamos viviendo una época de disrupción. Hablamos de tecnologías disruptivas y, sí, es la base del cambio y sin duda lo que lo posibilita, pero hay una nueva economía con un componente social, con una conciencia del poder de la comunidad, la capacidad de cambiar las cosas a través de una idea que capte el respaldo de la sociedad.

Es momento de innovar, de emprender, de buscar nuevas formas de producir, con impacto social y en un entorno de sostenibilidad, de dar servicios que puedan llegar a las personas y cambiar las formas de interactuar en los negocios. Y no, no es fácil. Los escollos por el camino siguen estando ahí, pero hay más acceso que nunca en la historia a presentar nuestros proyectos a grandes y pequeños inversores, más sistemas de escalado para hacer crecer negocios que funcionan, y sí, también, aunque sea por un corto período de tiempo y con sus condiciones y particularidades, más ayuda que nunca de las instituciones, ya sean a fondo perdido o facilitando el acceso a financiación. En conjunto, forman un ecosistema, no diremos que ideal, pero cuanto menos de posibilidades únicas, para emprender y hacer crecer nuestros proyectos y negocios

Todo es mejor acompañados, y por eso en la medida de nuestras posibilidades, siempre nos encontraréis para estar a vuestro lado en los primeros pasos y siguientes de vuestros nuevos proyectos, aportando nuestra experiencia y conocimiento del sector y de las posibilidades actuales de captación y generación de recursos para que los emprendedores podáis ocupar el 100% de vuestro tiempo físico y mental a desarrollar proyectos sostenibles, con impacto social y de futuro. Los necesitamos. Os necesitamos. Y queremos recorrer este camino juntos

 

Autor

Richard Katz

Richard Katz, SG Financiera, en exclusiva para The Smart City Journal

 

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