7 de cada 10 personas asegura que teletrabajar en un entorno rural aumentaría su productividad

7 de cada 10 personas asegura que teletrabajar en un entorno rural aumentaría su productividad

La baja conectividad y las dificultades de encontrar buenos servicios públicos son los principales inconvenientes para el teletrabajo en el medio rural

Siete de cada 10 profesionales sostienen que trabajar en remoto en el medio rural aumentaría su productividad, según la última encuesta sobre ‘Teletrabajo en el entorno rural’ lanzada por EscapadaRural.com, la plataforma digital especializada en turismo rural más importante de España.

En concreto, el 68% de los encuestados asegura que el teletrabajo en el medio rural incrementaría su productividad, mientras que un 31% opina lo contrario. No obstante, y pese a que la mayoría de encuestados reconoce que mejoraría su productividad, solo el 48% está interesado en desplazarse al campo para teletrabajar frente a un 51%, que no baraja esta opción.

‘La obligación de teletrabajar para evitar la propagación de la Covid-19 brindó a muchos ciudadanos la oportunidad de alojarse en zonas rurales. Ahora que la situación sanitaria ha mejorado muchos han vuelto a sus ciudades de origen, sin olvidar la mejora en calidad de vida que les ha ofrecido esta opción, y otros están planteándose llevar una vida en el campo’, sostiene Empar Baños, responsable de prensa y eventos de EscapadaRural.com

La pandemia ha puesto en valor la calidad de la vida rural y ha subrayado los beneficios de teletrabajar en un pueblo. Para el 61% de los viajeros encuestados la presencia de teletrabajadores en los pueblos puede ayudar a reactivar su economía, además de ser beneficioso para la salud (56%) y ofrecer mayor seguridad frente a la Covid-19 (32%). “No cabe duda de que la sensación de seguridad frente a las ciudades y su masificación fue una razón que llevó a muchos ciudadanos a desplazarse al campo”, concluye Baños.  

Baja conectividad y poca cobertura sanitaria y educativa

Pero la pandemia también ha sacado a la luz las carencias de trabajar fuera de la ciudad, asignaturas pendientes en un gran número de pueblos. Los problemas que arrastran las áreas rurales para el trabajo en remoto es la baja conectividad, según el 61% de los encuestados, y las dificultades para encontrar buenos servicios públicos, sobre todo colegios y asistencia sanitaria. “El 43% de las personas entiende que no va a tener la misma cobertura sanitaria y educativa que en las ciudades y seis de cada diez señalan la baja conectividad y la velocidad de Internet como principales barreras para desarrollar su trabajo en el campo”, añade Baños.

La poca velocidad de conexión a Internet o inexistencia de infraestructura en zonas rurales de escasa densidad es una realidad en nuestro país a día de hoy. La fibra óptica llega solo al 1,6% de los hogares de poblaciones de menos de 100 habitantes, que suponen 1.380 de los 8.131 municipios que hay en España, y a la mitad de los que tienen entre 2.000 y 5.000 vecinos. 

“El Gobierno tiene por delante el reto de conseguir que la falta de conectividad no sea en un futuro próximo un problema para el profesional que quiera irse a trabajar al campo. Los planes de conectividad digital para afrontar el reto demográfico con los que el Estado prevé invertir 4.320 millones de euros hasta 2025 van en esta línea de conseguir que el 100% de la población española tenga cobertura de banda ancha ultrarrápida, y este es el camino que debemos seguir”, añade Baños.

Estabilización del teletrabajo

Por su parte, en la encuesta sobre teletrabajo en el segundo trimestre de 2021 del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado este mes de septiembre resalta la estabilización en el segundo trimestre del año de la adopción del teletrabajo en nuestro país, y recuerda cómo el confinamiento estricto decretado por la pandemia multiplicó por tres el porcentaje de personas que teletrabajaban pasando del 4,8% en 2019 al 16,2% en el segundo trimestre de 2020. 

El porcentaje ha ido disminuyendo con la relajación progresiva del confinamiento, situándose en el 9,4% en el segundo trimestre de 2021 (1.849.600 personas), muy por encima, no obstante, de los porcentajes previos al Covid-19.

 

 

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