La e-democratización, un nuevo reto para las ciudades

e-democratización

Aún existe un notable alejamiento/desconocimiento entre las ‘smart cities’ y una gran parte de la ciudadanía. En este artículo se abordan las soluciones para conseguir que gobernantes y gobernados de los municipios encuentren una vía de diálogo que favorezca a todos. Y eso pasa por e-democratizar a unos y a otros. 

Hoy en día todas las ciudades trabajan para convertirse en una Smart City. Porque, ¿qué alcalde no querría contribuir a mejorar la calidad de vida de su ciudadanía? Sin embargo, estas políticas locales siguen siendo rechazadas por una gran parte de la población, dado que el modelo smartcity se basa principalmente en una gestión centralizada por las administraciones y en la comercialización de datos, a pesar de que son minoría las personas dispuestas a facilitarlos. Es destacable que, en un tema tan importante como la gestión de servicios de emergencia y/o reducción de la delincuencia, sólo un 37% de la población está conforme con ceder sus datos, según la encuesta realizada por The Economist Intellligent Unit (EIU). Este hecho únicamente puede explicarse por el alejamiento y desconocimiento que sigue existiendo entre las smart cities y una gran parte de la ciudadanía.

 

En la gestión de servicios de emergencia y/o reducción de la delincuencia, sólo un 37% de la población está conforme con ceder sus datos

 

Para contrarrestar este malestar de la población hacía la digitalización de las ciudades y poder disponer de los datos necesarios para mejorar la vida en ellas es necesario facilitar un papel más activo a la sociedad a través del fomento de su participación en la vida pública. Si las personas consiguen apropiarse de las políticas locales de ‘smart city’ se evitaría considerablemente este rechazo y se conseguiría avanzar mucho más rápido en la construcción de ciudades inteligentes. Afrontar el  reto de la e-democratización de las ciudades debe convertirse en una prioridad para las administraciones locales.

A este camino de la e-democratización, se suman cada vez más ciudades poniendo en marcha métodos e instrumentos de la participación ciudadana. Los más habituales son la creación de sitios web y la utilización de redes sociales que permiten realizar encuestas y recibir sus resultados de manera inmediata. Sin embargo, la sensación de transparencia y credibilidad que ofrecen las ciudades que toman sus decisiones sobre la base de una participación de la ciudadanía está promoviendo la creación de plataformas digitales más potentes que facilitan la intercomunicación entre la población y su gobierno. Ciudades como Helsinki, Ámsterdam e Islandia, Madrid o Barcelona cuentan con plataformas de participación ciudadanas, consideradas buenas prácticas, que podrían ser modelos trasferibles a todos municipios.

Todas estas plataformas son el principal canal de comunicación utilizado por el 32% de la población mundial (según la encuesta de EIU) que participa en el diseño y gestión de proyectos de smart city, en colaboración con sus autoridades locales y el primer paso para avanzar en el reto de la e-democratización de las ciudades. No obstante, la baja tasa de participación actual demuestra que no es suficiente con la creación de estas infraestructuras, sino que las mismas deben ser sostenibles, de accesibilidad universal, sin barrera, así como facilitar la participación de todas las personas, incluidas los colectivos más vulnerables, cuya participación en estos momentos es muy poco relevantes y sólo se realiza a través de las organizaciones sin ánimo de lucro que las representan. Además, deben permitir, con la colaboración de todos, convertir las ideas en iniciativas innovadoras que permitan crear ciudades para y de toda su ciudadana. Y para conseguir este objetivo es necesario contar con la participación de personas con capacidades diferentes, dado que sin sus aportaciones los proyectos de smart city no sólo no conseguirán cubrir sus necesidades, sino que aumentará la brecha social que sufren.

 

Es necesario facilitar un papel más activo a la sociedad a través del fomento de su participación en la vida pública

 

Durante el tiempo que llevan en funcionamiento estas plataformas, la participación, como hemos mencionado anteriormente no han sido la esperada, sobre todo en España, donde las plataformas de Madrid y Barcelona no son tan activas como sus promotores esperaban. Por esta razón, las mismas tienen que diseñarse no solo basándose en los tres pilares que sostienen los gobiernos abiertos a través de la e-democracia, apuntando a la información, la opinión y la decisión de los ciudadanos en los asuntos públicos, sino que deben diseñarse dando un paso más, en un proyecto innovador e integral de participación que ponga en marcha acciones positivas que fomenten la participación de todos los colectivos, incluidos los más vulnerables, tenga un fuerte componente de dinamización de las misma y garantice que las opiniones de toda la ciudadanía serán tenidas en cuentas y estudiadas por los representantes políticos

En esta línea ha visto la luz plataforma web e-democracia del Ayuntamiento de Sevilla que a través de vocales virtuales permite a cualquier persona presentar una propuesta y ser votada. Si la propuesta obtiene quórum suficiente pasa a ser discutida en la junta de Distrito. Además, este proyecto ha sido diseñado para promocionar la participación de todas las personas, de manera que a través de tutores de participación que estarán en los centros de tutores y centros cívicos se trabaja con aquellas personas  que tienen problemas con el uso de las TIC, lo que permite hacer frente de una manera eficaz y eficiente a la brecha digital y social que afecta a colectivos más vulnerables de la sociedad. 

Myriam Pérez Andrada

(http://www.edemocracia.es/inicio.action)

 

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