Vahle: cien años de innovación

Vahle

Existen empresas cuyos productos se encuentran en multitud de aplicaciones y, sin embargo, no son conocidas por el gran público. Este es el caso de Vahle, cuyos carriles eléctricos alimentan sistemas tan dispares como los rótulos giratorios de La Caixa en la Diagonal, las atracciones del Tibidabo, las puertas del hangar de mantenimiento de la T1 o las grandes grúas de una terminal de contenedores. Su gama de productos se completa con carros portacables y enrolladores de cable.


La multinacional Vahle, fundada en 1912 en Dortmund (Alemania), atesora más de un siglo de experiencia, y la filial española cumple 40 años en 2015. Con casi 700 empleados, de ellos 35 (entre empleados y colaboradores) en España, el grupo Vahle opera en los cinco continentes.

La filial española cuenta con tres sedes (Barcelona, Bilbao y Madrid), su estructura comercial da servicio en todo el territorio nacional y su equipo técnico acompaña al cliente desde la oferta hasta el servicio postventa. El grupo tiene una facturación aproximada de 100 millones de euros.

Históricamente los sistemas de electrificación Vahle se han usado en grúas industriales, tanto en centros logísticos como en acerías, cementeras o astilleros. A la función original de alimentación eléctrica para máquinas móviles se han añadido, con el paso de los años, otros usos como la transmisión de datos, el posicionado -con una precisión de ±1 mm- y, más recientemente, los sistemas de control para carros de transporte, de uso en la industria automovilística.


Carga eléctrica sin contacto 

Si bien originalmente la alimentación eléctrica se hacía a través del contacto entre un patín o escobilla móvil con un carril metálico, ahora se ha añadido la posibilidad de transmitir energía sin contacto, a través del aire. Un ejemplo interesante es el carro de transporte que tiene el almacén de Barcelona, que se alimenta por un cable enterrado en el suelo, a una distancia de 20 mm entre el cable y el carro.

El desarrollo más innovador es la carga sin contacto para el vehículo eléctrico, cuya tecnología está aplicada en cientos de instalaciones desde 1997 y ahora, gracias a un acuerdo con la empresa Hella, permitirá que la carga inductiva sea una realidad para los próximos coches eléctricos. La distancia entre los componentes de carga ha aumentado hasta los 200 mm, permitiendo la carga automática de un modo muy simple y seguro. En poco tiempo los supermercados ofrecerán la carga eléctrica gratuita a sus clientes, en lugar de un descuento en el carburante.


Más sostenibilidad, menos coste

A las demandas de las áreas industriales, origen de la empresa, se han añadido cada vez más sectores de actividad que reflejan la preocupación por reducir la contaminación ambiental y mejorar el medio ambiente. Varios ejemplos de esta tendencia son los proyectos desarrollados para el fabricante de tranvías CAF, donde los componentes Vahle se emplean para la carga rápida de un revolucionario tranvía sin catenaria que, además de liberar de los postes y cables suspendidos a los centros históricos de las ciudades, permite un ahorro energético del orden del 30%. En Zaragoza, la carga rápida del tranvía tiene lugar por la parte inferior del tranvía, mientras que en el proyecto más reciente, en Taiwán, la carga se realiza por la parte superior del tranvía y en todas las paradas del recorrido. En ambos casos, en menos de 30 segundos.

Un caso similar se da en las grandes máquinas portuarias (RTG) que transportan los contenedores en los puertos y que, al pasar de consumir combustible diésel a ser eléctricas, suponen un ahorro de costes tan importante que juegan un papel decisivo en la competitividad de un puerto. También significan una importante reducción de la contaminación y la inversión se amortiza en un plazo muy breve.

Como último ejemplo de uso enfocado a la mejora del rendimiento y a la disminución de costes de las tecnologías relacionadas con los recursos renovables básicos, en este caso la energía solar, podemos nombrar un proyecto de investigación desarrollado por el CTAER (Centro Tecnológico Avanzado de Energías Renovables) en el desierto de Almería donde, mediante los carriles Vahle, se ha dotado de movimiento a los “espejos” (heliostatos) de un centro de energía termosolar. Con ello se consigue reducir la inversión, al ser menor el número de espejos, pero, sobre todo, se obtiene una mejora del rendimiento del orden de entre el 15% hasta el 30%, con un 15% menos de espejos.

Impulso a la exportación y a la I+D

En los últimos años, la industria, tanto en Cataluña como en el resto de España, ha tenido que reinventarse buscando nuevas áreas de actividad y nuevos mercados. Es importante destacar el impulso exportador que han adoptado la mayoría de las empresas que consiguen crecer en estos momentos, con especial mención de las ingenierías. Vahle sigue creando productos y soluciones específicas para sus clientes. Para ello, la empresa matriz crece con nuevas naves, centros de I+D y showrooms donde mostrar los nuevos desarrollos. El mercado español vuelve a crecer, aunque sea de modo contenido.

 

Jornadas INTEGRA AUTOMATION DAYS

Vahle se distingue por su filosofía de servicio y proximidad al cliente. Esto queda reflejado en las jornadas técnicas que está organizando desde hace varios años bajo el nombre de INTEGRA AUTOMATION DAYS, junto a otras empresas punteras en sus respectivos sectores. El nexo de unión entre las empresas participantes HARTING, LENZE y LEUZE es la automatización de procesos industriales. Ya se están preparando las ediciones de 2015 que se celebrarán en Valladolid, Barcelona y Sevilla.

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