Sus ingresos tuvieron un valor de 3.600 millones de euros el año pasado, según un estudio de PricewaterhouseCoopers (PwC). Los valores de las transacciones de alojamiento P2P, tipo Airbnb, son los más altos.

El fenómeno de la llamada Economía Colaborativa se está convirtiendo en una de las más importantes tendencias mundiales, hasta el punto de que está alterando muchos parámetros de los que hasta hace poco se consideraba ‘la normalidad’. Según un estudio de la prestigiosa empresa consultora datos de PricewaterhouseCoopers (PwC), los ingresos de la economía colaborativa en Europa han crecido considerablemente entre 2013 y 2015, pasando de ser una economía de pequeña escala a convertirse en una principal. 

Según los datos de PwC, la economía colaborativa no tan sólo ha crecido en el valor interanual de las transacciones, sino que sus ingresos pasaron de los 1.000 millones de euros observados en 2013 a alcanzar los 1.800 millones en 2014. El valor interanual del incremento pasó del 80% de 2013 a 2014 hasta el 97% en 2015 para un total de 3.600 millones de euros en ingresos.

Los ingresos crecieron un 97% de 2014 a 2015

Por otra parte, el valor de las transacciones también experimentó un gran crecimiento en los últimos tres años: de los 10.200 millones de euros en 2013 se pasó a los 15.900 en 2014 y a los 28.100 millones en 2015.

A nivel particular, los valores de las transacciones de alojamiento llamadas P2P –Airbnb, por poner un ejemplo- son los más altos, llegando a los 15.100 millones de euros en 2015, o lo que es lo mismo, un 54% de todas las transacciones de economía colaborativa.

No obstante, son las empresas de transporte colaborativo P2P –por ejemplo Uber o Lyft- las que se llevan la parte del león (47%) del total de ingresos de este sector, llegando a los 1.700 millones de euros (por encima de los 1.200 del alojamiento P2P). 

 

La defensa de la UE 

La Unión Europea salió a principios de este mes de junio en defensa de la Economía Colaborativa. A su juicio, los gobiernos de los países miembros no deberían prohibir servicios como los ofertados por Airbnb o Uber, salvo como último recurso. De hecho, según afirmó la Comisión Europea, las restricciones a estos servicios deben ser justificadas y proporcionadas al interés público en juego (http://goo.gl/hsBMHI)

En el caso de los sitios de alquiler de habitaciones, como Airbnb, la Comisión afirmó que la prohibición “parece difícil de justificar”. Sin embargo, observó que sería más apropiado una restricción en el número máximo de días que los apartamentos se pueden alquilar. En el consumo colaborativo, los clientes se sirven de Internet para contratar los servicios, lo que reduce la demanda en sus competidores. Aunque, tal y como apunta la Comisión, “estos servicios pueden encontrarse dentro de varios sectores, cayendo por tanto bajo la carga regulatoria de todos ellos”.

 


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