Fachada Sika Coteterm en el edificio residencial más alto de Zaragoza

Fachada Sika Coteterm en el edificio residencial más alto de Zaragoza

Este proyecto, construido en una zona en constante desarrollo urbanístico y con una ubicación estratégica, cuenta con 30 plantas de altura, 285 viviendas con acabados de alta calidad y diferentes tipologías

Todavía hay viviendas a la venta del magnífico proyecto residencial Torre Zaragoza, el edificio más alto de la capital aragonesa que cuenta con un Sistema de Aislamiento por el exterior (SATE) de SIKA, Coteterm.

Este proyecto, construido en una zona en constante desarrollo urbanístico y con una ubicación estratégica, cuenta con 30 plantas de altura, 285 viviendas con acabados de alta calidad y diferentes tipologías. La moderna silueta de Torre Zaragoza ha modificado el skyline de una ciudad que, según Grupo Plaza 14, propietario del inmueble y promotor de este proyecto aporta un toque clásico y solemne al paisaje urbano.

El proyecto de Joaquín y José María Lahuerta y Ferrán Calzada, es innovador en muchos sentidos. El principal reto para el equipo de arquitectos del estudio Ingennus Urban Consulting fue huir del “efecto colmena” propio de las grandes torres de viviendas. También la eficiencia energética fue una prioridad, con una temperatura constante en todas las estancias con muy poca demanda de calefacción y refrigeración gracias al respeto a los principios del estándar Passivhaus.

Para cumplir con los exigentes criterios del estándar alemán, Torre Zaragoza ha sido construida con soluciones eficientes que permiten reducir el gasto en calefacción, no tener corrientes en casa, disponer de aire filtrado de calidad en todas las habitaciones de la vivienda y contar con un eficiente aislamiento acústico para facilitar el descanso de los propietarios de estas exclusivas viviendas.

Diferentes tipos de aislamiento: lana mineral y EPS

Y entre estas soluciones está el sistema de aislamiento por el exterior (SATE) de SIKA, Coteterm instalado por la empresa Covain Construcciones, subcontratada por Dragados dada su especialización en la ejecución del sistema completo. Su gerente, Ioan Vasile, detalla que se siguieron minuciosamente todos los pasos indicados para una perfecta instalación. Se comenzó con la aplicación de Coteterm M sobre el soporte para posteriormente colocar los perfiles de arranque y diferentes tipos de aislamiento: 10.383 m2 de placas de Coteterm EPS (poliextireno expandido) grafito de 8 centímetros de espesor y Coteterm MW (lana mineral) 030 F.

Tras el aislamiento y sobre la placa, se colocaron las fijaciones en espiga, con un mínimo de 6 anclajes por cada m2 y, finalmente se instalaron los perfiles, la malla, la imprimación Coteterm Fondo N - SikaWall 45 y un acabado en pasta con Coteterm Aquasol.

“El proceso se desarrolló sin complicación. Llevamos ya mucho tiempo trabajando con la compañía. Para hacerse una idea de la envergadura del proyecto no hay más que ver las cantidades empleadas: 110 toneladas de mortero, 12.000 m2 de placas de EPS, 13.000 m2 de malla, 3.600 kilos de imprimación y 24.000 kilos de Aquasol”, enfatiza Vasile. “El aislamiento térmico instalado en la envolvente permite que el edificio reduzca su necesidad de calefacción y refrigeración, por lo que tiene un coste energético muy bajo que va a permitir que los propietarios destinen un gasto mínimo a la climatización de sus viviendas”, añade.

Covain ha sido también responsable de la instalación de parte de la fachada ventilada, ya que el edificio se ha diseñado con distintos tipos de sistemas para su envolvente, caracterizada por jugar con volúmenes y texturas que dibujan un edificio que se adapta a su entorno.

Los dos tipos de sistema de fachada, con el aislamiento por el exterior (uno con cámara ventilada y otro sin ella) ayudan a reducir las pérdidas térmicas del edificio, eliminan los puentes térmicos y mantienen una temperatura estable al mantenerse inalterables del intenso frío o el sofocante calor que tienen los inviernos y los veranos en una ciudad como Zaragoza.

Desde la propiedad destacan, además, que la piel de este edificio cuenta con una segunda función que es dotar a Torre Zaragoza de una “elegante esbeltez y sensación de movimiento que evitan que, en un primer vistazo, un viandante pueda llegar a sentirse abrumado por la altura del rascacielos”.

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