Internet of Things (IoT) y estandarización

IOT

Read in English

"Todos quieren la interoperablidad pero hay empresas que su expectativa de su beneficio está en las plataformas cerradas"


El Internet de las Cosas (IoT) o las comunicaciones Máquina a Máquina (M2M), se refiere a las tecnologías y desarrollos que tratan de la conexión a Internet de objetos de uso habitual. Forman parte de la infraestructura de los servicios que se prestan en las Smart Cities, servicios esenciales dirigidos a los ciudadanos y realizados con criterios de eficiencia y sostenibilidad. Pero su aplicación va más allá de dicho ámbito, dando soporte, entre otros, a aplicaciones de sanidad pública, medio ambiente, gestión viaria y seguridad en vehículos y domótica.

Atendiendo al potencial previsto para el IoT, podemos asegurar que dichas tecnologías se hallan aún en una fase preliminar de desarrollo y ello permite articular iniciativas orientadas a la estandarización, que permitan un desarrollo competitivo e interoperable de las mismas, facilitando la innovación y aportando beneficios a los ciudadanos.

En el ámbito de las Smart Cities, son varios los servicios que en diferentes ciudades españolas se han puesto en marcha, en gran medida como planes piloto utilizando el medio urbano como “living lab”, que emplean tecnologías englobadas en el IoT. Es el caso de la gestión de aparcamientos en la vía pública, en la que sensores conectados de forma inalámbrica al centro de proceso de datos, permiten dar información en tiempo real sobre las zonas con disponibilidad de espacio libre. Y ello combinado con sensores y cámaras repartidas por la trama urbana de las ciudades para advertir de forma continua del estado de congestión de las diferentes vías y permitir que los conductores elijan rutas y zonas de aparcamiento más convenientes. O las aplicaciones de iluminación urbana inteligente, en la que múltiples sensores conectados inalámbricamente monitorizan en tiempo real el grado de luz natural, luz de monumentos y vehículos en circulación, condiciones atmosféricas y grado de ocupación de peatones, que procesados con los criterios de seguridad preestablecidos, permiten una intensidad de iluminación modulada a cada situación, con el consiguiente ahorro de energía.

Son sólo dos ejemplos de iniciativas actualmente en marcha, pero las previsiones en ámbitos no sólo de las Smart Cities, sino también del sector de la automoción, el vehículo conectado y de la domótica, con los dispositivos de iluminación, seguridad, persianas eléctricas y electrodomésticos conectados a Internet, anticipan la futura presencia de miles de millones de dispositivos cotidianos enchufados a la red.

A pesar de estas condiciones aparentemente propicias para la estandarización - el hecho de hallarnos en una fase preliminar de desarrollo del mercado - , la situación actual dista mucho de un entorno en el que la interoperabilidad de los diferentes dispositivos y redes sea una realidad.

La experiencia de la visita a la feria Smart City Expo World Congress, que tuvo lugar en Barcelona a finales de noviembre pasado, muestra un escenario en el que el mercado aparece muy compartimentado y por una parte grandes firmas presentan sus plataformas propietarias, otras optan por la utilización de software abierto (Open Standards), y otras lideran iniciativas amparadas en el Programa Marco 7 de la C.E para desarrollar proyectos basados en infraestructuras inteligentes conectadas a Internet, propiciando la estandarización.

De esta visión general, se advierte la gran dispersión de plataformas propietarias, estándares y de varias iniciativas, todas ellas compitiendo por erigirse en “la plataforma estándar”.

Como ha pasado en la mayoría de los procesos de estandarización/normalización, son las perspectivas de mercados masivos las que movilizan a los diferentes agentes de la cadena de valor para alcanzar acuerdos sobre estándares.

En el caso concreto de las aplicaciones propias de las Smart Cities, el hecho de que aún no se den las circunstancias propias de un mercado masivo de dispositivos y equipos, conduce a que no existan los incentivos suficientes para alcanzar acuerdos en materia de estandarización. En ámbitos como el de la automoción, en el de la domótica, o en el de la telemedición de contadores de luz, agua y gas, con perspectivas de decenas de millones de dispositivos de mercado potencial, ha habido por parte de organismos de normalización como la ETSI una intensa actividad de elaboración de estándares y, especialmente, de integración y asociación de tecnologías existentes.

Precisamente, el reto que el Comité Técnico de las Comunicaciones Máquina a Máquina (M2M) de la ETSI debe afrontar, es el de agrupar las múltiples tecnologías y estándares ya existentes en un escenario muy fragmentado, para emprender su armonización y completarlas en los ámbitos en que se detecten vacios normativos.

La mayor parte de los proyectos de Smart Cities son proyectos “a medida” según las necesidades del cliente, que en este caso acostumbra a ser la administración local. Por tanto, no debe extrañar la dificultad de impulsar la estandarización en estos casos, al no concurrir las condiciones citadas anteriormente que propician e incentivan la normalización. Esta situación obliga a los fabricantes de sensores que utilizan tecnologías inalámbricas claramente normalizadas (WiFi, WiMax, GSM, 3G, LTE), a desarrollar protocolos de comunicación e identificación “abiertos”, para que sean compatibles con las diferentes plataformas propietarias de grandes proveedores de soluciones.

En febrero de 2013, la Comisión Europea publicó los resultados de una encuesta sobre la gobernanza del Internet de las Cosas llevada a cabo a mediados de 2012, que se encuadra en los aspectos tratados en el documento “Internet de los Objetos — Un Plan de Acción para Europa COM(2009) 278 final”.

La mayoría de los encuestados consideran que la interoperabilidad es un objetivo importante, que las “plataformas abiertas” impulsarán la competencia y la innovación, y que a efectos de dicha interoperabilidad sería deseable que se llegase a definir un único sistema de identificación (ID) de los objetos.

Sin embargo, en las futuras iniciativas políticas que la C.E. emprenda como resultado de dicha encuesta, van a tener que sospesarse cuidadosamente las propuestas tendentes a proporcionar interoperabilidad. En un marco de libre mercado habrá empresas que consideren que sus expectativas de beneficios van asociadas al desarrollo de plataformas cerradas y por ello han de existir incentivos muy evidentes para que las compañías que han desarrollado sus propios sistemas de identificación de objetos, opten por la adopción de un sistema unificado.

Ante estos obstáculos hay una evidencia que ejercerá una fuerte presión a favor de la interoperabilidad: las expectativas de un mercado de miles de millones de objetos de nuestra vida cotidiana que estarán interconectados para prestarnos unos mejores servicios.

Por Albert Martí, director de AMB Associates

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.