Coger un taxi ya no es lo que era

Taxi

Las aplicaciones para móviles u otros sistemas inteligentes de información se están asentando en la rutina de la vida del ciudadano
MyTaxi o By-Taxi: dos ejemplos de apps al servicio del ciudadano que facilitan el trabajo de los taxistas
“¡Lo de Uber es simplemente competencia desleal!”, denuncia un taxista de Barcelona


Taxi y nuevas tecnologías están viviendo una relación de amor-odio. De un lado, apps para móviles que proponen una manera alternativa y complementaria a la tradicional búsqueda de clientes; del otro, el enemigo público número uno de los taxistas, la aplicación Uber.

Los servicios públicos ligados a la movilidad en las ciudades se han subido al carro tecnológico con resultados, en general, muy satisfactorios. Aplicaciones para móviles u otros sistemas inteligentes de información al usuario (por ejemplo, los sistemas que informan sobre los horarios reales de llegada/salida de metro, autobuses, trenes, etcétera) están en la calle y resultan muy efectivos. También los taxistas están intentando sacar partido a las nuevas aplicaciones para móviles, que podrían llegar a suplir la labor de las centrales de reservas. La aplicación gratuita alemana MyTaxi está alcanzando un número de usuarios considerable: presente en más de 40 ciudades (entre ellas, Barcelona, Madrid, Berlín y Washington DC) es hoy la aplicación más utilizada para este tipo de servicios gracias a ventajas como la posibilidad de pago cardless, el mapa en tiempo real de los taxis más cercanos, el cálculo aproximado de la tarifa y hasta la posibilidad de elegir tu taxi o taxista favorito. Fácil, pero sólo aparentemente. La implantación de MyTaxi, por lo menos en España, no tuvo un éxito inmediato entre los taxistas, un colectivo organizado con centrales de reservas y comunicación por radio muy efectiva y directa. “¿Por qué complicarnos la vida?”, era la pregunta que se hacían muchos profesionales del sector hasta que llegaron los primeros resultados positivos. Y el boca-oreja entre taxistas, como se puede imaginar, funciona de maravilla.

Hoy, aplicaciones como MyTaxi se están asentando en la rutina de la vida del ciudadano. Entre las apps españolas, By-Taxi está cosechando muchos usuarios en las ciudades donde está presente, ochenta en España, además de en Bogotá, Miami y Kuala Lumpur. De funcionalidad similar a MyTaxi, apuesta por la sencillez y la rapidez de las respuestas (menos de 90 segundos). Esta aplicación no sólo es gratuita, sino que permite el ahorro del radio-taxi, ya que el taxímetro se activa en el momento en que el pasajero sube al taxi y permite además la trazabilidad del taxista en caso de pérdida de objetos en el propio vehículo. En resumen, dos ejemplos de apps al servicio del ciudadano que facilitan el trabajo de los taxistas. Un taxista barcelonés, consultado durante la preparación de este reportaje, nos cuenta cómo para algunos la llegada de estas aplicaciones “ha sido como un soplo de aire fresco en la relación entre taxista y clientes. Al comienzo las mirábamos todo de reojo, pero hoy alrededor de la mitad de los taxistas utiliza MyTaxi como herramienta habitual de trabajo”.

 

Uber, app anti-taxista

Con el mismo taxista barcelonés, que ha preferido no desvelar su nombre, hemos querido profundizar en el caso Uber, una app que a través de la web o del Smartphone propone a los usuarios viajar a precio reducido poniéndolos directamente en contacto con conductores no taxistas: “¡Lo de Uber es simplemente competencia desleal! No es posible que nosotros tengamos que pagar una licencia de taxi, pagar autónomos, seguro por el pasajero en el caso de accidente, además de pasar un examen sobre el conocimiento de la ciudad donde realizamos nuestro trabajo, y haya otros que lo hagan sin necesidad de ningún reconocimiento oficial”. El mundo del taxi sostiene en bloque esta tesis. Por esa razón se convocó una huelga y todo apunta a que habrá más huelgas de los taxistas, por lo menos en España.

¿Qué es Uber? En su página web definen la aplicación como el medio gracias al cual “hacemos más accesibles las ciudades, lo cual permite más posibilidades para los pasajeros y más negocio para los conductores”. Presente en unas cien ciudades de todo el mundo, Uber fue fundada en San Francisco (EEUU) en 2010 por Travis Kalanick, creador del primer motor de búsqueda P2P del mundo. ¿Las tarifas? Según cálculos aproximados, el viaje con Uber es más barato, pero la diferencia es mínima (ronda el 10%), tanto que el asunto más contestado por los taxistas no es el coste del viaje, sino el hecho de que es posible darse de alta para ser un conductor de la compañía cumpliendo sólo dos condiciones: ser una persona física con seguro particular de amplia cobertura y poseer un vehículo mediano de cuatro puertas en excelentes condiciones. Esta manera de actuar, juntamente con la posición del Gobierno español sobre el asunto, ha sido lo que ha calentado los ánimos de los taxistas. El ministro de Economía, Luis De Guindos, invitó en junio a los colectivos de taxistas a “adaptarse a los nuevos medios tecnológicos”. El Ministro español ha sido el primer representante de un gobierno europeo en hacer una declaración sobre el caso Uber afirmando que desde el Gobierno “favorecerán la competencia, aunque en igualdad de condiciones”. Hoy, cuando en Colombia los conductores de Uber están a punto de ser legalizados, en España y particularmente en Barcelona, el ayuntamiento perseguirá a los conductores de la compañía americana imponiendo multas de hasta 4.000 euros. Mientras, Uber colecciona usuarios y clientes en todo el mundo. ¿Quién lo parará?

 

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