La innovación en Rusia gana impulso con apoyo estatal

Rusia

El Navigator Campus (Kazán) es el primer parque tecnológico privado dedicado por completo a proyectos de hardware

La Skolkovo Foundation, un parque tecnológico y centro científico situado en Moscú, es la versión rusa de Silicon Valley: 250 start-ups y 400 millones de dólares en subvenciones hasta el momento


Un programa de ingeniería y diseño industrial puesto en marcha recientemente por el Ministerio de Industria y Comercio ayuda a empresas manufactureras a establecer un entorno adecuado para el desarrollo de prototipos alfa para nuevos productos.

El Gobierno ruso ha establecido una serie de fondos de inversión con los que apoyar a las industrias basadas en el conocimiento.- El apoyo a la innovación por parte del gobierno regional se centra básicamente en fondos de inversión de capital y parques tecnológicos, por lo que se dejan muchos aspectos sin resolver en el sistema de innovación.-La inversión en tecnologías suele tener un periodo de retorno largo, lo que implica que los proyectos de innovación sean menos atractivos que los de industrias lucrativas como la venta al por menor, el sector del petróleo y el gas o el sector inmobiliario.-;La falta de cultura emprendedora y un sector de PYMEs subdesarrollado se conjugan para hacer que la creación y desarrollo de una start-up sean una aventura mucho más arriesgada que los caminos ya marcados en la administración pública o en la empresa privada.

Hace mucho tiempo que la ciencia básica rusa es conocida en el mundo entero por sus logros en los ámbitos de la biología, la física, la química y la ingeniería de materiales. No obstante, a pesar de la publicación de trabajos académicos y de la aparición de resultados de investigación en artículos de elevado impacto, poco podía ser comercializado con éxito. En la época soviética, el estado financiaba toda la investigación, y la idea que los investigadores pudieran ganar dinero con sus inventos era impensable.En los últimos años el gobierno ha querido involucrarse en la incubación de desarrollos científicos y en la búsqueda de formas para acelerar la transferencia de tecnología hacia la vida cotidiana.

Entre las medidas de apoyo al ecosistema de innovación en Rusia se encuentran los programas estatales enfocados a favorecer las industrias basadas en el conocimiento, construir clústeres en zonas municipales y regiones escogidas y respaldar una red estatal de parques tecnológicos.

Fundación SklolkovoPor ejemplo, un programa reciente enfocado a la ingeniería y el diseño industrial, iniciado por el Ministerio de Industria y Comercio, ayuda a las empresas manufactureras a generar un entorno adecuado para desarrollar prototipos alfa para nuevos productos. El programa se lleva a cabo a través de determinadas agencias federales, y crea un marco impositivo favorable a las empresas de ingeniería, aporta subsidios para gastos de capital, establece los requisitos para programas de formación especializados en 12 universidades y apoya económicamente el desarrollo de centros locales de ingeniería fundados por pequeñas y medianas empresas. El programa define los criterios que deben cumplir las empresas para ser consideradas empresas de ingeniería, y también establece tasas impositivas y sociales reducidas para las empresas del sector. En otros programas se incluyen industrias pertenecientes a los siguientes sectores: farmacéutico, materiales compuestos (composites), telecomunicaciones, microelectrónica, aerospacial y energético.

Además de apoyo directo por parte de agencias federales, el gobierno de Rusia ha creado diversos fondos de inversión para apoyar a las industrias basadas en el conocimiento. Empresas como Rusnano, Russian Venture Company o Russian Fund for Direct Investments aportan capital, gestión y su experiencia en la materia a innovadores que trabajen en institutos de investigación, así como a start-ups privadas y a empresas spin-off.

La ciudad de Moscú también tiene su oferta dirigida al ecosistema de ingeniería e innovación. Desde su posición como uno de los principales nodos de I+D del país y con la mayor concentración de capital de riesgo, la ciudad ha seleccionado algunos ámbitos industriales a los que ofrecer apoyo.

La Fundación Skolkovo es un ejemplo muy conocido de la infraestructura de innovación situada en Moscú: se trata de un parque tecnológico y un centro científico ubicados en los suburbios de la capital rusa. Fundado por reconocidos líderes de la comunidad empresarial y con apoyo gubernamental, este versión rusa de Silicon Valley en ciernes aloja hoy en día más de 250 startups que han recibido más de 400 millones de dólares en subvenciones. Aunque la idea original consistía en atraer inversores y fondos extranjeros, en la actualidad algunas de las empresas y de los inversores de capital riesgo se han trasladado fuera del país a causa de la situación geopolítica actual, y las start-up que han optado por permanecer se dirigen principalmente al mercado ruso.

La República de Tatarstán (Tartaristán) es otro ejemplo claro de innovación rápida en Rusia. Después de 10 años de esfuerzos por parte del gobierno local, se ha logrado establecer un ecosistema para empresas emergentes en tecnologías de la información (IT), biotecnología, materiales compuestos (composites) y otras áreas más convencionales, como la energía, el transporte y la comunicación. Tanto las nuevas empresas tecnológicas como las ya existentes tienen a su disposición una red de parques tecnológicos, incubadoras de negocios y fondos de capital riesgo. Actualmente, Tatarstán cuenta con 14 parques tecnológicos, 4 parques industriales y 2 zonas especiales para una población total de 3,8 millones de personas, lo que la convierte en una región con más puestos de innovación por habitante que el Reino Unido, una de las regiones donde se crearon parques tecnológicos por vez primera.

Un conocido ejemplo del sector de las tecnologías de la información (IT) en Tatarstán es el proyecto Innopolis, que puede convertirse en la capital de IT de Rusia. Competidor director de la malasia Cyberjaya, Innopolis posee una extensa infraestructura que incluye parques tecnológicos, centros de desarrollo y la primera universidad centrada en tecnologías de la información en Rusia; acoge a más de 150.000 personas, entre los que se incluyen 60.000 profesionales de las tecnologías de la información.

Aunque las incubadoras y aceleradoras de start-ups han aumentado exponencialmente en Rusia durante los últimos años, el Navigator Campus situado en Kazán merece una atención especial. Se trata del primer parque tecnológico privado del país dedicado por completo a proyectos de hardware, desde robótica de consumo a la impresión en 3D. Por el momento ha atraído a más de 20 start-ups procedentes de Tatarstán, San Petersburgo, Tomsk (Siberia), Astracán (sur de Rusia) y Ucrania. Entre las start-up mencionadas se encuentran iBlazr, una startup de Kiev que desarrolla la primera linterna LED inteligente para smartphones y tablets; Krisaf, de Tiumén, que ofrece equipamiento de gimnasio robotizado para acelerar la rehabilitación de niños con parálisis cerebral; y también Ennova, una start-up que fabrica impresoras en 3D. Entre los primeros partners internacionales de Navigator Campus se encuentra Hax Asia, una aceleradora de start-ups en el ámbito del hardware puesta en marcha recientemente en Singapur.

 

Smart Cities en Rúsia

 

No obstante, el apoyo a la innovación por parte del gobierno regional se centra fundamentalmente en fondos de inversión de capital y en parques tecnológicos, lo que deja muchos aspectos sin resolver en el sistema de innovación. Una de las barreras que dificulta el desarrollo de la innovación es la falta de una industria de capital riesgo firmemente asentada.

El mercado de capital riesgo y la existencia de proyectos de inversión exitosa en Rusia son relativamente pequeños en comparación con los países europeos o de América del Norte; no obstante, existen señales de crecimiento en el mercado. Según el informe MoneyTree, elaborado por PwC, en el año 2013 compañías rusas de rápido crecimiento dedicadas a los sectores biotecnológico, industrial y de tecnologías de la información recibieron inversiones de capital riesgo por valor de 653 millones de dólares de un total de 222 acuerdos. El número de inversores prácticamente se duplicó -aumentó de 12 a 21- mientras que las ganancias de los inversores llegaron a sobrepasar cinco veces su valor inicial, desde los 372 millones de dólares iniciales hasta los 2,000 millones, una cifra sin precedentes.

Existen otras razones que dificultan el desarrollo del sector de la innovación y la rápida implementación de nuevas ideas. La inversión en tecnologías suele tener un periodo de retorno largo, lo que implica que los proyectos de innovación sean menos atractivos que los de industrias lucrativas como la venta al por menor, el sector del petróleo y el gas o el sector inmobiliario. La falta de cultura emprendedora y un sector de PYMEs subdesarrollado se conjugan para hacer que la creación y desarrollo de una start-up sean una aventura mucho más arriesgada que los caminos ya marcados en la administración pública o en la empresa privada. La baja motivación para obtener beneficios económicos a partir de la propia investigación por parte de la comunidad científica y la limitación de canales de transferencia de tecnología existentes son otras razones por las que las grandes ideas no se convierten con facilidad en grandes productos. El dilatado proceso de toma de decisiones en términos de inversión y la especialización -que pueden causar que una agencia gubernamental se demore entre dos y nueve meses en transferir los fondos iniciales a los inversores- es un reto a la paciencia más que un estímulo para iniciar una nueva empresa.

Donde algunos ven dificultades, otros encuentran oportunidades. Artem Oganov, un químico ruso especializado en el diseño de materiales que dirige tres laboratorios en Nueva York, Xi’án (China) y Moscú, cree que Rusia ofrece las mejoras oportunidades para la innovación. “Rusia tiene un gran número de estudiantes con talento, y se está trabajando en la recuperación de su ciencia. Es especialmente emocionante estar aquí en estos tiempos”. Oganov recibió una mega-subvención del gobierno para financiar su investigación y contratar personal de primer nivel mundial. Su única preocupación consiste ahora en la estabilidad a largo plazo de la financiación. “Hay cierto grado de incertidumbre, aunque un aspecto está claro: la ciencia se considera una prioridad fundamental en la financiación, tenemos mucho talento y equipamiento científico de última generación” afirmó Oganov.

By Alenushkin, D.*Mustafaev, R


Dmitry Alenushkines consultor en el ámbito tecnológico y profesional de inversiones. Actualmente es Agente de Inversiones en Rusnano, un fondo de inversión gubernamental enfocado a la ingeniería de materiales. Con anterioridad, Dmitry trabajó para Creekstone Consulting en West Vancouver, donde se encargaba de los estudios de viabilidad de tecnologías disruptivas y nuevos materiales. Tiene un Máster en Organización de Empresas (MBA) por la Universidad de British Columbia y es un Profesional Certificado en Gestión de Proyectos.

Renat Mustafaev, Director Adjunto, Relaciones de Inversión, Technopolis Moscú.
Renat es el responsable del desarrollo de la estrategia de negocio de Technopolis y de sus relaciones externas. Antes de unirse al equipo de Technopolis Moscow, Renat ya poseía una gran experiencia en la promoción de inversiones y relaciones económicas con el extranjero tanto en el Gobierno de la Ciudad de Moscú como en la administración de la República de Tatarstan.

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