Smart Cities y las redes empresariales: Un reto para la dirección

Smart Cities en Europa

La estrategia “Europa 2020” busca la superación de la crisis y el reposicionamiento de Europa a través de la promoción de tres líneas prioritarias de inversión en crecimiento: éste ha de ser Smart, sostenible e inclusivo. El propósito subyacente es dirigir la economía hacia una tasa de empleo superior a la actual, de modo que se favorezca la cohesión social y territorial, una economía más eficiente en términos de un uso más competitivo y eco-saludable de los recursos, basada en el conocimiento y la innovación, que impulse la calidad de la educación, refuerce la investigación y  promueva la innovación y la transferencia del conocimiento en el marco de la UE.

Muy recientemente,  Barroso (2012) ha indicado que Europa necesita invertir en innovación y nuevas tecnologías, dado que la UE se encuentra en los albores de una nueva era tecnológica en la que se dispone de tecnologías nuevas y más limpias que conducen a un cambio fundamental en los patrones de fabricación y en la cadena global de generación de valor añadido; está convencido de que la UE no se puede permitir dejar pasar las oportunidades brindadas por estos cambios.

La estrategia Europa2020 desarrolla la diseminación de networks, o redes,  inteligentes que emplean Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), sugiriendo la explotación de las ventajas de trabajar en redes a escala transnacional y el incremento de las ganancias de competitividad empresariales, particularmente en lo que concierne a la industria manufacturera, particularmente PyMES,  facilitando la asistencia y el asesoramiento a los consumidores en la evaluación de la mejora de la eficiencia productiva.   

Las TIC permiten a las  Smart Cities el uso de datos municipales para mejorar la vida diaria de los ciudadanos. Los alcaldes, y no sólo los alcaldes españoles, se enfrentan a presupuestos municipales decrecientes y  confían en que las nuevas herramientas digitales puedan contribuir a resaltar la visibilidad y eficacia de los servicios públicos. Se espera que estas nuevas tecnologías ayuden a los ciudadanos, entre otros objetivos, a ahorrar dinero, minimizar desperdicios, gestionar mejor los transportes y controlar el consumo doméstico de agua (MIT Sloan Management Review and Capgemini Consulting, 2013). Las innovaciones en TIC, en conjunción con las nuevas prácticas organizativas, comenzaron su andadura allá por 1990 y han hecho posible que hoy  podamos conocer y sistematizar lo que rodea a la implantación de estas tecnologías en las organizaciones. Los cambios organizativos no son resultado de la aplicación de las nuevas tecnologías per se, sino más bien una combinación de los rasgos de éstas con las modificaciones y rutinas desarrolladas por cada firma para apoyar el uso de dichas tecnologías (Sacristán Díaz et al. 2003, 2004, 2005)

En este artículo se pretende ilustrar, a partir de una revisión detallada de la literatura ad-hoc, que los networks empresariales, las relaciones entre networks y la cooperación, favorecidos todos ellos por la adopción de TIC en los entornos de las Smart Cities, constituyen un determinante esencial para la mejora del crecimiento y la competitividad, particularmente en lo que concierne al papel estratégico que los networks manufactureros y de cadenas de aprovisionamiento desempeñan en tales  networks empresariales.

Los networks empresariales, la Dirección de Operaciones y los networks de la cadena de aprovisionamiento “florecen” en las Smart Cities

Es bien conocido que la fuerza conductora de los networks empresariales es la focalización en las competencias troncales de cada uno de ellos: así, una empresa debería concentrarse en desarrollar aquellas actividades con las que genera valor y que forman parte de estas competencias distintivas o troncales, subrayando su ventaja competitiva a la par que adquiriría las restantes competencias en el network empresarial o de negocio. La inversión sostenible que promueve la estrategia Europa 2020 supone un cambio fundamental en el paradigma industrial, desplazándolo desde una orientación centrada en costes hacia la búsqueda de unos procesos productivos sostenibles en los que no sólo se reduzcan las emisiones de CO2 sino que, además, los productos terminados incorporen un mayor número de detalles medioambientales. Las diversas combinaciones de tecnologías digitales como los “Social Media”, los datos y teléfonos móviles, los sensores y equipos dotados con medios analíticos, junto a la informática en “Cloud”, proporcionan suficientes e interesantes oportunidades para innovar los modelos de negocio y ensayar nuevas formas de creación de riqueza. En este escenario, la dirección de operaciones manufactureras y de servicios puede desempeñar un papel central al crear e implementar nuevas tecnologías para generar nuevos productos y desarrollar nuevos procesos de transformación.

La tecnología, la forma organizativa y la función han sido objeto de interés entre los científicos investigadores de las organizaciones durante los últimos 60 años. Las TIC han suplantado numerosos roles de coordinación y control desempeñados anteriormente por los mecanismos jerárquicos, creando las oportunidades para diseñar entidades que se focalicen hacia procesos y no hacia funciones. Hoy ya no es posible diseñar o modificar organizaciones sin reconocer que las TIC forman parte de ellas. Los networks empresariales y las relaciones de network pueden ejercer un impacto positivo sobre las operaciones manufactureras y de servicios, al igual que sobre los procesos logísticos que tienen lugar en el seno empresarial: todos juntos pueden contribuir a incrementar su eficacia, poder de negociación frente a otras entidades, así como a la minimización de costes y la reducción de riesgos. Los costes de ejecución de las operaciones individuales pueden ser reducidos si éstas son llevadas a cabo de modo más barato y con superior calidad por otras entidades pertenecientes a la red o network. Ratajczak-Mrozek (2013) señala que estos beneficios están interrelacionados y menciona que los recursos que se pueden adquirir gracias a las relaciones de network pueden también facilitar un incremento de los resultados de la actividad innovadora, a la par que ayudan a lograr ventaja de las oportunidades del mercado.

Los  networks empresariales pueden ser una fuente de numerosos beneficios potenciales para las empresas, contribuyendo a mejorar su crecimiento y competitividad. En este artículo se atiende especialmente a los networks o “redes” manufactureras (como los observables en las relaciones entre proveedores y grandes ensambladores), los networks de cadenas de suministro (o colaboraciones para vender o/y comprar mercancías conjuntamente, como las centrales de compra), los networks de servicios (como las colaboraciones encaminadas a ofrecer servicios comunes) y los networks sociales (o relaciones informales). Las relaciones en network o en red se establecen y mantienen entre diferentes grupos de entidades (tales como clientes, proveedores, entidades de referencia y competidores), y en distintos niveles, como local, nacional, e incluso global. Las redes facilitan el desarrollo de actividades conjuntas y posibilitan la adquisición de recursos que son puestos a disposición de sus diferentes socios, al tiempo que proporcionan la capacidad para obtener recursos hasta entonces no disponibles para ninguna de las partes de forma individual. Entre los recursos que se pueden obtener, el conocimiento es uno de los más destacados, en cuanto que la singularidad de su integración puede ayudar a las entidades a diferenciarse entre sí. Igualmente, las relaciones de red pueden amplificar los procesos de aprendizaje: los datos empíricos confirman que los networks empresariales contribuyen significativamente a la mejora del desarrollo, la gestión y comercialización de los grandes proyectos innovadores.

Por otro lado, no puede minusvalorarse la importancia que tienen las relaciones informales en la adquisición de recursos: los contactos informales incluyen desde simples contactos entre  los representantes de diversas compañías a título personal, hasta  relaciones de mayor alcance mantenidas con diversos expertos. Estas relaciones facilitan la transferencia de conocimiento e información, en la medida en que las relaciones sociales facilitan el intercambio de información altamente fiable, de modo que se pueden tomar mejores decisiones y con riesgo limitado. Respecto a la capacidad de la empresa para innovar, tanto en sí misma como en su cartera de productos, ésta puede verse aumentada gracias al intercambio de recursos y conocimientos en la red: así, las relaciones verticales con proveedores y clientes y las horizontales, con institutos de investigación, competidores o compañías que desarrollan actividades complementarias, al igual que las redes sociales, influyen en el nivel de innovación de cada entidad, lo cual repercute en el crecimiento y competitividad empresarial.

La cadena de suministros puede definirse  como un network de organizaciones conectadas e interdependientes que actúan desde la base del control y cooperación comunes, para gestionar y mejorar los flujos de recursos y mercancías, abarcando desde los proveedores hasta los consumidores finales. La mayor y mejor cooperación dentro de esta red se relaciona directamente con la obtención de resultados positivos, los cuales se suelen observar de forma más rápida y directa. El desarrollo de relaciones estrechas con los clientes es, por su parte, un elemento clave en las operaciones empresariales, particularmente en el área de los mercados business to business (B2B). Una estrecha cooperación con los clientes ofrece numerosas ventajas a las firmas al favorecer la reducción de los costes por los servicios ofrecidos y el desarrollo de la lealtad de la clientela. También ayuda a crear productos a medida, pues se incluye a los clientes en los procesos de desarrollo de proveedores, pudiéndose alcanzar reducciones importantes  en los costes logísticos, mejoras de los envíos justo a tiempo y en los desarrollos conjuntos de componentes, elevando la calidad de los materiales empleados en el producto terminado.

En las entidades que emplean alta tecnología, en las que los ciclos de vida de los productos son más cortos y los artículos sirven a nichos estrechos, con demanda limitada normalmente a los mercados domésticos y enormes tiempos de desarrollo de productos, la concentración que permiten los networks empresariales, y la cooperación especializada en las cadenas de aprovisionamiento puede inducir a la obtención de interesantes resultados.  

Las compañías manufactureras y de servicios que operan en las Smart Cities

El funcionamiento de las Smart Cities está basado esencialmente en las interconexiones entre sistemas que son nucleares para sus operaciones y desarrollo (Dirks, 2009); cada uno de estos sistemas hace frente a sus propios retos y amenazas a la sostenibilidad, así como al conjunto de retos que han de ser abordados de una forma holística. Las ciudades, para hacer frente a sus retos, han de conocer cómo estos se relacionan entre sí y con los objetivos que éstas quieren alcanzar. Dirks (2009) sugiere que estos sistemas nucleares son de seis tipos: las personas, la actividad empresarial, el transporte, la comunicación, el agua, y los sistemas energéticos.

Las empresas, tanto públicas como privadas, operan en el sistema de las personas en las redes sociales y humanas. Este es el caso de diferentes operaciones de servicio como las relacionadas con la prestación de seguridad de y para los ciudadanos, como los bomberos, la policía, los especialistas en recuperación tras catástrofes, sanidad, educación y todo lo relacionado con un concepto inclusivo de la calidad de vida.

Las oficinas administrativas y las entidades manufactureras y de servicios ofrecen prestaciones relacionadas con los entornos legislativo, político, regulación, apertura al comercio exterior, mercados laboral y financiero, y, en definitiva, todo lo relacionado con el sistema empresarial de las ciudades. La prosperidad municipal depende significativamente de la economía y de la capacidad de las ciudades para atraer y retener actividad empresarial. Por tanto, el papel de las entidades que se ocupan de este sistema es esencial para atraer otras empresas a la ciudad.

El tercer sistema es el que se ocupa del transporte urbano de mercancías, servicios y personas. Las firmas que pueblan este sistema han de proporcionar a los ciudadanos todas las actividades y servicios relacionados con las redes de carreteras, los sistemas de transporte público y privado, mares, aeropuertos y trenes, habiendo de hacer frente a los retos de minimizar la congestión del tráfico, la contaminación y unos costes de operación elevados.

El sistema de comunicaciones es el cuarto núcleo de una Smart City y se ocupa del movimiento de datos e información entre empresas, los ciudadanos y la administración. Nos referimos a firmas que se ocupan de la telefonía, servicios de banda ancha, redes inalámbricas, etc., y que han de dejar constancia probada de su capacidad para comunicar información, que es, sin duda un elemento central en la economía de una Smart City.

Los sistemas quinto y sexto tienen como principal responsabilidad los dos suministros básicos de una ciudad, como son el agua y la energía. El agua es un suministro esencial y su correcta gestión abarca el ciclo completo de tratamiento, desde el aprovisionamiento hasta su depuración final. Estas entidades han de superar obstáculos como la falta de agua o la distancia que ésta ha de recorrer desde sus orígenes hasta las ciudades, así como las sequías e inundaciones, y atender a las peculiaridades de las ciudades portuarias. La higiene y calidad del agua que llega a cada ciudad es un asunto de extrema importancia y tenemos muchos retos en lo concerniente a la mejora de la gestión del agua en el futuro inmediato.

Y respecto al sexto sistema, el energético, no hace falta subrayar que su buen funcionamiento es esencial para la generación, transmisión y mantenimiento de las Smart Cities. Además, las organizaciones que conforman este sistema o industria han de lidiar igualmente con la cuestión del reciclado de la energía. Es un sistema complejo: las empresas han de disponer de suficientes recursos, pero no demasiados, en cuanto que han de pagar por la contaminación que generan, pero, al mismo tiempo, no se pueden permitir quedarse sin aprovisionar. Otros problemas actuales son la extinción las emisiones de CO2, la adopción o el abandono de la energía nuclear, etc. 

Las ciudades  gozan hoy de grandes oportunidades: pueden emplear tecnologías inclusivas, sostenibles e inteligentes para transformar sus sistemas troncales y maximizar la correcta utilización de los recursos no renovables (Allwinkle y Cruickshank, 2011). Estas tecnologías, que explican la interrelaciones que tienen lugar entre las entidades y los sistemas que cohabitan en las smart cities, nos ayudan notablemente a tomar decisiones en el ámbito de este tipo de ciudades, particularmente en lo que se refiere a la recogida y modelización de los datos.

A modo de conclusión

Este artículo contribuye a ampliar el alcance de la Dirección de Operaciones al eliminar, ya sea parcialmente, aquella perspectiva limitadora de las cadenas empresariales de aprovisionamiento que las considera entidades aisladas, disociadas del entorno urbano. La investigación en prácticas contingentes de la Dirección de Operaciones, como la liderada por Sousa y Voss (2008) ha incorporado algunos elementos del enfoque contextual en el análisis, pero el principal objetivo se encuentra aún en identificar cómo el contexto afecta a la eficiencia de las diversas prácticas, cómo éste puede afectar también a la eficiencia de los procesos de planificación e implementación de tales prácticas, el examen de los posibles interfaces entre los entornos urbanos, etc.; la dirección de operaciones se revela crítica en estos momentos y en estos escenarios.

Precisamente a través de la exploración de los interfaces Smart Cities/ Dirección de Operaciones y/o Gestión de la cadena de suministro, Mendonza, Montes and Alvarez (2013) persiguen identificar oportunidades de investigación de doble vía: por una parte, los posibles impactos de las dimensiones que caracterizan a las Smart Cities sobre las dimensiones tradicionales de la D.O.; se trata de seleccionar herramientas de la D.O. para, por ejemplo, diseñar y gestionar las empresas siguiendo las pautas de la estrategia típica de las Smart Cities. Una investigación  alternativa podría ser, por ejemplo, el uso combinado de información en tiempo real y las aplicaciones de programación de recursos para atender con la mayor celeridad a las demandas de servicios públicos de emergencia. Los señalados autores muestran una gran confianza en las amplias avenidas de investigación que se abren al analizar los interfaces entre las smart cities, la dirección de operaciones manufactureras y de servicios y la gestión de la cadena de suministro.

Resumiendo los epígrafes anteriores podemos señalar que los beneficios más importantes derivados de la construcción y desarrollo de redes  empresariales y la cooperación entre estas en el ámbito de las smart cities son, en línea con Ratajczak-Mrozek (2013), los siguientes:

  • Nuevas oportunidades de negocio
  • Reducción de costes
  • Acceso a recursos y capacidades, incluyendo el conocimiento entre ellos
  • Incremento de la capacidad empresarial para la innovación y la generación de nuevos productos
  • Reducción del riesgo operacional
  • Incremento del poder de negociación frente a otras entidades
  • Obtención de beneficios de la especialización
  • Obtención de economías de escala y aumento del alcance de las ventas a nivel nacional e internacional. 

Desde el punto de vista de los/las responsables de Operaciones, las redes empresariales a que da lugar la intersección de las TIC y los rasgos organizativos  ayudan a que las firmas puedan visualizar los procesos de transformación en su totalidad, reforzando con ello la colaboración virtual y en serie y mejorando la flexibilidad de la innovación en tiempo real en bienes y servicios, así como el desarrollo y la simulación de escenarios “sintéticos”.  

Comparto la convicción de Dirks (2009) de que los sistemas propios de las smart cities pueden ayudar a éstas a mejorar su sostenibilidad y al logro de sus objetivos de mayor calado, es decir, financieros, económicos, medioambientales y sociales. El aspecto menos positivo es que el grueso de la población no tiene hoy en día acceso a internet ni a las TIC, incluyendo a la población urbana. Además, todavía se mantienen grandes diferencias entre ciudades en lo que concierne a la penetración, el precio, el ancho y la facilidad de acceso a la banda ancha. 

 

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