De la administración electrónica a la ciudad inteligente

e-government

Hemos llevado la lógica a los lenguajes de programación para construir aplicaciones informáticas que nos automaticen tareas y nos hagan la vida más fácil. Acabamos de llevar la inteligencia a los teléfonos móviles, y ahora tenemos en el bolsillo y al alcance de la mano todo un acceso universal a un sinfín de información útil y potentes relaciones sociales. Estamos llevando lógica e inteligencia a la organización de las ciudades, a los objetos que utilizamos diariamente y que manejamos, a las relaciones entre la Administración pública y los administrados.


Es la explosión del Internet de las Cosas, del Big Data, de la Nube, de la Omnicanalidad… Una serie de megatendencias que ya se están cristalizando en innumerables ejemplos de cotidianidad. Una realidad que a aquellos que venimos de un mundo analógico todavía nos sorprende y supone pasar por un proceso de adopción y adaptación, pero que para las nuevas generaciones ‘digitales’, ya crecidas bajo el signo de la Web, las redes sociales, la realidad aumentada y las pantallas táctiles, es una forma de vida tan real o más que la llamada virtual.

Dentro de este vasto universo que está conformando un cambio de paradigma en el comportamiento humano y de la construcción-deconstrucción de sus relaciones con sus semejantes, destaca la conquista de la administración electrónica, el eGovernment. La aplicación de las relaciones telemáticas a la creciente burocracia para ser más eficaces, ahorrar tiempo, desplazamientos y dinero, automatizar tareas, suprimir errores y liberar recursos para otros menesteres de igual interés público. El resultado global de ejecución de todas estas medidas ha permitido, en 2013 en España, y según la información que recoge trimestralmente el Sistema de Información Administrativo (SIA), que tres de cada cuatro trámites se realicen ya por Internet (el 76,18% del total: un 64,94% en el caso de ciudadanos y un 93,93% en el caso de empresas).

 

Herramientas para soluciones

Las diversas administraciones (locales, autonómicas, estatales, comunitarias) se están armando poco a poco, en base a diversas directivas europeas, con el objetivo de crear las condiciones necesarias que permitan el ejercicio del Gobierno electrónico. Por suerte, aplicaciones, suites, plataformas y soluciones competitivas no les falta en el mercado. A través de todas estas soluciones se aportan las herramientas necesarias que optimizan su trabajo, automatizan sus tareas, y les genera importantes ahorros sin necesidad de que estas entidades tengan que realizar un desembolso económico que no puedan asumir.

En relación, por ejemplo, con el retorno de las inversiones realizadas, el que una administración pública de tamaño medio implante la firma electrónica puede significar reducir el periodo medio de pago a proveedores, gestionar más de 250.000 documentos -evitando la impresión de más de 750.000 copias innecesarias-, tramitarlas con más de medio millón de firmas y ahorrar más de 70.000 euros, además de dinamizar la actividad económica de la zona. Teniendo en consideración que el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas estima que cada trámite electrónico realizado supone un ahorro de 75 euros a los ciudadanos y empresas, en 2013 los 367 millones de trámites electrónicos que se realizaron en el ámbito de la Administración General del Estado (AGE) habrían generado un ahorro de más de 27.000 millones de euros.

Por ejemplo, solo el intercambio de asientos electrónicos registrales ha traído grandes reducciones de coste, que en el caso de Correos se estiman en 3,5 euros por envío. Hay que tener en cuenta que se calcula que por cada 1% de incremento de uso electrónico, los ciudadanos se ahorran 300 millones de euros en reducción de cargas administrativas y la Administración, 40 millones en costes internos (personal, instalaciones, tiempos, eficiencia, etc.).

 

Por dos, cada dos años

La consultora IDC prevé que el volumen de datos generados por dispositivos, sistemas y sensores asociados a la Ciudad Inteligente se multiplicará por dos cada dos años hasta 2020. Esto significa que relojes, gafas, zapatillas y cada vez más elementos de nuestra indumentaria (wearables) se conectarán, como tantas otras ‘cosas’ (vehículos, drones, edificios, bombillas, grifos, etc.), a una Internet que les conferirá el atributo de la inteligencia que los humanos ponemos en gran parte de nuestra tecnología. Personas y cosas que interactuarán con diferente grado de simbiosis, en un hogar más digital, en una ciudad más ‘inteligente’, haciéndonos parte de un organismo global, más complejo, por cuyo cerebro fluyan cantidades ingentes y crecientes de ‘datos’.

Las predicciones del tiempo atmosférico y sus consecuencias serán más precisas. Se podrán alinear con las necesidades de riego, fumigación y poda de jardines, huertos y cosechas. Los drones ayudarán a la detección precoz de incendios, o al seguimiento de animales en peligro de extinción. La interconexión de vehículos privados y transporte público permitirá una gestión del tráfico más fluida. La domótica posibilita el control autónomo de energía, luces, puertas, electrodomésticos; la telemedicina permite la regulación y control de marcapasos a distancia; habrá fármacos con sensores que darán información vital del paciente; sostenes o calzoncillos que detecten un cáncer; plantillas con GPS pensadas para guiar a invidentes por la ciudad…
No es soñar, es una realidad que está a la vuelta del calendario.


Acuerdo con Deloitte

Aytos ha firmado un acuerdo con Deloitte CyberSOC para contratar los servicios de seguridad y auditorías que ofrece la consultora especializada en materias de ciberseguridad. De este modo, Deloitte realizará sobre las soluciones de gestión de Aytos auditorías, tanto internas como externas, para garantizar la seguridad de las aplicaciones. Para la seguridad interna, el equipo de especialistas de Deloitte realizará un análisis estático exhaustivo de código fuente mediante el uso de la herramienta BugScout de la empresa Buguroo y expertos en seguridad para la detección de vulnerabilidades de seguridad en origen, mejorando la certificación técnica de las soluciones.

En el ámbito externo, se desarrollará un análisis dinámico (hacking ético) consistente en una auditoría de seguridad que cubre tanto el producto como la infraestructura donde se ejecuta, trabajando sobre direcciones que ofrecen servicios electrónicos a la ciudadanía.

Estas medidas de seguridad beneficiarán a todos los clientes de Aytos, fundamentalmente a aquellos que cuenten con soluciones que ofrezcan servicios de acceso electrónico a sus ciudadanos, redundando también en ventajas para sus sistemas de información y gestión internos. Con este acuerdo, Aytos ofrece a sus clientes soluciones aún más seguras y transparentes en los trámites electrónicos de sus ciudadanos, y Deloitte CyberSOC amplía su presencia en el sector de las administraciones locales, reafirmando su liderazgo en materias de ciberseguridad.

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