“Debemos estar preparados ante los retos del futuro, ser más sostenibles, ofrecer servicios más eficientes a los ciudadanos y adaptarnos a sus necesidades”

“Nos hemos convertido en un laboratorio urbano”

“La historia de la humanidad se mide a través de los logros tecnológicos que ha sido capaz de desarrollar. Ahora estamos ante un nuevo momento de cambio y evolución”

SmartSantander ha permitido poner en marcha un ecosistema en el que investigación, innovación y desarrollo forman un trinomio virtuoso”

“Una de las claves está en el cambio normativo en la Ley de Contratos, que debe producirse para que la colaboración público-privada se potencie”

“Estamos orgullosos de la participación e implicación de los ciudadanos en el proceso de transformación de nuestra ciudad".


Santander está reconocida como una de las ciudades españolas más avanzadas de en cuanto a innovación y aplicación de nuevas tecnologías. La ciudad se ha convertido en una referencia incluso a escala internacional, y en ello ha tenido mucho que ver su alcalde, Íñigo de la Serna. Su implicación personal en la transformación de la capital cántabra es conocida y notoria. Como presidente de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), su papel está siendo fundamental en el devenir no sólo de Santander, sino también en el de sus homólogas nacionales. Hablamos con él sobre el presente y el futuro de las ciudades.

SCASC.- En octubre de 2012, usted escribía en nuestra revista que Santander estaba poniendo en marcha diferentes proyectos para avanzar en el camino hacia la ciudad inteligente. Casi dos años después, ¿cómo valora lo que se ha hecho en su ciudad?

I. de la S.- Con enorme satisfacción. Queda trabajo por hacer y en eso estamos, pero hemos dado importantísimos pasos para convertirnos en una ciudad Inteligente. Voy a enumerar algunos de ellos:

  • Hemos invertido cuatro años para crear los cimientos y la estructura de esa ciudad que comenzó con el proyecto europeo SmartSantander en 2010. Entonces se inició el despliegue de tecnología por la ciudad con más de 12.000 sensores. La colaboración del consorcio internacional creado para el proyecto ya ha finalizado. No obstante, el Ayuntamiento de Santander, en estrecha colaboración con la Universidad de Cantabria, sigue desplegando dispositivos IoT en la ciudad y desarrollando nuevos servicios y aplicaciones para los ciudadanos basados en la plataforma existente. En su informe del pasado marzo -en cuya elaboración ha estado asesorada por expertos mundiales en materia de las ciudades inteligentes- la Comisión Europea evalúa la andadura y el desarrollo del proyecto SmartSantander considerando que no sólo ha cumplido los “objetivos y metas” marcados con “elevados estándares” sino que, además, ha “superado las expectativas”. Una valoración que nos impulsa a seguir la línea emprendida hasta ahora.
  • Se ha conseguido una Plataforma de Ciudad Inteligente configurada por una red de 25.000 dispositivos (sensores, captadores, actuadores, cámaras o terminales móviles) que continua creciendo y generando un espacio virtual donde los objetos se comunican entre sí y transmiten información útil para las personas.
  • Se han dado importantes pasos en la creación de aplicaciones para los ciudadanos: SmartSantanderRA, Pulso de la Ciudad, Santander Visual, Santander al móvil, MedCitas, ePark, Santander e Joven, Smart Water, Smarter Travel, y visitas guiadas mediante códigos QRs.
  • Y, por supuesto, continuamos trabajando para mejorar la sostenibilidad y la eficiencia de los servicios públicos basándonos en la innovación con monitorización medioambiental, gestión del ruido, gestión del aparcamiento en vía pública, monitorización de la intensidad del tráfico, y la implementación del riego y la iluminación inteligente en los espacios públicos.

Santander se ha convertido así en un laboratorio urbano captando el interés de los diferentes agentes involucrados en el ámbito de las ciudades inteligentes: empresas, comunidades de usuarios, emprendedores otras entidades que desean usar la plataforma experimental para despliegues y evaluaciones de nuevos servicios y aplicaciones, así como investigadores en Internet que pueden validar sus nuevos desarrollos tecnológicos.

SmartSantander ha permitido poner en marcha en la capital de Cantabria un ‘ecosistema’ en el que la investigación, la innovación y el desarrollo forman un ‘trinomio virtuoso’ que se ha traducido en la participación actual de Santander en numerosos proyectos ligados a las redes y a los servicios telemáticos en el ámbito de las Smart Cities.

SCASC.- ¿Se han podido desarrollar todos los proyectos que se planificaron? ¿Es Santander, en 2014, lo que pretendía usted?

I. de la S.- Estamos cumpliendo fielmente el calendario de actuaciones previsto en nuestro Plan director de Innovación para cada proyecto, y realmente estoy satisfecho de todo lo que se ha conseguido. Queda mucho trabajo por delante y muchos proyectos por desarrollar.

Una de las claves está en el cambio normativo en la Ley de Contratos, que debe producirse para que la colaboración público-privada, esencial en el ámbito de la innovación, se potencie con nuevas alianzas necesarias para seguir avanzando y ayudando a las ciudades a generar más actividad económica y empleo en un ámbito que tiene capacidad para hacerlo.

SCASC.- ¿De cuál de todos esos proyectos en su ciudad se siente más orgulloso? ¿Cuál ha sido el más complejo?

I. de la S.- Es una pregunta muy difícil de responder, porque precisamente la filosofía de una smart city habla de transversalidad, de proyectos ligados entre sí, de desarrollar un nuevo modelo de gestión de una ciudad que implique una visión holística de la misma. Hablar sólo de un proyecto es muy complicado: todos tienen un papel protagonista en la ciudad que estamos diseñando.

En un ámbito más social, creo que de lo que nos podemos sentir orgullosos es de la participación e implicación de los ciudadanos en el proceso de transformación de la ciudad.

Pondré un ejemplo. Una de las aplicaciones creadas a partir del despliegue de sensores en la ciudad es SmartSantanderRA. En la actualidad se acerca ya a las 20.000 descargas y los ciudadanos la han utilizado para acceder a información en más de 140.500 ocasiones. Y eso sólo en lo que se refiere al transporte urbano.

Además, los tags o pegatinas instaladas en las paradas de autobús, que también facilitan datos acerca de las líneas, paradas, tiempos de llegadas, etc. de los autobuses municipales, se han usado más de 452.200 veces. En una ciudad mediana, como Santander con 180.000 habitantes, es todo un logro.

SCASC.- Las nuevas tecnologías han ido creando nuevos inventos, que llevará su tiempo poder aplicar. ¿No es esta una carrera sin final? ¿Puede acabar siendo desmesurado para una ciudad intentar estar siempre al día?

I. de la S.- No competimos por tener la mejor tecnología del mundo, lo que tratamos es de estar preparados ante los retos del futuro, ser más sostenibles, ofrecer servicios más eficientes a los ciudadanos y adaptarnos a sus necesidades. Eso lo estamos consiguiendo con lo que tenemos, y será mejor a medida que la ciencia evolucione, como ocurre en la Medicina o en cualquier otro campo de la investigación.

Aplicamos la misma lógica que utiliza cualquier ciudad que no lleve el apellido ‘inteligente'. Por eso son importantes las alianzas con el sector empresarial. Ellos, que son los encargados de suministrar la tecnología y aplicarla a usos cotidianos. Por ejemplo, cada cierto tiempo, los ayuntamientos van renovando los contratos que tienen con las empresas concesionarias del agua, de la recogida de basuras o del suministro eléctrico de la ciudad. Cuando se renueva el contrato, la administración exige ciertas mejoras que en la mayor parte de los casos implica que la concesionaria deba mejorar las instalaciones, la flota de vehículos o la tecnología que utiliza para desarrollar el trabajo contratado. En una ciudad inteligente ocurre lo mismo.

SCASC.- En su viaje a Singapur, para asistir al IoT Asia, hizo mucho hincapié en que la colaboración público-privada es básica en el avance de Santander como ciudad inteligente. ¿Es un cambio de paradigma?

I. de la S.- Es lo que comentaba más arriba. Debemos contar con los sectores privados, porque son ellos los que desarrollan la tecnología en colaboración con los centros de investigación y las universidades, y son ellos los que crean actividad económica y empleo. Las administraciones públicas deben diseñar las reglas del juego, promover, cooperar y buscar las herramientas para que las empresas puedan hacer su trabajo en beneficio de todos.

SCASC.- Si el dinero público ya no llega, ¿en qué queda el papel del Estado? ¿Cuáles deberían ser sus cometidos?

I. de la S.- Debe ser un creador de oportunidades para el sector empresarial y, como consecuencia, para la población. Un interlocutor que canalice las necesidades de los ciudadanos y, a través de la tecnología y de la masa empresarial, las convierta en oportunidades de crecimiento.

SCASC.-¿Cuáles son las claves para que una ciudad sea realmente smart? ¿Cómo le explicaría a otro alcalde lo que tiene que hacer para ir en la buena línea?

I. de la S.- Yo no soy nadie para dar consejos a un compañero. Cada alcalde conoce mejor que nadie las necesidades de su ciudad. En Santander hemos caminado de la mano de la comunidad científica, de la Universidad de Cantabria. Creo que ahí radica el éxito del proyecto.

SCASC.- Hay ciudades que parecen lanzadas hacia la nuevas tecnologías; otras, por el contrario, apenas han dado un paso. ¿No puede crear esto, a la larga, una fractura? ¿Es una cuestión de gobierno estatal, autonómico o puramente de ciudad?

I. de la S.- Creo que cada ciudad es consciente de su realidad, sus retos y oportunidades. La tecnología nos ayuda a cubrir buena parte de ellas y es capaz de actuar en todos los ámbitos. Por eso cada vez son más las capitales que apuestan por los desarrollos tecnológicos y la innovación, no sólo como una nueva forma de gestionar una ciudad sino como foco generador de nuevas oportunidades para los ciudadanos en materia de empleo. Yo creo que, a día de hoy, hay más convergencia que fractura en este sentido. La Red Española de Ciudades Inteligentes es un buen ejemplo. Ya son 50 las ciudades interesadas en formar parte de este grupo de trabajo, en el que compartir ideas y proyectos que puedan aplicarse en más de una ciudad y crear sinergias en beneficio de todos.

SCASC.-¿Cómo valora las directrices que emanan de la Unión Europea? Si vamos hacia un gobierno paneuropeo, como ya ocurre en otros ámbitos, ¿hasta qué punto la UE puede/debe influir en el futuro administrativo de las ciudades?

I. de la S.- La UE debe cooperar y colaborar como lo ha venido haciendo hasta ahora a través de programas dotados de una gran financiación que permiten arrancar o impulsar ese modelo al que aspiramos, basado en la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico. Aunque las ciudades deben ser capaces de crecer en este sentido, es importante que esté presente en el inicio del cambio, porque es muy complicado hacerlo solos. En el caso de Santander, la ayuda del 7 Programa Marco de la UE ha sido fundamental para conseguir estamos donde estamos. Ha sido un punto de arranque vital.

SCASC.-¿Es fundamental en el devenir de Santander el personal impulso de su alcalde?

I. de la S.- En Santander estamos aprendiendo, trabajando con humildad y convencidos de que el futuro de nuestra ciudad pasa por el desarrollo de un nuevo modelo de gestión más eficiente y sostenible basado en el desarrollo de la tecnología. Pero en España hay muchas otras ciudades que están desarrollando un trabajo sobresaliente en este campo gracias a grandes equipos de trabajo. En Santander contamos con un excepcional equipo humano detrás de cada proyecto, en la Universidad y en el Ayuntamiento, con una dirección general de Innovación volcada en cada uno de los pasos que vamos dando para mejorar los servicios a los ciudadanos e intentando abrir puertas a las empresas para que desarrollen otros nuevos.

SCASC.-¿Cómo le explicaría a un ciudadano que realmente las nuevas tecnologías nos llevan hacia un mundo mejor?

I. de la S.- Simplemente tenemos que mirar un poco hacia atrás y ver lo que ha supuesto la introducción en nuestras vidas del uso de las nuevas tecnologías. En nuestros hogares, en los centros de trabajo o en nuestra forma de comunicarnos. Lo que ha supuesto el uso del móvil o de Internet, casi ya imprescindibles en nuestras vidas. La historia de la humanidad se mide a través de los logros tecnológicos que ha sido capaz de desarrollar. Ahora estamos ante un nuevo momento de cambio y evolución hacia nuevos sistemas que nos ayuden a hacer de nuestras ciudades un espacio más limpio, más manejable, accesible y cercano a todos los niveles.


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