Diplomacia de Ciudades Inteligentes: Smart Power

Santiago Martín Caravaca

En 2018, ningún alcalde que represente a una ciudad sita en un país desarrollado, con más de 1 millón de habitantes, podrá contestar “no sé” a esta pregunta: ¿Cuál es el ‘Citizen Engagement Rate’ de la ciudad que usted representa? Es decir: ¿Qué tanto por ciento (%) de ciudadanos están involucrados en políticas que impacten en el bien común de la ciudad, a través de apps o plataformas digitales?

Tampoco debería ignorar la respuesta de las siguientes cuestiones: ¿Cuál es el posicionamiento estratégico de su ciudad hacia el exterior? ¿Con qué ciudades colabora? ¿Con cuáles comparte causas comunes? ¿Con qué ciudades compite? ¿Cómo involucra a personas o colectivos de otras ciudades en los principios o valores que inspiran el branding de su localidad? ¿Cuál es su reputación digital? Y, finalmente, ¿cómo mide todo lo anterior? ¿Con qué herramientas? Serán los nuevos cuerpos diplomáticos de las ciudades los que desarrollen la estrategia –ad intra y ad extra- y ejecuten las acciones adecuadas para tener una respuesta a todas las cuestiones precedentes.


En Diplomacia, “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron las preguntas” (M. Benedetti). Hemos pasado de la Diplomacia Clásica a la Pública, y de ésta a la E-Diplomacy o Digital Diplomacy. ¿Por qué? Nos hemos adaptado al medio de comunicación imperante en cada momento histórico. Comunicación y Diplomacia son un vaso comunicante. Una mutación del primero altera al segundo. Las transformaciones actuales están profundamente relacionadas con el desarrollo de las tecnologías de la información.

El día que tomó posesión de su cargo como Secretario de Estado de EEUU, John Kerry dijo: “In today’s global world, there is no longer anything foreign about foreign policy”.

La diplomacia ha dejado de ser, únicamente, un espacio donde se reúnen dos personas con camisa blanca y corbata roja en un viejo café de París. Como resumió el embajador indio Kishan Rana: “Diplomacy has become multifaceted, pluri-directional, volatile, and intensive.”

 

En la estrategia de comunicación habrá que elegir entre privado y débil o público y fuerte

 


Diplomacia en Red

Ahora, el scope del término diplomacia ha de adentrarse en el terreno doméstico y, al mismo tiempo, en el tradicional de la política exterior (“Diplomacy in Cities” and “City Diplomacy”). Por otro lado, entran en juego nuevos actores: las ciudades. Su actuación irá mucho más allá del concepto de la “Paralell Diplomacy”, sin desmerecer la “potestas” del Estado, con quien se ha de articular un “framework” común de actuación. El destino, a mi juicio, pivotará sobre el término ‘Diplomacia en Red’, en el que las Smart Cities serán ejes centrales, en su condición de nodos privilegiados de comunicación e interconexión (Internet of Cities), así como en virtud de las nuevas herramientas de innovación que se concentran en aquellos espacios.

Hoy en día, el papiro, pergamino o papel es Twitter, es el Tablet, es el SmartPhone, son los Wearables. El medio no es neutral. ¿Puede una sociedad de 140 caracteres tener como valor principal la lentitud? Obviamente, no. Por ello, la Diplomacia hoy requiere respuestas rápidas. La Diplomacia es más transparente. Hay más diplomacia en la sociedad civil y más sociedad civil en la Diplomacia. Algo que no es sino fruto de los nuevos valores que nacen en virtud de los nuevos canales de comunicación.

Si viajamos más atrás en el tiempo, los precursores del “photoshop” –neardentales, sin capacidad alguna de articular lenguaje común– trazaban dibujos sobre las paredes de las cuevas (quizá un primer guiño a Instagram). Curiosamente, la tendencia hoy, también, es dotar de significado a nuestros movimientos y acciones, ausentes de lenguaje. Hablar sin hablar u otorgar ese papel a la tecnología de inteligencia para interpretarnos y hacernos la vida más fácil.

 

Hay más diplomacia en la sociedad civil y más sociedad civil en la Diplomacia, fruto de los valores que nacen de los nuevos canales de comunicación

 

No podemos obviar el tránsito de la sociedad renancentista (donde, gracias a la imprenta, los panfletos eran el medio para plasmar caricaturas que ridiculizaban al poder establecido) y el paralelismo existente con la actual Sociedad Hiper Moderna (cuyo precedente son los medios de comunicación de masas: TV, radio del siglo XX) donde los ‘Memes’ son protagonistas en las Redes Sociales.

Una de las cosas más revolucionarias sucedidas en la Edad Moderna fue conseguir que los pensamientos de una persona llegaran a muchas otras en un periodo corto de tiempo. Martín Lutero, que publicó sus 95 tesis en latín en 1517, consiguió que en 15 días estuvieran traducidas y distribuidas por toda Alemania sus críticas contra las indulgencias, y en dos meses por toda Europa. Un siglo antes –sin imprenta– hubieran tenido que transcurrir años para generar un mínimo impacto social con un alcance, probablemente, local. Son ejemplos que hay que poner en contexto, efectivamente, y conectar con hechos actuales como la Primavera Árabe, en cuya esencia se halla también una transformación tecnológica de los canales de comunicación y un impulso a la libertad de expresión.

Las redes no han sustituido a las jerarquías. Al mismo tiempo, las redes hoy son el paradigma social dominante. A cada generación le toca revelar los códigos de sus tiempos. Hoy vivimos una involución del poder de las jerarquías. Y la necesidad de humanizar a los líderes y acercarlos a la gente. Curiosamente, según Twiplomacy, en países africanos como Uganda y Rwanda se encuentran los líderes que más feedback dan a sus seguidores, a través de Twitter. Según esa misma fuente, el 77.7 por ciento de los líderes mundiales tienen cuenta de Twitter. Sin embargo, de 505 cuentas analizadas por Twiplomacy, 161 líderes no tienen conexiones mutuas en Twitter. Esto es algo a lo que la diplomacia de ciudades ha de prestar atención en los próximos años.

Hoy, no necesitas una cara en una camiseta para inspirar. Necesitas una causa con un propósito potente. “A million voices against the FARC". Este era el nombre del grupo que fundó en Facebook (año 2008) un joven ingeniero colombiano. “Pensé que iba a ser algo sin importancia, pero poco a poco se convirtió en una gran movilización, gracias a Facebook”, dijo el creador de la protesta que contó con casi 5 millones de personas que salieron a la calle en muchos países del mundo.

 

Smart Power

 

 

¿Asistimos a la descomposición de los pilares del ‘Templo’ de Westfalia? Las naciones y la “hard diplomacy” pierden peso. Las ciudades y la “soft diplomacy” lo ganan. Pero son aquellos equilibrios entre negociación y cooperación, entre off line y on line, entre privado y entre público, los que forman los mimbres del Smart Power*. La Digital Diplomacy converge con la tradicional. Seguirá siendo relevante la “hard diplomacy” y las comunicaciones G2G (Government to Government). Por otro lado, en la estrategia de comunicación habrá que elegir entre privado y débil o público y fuerte. Comprender quién es tu target y permitir que se exprese, a través de Blogs, Twitter, Facebook, pero también a través de programas de innovación abierta. No se trata de hablar en la red, una y otra vez, sino de generar “engagement” real y que el “target” sienta un compromiso y vuelva. La capacidad de generar “influencers” será clave en los nuevos diplomáticos, así como atesorar habilidades analíticas y de interpretación de Big Data. Situar, en definitiva, la diplomacia en la calle.

 

La capacidad de generar ‘influencers’ será clave en los nuevos diplomáticos, así como las habilidades analíticas y de interpretación de Big Data

 

Cambio de paradigma


La ciudad ya no es sólo una realidad física. Es también un emplazamiento ubicuo. Los mapas físicos han dejado de tener sustantividad propia para convertirse en una coordenada más en un entorno discontinuo donde el espacio y las fronteras se han evaporado. En este contexto, las ciudades se erigen como potentes nodos de comunicación que interactúan entre ellos, capaces de generar nuevos contornos geográfico-digitales, más allá de las fronteras o el espacio físico, conectándose y coordinándose con otros ‘súper nodos’ de carácter nacional o supranacional (ONU, Europa, EEUU, Asia, África, América latina, C40, etc.)

Es evidente: la sociedad conectada ha descubierto a los llamados ‘gorilas invisibles’ (Michele Acuto), representados por las ciudades, las cuales, en algunos casos (London, Paris, New York) generan más del 20% del GDP nacional. Y concentran índices de densidad de población cada vez más elevados. Razones, todas ellas, que justifican su cooperación conjunta para luchar contra el cambio climático, la pobreza y en favor del desarrollo económico. En definiiva, impulsar actuaciones focalizadas en responder esta pregunta: ¿Cómo pueden las ciudades aprender, implementar y compartir innovaciones, entre ellas, para resolver problemas locales con alcalce global?

La mejor forma de generar engagement con la audiencia es ir donde está la audiencia. Como cita Alec Ross (Former Senior Advisor for Innovation to Secretary of State Hillary Clinton), “es importante entender para la diplomacia que ‘sólo tenemos una boca, pero tenemos dos oídos”. La escucha es clave.

La diplomacia de ciudades nace con una visión “Human-Centered”, donde la tecnología es un medio para construir y generar conexiones en apoyo de las políticas públicas. Sólo el acto de escuchar es algo poderoso. El reto es utilizar el feedback dentro del “policy making process” de las ciudades. Transformar la energía y la inteligencia de las personas en acciones que impacten en el bien común de la ciudad.

Las tecnologías digitales y el Social Media están transformando cómo pensamos, cómo nos organizamos y cómo nos conectamos. Ahora, resta esperar a 2018 y comprobar cómo los líderes municipales se han enfrentado al reto de calcular el “Engagement Rate” ciudadano. Hoy, dentro de los 0 y 1 digitales hay ‘aliento’, hay ‘respiración’ y conexión con lo físico. También hay arte. El arte de la Diplomacia Digital. Luces, cámara y acción.

* En el marco de las relaciones internacionales, el término ‘smart power’ o poder inteligente hace referencia a las combinaciones de estrategias de poder duro y de poder blando. Fue oficialmente defendido por la Secretaria de Estado Hillary Clinton, quien afirmó que Estados Unidos no puede ni debe renunciar a su poderío diplomático y militar, pero que desearía romper y alejarse del discurso mesiánico y muchas veces coercitivo que caracterizó a la administración Bush (Fuente:Wikipedia).
 

por Santiago Martín Caravaca
Public Innovation, Smart City and Digital Diplomacy Assessor

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